cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
⚜️ V Infierno
Drama |
28.02.20
  • 4
  • 14
  • 1114
Sinopsis

Nina. Capítulo V

 

 

La vía del tren me acerca a un pequeño pueblo escondido entre las rocas de una tranquila cala. Salto desde ella a la estación y con furtividad atravieso la población dormida. Me dirijo a la playa, donde una serie de casitas de madera de limpio color blanco y tejados de dos aguas verde pino, casi tocan la arena. Entro en el porche de una de ellas y busco la llave bajo la maceta de un pequeño limonero. Ahí está. Cuando entro en el cerrado interior percibo la humedad acumulada de meses... desde la última vez que estuvimos allí.

Levanto las persianas y dejo entrar el aire fresco de la noche. Observo un rato embelesada cómo la luna deja su estela en las aguas oscuras. Abro una botella de vino y con la mirada reposando en la plata parpadeante, contemplo las diminutas estrellas que palpitan ante mis ojos y degusto el líquido carmesí de la copa, me sumerjo en él, volviendo a mirar al pasado.

 

Aparecí con mi vestido largo en lo alto de la escalera. Miré hacia la sala de baile y allí lo vi. Él me miró, nos sonreímos. Bajé las escaleras con la mirada prendida de sus ojos. Al pie de la escalera me tendió sus manos.

—No sé que es más hermoso, el vestido o la mujer que lo lleva...

 

Era la presentación en sociedad de los aspirantes y yo me sentía como una adolescente en su graduación. El vestido color morado de raso, escote palabra de honor, los guantes a conjunto sobre el codo, los tacones de vértigo, el recogido alto del peinado, todo parecía preparado para hacerme brillar.

Y mi sonrisa la provocaba Julián.

 

Había llegado desde la capital a nuestra ciudad para conocerla y como es habitual, fue acogido por nuestra Sociedad, hermana de la que él pertenecía. Nos presentaron cuando visitó la Biblioteca. Me ofrecí como cicerone para mostrarle algunos de los lugares que no podía dejar de ver en su visita.

Quedó prendado de la ciudad y de su guía. Y yo de él. Todo desapareció de mi mente. Sólo existía él. Lo acompañé a su hotel y después de cenar me ofreció una última copa en su habitación. Gentil, fascinador, deslumbrante, con una gran personalidad, pero sobre todo seductor. Seductor nato, sólo con su presencia ya invitaba a seguirle, a desearle. Se rodeaba de misterio y al mismo tiempo te invitaba a desnudar todos tus secretos para él. Podía descifrar entre tus palabras tus deseos y necesidades, podía ofrecerte todo lo que anhelara tu alma.

Cuando insinuó que le cediera mi sangre, me encontré casi suplicándole que lo hiciera. Le entregué mi cuerpo con tanto deseo... sometí mi mente a su poder, subyugó mi voluntad e hizo de mi un títere de sus caprichos. Y sin darme cuenta me enamoré.

 

Después del baile volvimos al hotel. Era avanzada la madrugada, la noche iluminada por las farolas de luz amarillenta. En una esquina, apartados de esa luz, entre besos enloquecedores, mordió mi cuello, degustó mi fluido vital, dejándome el cuerpo húmedo de placer. Sólo ansiaba llegar a la habitación para ser poseída completamente, mi desesperación aumentaba con su tranquilidad. 

Estaba tendida en la gran cama, esperándole, cuando llamaron a la puerta.

Salió del cuarto de baño y abrió la puerta.

—Hola Julián. Espero no llegar tarde —habló una voz femenina.

—No te esperaba ya, Marta, pero pasa, ya que has venido, únete a la fiesta.

Lo que ocurrió después me rompió el corazón. Me utilizaron ambos para saciar su sed entre sus juegos de placer, de los que fui excluida y a la vez forzosa espectadora. No podía contener las lágrimas de humillación y aún con el éxtasis que me provocaban sus mordidas, me sentí estafada y defraudada.

Cuando recibí el permiso para marcharme, y ya en la puerta, alcancé a oír sus risas. Yo solo sentí vergüenza.

Fui convocada en dos ocasiones, a las que no quise acudir. A la tercera llamada fui avisada de que si no asistía sería expulsada.

Si no quería perder aquello que había conseguido, no tenía más remedio que asistir. La fiesta se celebraba en un yate. Acudí al puerto deportivo en un coche que enviaron a recogerme. Al subir, me di cuenta de que había más como yo, pero también otras mujeres y hombres que no parecían iniciados. Me recibió el Maestro con una sonrisa, augurándome una noche excelente. No sabía qué significado le daba él a esa palabra.

La embarcación salió del puerto rumbo a alta mar cuando hubieron llegado todos los invitados. Julián estaba ahí, pero no me dedicó más que una mirada, interesándose después por las demás mujeres que como polillas, acudían a su magnética persona.

 

Ni el vino que estoy tomando ni la vista que tengo enfrente me serenan de los recuerdos.

 

Esa noche fuimos utilizados en todo el sentido de la palabra. El sexo se convirtió en una bacanal griega, una orgía, dominación, fetichismo, voyerismo ...  incluso algunos,  indisimulado sadismo. Algunos Compañeros habían tomado demasiado alcohol, otros, substancias que nublaban sus mentes... Cuando dejaron de controlar la absorción de sangre y la medida en sus perversiones, los cuerpos humanos sin vida fueron entregándose a las oscuras aguas del mar. Veía, como en un film terrorífico, los cuerpos que flotaban alrededor del yate, hasta que poco a poco iban desapareciendo de la superficie. No quería pensar en la realidad aplastante de que eran asesinos sin alma.

Pronto iba a amanecer. El Maestro nos reclamó para acudir a un camarote inferior. La mayoría desnudos, alguno todavía con alguna pieza de ropa mal colocada, despeinados, con el maquillaje corrido y un sinfín de parejas de puntos rojos en 

todo el cuerpo. Se dirigió a nosotros:

—Hoy es el día. Os habéis ganado el derecho de pertenecer a nuestra exclusiva Sociedad. Isis está contenta con vosotros y os concede el gran honor de la resurrección. A cambio —sonrió —sólo espera recibir vuestra adoración por siempre.

—Inocularé mi veneno en vuestra sangre, —continuó — y únicamente tenéis que permitir que deposite una pequeña cantidad de la mía en vuestra boca e ingerirla...

—Maestro, —le interrumpí; iba a lanzar al aire mi duda más inmensa. —¿Vamos a morir?

—Si —dijo por toda respuesta.

Se erizó todo el vello de mi cuerpo. Todavía tenía la suficiente lucidez como para rechazar la idea de morir voluntariamente.

—Nina... si tienes dudas, no le sirves a la Diosa. Márchate.

 

Salí del camarote tambaleándome y esquivando cuerpos muertos que estaban vivos, otros, vivos, casi muertos y recogiendo alguna pieza de ropa quedé en un rincón apartado a la espera del regreso a puerto, con la mente bloqueada, contemplando con los ojos muy abiertos los cuerpos que se resistían a descender al oscuro y frío fondo del mar.

 

 

 

 

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Me alegra saber que te ha gustado, Pedro, te agradezco el comentario. Saludos
    Un relato fantástico entre el erotismo y el terror, pero que a su vez desvela sentimientos libertarios y torbellinos de ideas. ¡Me ha gustado!
    Claro que soy tímido. Si precisamente he hecho cosas y he conocido a bastante gente ha sido para huir, llevar la contraria a esta emoción que no es buena. O me lanzo a la calle o me quedo en casa lamentando el no haber intentado dirigirme a una chica, o escribir. Se trata de un ley de compensación. ¿Me dices las películas que te gustan? ¡Ay si te hubiedse conocido hace un tiempo antes! No te me escapas, no... jejeje.
    Senyor Francesc, tiene usted su respuesta en el relato Inadaptados Urbanos 2, jejeje. Me encanta que taches de tremendo el relato, mi madre me decía que yo era tremenda, y me ha hecho gracia. Pues me alegro de que te vaya gustando la trama. Lo de que este estilo surgió en los sesenta, pues no lo sé, pero tendría su lógica camuflar la sensualidad a la mirada de la censura... cualquiera le reclama a un vampiro! Un abrazo afectuoso.
    Te doy el título de esta novela que no te la recomiendo, aunque quizá a ti te guste porque pretende ser muy femenina. EL CLUB DE LOS VIERNES. Por cierto. ¿Qué películas te gustan a ti? ¡Ah...! a ver si lo adivino... ¡Las románticas como LOS PUENTES DE MADISON, O West Side Story aunque ya tenga sus añitos! Conque antes las chicas no estaban educadas para tener un criterio propio y sólo estababan condicionadas para ser amas de casa. Pues ahora con el cliché feminista que ataca a los hombres tampoco parece que hayan evolucionado más. Se va de un extremo a otro y esto es un mal rollo.
    Para mi las mejores chicas eran las "progres" con las que sí se podía hablar de todo y eran más sinceras y tenían aspiraciones culturales. Me parece que tú eres una de estas chicas que digo. Barcelona es muy bonita sí, pero ha tenido siempre un ambiente muy gélido que para un tipo tímido como yo no va bien. Muchas mujeres de aquí han sido tan simpáticas como yo fraile. Mucho liberalismo, pero en la práctica no dan ni los días.
    Te he mandado un mensaje en la otra página en tu relato TANTA NOSTALGIA. El libro de la tertulia, es un rollo patatatero, que cuando me toque comentarlo me lo voy a cargar. ¡Tantas páginas para no decir nada! Desde luego la autora, que es una chica americana no se ha calentado demasiado los sesos para escribir este libro, y todo son tópicos repetidos hasta la saciedad. Ahora les diré a las lectoras de la tertulia que para compensar que lean la Teoría de la Relatividad de Einstein, que luego se las voy a preguntar... jajaja. La protagonista de mi relato del NIZA existió de verdad; aunque era algo diferente. Y de mujeres que no tienen conversación me he encontrado con muchas.
    ¡Caray Serena! Esto sí que un buen relato visceral, tremendo; que pone la piel de gallina. Y además está muy, pero que muy bien escrito reflejando todos los detalles. Esto de que el "Draculín" de turno excite la líbido de las mujeres, viene de las películas de los años 60 cuando la sociedad ansiaba liberarse de viejos tabúes. Pero salía el puritano Van Helssing y echaba por tierra los planes del vampiro. Repito. La descripción de la secta y de la orgía es perfecta.
    Quedo muy agradecida con tu comentario, Pielfría, me alegro de que te guste. Y tienes razón... Nina abrirá los ojos... o quizá ya los esté abriendo. Veamos por dónde sale. Saludos
    Prosa fluida. Trama que engancha, entre lo sensual y lo terrorífico, y entre ambos aspectos se debate y sufre el personaje sin poder librarse de ser subyugad@. Te anoto, me gustó y opino que es buen trabajo, como todo lo tuyo, aunque yo me rebelo, o me rebelaría ante cualquier tipo dependencia o esclavitud, venga de donde sea, de un vampiro o de un dios.
  • -...algún día vendrás a mi... - el Vacío la rondaba endiosado. Sabía que no era fuerte. ... -Eso no ocurrirá -le respondió ella, segura, pero si se da el caso, si llega a ocurrir, puedes llevarme contigo...

    De cómo aparece uno de los DEMONIOS COLORAOS en la Llanura Abisal de Pernanbuco después del party de este pasado abril, con las PEQUEÑAS DIABLESAS...

    Micro

    Mi agradecimiento a Jovato, autor de la opinión mencionada en el relato.

Tienda

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta