cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

2 min
Jardines Grises
Fantasía |
17.02.17
  • 5
  • 1
  • 93
Sinopsis

Durante un lapso pequeño, casi tan diminuto que su existencia hubiese sido indiferente al transcurso habitual del tiempo, tuve una agradable experiencia en compañía de una caja de música llena de aves...

Al principio mi cuerpo se desvanecía entre olas de tela blanca; mi cabeza se acorrucaba sobre  las alas de un ave. Mis ojos no tenían contexto, todo estaba bañado de oscuridad, la cual era escalecida por una tenue luz cárdena...

En alguna plaza, cerca de un lugar al que seguramente conocía como hogar, me encontraba sentado sobre las viejas tiras de metal de una banca comunitaría. Mis iris cafés brillaban como un fogata en medio del bosque: las escaliotidas grises donde reposaban intentaban ahogarlas. Mi atuendo era elegante; incluso la plumifera éspecie urbana que alimentaba con pepitas de oro, parecía tener gracia en su contoneo y belleza al gorjear.

Todo era gris, nada tenía color. Cualquier objeto carecía de pigmento pigmento a exepción de los labios femeninos, los cuales centellaban al igual que puntas de fuego. En mi letargo, vi  muchas personas llegar a la plaza con caras felices pero, al momento que llegaban al lugar donde aparentemente esperaban encontrarse con el motivo de su dicha, su regocijo cesaba e inmediatamente gruesos espejos aparecían enfrente de sus caras; pero como he dicho los pobres sufrían, y por esto bajaban la cabeza. Ninguno vio aquellos espejos.

Llegó el momento en el que no pude contener por más tiempo mi sentimientos de soliraridad hacia el meláncolico cariz de mis congéneres... cerca había una caja de cartón, la cogí, y llené con peipas de oro: poco a poco entrarón en ella una buena cantidad de palomas; me acerqué al hueco por donde habían entrado tan curiosos animalillos, y les susurré:

-Canten como lo hacen todas las mañanas para mí.

Las palomas cantarón como ruiseñores; sus frses estaban repletas de hermosas cadencias; el viento acompañó su canto con el sonido de flautas y así como había hecho el aire: espontáneamente, los versos se hicieron a partir de las palabaras que las personas usaron para elogiar mi caja de musical. Todo recobró el color. Los espejos se rompierón. Las calles se llenarón de vidrios sin filo que reflejarón al cielo. El oceano celeste inundó las calles..

... de un sueño desperté; tomé mi abrigo y me dirijí al parque para escuchar el gorjeo de las palomas.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato es una preciosidad!! A petición tuya te doy mi humilde opinión, he leído tus relatos. Hay algo confuso, si me permites. Tu narrativa es buena, los léxicos también, y tus comentarios son solventes. Hay buenos enunciados, pero me choca que utilizando vocablos adecuados no cuides la ortografía. Hay faltas, repeticiones y puntuaciones que no acompañan a la calidad de lo que expresas como si fuesen intencionados. Veo mucho potencial por eso me choca. Con buena intención te mando un saludo Write.
  • En ocasiones beso tu nombre al despertar. Las caricias que encendían tu mirada, ahora son de la almohada sobre la que amanezco; pero sin menor duda entre besos y miradas en mis sueños, lo que se queda conmigo durante el día son...

    Durante un lapso pequeño, casi tan diminuto que su existencia hubiese sido indiferente al transcurso habitual del tiempo, tuve una agradable experiencia en compañía de una caja de música llena de aves...

    ¡Se renta casa sin muebles a buen precio! Alquiler: A tratar. Un día caminaba tranquilamente por la calle, siempre me ha gustado observar los detalles de cualquier lugar: en una de mis observaciones encontré un anunció bastante particular...

    Quise despertar pero las tenebres garras de mi pasado me arrancan los ojos; espero me pueda perdonar... ya no aguanto más.

    Las casas son frías; los versos de un poeta plasticos; los besos de un joven perfidos; pero lo que moja estas hojas no es ficción ni olvido, sino vino.

    Juré no despertar, abrir de par en par mi portón, bajar los escalones con la esperanza de encontrar una ilusión... pero bueno, estás aquí...

    Los mexicanos que lean esto, mucho sabrán de lo poco que ven.

    El tiempo pasó, los años corrieron al tiempo de un suspiro entrecortado, frío, pero esperanzado...

    Dime de qué me habla tu lengua, pues de tus labios no entiendo ni una letra...

    Hola

Tienda

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta