cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

2 min
Jardines Grises
Fantasía |
17.02.17
  • 5
  • 1
  • 154
Sinopsis

Durante un lapso pequeño, casi tan diminuto que su existencia hubiese sido indiferente para el transcurso habitual del tiempo, tuve una agradable experiencia en compañía de una caja de musical...

Al principio mi cuerpo se desvanecía entre olas de tela blanca; mi cabeza se acorrucaba sobre  las alas de un ave. Mis ojos no tenían contexto, todo estaba bañado de oscuridad. 

En alguna plaza, cerca de un lugar al que seguramente conocía como hogar, me encontraba sentado sobre las viejas tiras de metal de una banca comunitaria. Mi iris café brillaban como un fogata en medio del bosque: las escleróticas grises donde reposaban intentaban ahogarlas. Mi atuendo era elegante; incluso la plumífera especie urbana que alimentaba con pepitas de oro parecía tener gracia en su contoneo y belleza al gorjear.

Todo era gris, nada tenía color. Los objeto carecían de pigmento, mas no obstante, no sucedía lo mismo con los labios femeninos, pues centellaban al igual que puntas de fuego. En mi letargo vi  muchas a personas llegar con caras felices, pero cuando llegaban al lugar donde aparentemente esperaban toparse con su dicha, el regocijo cesaba e inmediatamente gruesos espejos aparecían enfrente de sus caras. Como he dicho, los pobres sufrían, y por esto bajaban la cabeza. Ninguno vio aquellos espejos.

Llegó el momento en el que no pude contener por más tiempo mi sentimientos de solidaridad hacia el cariz de mis congéneres... cerca había una caja de cartón, la cogí y llené con pepitas de oro: poco a poco entraron en ella una buena cantidad de palomas; me acerqué al hueco por donde habían entrado tan curiosos animalillos, y les susurré:

-Canten como lo hacen todas las mañanas para mí.

Las palomas cantaron como ruiseñores; sus frases estaban repletas de hermosas cadencias. El viento acompañó su canto con  flautas. De mi cabeza no salió ningún verso, todo lo cantado vino del corazón de las gente congregada al derredor de mi caja musical. Todo recobró el color. Los espejos se rompieron. Las calles se llenaron de vidrios sin filo que reflejaron al cielo. El océano celeste inundó las calles.

... de un sueño desperté. Tomé mi abrigo y me dirigí al parque para escuchar el gorjeo de las palomas

 

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato es una preciosidad!! A petición tuya te doy mi humilde opinión, he leído tus relatos. Hay algo confuso, si me permites. Tu narrativa es buena, los léxicos también, y tus comentarios son solventes. Hay buenos enunciados, pero me choca que utilizando vocablos adecuados no cuides la ortografía. Hay faltas, repeticiones y puntuaciones que no acompañan a la calidad de lo que expresas como si fuesen intencionados. Veo mucho potencial por eso me choca. Con buena intención te mando un saludo Write.
  • El estaba ahí, inmóvil, era una especie de sujeto macilento con mirada perdida en el horizonte, pero al subir las escaleras, me di cuenta que no era nada parecido a lo que había pensado.

    La amé, la perdí, incluso la odié por hacerme sufrir, mas ahora entiendo que ella no me ha abandonado.

    Esta es la primera parte de una gran historia. Sé que ella es real, pues del otro lado del teclado no puede haber un "bot" que sienta lo mismo que yo... a menos que me haya vuelto tan hueco como un computador.

    En ocasiones beso tu nombre al despertar. Las caricias que encendían tu mirada, ahora son de la almohada sobre la que amanezco; pero sin menor duda entre besos y miradas en mis sueños, lo que se queda conmigo durante el día son...

    Durante un lapso pequeño, casi tan diminuto que su existencia hubiese sido indiferente para el transcurso habitual del tiempo, tuve una agradable experiencia en compañía de una caja de musical...

    ¡Se renta casa sin muebles a buen precio! Alquiler: A tratar. Un día caminaba tranquilamente por la calle; siempre me ha gustado observar los detalles de cualquier lugar: en una de mis observaciones encontré un anunció bastante particular...

    Quise despertar pero las garras de mi pasado me arrancan los ojos. Espero me pueda perdonar... ya no aguanto más.

    Las casas son frías; los versos de un poeta plásticos; los besos de un joven pérfidos; pero lo que moja estas hojas no es ficción ni olvido, sino vino.

    Juré no despertar, abrir de par en par mi portón, bajar los escalones con la esperanza de encontrar una ilusión... pero bueno, estás aquí...

    Los mexicanos que lean esto, mucho sabrán de lo poco que ven.

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta