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4 min
III Próxima Jugada
Suspense |
14.12.16
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Sinopsis

Les dejo la última parte de esta historia. Dejo la primera y segunda parte para que se entienda.

I

¿Me tomo el café o le escribo el mensaje? Estoy pensando mi próxima jugada muy fríamente, aunque debo confesar, se lo que debo hacer a pesar que no me corresponda. Tengo que programar esa reunión a la hora y el lugar correcto. A nadie le gustan las intromisiones, y yo tendría que cometer una de aquellas. ¿Pero es correcto decir que es una intromisión cuando lo que debo conversar modifica mi presente?

Me molesta tu forma de actuar, así empezaría mi monologo, seguido de un sin fin de acusaciones, las cuales no tendrán posibilidad de ser refutadas, ni por más que el mismo Dios me diga que no son correctas. Yo me pregunto, cual será la respuesta del receptor de mi mensaje.

Estoy ansioso y cansado, lo cual me conduce a una especie de fastidio, ese como el que sufre un bebé que no logra conciliar el sueño. Primeramente, ¿Acudiría ella a mi cita? Si la respuesta es “no”, sin dudar aliviaría mi necesidad, la postergaría. Si la respuesta es “si”, comenzaría un ensayo cíclico de los diferentes escenarios posibles acerca de mi monologo.

II

A pesar que me sentí aliviado, la sensación fue sola momentánea. Aquella noche la latente charla muda no se dio. 

Es preciso volver a aclarar, que solo se daría en el contexto y en la hora exacta. Eso creía al menos, preferí no hablar y la noche transcurrió entre literatura y entretenimiento, el cansancio cerró con un moño la jornada. 

Algo había para decir, de eso no tengan dudas. La angustia recorría los canales tubulares de mis arterias y mi sensación era amarga, sobretodo en mi boca. Los días se sucedieron, y hechos casuales y fortuitos programaron las jornadas sucesivas.

Esa noche había sido romántica, recordando viejas sensaciones y teniendo entre mis piernas el dulce sabor de la compañía. El cansancio se hacia presente y ya no importaba bien si se dormiría u otro plan cubriría la grilla. 

De repente y sin pensarlo mi boca dijo lo que no hubiese preferido decir, fueron cuatro palabras. 

El mensaje era dirigido a ella y para caracterizarlo podría llamarlo "directo". Sentí la dureza de las palabras al salir de mi boca y caer sobre ella como piñas sobre la cara de un retador. Y no quedo ahí la mano siguió y como pasa cuando el retador aguanta los golpes, las palabras parecían resbalar sobre la cortina que ella había levantado. Tenía ganas de llorar, estaba desarmado y sin filtros. 

Había decidido ir por todo, ya no me importaba agradar y como él que se muere de sed, necesitaba hablar. Vacío y sin aliento, me senté derrotado y con la tensión propia del enfrentamiento.

 

III

Pasaron veinte días de aquel confuso episodio. El silencio se llevó el protagonico en este rodaje de escenas. Todo aquello que era importante, fue sublimandose tras capaz de tranquilidad. Si bien no hemos cambiado nada, todo es mejor ahora.

Ella tomó la iniciativa y aunque me hubiera gustado decir mil cosas no dije nada.

Escuche, el mensaje fue breve y sencillo, nadie se rasgó las vestiduras. Me propuso una tregua, según ella la undécima, dije que eso es menos de la realidad. Nos reímos, mi actitud fue muy pasiva. No se si colme sus expectativas pero no me preocupa.

La charla nunca se dio como lo imagine, una y otra vez se repitío, al menos en mi cabeza, no hubiese auspiciado tanto transcurrir.

Su duración fue basta y se puede dividir en tantos tramos como este relato.

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  • J Luis, gracias por tus comentarios. Tomo lo que me decis como algo que ayuda a seguir escribiendo. En la frase" la charla nunca se dio como lo imagine" quise mostrar cierto grado de repetición en la cabeza del protagonista, mostrando como esta charla estaba atormentándolo. De todas formas lo corregí, para intentar lograr que se entienda. Un abrazo
    También está la frase: "Me propuso una tregua, según ella la onceava dije que eso es menos de la realidad", donde, más allá de que queda mejor "undécima" que "onceava", falta la coma después de esta última palabra, para separar la frase.,... Y bueno, para muestra bastan estos botones... Corrige estos pequeños errores y te aseguro que tus textos lucirán mucho más, porque hay talento en ti.
    Relato interesante que refleja las vicisitudes de una persona para establecer determinado vínculo con otra. Hay una serie de errores de puntuación y sintácticos que lo deslucen un poco. Algunos ejemplos: "El silencio se llevo", donde entiendo que falta la tilde en el verbo. En esta frase: "La charla nunca se dió como lo imagine una y otra vez se dió", hay varios errores, por un lado "dio" se repite dos veces, lo que crea redundancia, y además no debe llevar tilde, ya que forma diptongo y por tanto una sola sílaba, mientras que "imagine" sí debería llevarla en la "e".
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