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5 min
Historia Austral
Reales |
28.09.13
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Sinopsis

Argentina, hace 31 años.

En la libertad que daba la siesta materna, María se trepaba a las paredes del patio. Fijaba sus dedos finos en los bordes de los ladrillos y maldecía la obsesión de su madre en vestirla con falda, calcetines con puntilla y zapatos abotonados. Diez años era edad suficiente para decidir qué ropa usar. Tenía cuidado de no arañarse la piel con la enredadera y llegaba a la cima con los cachetes rojos y la rebeldía intacta. Caminaba por las alturas, un pie delante del otro, jugando a ser equilibrista. Cuando llegaba a su esquina favorita se sentaba apoyada en una pared más alta y sacaba el libro de turno. Las dalias manchaban de naranja el verde salvaje del jardín y su tortuga Manuela concluía su travesía de día completo bajo el jacarandá. Las sábanas tendidas vestían la brisa. Un mundo predecible.

Fue en una de sus escaladas, disfrazada de niña buena, cuando lo vio. En el patio de la casa que estaba en diagonal a la suya había alguien más. Sentado en uno de los peldaños de la escalera que daba a la terraza de esa casa, estaba sentado un chico joven leyendo. Asustada por el peligro de haber sido descubierta agachó la cabeza, pero pronto notó que él era de los suyos. Ni siquiera se molestó en levantar la vista. Tenía el pelo negro, los brazos largos y la adolescencia casi terminada. Pasaba las páginas despacio y cerraba los ojos por momentos como si saborease las palabras con todo el cuerpo.

El encuentro se repitió a diario el resto de la semana. Compartiendo silencios cada uno viajaba a lomos de páginas. A la semana siguiente un par de días de lluvia retrasaron la reunión. Al volverla a ver él pronunció unas palabras

-Gabriela Mistral – dijo levantando su libro.

-Emilio Salgari- contestó María imitando su gesto.

Y así se estableció el ritual entre ellos. Sólo los nombres de los autores acompañados de gestos de aprobación o entrecejos fruncidos por parte del otro. Él disfrutaba la poesía y ella la prosa. María no entendía la fascinación de su amigo por ése género pero respetaba la opinión de las personas que leen más que la de los curas. Los nombres que él pronunciaba iban quedando en su memoria y se prometía que cuando fuese más grande los leería porque su abuela decía que los años cambiaban los gustos.

Neruda, Whitman, Pessoa, Storni y Machado danzaban en la enredadera con Poe, Verne, Sant Exupéry y Bioy Casares. El verano estaba en su esplendor tropical cuando él tuvo que cambiar la poesía por los borceguíes y el uniforme verde oliva. María paseaba en bicicleta cuando lo vió salir de su casa con la mochila reglamentaria. Él la saludó desde lejos con una mueca divertida. Ahora los dos estaban disfrazados.

Abril amarilleaba las hojas de la higuera del colegio cuando la radio anunció la noticia. Guerra. Los adultos seguían siendo para María, seres incomprensibles. Malvinas. Un par de islas de las que nunca había oído hablar eran razón suficiente para enfrentarse a otro pueblo. La gente llenando las calles, festejando la valentía. “Locos, rematadamente locos” pensaba la niña.

Los barcos ingleses que nunca llegarían, llegaron. El ejército invencible era sólo una intención y el dinero que hasta el último jubilado puso para ayudar a las tropas argentinas se perdió en una cuenta de Suiza. Las mentiras oficiales eran el pan de cada día y los viejos, veteranos en la tradición golpista del continente, auguraban que este delirio bélico era el principio del final.

El cartero llegó una mañana de mayo al barrio y con el pulso temblando entregó los dos primeros telegramas. Los vecinos iban a consolar a esos padres, a esa viuda, a esos hijos que ni siquiera tenían cuerpo que velar. Las veredas se poblaban de ojos enrojecidos y personas abrazándose. Tiempos en que el dolor borraba la mezquindad.

Esa noche María se revolvía inquieta en su cama. Harta de pelear con el insomnio se acercó descalza hasta la puerta de la cocina. Sus padres hablaban susurrando.

-Una masacre. Desembarcaron en Ganso Verde, donde estaban las dos compañías del Regimiento 9. Mandaron primero a los gurkhas. Y los nuestros no tenían ni armas en condiciones. Muertos de frío.¿ A quién se le ocurre mandar compañías del litoral que ni saben lo que es la nieve? Si llevaban nomás dos meses de servicio. Dicen que no quedó nadie vivo- murmuraba su padre

-Qué desgracia, Dios mío, qué desgracia- repetía su madre

Ya no pudo oír más. Caminó como un espectro hasta su habitación y buscó en el cajón de su mesita el libro de Pizarnik. Se lo había dejado él en la esquina del muro antes de irse. “Dale una oportunidad a la poesía. Hasta la próxima siesta”

 

La muerte ha restituido al silencio
Su prestigio hechizante.
Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo.
Aún si el poema (aquí, ahora)
No tiene sentido, no tiene destino.

 

Dos flores de agua salada subrayaron los últimos versos.

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  • la calidad de los textos, que siempre termina por marcar distancias. Estas cosas me indignan. Verás que a mi me ha valorado (como a sus "favoritos") con cinco. Da igual, no deja de ser un troll y lo pienso denunciar en la página, ya lo he hecho otras veces, luego me llegan las venganzas pero me da lo mismo, este tipo de actitudes no se pueden permitir sin más. En si son infantiles, ningúna persona con dos dedos de frente puede entender leyendo los textos esa diferencia en las valoraciones. Que triste que haya gente así. Un saludo.
    Tremenda historia por el contenido en sus dos vertientes, la de la guerra y la del encuentro entre dos amantes de la literatura, ambas las dibujastes con filigrana, felicidades. Sobre ese tal Roma te recomiendo que entres en su perfil y cliques en valoraciones, verás que no comenta y pone cinco o una estrellas. Es un troll, os puso una a Marian, a Boy y a ti, que entrasteis en el ranking (se entra a partir de diez relatos). No te voy a decir nombres, pero parece que hay a quien le molesta. Quizás no sea muy justo el ranking, en el sentido de que es aplica la misma media a diez relatos que a cien, pero hay que ser bobo para no ver qu hay algo más allá que un ranking, que es ...
    eress vuena scritora, es un texto mui vueno
    Brillante narración de una bonita historia de amistad a cuento de la literatura compartida, una despedida simpática que promete ser temporal y un final que muestra la tragedia como una tormenta de ecos lejanos, acechante, demasiado complicada y temible. Me ha gustado. Saludos.
    Hermoso relato. Está escrito con sobriedad y sutileza pero con un rescoldo de melancolía encantador. atrás una historia de guerra, un drama, un amor que nunca fue. El detalle del agua salada al final del poema me deja un regusto de intriga estupendo. felicidades
    La guerra es un animal cruel que hace añicos los sueños de los niños. MUY BUENO. Saludos.
    Ninguna guerra tiene sentido, pero la de las Malvinas fue uno de los mayores sinsentidos de la historia. Una guerra que está como oculta, parece que incluso el país vencedor se avergüenza de ella. Sobre el relato tengo poco que añadir ha lo que ha comentado Paco Castelao, simplemente que sigues emocionándome.
    Hermosa historia, Selene, contada con aparente sencillez y naturalidad con la que logras trasmitir la silenciosa pasión por la buena literatura y el brutal choque entre la fuerza de la razón, el despertar de los sentimientos a través de la lectura de consagrados escritores, y la irracionalidad de la guerra. Dos protagonistas atípicos por su singular afición y su especial código de comunicación: Poe, Machado y Verne, fabulosa triada, sin duda. Muy logrado retrato de la guerra y sus terribles consecuencias, los ojos enrojecidos por las veredas, y esas lágrimas de sal amarga, resaltando el mensaje y la eterna fuerza de la palabra, nuestra última esperanza. Genial metáfora. Un abrazo.
  • Un guiño a la primavera. Gracias por leer y comentar.

    Un patio de tierra y dos hermanas.

    Amor: salto de fe que practican hasta los ateos.

    "lex talionis" Código de Hammurabi (1760 a.C.)

    Los guiños de Joene y Umbrio a Angelique me inspiraron esta historia. Gracias, querido Alberto Roma, por dedicarnos tiempo de lectura.

    Hace poco leí una entrevista a un superviviente de la batalla del Ebro. Me inspiré en sus anécdotas de la guerra para escribir este relato. A ver qué les parece. Un saludo, compañeros

    He hecho un pacto y cumplo mi parte no borrando textos ya publicados. Van estos micros a la salud de La Maga y Castelao, un par de asturianos que saben dar buenos consejos.

    Tiempos cambiantes.

    Argentina, hace 31 años.

    Dedicado con muchísimo cariño y respeto a los compañeros de TR. Gracias por el recibimiento cálido y cercano.

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Pluriempleada, trimadre y mujer inaburrible. Me interesan tus comentarios para aprender, acompáñalos de las estrellas que te apetezcan. Si quieres continuar el paseo lalunaticadetuvida.blogspot.com.es

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