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3 min
Isabel
Varios |
11.01.17
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Sinopsis

La conocí en un recital en barrancas de Belgrano ya hace unos tantos años, nuestro noviazgo duro solo pocos meses, ya que éramos muy diferentes, yo un hippie sin mucho futuro (según sus padres) y ella una cheta de zona norte. En ese entonces la presión de sus padres pudo más que el amor y sencillamente me dejo así de una sin vueltas y con la verdad. “Mi papa no me deja estar con vos”.

Realmente me gustaba mucho Isabel, sufrí varios meses, pero nada podía hacer más que lamentarme y componer músicas tristes, hasta que poco a poco el tiempo fue liberando mi agonía. Hasta que así porque si la olvide, y volví a la vida, salía con mis amigos, estudiaba seguía a rajatabla la moda si se usaba pantalones anchos yo compraba pantalones anchos, si se usaba pantalones nevado yo también los usaba, cosa de jóvenes para no estar al margen de la joven sociedad.

Estudie, me recibí, me enamore nuevamente me case, tuve hijos y así fui creciendo hoy con mis cincuenta años, puedo decir que fui un niño feliz, un adolescente feliz un joven feliz y un adulto feliz. Para mí y solo para mí los verdaderos amores solos se cruzan una vez en tu vida, si se cruzan. Los demás pueden ser grandes amores, como mi esposa por ejemplo es mi gran amor, aunque creo que mi verdadero amor fue Isabel. Lo único que no me gustaba de ella era su nombre, para mi un nombre de persona mayor, pero lo demás me encantaba, se preguntaran si soy un hombre feliz ¿Por qué la recuerdo? Les cuento:

Hace unas semanas recibí una invitación justamente de Isabel en mí face, se ve que me anduvo buscando me trajo añoranza de mi juventud y recordé mis días con Isabel.

Era sencillo aceptarla y verla, me pareció una linda y atractiva idea ya que conservaba intacta su belleza de mujer. Yo nunca oculte mi face a mi esposa, siempre dejaba mi celular prendido y en la mesita de luz, nunca tuve necesidad de ocultar nada, y eso me hizo pensar Si acepto su amistad tendría que cambiar algunas cositas mías, ya que nunca es bienvenido un viejo amor al presente, y el face se encarga siempre de traer esas situaciones incomodas.

Entonces decidí no solo por eso sino por otras cosas más no aceptar su amistad, pero no soy de borrarme ni de bloquear así porque si a nadie, y le mande un mensajito por ese medio para que entienda como son las cosas.

“Mi papa no me deja aceptar tu amistad”

Créanme que me sentí muy pero muy bien.

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