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8 min
Jhonny Galix vs la endemoniada vida diaria (16)[18+]
Varios |
09.02.21
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Sinopsis

Jhon caminaba entre un bosque en penumbras, a la par del caminar arácnido de la demonio, que miraba con cierta preocupación los alrededores. Las nubes se ausentaban dejando que las estrellas y la luna se manifestaran brillantes.

— Comprendo un poco, aquella sin rostro, Zarex ¿no es tu familiar?—. Susurró mirando entre los árboles Aracmis.

— No, aunque podría verse como tal, ella, por lo que entiendo, intentó tomar mi cuerpo cuando yo sólo era un bebe. Fracasó y su alma se mezcló con la mía—. Expuso en el mismo tono.

— Pero… ¿Por qué quieres salvarle? Simplemente permite que los saqueadores la alejen de ti…—.Jhon ahogó una risa.

— Debería con los problemas que da, pero aparte que no es de todo una molestia, si le llega a suceder algo, literalmente yo moriría, porque comparto alma con ella—. Aracmis comprendió y asintió en una expresión preocupada.

— Es lo mismo para mi si… mueres…—. Jhon le miró con arrepentimiento.

— Siento haberte metido en este lio, no sabía eso de que el familiar moría con su lord y que los sellos familiares no podían romperse.

— No importa, estoy feliz de ser tu familiar…  eres, interesante—.  Le observó extrañado.

— Bueno como que un poco, pero no tanto como crees… en el fondo soy un humano metido en cosas sobrenaturales, que comparte su alma con un demonio lujurioso y está destinado a pertenecer a un grupo especial que se encarga de regular la presencia de estos—. Los ojos, los seis, brillaron de curiosidad por lo dicho al tiempo que Jhon se detuvo sintiendo un aura de terror. La sensación de la presencia de algo invisible en medio de aquel bosque.

— Aquí está la entrada…—.Confirmó mientras olfateaba el aire.

— Ayuda eso de tu olfato…—. Ella asintió.

— Aquella chica sin rostro tiene un aroma semejante, aunque el tuyo sigue siendo mejor—. Susurró  seductora.  Jhon aclaró su garganta.

— ¿Cómo entramos?—.Señaló, Aracmis hizo un par de movimientos con las manos, círculos y figuras que delineó con los dedos, dibujando a luz un sello. A lo que una especie de cubo de agua se hizo presente. Ella le miró con preocupación.

— Es algo peligroso meterse a un laberinto de sombras sin tener idea, creo yo sola sería más seguro…—. El Joven de ojos azules se negó y atravesó aquel portal terminando en un yermo. A lo lejos, dejaba ver un campamento con varias jaulas suspendidas.

La demonio le alcanzó y le tomó para ocultarlo tras un montículo.  Escucharon pasos que les llevó a descubrir como cuatro <niños> sin ojos, cargaban en una camilla un demonio en estado lamentable. Aquellos <niños> cuyas cuencas vacías lloraban barro oscuro, empujaron con felicidad al ser al montículo llevándoles a descubrir que era un acumulado de cadáveres, puestos a deshacerse a la intemperie.

Aracmis tomó la mano de Jhon y la apretó.  Éste se giró a mirarle con firmeza.

— Quédate aquí, iré por Zarex y saldremos de aquí—.Ella se negó.

— Es demasiado peligroso—. Advirtió nuevamente.

— Lo sé, pero por la condición de estos cuerpos, estos saqueadores secuestran demonios para obligarles a batallar. Si no sacó a Zarex de aquí, todos moriremos—. Aracmis le apretó la mano y le soltó asintiendo.

—Te cubriré—.Le mostró una bola de tela de araña, a lo que Jhon afirmó y comenzó a acercarse al campamento. Evitó la luz que expelía las fogatas de los alrededores conservándose en la sombra que quedaba provocaban las carpas. Miró por los alrededores con cuidado, descubriendo jaulas redondas que contenían demonios de todo tipo y clase. Demonios insectos, demonios elementales, demonios bestiales… Demonios que aunque se veían peligrosos y probablemente lo eran, ahora eran lamentables e indefensos.

Y el más lamentable de todos, estaba recostado en posición fetal mostrando su columna huesuda y su trasero bien formado. Jhon se acercó agazapado a la prisionera y se pegó a su jaula.

— Zarex…—La llamó metiendo la mano en la jaula y tocando su hombro: —Ven salgamos de aquí.

La demonio se giró mirándole sin rostro. Parecía estar comunicándose, pero no le escuchaba. Revisó la jaula buscando la forma de abrirle y dejarla libre. Un chillido le sobresaltó, miró con ello como Aracmis corría siendo perseguida por aquellos <niños> que le superaban en velocidad. Saltó y les arrojó tela de araña, pero la esquivaron con facilidad rodeándole en segundos.

— ¡Diablos!—.Se levantó y un tintineó hizo que mirara a Zarex, Ella golpeaba la jaula con el filo de un cuchillo de cazador, que no dudó en tomar y detallar. Su mango era negro y su hoja era semi trasparente, cómo de cristal, su color púrpura lo hipnotizó, un extraño oleaje de colores del mismo tono se mezclaban en éste.  El empujón de Zarex lo trajo de vuelta y señaló que ayudase a la demonio araña.

Jhon asintió a la orden la verdusca ente y fue directo a ellos. Se acercaban aullantes al ente arácnido. Apuñaló con cierta sensación de culpa la espalda de uno, que rugió de dolor y se derritió tal si fuese una vela de cera negra. Los demás vieron al joven ojiazul e intentaron atacarle, pero fueron golpeados con bolas rápidas de tela de araña arrojadas por Aracmis.  Cuando se fijaban en ella, Jhon hacia lo suyo y les apuñalaba, con solo asestarles en cualquier parte terminaban haciéndose cera oscura.

— bravo—. Una voz le interrumpió seguido de un aplauso irónico.

— Jhon…—. Ambos miraron al hombre del centro comercial, que a sus espaldas estaba tanto el bulto encadenado, como la ahora detallada monstruosa ave con cadenas similares alrededor de su emplumado cuerpo. Era un buitre horripilante con pedazos de carne a punto de desprenderse.

— Estaba en lo cierto, y seguías por aquí—. Su tono era descarado y asqueroso.

— ¡Libera a Zarex!—. Le apuntó amenazante. Esté se apretó la barbilla y la entrepierna.

—Déjame ver… ¡No!—.El ave salió disparada hacia él con su pico abierto, dejando ver su interior lleno de torcidos dientes. Jhon se preparó para esquivarle, pero la bestia estaba a centímetros para que pudiera reaccionar.

Una red de araña le cubrió por entero desviándole. El joven Galix apretó el mango del cuchillo, consciente de que estuvo a punto de ser devorado.  Había fallado nuevamente en proteger y había terminado siendo protegido.

Estalló en un chispazo púrpura impulsándose en una carrera hasta el saqueador, que se sonrió. Cortó el aire con el filo dejando un as. El sujeto de camisa cuadrada le esquivó poniendo su rostro frente al suyo. Sonrió y alrededor de Jhon aparecieron estacas que fueron desviadas por las bolas de tela de Aracmis, alguna pasó rasante por su cuerpo hiriéndole, pero sin evitar que intentara otro corte con el cuchillo. Cortó la camisa del sujeto

*keh* Se sonrió con locura mientras materializó más de aquellas estacas que se desviaron hacia la demonio araña. Con una bola enorme les atrapó, pero un par lograron atravesarle y llegar a su cuerpo clavándoseles.

— ¡Maldito!—. Saltó mientras sus manos ya eran completamente negras y abanicó el cuchillo. Cortó su rostro haciendo que se alejara en un gritó demencial.

*Grrrrhaaajajajaja* terminó en un risa.

—¡Se acabó el juego! niño—. Señaló con el rostro cubierto. Se soltaron las cadenas dejando libre al bulto que no dejaba de retorcerse. Una especie de polilla humanoide con partes metálicas y oscuras abrió sus alas dejando escapar un chirrido atorrante. Pequeñas y filosas estacas explotaron  hacia él.

Sintió como unas cuantas de ellas se clavaban en su cuerpo atravesando el muro de tela de araña que se creó frente a él. Aracmis que yacía en el suelo herida, intentaba aún protegerle.  El dolor y el sangrado hicieron que Jhon se derrumbara de inmediato terminando al ras de ella.

Había fallado… el tintineo desesperado de Zarex se lo confirmaba.

Había sido derrotado…

Todo se oscurecía.

No había sido lo suficientemente fuerte como para devolver la confianza de Aracmis que se arrastraba dolorosamente hacia él. 

No había sido lo suficientemente habilidoso como para salvar, a ése molesto ser que había hecho su vida anormal, que era… su amiga de la infancia…

No podría devolver ninguna de sus gentilezas, jamás….

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