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2 min
Intermedio - El centelleante tocar de Albert en su piano de juguete logra crear una jaula para encerrar temporalmente a Bob y Gertie
Fantasía |
09.01.21
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Sinopsis

Parte de la mini-historia "Bob y Gertie atraviesan el pórtico del mundo imaginario y Albert y yo nos embarcamos en una aventura hacia el mundo real por capturarlos de nuevo".

Pasados casi cinco minutos de viaje, el tubo nos condujo finalmente hasta una especie de pecera gigante vacía -de unos 3 o 4 de metros de altura por 6 de largo- a la que estaba conectada, que se encontraba colocada a mitad del centro de la ciudad. Como era diáfana, todos podían vernos ahora. La calma con que Albert tomó la situación fue impresionante, aunque no lo entendí al principio. Solo cuando vi que Bob y Gertie estaban en una de las esquinas de la pecera, y que no se habían dado cuenta de que estábamos allí, fue cuando decidí dejar actuar a Albert. Los dos monstruitos se habían quedado allí, mirando el mundo exterior por primera vez a través del grueso cristal del recipiente, embobados y con sus manos de jalea pegándose a él; situación que Albert no iba a dudar en aprovechar. Inevitablemente, aquello terminó por llamar la atención de todo el mundo, y me preocupé. 

Aunque entonces estaba teniendo lugar alguna clase de espectáculo cultural, al parecer un concierto, en la plaza donde permanecìamos, toda una multitud no tardó en aglomerarse alrededor de la pecera. En realidad, todos, hasta los organizadores del mismo evento, cortaron la función y vinieron corriendo emocionados a vernos. Ellos habían llegado para interrumpir, no nosotros.  

Los niños, completamente alocados, y las señoras madres de ellos, miraban más a Bob y Gertie que a nosotros. Habían comenzado a golpear frenéticos el vidrio de la pecera. Bob y Gertie querían hacer contacto con ellos. Al otro lado, y muy cerca de ellos, estaba la salida, aunque cerrada, que conducía a otro tubo más pequeño que finalmente daba hacia el aire exterior. Lo último que escuché en aquellos escasos segundos antes de que Albert actuara, fue al comentarista del concierto, hablando a través del micrófono, y sus palabras extrañas  extendiéndose a través de los altavoces, para la multitud enardecida: 

 

-Miren, miren… Si miran hacia el centro, todo mundo, podrán ver a lo que parecen ser dos criaturas, fenómenos que alguien colocó en una pecera vacía para nuestro disfrute. Me pregunto de dónde las habrán sacado, jamás había visto semejantes animales... y por qué interrumpieron nuestro concierto… 

 

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Soy el escritor transparente. Tengo 22 años de edad.

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