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60 min
JOAQUÍN no me digas que es amor
Amor |
10.10.18
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Sinopsis

El hombre triunfador frío y calculador que, sucunbe al amor, de una mujer de su hermana pequeña, y sobre todo de su abuelo.

 

NO ME DIGAS QUE ES AMOR (JUAQUIN)Autora Laureana Guardiola Catala

Tengo ya setenta años, hoy he tenido que ir a recoger unos objetos personales, en la que siempre fue nuestra casa, Por fin me decidí a venderla. Consuelo mi hermana, siempre me animo a hacerlo, decía que las casas y las cosas no son importantes, lo importante, son las personas. Y todos nosotros ya no necesitábamos la casa teníamos sitio donde vivir, las circunstancias nos llevaron a residir en otros lugares. No sé cómo en una de las cajas, estaba un álbum de fotos. Al abrirlo, me he visto junto con mi hermano Rafael, vestidos de marinerito, en nuestra primera comunión Los recuerdos me han invadido. Seguro que fue mi abuela, Paca, quien recopilo las fotos, en una de ellas estamos todos los que formábamos la familia, nosotros, los abuelos y mi padre, teniendo a Consuelo mi hermana menor en brazos, a su lado como queriéndose disculpar, por aparecer en la foto, una mujer bellísima, mi madre. Fue ese día cuando yo la tuve físicamente presente. Antes de ese día se nos hablaba de ella, pero no vivía con nosotros, tardo en hacerlo del todo.

Al principio venia los fines de semana. Y en vacaciones, o sea solo de visita.

Nunca la llamamos mama, era María, la que nos quitó a nuestro padre. Cuando ella llegaba, papa solo tenía tiempo para ella. Era una vergüenza verlos juntos, nosotros nos refugiábamos en casa de los abuelos, ellos eran los que nos daban todo el cariño, para mí, sobre todo. Mi abuelo. Sin darme apenas cuanta, paso a ser, mi abuelo, no el abuelo como todos lo llamaban.

Poco, a poco, nos dimos cuenta, que María nos quería, nos fueron contando, el porqué de la separación, y como se hizo, y la fuimos apreciando, ella se comportaba con nosotros como si fuésemos ya mayores, sin agobiarnos, pero ayudándonos en todo, y ya digo nuestra convivencia era agradable.

Siempre la obsesión, el amor desmedido, de mi padre por ella, los dos ya que ella lo seguía en todo.

Después llego Paz, mi hermana menor, cuando nosotros éramos ya mayores, Yo, la ayude a nacer, bueno ayude a María en el parto, fui el primero que la tuve en brazos. El primero que la vi, fui su padrino, elegí su nombre, y la quise, no sé, como la quiero. Es Paz, ni hija ni hermana, solo eso, yo la ayude a crecer.

María murió pronto, después de pocos meses de nacer Paz. Nos dejó a todos desorientados, sobre todo a mi padre, que nunca llego a superarlo.

Al mes de morir ella, fue mi abuela la que falto, así de repente, sin estar enferma. Entonces fue, cuando mis hermanos y yo, notamos el luto. La pena de perder a un ser querido.

Tratamos todos de seguir adelante, la vida seguía, y no se podía detener,

Primero diré que mi hermano Rafael, era homosexual, en aquel tiempo eso estaba muy mal visto, era como un pecado, una deshonra, mi padre, y abuelo, que tenían los prejuicios de aquella época, no lo admitían. Mi hermano sufría mucho. Pero no lo podía evitar.

Fue María, la que se plantó, y dijo a mi padre, que le daba igual, fuese así o asa, era un ser humano y su hijo, y había que aceptarlo. Mi abuelo más mayor, más luchado en la vida, lo acepto, recuerdo aun sus palabras.

 No es lo mismo, lo que se dice que tenerlo en casa, pero sea como sea, lo quiero.

Empezaba la democracia. Y mi padre se refugió en la política. Quería ser presidente de la (Generalidad).

Dejaron todo el trabajo, bajo mi responsabilidad. Consuelo, tenía tres hijos que mayormente cuidábamos nosotros, mi abuelo estaba ya viejo, y Rafael, estaba en los Estados Unidos. Se fue allí a recoger a sus gemelos nacidos de un vientre de alquiler, y tardaba en venir. Yo quería ser alcalde de mi pueblo, entonces todos los demás vivían en la capital, pero no habíamos dejado el pueblo del todo mayormente yo.

Recuerdo un día que me dejaron solo con todo, cuando vino mi padre se lo recrimine.

Estoy harto. _ le dije, de que me dejéis a mí responsable de todo, yo también necesito mi tiempo, no soy vuestro esclavo.

Al día siguiente mi padre. Nos comunicó que dejaba la política, se ocuparía de todos nosotros. Era lo que más quería en el mundo. Tenernos a todos unidos, me dijo que me ayudaría a ser alcalde, del pueblo. No lo conseguí, fue el del bando contrario al mío. No lo sentí ya que la vida me ha dado, el poder por otros lados, y casi mando más sin ser político, Mi padre tampoco consiguió tenernos a todos unidos[l1] . 

       Consuelo se fue al norte de España, a su marido lo destinaron allí. Se llevo a sus hijos. Y poco a poco ha dejado de venir, por el pueblo.

Los hijos se casaron y van de donde es su familia política. Algunas veces los visitamos nosotros, es que Miguel el marido nuca nos tuvo aprecio, y la relación se enfrió.

Rafael vino con dos niños pequeños, el solo sin su compañero. Se estableció en la capital de España, Era un buen médico cirujano. Y dio el salto a los Estados Unidos, perdimos el contacto, se murió hace poco. Conozco poco a los hijos.

Quedamos los tres y Paz, chiquitita, preciosa, fueron unos años felices.

Yo después de fracasar en mi intento, de ser alcalde, lo deje, nos fuimos a la capital. Pasábamos las vacaciones en el pueblo, y muchos fines de semana. Nos turnábamos en cuidar a Paz, ya que mi padre me decía muchas veces.

Joaquín, hijo tengo un compromiso ineludible, si tu quisieras cuidar esta noche a Paz. Es rubia o morena, el compromiso papa.

Pues no lo sé muy bien, como ahora todos llevan el pelo de colores.

Mi abuelo entonces me decía. Si quieres salir, yo cuido de la chiquitina, que aun puedo.

Solo estaré un rato fuera, por ahora mis amigas, no están toda la noche, como las de papa.     

Mi padre era un hombre muy atractivo, y estaba fuerte todavía, o sea que las mujeres se le daban muy bien.

Recuerdo un domingo, Vinieron unas amigas a buscarme, una de ellas trajo a su hermana menor, Almudena. El mar estaba con oleaje, y yo les dije que podíamos pasar la mañana, en la piscina de mi casa. Mi padre salido a saludarlas, Les ofreció refrescos, cacahuete, patatas fritas. Las chicas estaban encantadas, cuando se retiró, me dijeron.

Tu padre es el tío más guapo que he visto jamás, parece un galán de cine.

¿Mas que, yo Rosalía?

Huy, ni punto de comparación, tu eres demasiado peludo.

Peludo yo, ¡papa ¡grite, dicen mis amigas que eres más guapo que yo.

Serás animal, dijo Inmaculada, note que mi padre se sonrojaba. Era un hombre seguro y valiente, no se arredraba por nada, pero tenía esas cosas, que a veces te sorprendían.

Pues espera a ver a mi abuelo, abuelo, volví a gritar, sal a conocer a mis amigas.

El abuelo salió y estuvo un rato con nosotros las invito a comer.

No podemos, no lo hemos dicho en casa otro día.

Las chicas eran monillas, pero nada extraordinario. Pero la hermana pequeña, aquello era canela en rama.

Tenía el pelo de color cobrizo, rizado, atado en una coleta, unos mechones rebeldes, se le escapaban al control de la goma que lo ataba, las piernas largas. Un culito respingón, y cuando le vi los ojos, más tarde, cuando se le cayeron las gafas, nunca vi ojos más brillantes, de un verde marino.

Debía de llevar el bañador, del año anterior, pues le venía pequeño. Su pecho, aun sin desarrollar del todo se le notaba duro, era una preciosidad. Yo había pasado ya por varias relaciones, siempre chicas muy guapas. Pero no sé por qué aquella cría me impacto.

Estaba acostada en una colchoneta, se levantó, se puso unos zapatos de tacón altísimos, de su hermana y se fue a coger un refresco, no sé si eran los altos tacones, o era su forma de andar habitual

, pero se balanceaba rítmicamente, su culito iba como mareado, tic, tag, tic, tag, se agacho a ponerse el refresco, madre mía, madre mía, pensé, si solo es una niña, al volverse de frente aparte la mirada, si se daban cuanta, los demás qué pensarían de mí. Por entonces yo, tenía veintiocho años, ella dieciséis o menos     

  La hermana al ver que llevaba sus zapatos se enfadó.

Quítate mis zapatos, Almudena que manía tienes de ponerte mis cosas.

Es Que los míos estaban lejos.

Pues vas descalza, no vendrás ya más conmigo.

Ni ganas, que tengo yo de ir con Tigo, si no lo mandara la mama, a buenas horas.

No sé si fue la hermana, la que la empujo, para quitarle los zapatos, o que ella dio un traspiés, lo cierto es que se cayó encima de mí, yo la rodee con mis brazos diciendo.

Cuidado no vayas a hacerte daño.

Entonces, le vi los ojos, su boca aun de niña, pero que prometía hacer las delicias de un hombre como yo.

Ella restregó su carita por mi cara y mi barba, diciendo.

Perdona te he tirado el refresco encima, lo siento.

No hizo ademan de quitarse de encima, me dijo, bajito.

Tu eres más guapo que tu padre, además tienes el pelo muy suave,

¡Pero que haces Almudena! quítate de ahí, venga vámonos a casa.

Si no me molesta, déjala. Si se llega a caer al suelo, se hace daño.

La hermana hizo un gesto desesperado.

Se vistieron y dijeron marcharse ya a casa,

¿Pero nos veremos esta tarde?

Es posible iremos al (Bamba).

El (Bamba) era el centro de reunión, que estaba de moda, se ponía música, y las copas no eran muy caras.

Vinieron a eso de las ocho de la tarde, pero sin Almudena, pregunte.

¿Y la hermanita, no viene esta tarde?

Se ha ido, al cine con mis padres.

Me fui, pronto a casa, era una niña mejor no verla más

En aquel entonces yo estaba preparando mi campaña electoral, tenía poco tiempo, de salir, no obstante, fui varias veces al Bamba, vi a las amigas, pregunté por Rosalía.

No sabemos sale poco. Un día que las vi por la calle, volví a preguntar

La amiga me dijo confidencial mente.

¿Ha, pero no sabes?, Almudena se escapó, de casa, al fin la han encontrado en Italia, iba en un circo. Como parece mayor y es tan guapa, los del circo le dieron trabajo, pero ya pronto vendrá a casa.

Me olvidé de Almudena, conocí a una holandesa guapísima y salía con ella.

Las elecciones estaban ya cerca, no gane, me ganaron por muy pocos votos. Para olvidarme de mi fracaso, me fui a Holanda. Con Inma, Pero había que volver, le dije que se volviera conmigo, me casa con ella, solo por lo civil. Estuvimos dos años juntos, felices, El sexo era fabuloso, pero teníamos diferente educación, diferente país, diferente idioma. Ella después de la borrachera del sol y del amor, Quería volverse a su país, yo no quería dejar el mío. Los negocios me iban bien, no podía marcharme, nos separamos,

Vi a Almudena, en las fiestas del pueblo, iba con un traje blanco, largo. Era la reina de las fiestas, estaba preciosa, se había convertido ya en mujer. No hable con ella, yo tenía un viaje de negocios. Cuando volví a los pocos meses, me dijeron, que estaba en la capital de España en un concurso de belleza.

Dimos el salto, ni yo mismo me creía que tuviéremos tanto poder, y a la vez dinero. Todo el desprecio que teníamos de toda la vida, que si el lobo, que, si forasteros, venimos sin nada y ahora estábamos en lo más alto, se convertido en halagos, y querer congraciarse con nosotros, nos invitaban a los actos oficiales, éramos obsequiados con lo más exquisito. Pero nosotros nos fuimos a vivir a la capital de España, era necesario, para dirigir los negocios era mejor hacerlo desde allí. Contratamos a gente experta, con carreras universitarias, y masters, de las mejores universidades, nos fuimos expandiendo, a otros países.

Entre los empleados había una Paquistáni, nacida en Londres, su padre era diplomático, no era guapa, pero si muy inteligente, sabia varios idiomas, muy ambiciosa. Nos casamos, en, Londres. Yo seguía llevando el pelo largo, y barba seguía pareciéndome al nazareno. Pasamos los primeros meses de viaje, a veces uno en un país el otro en otro, una noche, en un hotel de cerca del aeropuerto, y al trabajo de nuevo.

Por fin coincidimos en unas vacaciones, los dos juntos. Nos dimos cuenta que no teníamos en común, más que la ambición, y los negocios. Pero, seguimos con nuestros encuentros fortuitos.

Mi abuelo cuidaba de Paz, en la casa de Madrid. Un día que pasé por allí, me encontré con una chica joven, rubia bien parecida, al verme se abrazó a mí.

Joaquín que si me alegra verte.

La mire bien_ ¿Paz, tu eres mi niña?

Si yo soy Paz.

Que, si te pareces, a la abuela Paca. Era de piel sonrosada, grandes pechos buenas caderas, casi igual de alta que yo.

Cuando vi a mi abuelo, me sorprendí de nuevo de ver lo viejecito que estaba.

Hola Juaquinacho, que alegría de verte.

De pequeño me llamaba de ese modo, es que no me había dado cuenta de que casi no estaba en casa. Paz, hecha ya una mujer, y mi abuelo tan mayor.

Papa no está en casa. _ pregunte.

Esta por Suramérica, ahora tiene una novia venezolana.

Vaya, ¿y nosotros contarme?

Paz, está hecha una artista, sabes que sale en una función de teatro, que está teniendo mucho éxito.

Es cierto que estudiabas periodismo, y estabas en un grupo artístico… seguro te haces famosa.

Va un papelito pequeño, pero por algo hay que empezar. Tienes que venir a verme.

Si, claro, ¿Y tu, abuelo?

Pues mira, yo con Paz, muy bien, no sé si yo cuido de ella, o ella cuida de mí. Ya más ella de mí, que yo de ella.

Fui la noche siguiente a ver a Paz, salió poco rato, pero cuando entraba en escena, llenaba el escenario, merecía tener mejor papel. Era una comedia musical, y cuál fue mi sorpresa, que una de las chicas del cuerpo de baile, era Almudena. Estaba siempre en segundo plano, perdía muchas veces el paso, pero era inconfundible. Sobresalía entre todos.

Cuando termino la función, fui a buscar a Paz, y le dije. Esa chica, del ballet es de nuestro pueblo ¿la conoces.?

Si claro. La pobre no está muy preparada. Se rumorea que tiene un padrino que la impone, sino a santo de que, no sabe bailar, ni interpretar, solo es bellísima, más que hermosa, tiene un toque, que la hace destacar.

Tu si que vales, llegaras a lo más alto. Veremos cómo papa y yo te ayudamos, Pero vamos a saludar a Almudena,

¿Sabes su nombre?

La conocí, cuando era una niña, y ya apuntaba en convertirse, en la belleza que es.

Veremos si hoy está sola, siempre tiene hombres con cochazos esperándola.

Se dirigió hacia nosotros, con unos pantalones pegados a sus piernas interminables. Se había alisado el pelo, al verla de cerca, admire sus ojos color agua marina.

Hola, barbudo, cuanto tiempo sin vernos.

Hola chica, ya mayor, ¿Sigues poniéndote los zapatos de tu hermana?

Es ella la que se pone ahora los míos.

¿Queréis que cenemos??

Me iré a dormir, no quiero dejar mucho tiempo al abuelo solo, pero vosotros dos iros.

¿Qué, Almudena?

Bien, ¿dónde tienes el coche?

En el garaje, cogeremos un taxi, no me gusta conducir cuando voy con chicas guapas. Así las atiendo mejor.

Pues vamos por aquí cerca, no es necesario coger el coche.

Veras iremos a un sitio que te va a encantar, En el HOTEL CONTINENTAL.

En ese sitio no nos van a atender, es de gente muy selecta.

No me digas. Pues por eso.

Llegamos al Hotel y no, nos querían dar de cenar.

Llame al señor Hipólito el director, dígale que el señor Cifuentes, quiere verle.

Cuando salió el director empezó a dar explicaciones

Déjese de gaitas y que nos atiendan.

¿De que los conoces, ya te dije que aquí no quieren gente vulgar?

 

Nosotros no somos vulgares. ¿Te vas a acostar conmigo?

Eso es ir directo, veremos cómo me lo agradeces.

Queriéndote mucho, eres la única, que mueve en mi los mejores sentimientos.

De eso no se vive.

A, bueno, si es por eso, tu vivirás como la mejor.

 

Almudena, no era muy inteligente, tenía un gran sentido de conservación. Me parecía un animalito siempre rodeado de fieras, dispuestas a aprovecharse de ella.

En sus ojos solo había belleza, no expresaban nada, Solo cogía lo que pillaba, las migajas muchas veces, y echaba a correr.

Pero yo no sé si decir, que me enamore, estaba que solo pensaba en verla estar con ella, amarla, por mi parte apasionadamente, por la suya dejándose querer. No quise hacerle regalos costosos, flores, bombones, que le hiciesen desistir de su avaricia, que no se sintiera pagada, solo querida. No lo conseguí, al menos sus hechos, no lo demostraron.

Pase un mes con ella, de día estaba con mi abuelo. Y con Paz, cuando llegaba la tarde, con ella, el delirio más absoluto.

Un día me dijo, _ Eres como una maquinita de esas, que hacen todas las cuantas.

¿Una calculadora?

Eso, eso, es tu cabeza, una calculadora.

No por favor contigo nunca calcule nada, a ti Almudena te quiero.

Recuerdo que le dije (te quiero) no lo había dicho aun nunca. 

Al día siguiente, no acudió a la cita. La busque en el teatro, indague donde podía estar. Me fueron informando, Almudena se ganaba la vida, diré que, de mantenida, de lujo, no puedo decir que, de prostituta, demasiado doloroso para mí, No aguantaba mucho con uno fijo.

Ahora estaba por el Cairo con un director de cine, Rodando una película.

Vino mi padre de su viaje. Nosotros sin hablar nos entendíamos, pero esta vez algo nos dijimos.

Siempre adelante, Joaquín, sin amor como un negocio, fríamente.   

 ¿Si, pero tú con María?

Aquello fue un paréntesis milagroso, ocurre pocas veces, tuve un generoso fruto, su amor y vosotros.

¿No crees que mi abuelo está muy mal?

Si, de eso quería hablarte, tendremos que ocuparnos de él, y si lo lleváramos a una residencia de esas, modernas que lo cuiden, las hay mejores que un hotel

Por Dios, papa que dices, mi abuelo en una residencia, con lo que hizo por nosotros de pequeños. Contratemos a una persona cualificada que se ocupe de el, y nosotros como Paz, procurar estar más tiempo con él, hacerle lo que le quede de vida sentirse querido.

No cumplimos nuestro trato, seguimos con nuestro trabajo adsorbente, nuestra ambición, desmedida, y la frialdad que nos caracterizaba.

 

Paz, me llamo un día urgentemente diciéndome, que había muerto mi abuelo. Yo estaba fuera de España en una reunión de trabajo, Había dicho que no me molestaran, fuese quien fuese, Cuando me informaron quise ir al entierro, pero había huelga en los aeropuertos. Alquile un avión particular, pero los tramites fueron lentos, cuando llegue a casa mi abuelo estaba en una urna funeraria.

¿Y papa dónde está?

Yo que se, por esos mundos perdidos, no pude contactar con él, De qué os sirve tanto dinero y poder, os compensa acaso yo no veo que seáis felices, cada día más endurecidos, mírate, pareces un pordiosero, con esa barba y ese pelo.

Era cierto mi cabello estaba blanco, como mi padre, solo que él siempre fue muy arreglado, yo no, me hice el propósito de rectificar,

Paz, me dijo.

 Ahora ya para qué, Yo me voy a vivir mi vida, me toca, quiero ser la mejor, me han ofrecido un contrato en Jolibut, me voy a ver qué pasa.

¿Qué hacemos de las cenizas del abuelo, las llevamos al pueblo junto con María y la abuela?

Podía ser, pero yo las guardare durante un tiempo, hasta que todos podamos reunirnos.

Me corte el pelo, y afeite mi barba, empecé a vestir de ejecutivo. Y me tome un tiempo de luto, viaje al pueblo a ver como gestionaba, poner las cenizas de mi abuelo junto a su esposa, Paca, y María la esposa de mi padre, nuestra madre.   

Contacte con todos, el primero en llegar, fue mi padre Alberto, después llego consuelo, mi hermana, me dijo se había divorciado.

Como fue eso con lo que os queríais, siempre desde que erais unos críos que os vi juntos,

Pues ya ves el amor no es para siempre.

Si Consuelo, si lo es sino no digas que es amor. Avecés se vive separadamente. Pero esta, mira a nuestros padres, y nosotros paras con ellos, Aunque la llamábamos María siempre la admiramos, y eso también es amor. Sino fíjate en Rafael, que por mucho que diga solo ha querido a su compañero Ramon,

Si faltas tú, quien es, o está aún por llegar. Y Paz.

Paz solo ama a su trabajo, por eso le va bien.

Rafael llego y dijo que se había tomado el resto del año de descanso.

Al final llego Paz, a última hora cuando ya no la esperaban.

Yo había mandado hacer una gran tumba, tenía claro que nos reuniríamos, allí en el pueblo, al cual pertenecíamos.

Solo los cinco. Alberto,  Rafael, Consuelo, Paz, y yo.

 

La casa, diré, que mi abuelo, junto con mi padre, cuando aún eran jóvenes compraron, un gran terreno a las afueras del pueblo. Y construyeron un chalet, suficiente para todos, los dos abuelos, mi padre y nosotros dos.

Mi padre, aunque joven era muy voluntarioso, y se empeñó en tener una casa propia, la construyo cerca, de la otra, y pasamos a vivir allí, los tres, y mis abuelos, en la otra casa.

Hizo una piscina climatizada, En aquel entonces, era un lujo que pocos tenían.

Aún quedaba un gran trozo de terreno, vivíamos muy bien, Los dos, mi padre, y abuelo. Tenían muy buen ojo para los negocios.

Papa, según nos contaban, estaba separado, de nuestra madre, una separación a lo casero de mutua cuerdo, entre los familiares, ellos nunca quisieron separarse. Se casaron muy jóvenes, acordaron que él nos tenía a nosotros dos, y nuestra madre María a Consuelo, la chica,

Poco antes de nuestra primera comunión, vino Consuelo a vivir con nosotros, los tres nos llevábamos muy bien. El día de nuestra primera comunión conocimos a María, se nos dijo que era nuestra madre, cosa que no entendíamos muy bien, Consuelo decía que María era su madre, después dejo que fuera nuestra también.

 

Aún recuerdo como en el resto del campo, que no tenía nada, se plantaron árboles frutales, que el día que llegamos, ya mayores a enterrar al abuelo, habían crecido, sin  nadie que los podara, ni cuidara, aquello parecía una selva. El pueblo había crecido, y nuestras casas estaban en medio de las fincas de apartamentos, como algo misterioso, la piscina, estaba deteriorada, como era posible que aquello que fue algo tan perfecto, y lujoso, estuviera tan desvalorizado. Mi padre dijo.

Hay que deshacerse de ella, es irrecuperable. Veis que, desde las ventanas y balcones, de los pisos verían toda nuestra intimidad, el camino que conducía a nuestra casa, ha sido tapado por una finca de apartamentos, es vergonzoso que no se respetara el derecho a paso que tenemos, se tenía que haber abierto la calle por aquí y no en la otra parte, si lo denuncio se van a derribar más de una finca.

Mejor derribarlo todo nosotros y construir una finca que tenga salida por la otra parte.

Lo vas a hacer tu, dejaras lo nuestro que es grandioso por venir aquí de nuevo. Me da pena Papa, es donde nacimos.

Si claro, pues pon un encargado o haces un arreglo. Pero si tienes nostalgia, compra algo nuevo, allá arriba en el cabo, hay casas preciosas con vistas al mar. Sino en el hotel del lado del mar, siempre habrá sitio para nosotros.

Pusimos las cenizas del abuelo en la tumba, y después cada uno se fue para su lado, dejando el proyecto de las casas en eso en proyecto.

Conocí a Cayetana, no era hermoso, pero tenía un toque de distinción, era una mujer que sabía estar, conversar, era muy cariñosa en la intimidad, y siempre tenía una sonrisa en los labios, me acompañaba, dejé de sentirme solo,

Mande los papeles de divorcio a mi mujer.

Me los devolvió ya firmados, Empecé una nueva forma de vivir. Teníamos amigos con los que salir. Vivíamos en una casa de una urbanización de cerca, de Madrid. Los veranos en Marbella, un barco en Puerto Banus, en fin, un gran refinamiento. Me olvidé de casarme de nuevo, solo que, fue la mujer que más tiempo estuve con ella, unos diez años creo, o más.

Me llamaron un día que mi padre Alberto, había tenido un accidente.

Me puse en contacto de nuevo con mis hermanos.

Tuve que viajar a México, mi padre últimamente vivía allí, más que en España, De nuevo el luto, aquella pena que te dejaba sin ganas de vivir, de nuevo el esfuerzo de tener que seguir.

Nos reunimos esta vez, Rafael, Paz, Consuelo y claro yo.

Le dije a Paz. Mira si a mí me pasa algo, tu quedas encargado de nosotros, Papa quería que estuviéramos todos reunidos, ya que no puede ser en vida, que sea después de muertos. Tu eres la más joven seguro que nos sobrevivirás, a todos nosotros.

Juaquinacho yo lo hare, pero están los hijos de Consuelo y Rafael.

¡Ba! Ellos no cuentan, ya ves, que hace años no sabemos nada de ellos, desde que se separó Consuelo, ya ves que ni siquiera tienen contacto con su madre, y los de Rafael no los conocemos, los vimos recién nacidos y nunca más.

Si claro, pero hay alguien más.

No será Paz que tienes hijos.

No yo no, los tienes tú.

Me la quede mirando. Es una broma, sin yo saberlo.

¿No lo intuiste nunca?

Basta ya de misterios, sabes que yo soy poco dado a esas intrigas.

Te acuerdas de aquella chica, Almudena.

Si, la recuerdo ¿Qué pasa con ella?

¡Hay! Joaquín déjame que cuente según, se, o crea que es.

Alos pocos meses de estar tú en Madrid, antes de morir el abuelo, ella me dijo, que habíais tenido relaciones.

Sigue, no te pares.

¿Las tuviste?

Si las tuve, se marchó, ella vivía, de bueno ese oficio. Se lo hubiese pasado todo por alto, pero un día desapareció, Me dijeron que estaba con un director de cine.    

 Pues a los pocos meses vino a verme. Estaba en estado, me dijo era tuyo. Que la ayudara.

Si yo te ayudo, pero no es mejor decírselo a Joaquín.

 Huy, Joaquín no me va a ayudar. Tú le conoces el solo tiene cabeza para sus negocios, es una calculadora.   

No Joaquín no es así.

Te prohíbo que se lo digas          

 Esta segura que es suyo.

No del todo, pero es el único, que he tenido relaciones con él, sin tomar precauciones.

¿Y tú familia?

Ellos no quieren saber nada de mí, y estoy sola. He gastado todo el dinero en vestidos en ir bien arreglada. Además, muchos me hacían regalos caros, no me daban dinero, y los regalos al ir a venderlos, si saben que me hace falta, abusan y me pagan una miseria, ya se nota que estoy embarazada, y no puedo, salir, bueno ya sabes. No sé qué hacer, no sé dónde acudir, tampoco puedo tener un aborto, los médicos no quieren, y yo tengo miedo de acudir a alguien, que me practique un aborto clandestino.

¿Qué hiciste, dónde está?

Ella murió después del parto, nunca se recuperó, ya sabes después de parir su figura ya no era lo que fue, y la mala vida, le paso factura, al final murió.

¿Y el niño, o niña, que fue del?

Hubo, dos, el niño vive, los familiares, lo recogieron, el otro se dice fue niña, murió, o se dio en adopción, no lo sé muy bien, Siempre les he mandado dinero, ya sabes tú siempre nos has hecho participes, de las ganancias, y además yo gano lo suficiente, Siempre el chico ha estado atendido.

Eso no se hace, Paz, tenías que habérmelo dicho, yo habría decidido.

Me dijo que lo negaría todo, no sé, porque, te tenía pánico.

Pánico . Pobre de mí, ha sido la única mujer que le he dicho te quiero, y voy ya por la tercera esposa.

Sabes donde vive su familia, si dices les das dinero.

Lo ingreso en una cuenta bancaria.

¿Conoces al chico?

De pequeño, después me marché a los Estados Unidos, perdí el contacto directo. Lo vi dos o tres veces, era un niño pequeño, enfermizo, Ella estaba delicada de salud, además me decía que no sabía segura de que fuese tuyo.

Está bien, ya resolveré, dame el número de cuenta, donde ingresas el dinero, ¿lo sigues haciendo?

Yo un hijo, tenía un hijo, nunca pensé, ni en lo más remoto, tenerlo, Estaba Paz, y a mí me basto, después si es cierto que me endurecí, al menos daba esa sensación. Yo y mi padre, no teníamos reparos, en pasar por encima de lo que fuese, no había elección. Como me dijo un día mi padre. ¿No me apodan el lobo? Pues lo seré.

Si no calculaba mal, el chico ya sería mayor de edad.

Todos mis familiares se fueron del pueblo, nunca tuvimos mucho contacto con las gentes de allí, vivíamos apartados en nuestra propiedad. Los empleados no nos apreciaban mucho, y los amigos de la juventud, no teníamos, fuimos a un colegio de pago, de la ciudad vecina.

Pero a pesar de todo recibí un informe. El chico estudiaba en la capital. Y Almudena había sido enterrada, en el mismo cementerio donde estaba mi familia.

El encargado, del cuidado del cementerio, antiguamente, se le llamaba (Soterrador, sepulturero) me indico donde estaba, era un nicho, allá en lo alto, los más humildes, aquellos no los quería nadie, por estar más expuestos, a la intemperie. Un retrato de cuando seria jovencita, como yo la conocí. Estaba medio borrado, por el sol la lluvia y el viento. Pero si allí estaba, la mujer más fascinante que yo había conocido, la chica que según mi hermana me tenía miedo.

Pregunte, ¿Nadie viene a cuidar la tumba?

Si, la hermana, Rosalía. Poco cómo ve la tumba esta alta, y la hermana está enferma, el reuma. No puede llegar fácilmente hasta allí arriba, y menos subir en la escalera.

Si yo le mandara dinero usted se ocuparía.

Claro lo puedo hacer, Yo le conozco mi padre trabajo para ustedes, ¿no lo recuerda? Le apodaban Barrabas.

Si claro que lo recuerdo, yo era aún un niño.

Quién lo diría que se iba a convertir en el señor que es ahora.

¿Me daría la foto?

Se me quedo mirando, no tenía nada de Barrabas. Era pequeño con las piernas torcidas.

Saque un fajo de billetes. Cree que podrá sacarlo de allí.

Se refiere al retrato,  voy a por la escalera, cogió el dinero, Al poco llego y me dio la foto, diciendo, igual los familiares no se dan cuenta, y si se la dan, les diré que no se nada, ya digo solo esta Rosalía, los demás han muerto todos, están más allá, ¿quiere ver sus tumbas?

No, ya recibirá noticias mías. Quiero que tenga siempre flores frescas.

Me alejé, al poco me volví, y vi que contaba el dinero. Pensé. El mundo solo se rige por eso, el dinero. Tal vez si yo hubiese sido más generoso, Almudena estaría aun viva, Que importaba ya tuviese flores frescas.    

Que importaba, ya nada, si fracase en lo más importante, no había sido capaz de amar a nadie, ni siquiera a mí mismo.

O si, la ame a ella, a mi abuela, a Paz, a mis padrea, a mis hermanos, y sobre todas las cosas a mi abuelo.

Quedaba aquel chico que tenía que conocer. Saber si de veras era hijo mío. Ni siquiera ella estaba segura.

Yo, recordaba, SI era cierto que no tome ninguna precaución, ni lo pensé, solo en amarla. Recuerdo que era tan frágil. Me daba la impresión de que la iba a romper. Ella decía, eres tan fuerte, tanto, tanto, que temo un día desaparecer, entre tus brazos, y yo apretaba más, en el fondo, sabía que era para poco tiempo, siempre tuve miedo que desapareciera, se esfumara como el humo, y que quedara solo el vacío, como había sido, porque eso era mi vida un vacío. Lleno de cosas que no me importaban lo más mínimo.

Me fui a casa, bueno la casa que compré, para vivir con Cayetana. Le dije que me iba, no pensaba verla más.

Fue la única vez que la vi seria, sin aquella sonrisa perpetua, que ya me cansaba, parecía que estuviera, apunto de hacerse una foto-

Pero que ha pasado, qué te he hecho, que yo sepa organizar tu vida, razonablemente.

Mira, Cayetana, no quiero reproches. Todo tiene un principio, y un fin´. Y este ha llegado ya.

Te dejo la casa, y una renta para que vivas. Cómodamente, bienes propios no tengo, ya sabes que todo está en sociedades, y la nuestra de toda la familia, pero dinero eso sí puedo disponer, y lo tendrás.

Ya hablaras con mi abogado que resuelva todos los tramites.

Y qué digo yo a los amigos, a la prensa.

Lo que quieras, diles que soy insufrible, mal carácter, que no me soportabas, yo, no voy a replicar a nada, es mas no voy a hablar ya con nadie, ni con la prensa ni con tus amigos que son eso tus amigos.

El abogado me dijo,

A este paso vas a tener más pagos que ingresos, tus dos mujeres ahora está que no es tu mujer, pero quieres que la trate como si lo fuera, Y además quieres que ponga un pago de flores, ¿no sé yo a quién?, si es cierto que a veces no eres consciente de todo lo que haces.

¿Quieres que resuelva como yo quiera?

Siempre lo hiciste.

Siempre, no, pero ahora si tú dices que quieres sí.

A tus anteriores les puedo quitar ya la asignación, no tiene objeto, viven ya con pareja, y ellas se bastan para trabajar, y tienes sus ingresos. A esta le podemos dar, la casa que ya es mucho, que trabaje que puede hacerlo muy bien. Las flores, es poco, pongamos una vez al mes, ¿te parece bien?

Si, bien, a Cayetana, le das un tiempo que se habitué, a que se vaya adaptando a ganar su propio sustento, y después ya nada,

Ya es que le dejes la casa, eso vale muchos millones.

Si, pero cuesta de mantener, si yo fuese ella la vendería, y me haría a un piso en el centro de Madrid.

¿Y tú, que harás?

Estoy poco en España, pero cuando este me iré al hotel Continental. Ya sabes allí en el ático, hay un apartamento, siempre dispuesto para mí.    

El apartamento del Hotel Continental, había sido remodelado. Los hoteles necesitaban cada cierto tiempo, un buen arreglo, sino bajan su nivel. Allí ya no había nada que recordara de cuando yo estuve con Almudena.

Pero cuando estaba en España allí me encontraba cómodo. Tenía todos los servicios que necesitaba.

El hotel. lo compramos entre el abuelo y yo, el me lo había dejado a mi completamente, el piso de Madrid a Paz. Al final me hice el ánimo, Sali de la apatía que me produjo la muerte de mi padre, la ausencia de mi abuelo, estaba tan solo.

Me fui al pueblo de nuevo, evite ver la casa donde nos criamos, me informe, Rosalía la hermana de Almudena vivía en la parte sur del pueblo, en unas casitas que se edificaron, que las gentes llamaron (las casas Baratas). Ahora lucían, no ya como casas baratas. La mayoría, las habían transformado, haciéndolas de dos plantas. Y con su jardincito delante, eran mucho mejor, que los pisitos esos donde actualmente se amontonan las viviendas.

Rosalía. estaba muy vieja, no sé si había encogido, o es que siempre fue así de pequeña, arrugadita, usaba bastón, no podía andar casi, como era posible, fueran hermanas una tan alta y bonita y la otra…

Cuando salió a recibirme, pregunto.

¿A quién, busca, señor?

Eres Rosalía, no te acuerdas de mí. 

Tardo un rato, al fin dijo-

Tu eres el hijo del Lobo, no es cierto.

Si ese mismo.

Vaya que es de tu padre, a ti ya te veo, más mayor pero estas bien, muy señor, sabes te pareces al abuelo, eres más corpulento que tu padre.

Mira, yo, ya, lo ves, estoy mal, sola, dos nietos que tengo se fueron a Alemania, a trabajar y no han vuelto, y yo…

Veras Rosalía quería me informaras de algunas cosas, muy importantes para mí.

Claro, pase, pase, dentro, yo venga hablar, es que como estoy sola, pues cuando veo a alguien…

Si, claro, yo quería saber del hijo de tu hermana, me entere hace poco, que podía ser hijo mío.

Yo estaba acostumbrado a ir siempre directo, y me importaba poco si, ella estaba sola o no.

¡Qué!

Pues eso, me han dicho que Almudena tuvo dos hijos, gemelos, y que el chico, está a tu cargo. Paz mi hermana, ha estado mandando dinero, para él.

¡Que!

Me gustaría saber dónde está y conocerlo.

Yo tenía entendido que el dinero me lo daban los servicios sociales.

No el dinero te lo daba, mi hermana pequeña-

¿Y cómo sabes que es tu hijo?, si Almudena, no sabía, bueno era eso, no sé cómo llamarlo.

Ella acudió a mi hermana, para que la ayudara, le dijo que estaba en estado, y que era mío

Y has esperado tanto en venir, el chico es mayor, y la chica fue adoptada.  No quisieron al niño, estaba muy enfermo, creíamos que se moría, pero ahora está bien.

¿Y la chica sabes de ella?

 La chica nos dijo que dejaba de existir para nosotros.         

Almudena murió, ya ves tú, tan guapa, podría haber sido una señora

Casarse con alguien del pueblo. Pero no ella siempre fue un pendón, siempre por esos mundos, creyéndose que sería artista. Y mira tú. Como y cuando la viste, porque en el pueblo, no. ella venia poco.

En Madrid, pero yo lo que quiero, es conocer al chico. Me digas donde está.

El chico, el chico, sabes que a mí me cuesta mucho todos los meses.

Mira dinero no te voy a dar, Puedo averiguar dónde está sin necesidad de que tú me lo digas. Y puedo hace que el que te da mi hermana, no lo recibas más.

Ya salió el Lobo, si es que eso no falla. Por muy señor que uno parezca, siempre la fruta. No cae lejos del árbol.

Bien Rosalía ya me informare por otros medios.

Me disponía a salir.

Espera, Hombre. Te diré lo que quieres, vamos a avenirnos a razones.

Sali de allí con todos los informes que necesitaba. O sea que había dos, que la niña no había muerto como se temía Paz.

Rosalía le dio varias fotos del chico, tenía los ojos de su madre, pero el pelo lo tenía oscuro.

Almudena quiso que lo llamáramos Astur. Ya ves tu hasta para eso soñaba. Yo nunca oí, ese nombre tan raro. Yo quería Juan, como mi padre, pero ella que Astur que el chico era suyo. Y la pobre murió.

Menos mal que el chico no ha salido a ella, es un buen chaval, trabajador y formal, además estudia.

Según le indico. Astur trabajaba en una cafetería de camarero. Según tenía el horario, estudiaba, Rosalía no supo decirle lo que estaba estudiando. Vivía en un piso que compartía con otros dos chicos.

Joaquín se dijo que tenía que ser prudente, Presentarse de pronto, diciendo soy tu padre, tal vez el chico lo tomara a risa, o se enfadara, quien sabe. Tenía que actuar con cautela.

Fue a la cafetería, era un local pequeño, en el centro de la ciudad, cerca de la Catedral, en una calle peatonal, tenían mesas en la calle. A aquellas horas la gente estaba desayunando.

Le vio salir, con una bandeja repleta de vasos y platos, desayunos completos, lo iba repartiendo con habilidad, se notaba conocía a los clientes, pues hablaba con ellos con familiaridad.

El pelo cortado a la moda, una barba bien cuidada, no era muy alto, pero estaba bien proporcionado, se podía decir que era un hombre atractivo.

Se acerco a la mesa que él estaba.

¿Qué va a tomar el señor?

Tráeme un desayuno completo, Astur.

¿Cómo sabe mi nombre?

Y más, se mucho más de ti.

Tenía el propósito de actuar con cautela, pero estaba tan acostumbrado a ir siempre directo a sus propósitos que siguió.

Se por ejemplo que tu madre se llamaba Almudena. Me gustaría hablar con trigo de muchas cosas.

Parra decirme que era prostituta.

No, no lo era.

Bien, estoy trabajando, váyase, o tómese el desayuno como un cliente más.

Fue el otro camarero más mayor quien le sirvió el desayuno. Desayuno y entro dentro a pagar, pregunto al de la barra.

 ¿Es usted el dueño?

¿Por qué lo pregunta, tiene alguna queja?

No, ninguna, me gustaría hablar con Astur. De asuntos personales, si le dejara libre yo le compensaría.

Un momento_ llamo al chico. Hablo con él. Este se acercó.

Mire me está metiendo en líos, a mí me gustan las mujeres.

Que no, no es eso, creo que soy tu padre.

Se quedo suspenso, al final dijo.

A buenas horas viene usted con esas.

Necesito hablar con Tigo por favor.

A las dos termino mi turno, si quiere podemos hablar cuando salga.

Está bien a las dos estoy yo aquí. Comemos y hablamos.

Lo espere enfrente del local de su trabajo, no quería que le viesen, no deseaba perjudicarle en nada, lo vio salir, con unos pantalones vaqueros. Y una camiseta de propaganda. Miro alrededor, y al verlo, fue hasta él.

¿Tienes una moto?

  ¿Cómo lo sabe?

Por el casco, y la cazadora que llevas al brazo-

Ya

Me dijo tu tía que estudias, no supo decirme qué.

La pobre tiene una empanada mental. Soy musico.

Muy bonito, ¿Dónde podíamos ir? Quieres que vayamos al Saler a comer.

Esta lejos, y con la moto no podemos ir los dos.

Con mi coche, lo tengo aquí cerca.

Lo había dejado en el garaje de los pisos que aun conservábamos.

Al poco de conducir, el chico dijo.

Vayo, vaya, que cochazo, y el garaje es particular, se tiene que tener piso, para poder tenerlo, lo mejor de la ciudad. ¿De dónde sale usted?

Soy del pueblo de tu madre, vivíamos aquí, pero suelo viajar mucho, el trabajo, los negocios, me suelen dejar poco tiempo libre.

¿Cómo conoció a mi madre?

Cuando era aún una niña, era lo más bonito que yo he visto jamás, después cuando la volví a ver, en Madrid era ya una mujer. Fascinante, bellísima, tenia tus ojos.

Si, pero según se, no tenía un trabajo muy honorable.

Eso no es cierto, quería ser artista, era muy joven muy inexperta, estaba sola y se aprovechaban de ella.

¿Usted, entre ellos?

No, como contarte lo que paso, voy a ver si logro hacerlo-

Lo lleve al parador. ¿Qué te gustaría comer?

Lo que usted pida.

Me da lo mismo yo como de todo, pero te hace una paella, un buen arroz.

Ya te he dicho que viajo mucho, cuando volví de uno de mis viajes, ella se había marchado. Un director de cine se la llevo, al Cairo, no la volví a ver.

Ace poco que mi hermana, Paz, me dijo de tu existencia. Es ella la que te manda dinero todos los meses.

Mi tía siempre, me dijo que erran los servicios sociales.

Tu tía según veo tiene poco seso. Sabes que tienes una hermana gemela.

Me dijeron que murió.

 A mí me han dicho que fue cogida en adopción, y vive, Tu madre busco a mi hermana, y le dijo que estaba en estado, que la ayuda, es largo de contar, como se conocieron. MI hermana es la artista esa tan famosa, Paz Vergara, trabajaban juntas.

Ella le dijo que me lo dijera a mí, Tu madre le dijo que me tenía miedo, ya ves tu con lo que yo la quería, habría sido tan feliz.

¿Y porque le tenía miedo?

Era mucho mayor que ella, siempre he sido muy frio, y cerebral en mis negocios. Y ella tal vez pensó, que no la quería, lo suficiente, vete tú a saber, me decía que era como una calculadora.

Y siendo como era, como sabe que yo, en fin…

Eso se puede saber hoy en día haciendo una prueba, pero, aunque no lo seas, para mí me basta con que seas su hijo, me gustaría tengamos unas relaciones amistosas. Y basta ya, contar una vida no se puede hacer en unas horas, poco a poco, solo quiero que me dejes hacerlo.

 

Ahora cuéntame de ti, eso de que eres musico. Mi trabajo esta tan lejos de los oficios artísticos.

Empecé de muy pequeño, en el colegio, en casa no teníamos piano. Allí en la escuela había uno, me fascinaba, uno de los frailees, que me tenía más simpatía, me fue enseñando. Después me ayudo a entrar en el conservatorio, y aquí estoy me falta poco para terminar, aunque la música es infinita, no se termina nunca.

Mire sus manos, eran grandes, finas, de dedos largos, fuertes, potentes

Sabe la de desayunos y cervezas que tengo que servir para poderme pagar el piano, sabe lo que tengo, que sufrir para poder practicar. Lo tengo en una buhardilla, que alquile, y los vecinos. Se cansan de oírme tocar.

Vaya, si quieres puedes ocupar un piso donde yo tenía el coche, hay dos pisos vacíos que no vive nadie.

Como ha dicho usted iremos poco a poco, Por ahorra es mejor que siga en la buhardilla.

Si es más sensato, pero ya verás que soy fiable, no digo las cosas por decir,

Me dejaras alguna vez oírte tocar el piano.

Si, lo dejare, esta misma tarde, doy un recital en el Ateneo, si quiere venir.

Pues claro que iré. Me cogí todo el mes libre, para resolver todo esto tuyo, después tengo muchas cosas que hacer. Estoy solo, antes tenía a mi padre y abuelo, que me ayudaban, murieron, éramos una gran familia ya te iré contando.

Tengo que ir a Nueva York, a recoger las cenizas de mi hermano Rafael y llevarlas al pueblo, al panteón familiar. Mi padre quería que estuviéramos todos reunidos, y mira por donde tendrá que ser después de muertos.

Nueva York, como me gustaría ir.

Pues vente conmigo.

¿Y el trabajo?

Deja el trabajo yo me ocupo de ti, si quieres triunfar tienes que ser valiente, y arriesgar, no triunfan, los mejores. Avecés los que tienen más suerte, o son más lanzados.

Pasaron el tiempo, de charla, muy animados, a las cinco de la tarde, Astur dijo. 

Podía llevarme ya al centro de la ciudad, tengo que recoger el esmoquin, que alquilo, y prepararme, sobre todo relajarme, pensar solo en lo que voy a interpretar, sumergirme en la música, que no haya nada más. A las diez es el concierto. Dejare dicho que le dejen pasar.

No te preocupes de eso, seguro me dejan entrar.

¿Quién, es, usted?

Lo que ves, pero muchos creen que soy una máquina de esas que hacen cuentas, como me dijo un día tu madre.

Es el primero que me habla bien de mi madre, mire déjeme aquí, cogeré el traje, nos vemos luego.

Si nos vemos.

 

En la puerta del Ateneo, estaba toda la plana mayor de Valencia. El alcalde me saludo.

¿Cómo tu por aquí, te has perdido?

No, Jesús, yo nunca me pierdo, he venido a ver a Astur un protegido mío.

Salude a muchos que conocía de cuando hacíamos negocios locales.  O en Valencia. Me pusieron en un sitio de honor.

 Aquella tarde, me corte el pelo y me afeite, me puse un traje oscuro, de muy buen cote, estaba impecablemente presentable, siempre he dicho que soy muy alto, fuerte corpulento, no soy gordo, sin sacrificarme para nada, nunca estuve gordo, Sobresalía entre todos.

Empezó la música, yo de música no entiendo, pero debía de ser buena, ya que aplaudían con entusiasmo. Después se retiraron los demos componentes de la orquesta, y quedaron solo Astur, y un señor, mayor que tocaba la guitarra clásica. Astur paso la mano por el teclado, con soltura, magistralmente, la guitarra imito el sonido, Y así empezaron, uno tocaba y el otro respondía, o al revés, era como una conversación como un desafío, a ver quién respondía mejor. Y otras veces en conjunto.

Al final fue apoteósico, los dos a la vez.

El público rompió en un aplauso, rotundo, los dos saludaron. El levanto la mirado al palco donde estaba yo, me puse las manos cruzadas en el corazón incliné la cabeza. No sé si quería decirle bravo, o te quiero, él sonrió y se fue dentro. Yo me dije este si es un artista, y recordé a su madre, que no pudo serlo. Al día siguiente me fui, pensaba estar poco tiempo, pero fueron tres meses largos, lo que tuve que estar por el mundo.

Le llame nada más aterrizar en Nueva York, pero no me contesto, deje un recado en el contestador, me llamo dos días después.

¿Cómo te va Astur?

Bien, se ya el resultado de las pruebas,

Y…

Si somos de la misma sangre.

¿Estas contento?

No lo sé todavía, estoy como alucinado, siempre quise saber, y cuando ya daba por hecho, que no lo averiguaría nunca, llegas tú, me rebasas todo lo que yo pude soñar.

Note que se le quebraba la voz.

Me gusto tu música sobre todo la del final, no sé si improvisabais, O era todo ensayado, pero fue magnifico, y eso que ya te digo yo no entiendo de música.

 Si eso son improvisaciones, claro está muy ensayadas, pero siempre sale algo que se escapa, espontaneo, con frescura.

El otro día cuando llamaste estaba durmiendo, el cambio de hora, esta vez te fallo, la calculadora.

Es cierto ya te digo que soy humano.

Nuestras conversaciones eran diarias, era feliz, yo por fin estaba a gusto conmigo mismo. Como cuando criaba a Paz, chiquitita.

 

Le llame al llegar a Madrid.

Sabrás que mande, se pusieron los pisos, apunto para que se pudiera vivir en ellos, ¿Te gustaría mudarte allí?

Si, ya lo sé, estuve el otro día a verlos, pero por ahora seguiré en mi buhardilla, me encuentro a gusto, me siento en mi hogar, el que siempre quise. Le he hecho, una buena reforma, repare las goteras, me instale un buen baño, y una cocina nueva, me compre muebles, y he abierto una ventana, en el techo. Ya verás, quede una casa con personalidad.

Caramba, con lo que asigne da para tanto.

Si, claro tengo unos amigos albañiles, que me ayudan, y los muebles son de esos baratitos, de esos almacenes famosos.

Me gustaría que vinieses al pueblo, conmigo, vendrán las dos hermanas que me quedan, y las conocerás.

Pondremos a mi hermano, Rafael, en la tumba familiar.

Si claro que iré, a mí me gustaría encontrar a mi hermana, ¿sería complicado?

No, con dinero se logra todo. Hablaremos de ello personalmente. ¿Te viene bien este fin de semana? Pasare a recogerte.

Bien te espero. ¿Esa artista que dices es tu hermana vendrá?

Si claro, Paz, y Consuelo.

No tienes más familia.

Si hay cinco sobrinos, dos de Rafael, el fallecido, y tres de Consuelo, pero ellos no vendrán, no hemos tenido mucho contacto.

Al llegar a recoger a Astur, puso los ojos como platos, al ver el coche.

¿Te gustaría conducir?

Me dejas este juguete de millonario.

Pues claro, vamos, ¿tendrás carnet.

Si, si tengo, aunque conducir coches lo he hecho pocas veces.

Venga, pues allá vamos, espero no tengamos ningún percance.

Muchas veces cogía la furgoneta del dueño del bar, íbamos a hacer la compra, y otras el coche de algún amigo.

Cuando llegamos a la carretera fuera de la ciudad, ya más seguro, me hablo de nuevo.

Mi tía, Rosalía ha muerto.    

Vaya, lo siento.

Yo no, siempre me trato muy mal, si no llega a ser por los frailes me muero.

Me hablas mucho de los frailes, ¿qué tienen que ver con Tigo?

Mi tío, el marido de ella, trabajaba para ellos, les arreglaba el jardín, y hacía de todo, Ellos se dedicaban a la enseñanza, mi tía me puso con ellos a estudiar, con una beca, y recuerdo más cariño de los frailes que de mis tíos.

Estuve a ver a mi madre, el sepulturero me dijo, que el hijo del Lobo mando poner flores ¿ese eres tú?

Si yo soy el hijo, y nieto del Lobo. Ese era nuestro apodo.

¿Vaya y eso por qué?

Pues envidias de pueblos criticones y gentes mediocres, No soportaban que nos hiciéramos ricos.

 

Pasamos unos días en el pueblo, y nos comunicamos todos nuestros pesares y alegrías.

Paz le contaba a Astur segundo, cosas de su madre. En vez de decirle que era torpe, y patosa para bailar, le decía que tenía un don natural para el baile, que el director de cine que se la llevó al Cairo, en vez de engañarla y dejarla tirada cuando se enteró que estaba en estado, le dio el mejor papel de la película. Lástima no se estrenará, se malogro, pues en aquellos días el Cairo estaba muy revuelto.

Porque me llamas segundo.

No lo sabes, Astur primero fue tu bisabuelo, mi abuelo, como le ha llamado siempre tu flamante padre. Tu madre quiso ese nombre para ti.

Astur hacia las delicias de mis hermanas, con su música, por las noches cogía el porche, y se iba a recorrer los sitios de moda de la costa.

Mas de una prenda interior de mujer, se encontraba al día siguiente en el coche, o unos pendientes, un día unos zapatos.

Pero criatura como se fue a casa descalza.

La lleve en brazos.

Nos reíamos, fue Consuelo, la que dijo tal vez no nos reunamos más. Porque no hacemos un alto, y pasamos este mes juntos.

Yo, propuse un hotel del interior, en la montaña, que tenía unas vistas fabulosas, el terreno fue de mi padre según me informo Consuelo.

Lo siento por Astur, que le gusta el bullicio de la costa.

Yo con el coche puedo bajar y subir, está cerca, y puedo también ir a Benidorm.

El mes toco a su fin, me despedí de mis hermanas, sin saber que sería la última vez que nos veíamos.

 

Indagamos donde podía estar la hermana de Astur, mi otra hija.

Nos contestaron que no querían vernos.

Pero le has dicho que no pretendemos nada más que conocerla, tener cierta relación sin ninguna obligación.

Si por lo visto es la madre adoptiva, nunca le dijo que era adoptada, si no hija natural, y no quiere que lo sepa.

¿Como la llaman?

Virtudes, Virtud, para acortarlo, La chica está a punto de casarse. En fin, les dejo los informes y algunas fotos.

Vi a una chica en la foto, de abundante pelo oscuro, ojos negros, pobladas cejas, bien dotada, buen pecho, buenas caderas, piernas largas.

No se parecía en nada a Astur, como era posible, si eran gemelos. Estarán equivocados.

Sus padres, jornalero del campo el, ella ama de casa, a la chica

 le habían dado muy poca educación, solo fue a la escuela estatal de primera enseñanza. Iba a casarse con un viudo sin hijos, pero de dinero, tenía una fábrica de alfombras, en Crevillente, o sea muy cerca.

Iremos a pesar de todo a verla, que decida ella, si quiere conocernos, o no, ya es mayor de edad.

Vivía en una casa, del centro del pueblo, pero allí no había nadie.

Nos dijeron, los vecinos, que la madre estaba aquel día en la capital, y ella en la fábrica de hilados, trabajaba allí.

Nos fuimos a la fábrica, contactamos con el encargado.

Pues verán la chica si está aquí, pero la tengo en la cadena de trabajo, y no puedo parar la máquina, hasta que no cambie el turno, no sé si la podrán ver.

Esperaremos.

La vimos llegar, iba vestida sencillamente, unos pantalones y un suéter, a pesar de todo se apreciaba su belleza, recordé a María, cuando nos habló, recordé a Almudena, su torpeza su inseguridad, su candidez.

Nos dijo que ella ya tenía padres, y no pensaba cambiar de opinión, no nos conocía, y no sabía si era cierto, aquello de ser adoptada, su madre siempre le hablo de su parto, que le dio el pecho. Ella era legitima.

Pero tienes los informes, al menos podías hacerte, la prueba conmigo, si no quieres padre al menos hermano.

Se ve que estaba resfriada, porque se sonó la nariz, y sin darse cuenta, se le cayó el pañuelo al suelo.

No hubo razones, se dio la vuelta y se marchó, con su andar felino, cadencioso, sexual.

Sera pava_ dijo Astur, es que no se me parece en nada. Nos habremos equivocado de chica.

Me recuerda a María, y también a tu madre, De todos modos, lo comprobaremos, ese pañuelo del suelo, espero que sirva.

Consulte con un experto, las dudas, que Virtudes no se parecía en nada, a su hermano.

Eso es normal si no están en la misma bolsa fetal, los gemelos son diferentes. Me dio una serie de razones que no entendí muy bien.

Cree que, con este pañuelo manchado de mocos y saliva, podre hacer una prueba fiable.

Claro que podre.

Las pruebas fueron positivas, de todos modos, yo, cuando la vi, supe que era hija mía.

Le mandamos fotocopia de todos los documentos, que teníamos, y fotos de todos los familiares, su madre y los abuelos.

No recibimos respuesta alguna.

Astur inicio una gira de conciertos, por los Estados Unidos, junto con el guitarrista. Tenía mucho éxito, Yo trate de poner todos mis negocios, en manos de ejecutivos, y trate de no trabajar tanto. Me compre una casa en la montaña, y pasaba allí grandes temporadas,

Cuando Astur termino, su gira, vino a verme, se quedó tranquilo, no bajaba a la costa, por las noches a divertirse. Se lo pregunte.

¿No, tienes novia Astur?

Eso lo dejo, para ti, como te buscan las viudas, y separadas, y algunas soltera, Mi amor es la música, y las mujeres de cuando en cuando, esta temporada prefiero estar tranquilo, y mirar las gallinas como tú.

Tenía un matrimonio, empleado, que se ocupaba, de servirme, y el marido tenía un vallado, con gallinas y conejos, un pavo real, que cuando le hablabas habría su cola, de colores, también un burrito y un avestruz, que le gustaba picar los objetos brillantes, como una sortija o los pendientes de las mujeres, había que ir con mucho cuidado pues echaba a correr y no había modo de quitárselo, se lo tragaba. En fin, teníamos infinidad de animales, mi diversión era observarlos, sobre todo las gallinas. Como raspaban, como defendían su comida, a picotazos, se acoquinaban al gallo, para que este las montara, en fin, pasábamos un rato divertido mirándolas.

Vimos un coche subir por el camino.

¿Tu, esperas a alguien?

No sabe nadie que estoy aquí, será alguna amiga tuya. Que no puede esperar a la noche.

Ha estas horas están durmiendo, son muy perezosas. Vamos a ver.

Pasaron a la parte delantera de la casa. El coche paro haciendo grujir la gravilla del suelo. Un hombre corpulento, no muy alto calvo bajo del coche, ayudo a bajar a un niño de unos dos años, ella bajo desde el otro lado. Y se agacho a coger un envoltorio, otro niño tal vez, el cogió otro y se dirigieron hacia nosotros.

Le dije a Astur, por lo bajo.

Fíjate la pobre con quien la han casado.

Astur sonrió, y se adelantó a recibirles.

Que sorpresa, seáis bien venidos.

Yo reaccione también.

Pasad, por favor dentro nos pondremos cómodos El niño empezó a hablar no lo entendía bien, su padre le dijo.

Espérate luego se lo darás. _ Y dirigiéndose a mí, soy Guillermo el marido de Virtudes.

 Encantado de conocerte Guillermo,

 Este es Joaquín, y las chiquitinas, María y Liberta.

Vaya, a ver,

Cuando la descubrió de la toquilla no pude retener una exclamación.

Vaya que pelo tiene.

 Tenía una pelambrera rojiza brillante, cuando abrió los ojos aun me sorprendí más.

La otra tiene los ojos negros, son muy diferentes, aunque sean gemelas. Astur que miraba a la de Virtudes, dijo.    

Que chiquitinas son, serán recién nacidas.

Ya tienen tres meses, y Joaquín tres años y medio.

El niño tiraba de mí, y me ofreció un ramito de flores. No entendí lo que me decía.

Vaya son para mí, gracias.

Corrió hasta su padre, que lo cogió, con el brazo libre, Virtudes no había dicho nada, la niña de los ojos color agua marina, empezó a llorar, ella le cambio a la niña, al marido y cogiendo, una silla, se sentó de espaldas, abrió su escote generoso, se la puso al pecho. Le hablaba con cariño.

Ya, ya, glotona, que te va a sobrar, tranquila.

Bien Guillermo, siéntate, podíamos poner a la niña, en una cama, o tal vez aquí en el sillón.

Llevo unas sillitas en el coche, si me tenéis a los pequeños, voy a por ellas.

Claro, trae.

Astur cogió a Joaquín y a mí me dieron a la otra niña, que al abrir os ojos exclame.

Se los robaste a tu abuela María.

Guillermo entro con las dos sillitas. Al ver que la que tenía yo lloraba, me la cogió y se la dio a su mujer, que se la puso en el otro pecho. Cerré los ojos para no dejar que se me escaparan las lágrimas.

Llamamos por teléfono, para anunciaros nuestra visita, pero no contestaba nadie, al final yo le dije. Vamos que personalmente siempre se aclararan las cosas mejo.

Virtudes es muy tímida, no se atrevía. Nos enteramos por la prensa que estabais aquí, perdonad, el atrevimiento de molestaros.

Virtudes lo había llamado, fue y les cogió a las niñas, y las puso en las sillitas, ella se abotono tratando de esconder su generoso pecho, fue y se sentó, al borde del sofá al lado de su marido, que se apartó y le dejo sitio. Astur se levantó diciendo.

Bien, Virtudes démonos el primer abrazo de hermanos, me levante y la abrace también, le dije, poquito a poco, a ver si aprendemos a querernos.

 

El día paso sin sentir, Guillermo era una persona muy educada, sabia de todo, de política, de finanzas, llevaba personalmente su fábrica había viajado mucho, era viudo, de un matrimonio anterior, sin hijos. Trataba a su actual mujer, con mucha ternura, con amor, ella parecía que no sabía vivir si no estaba cerca de él.

Joaquín no paro en todo el día de revolotear haciendo nuestras delicias. Cuando Astur toco el piano, vimos que Guillermo era muy entendido en música.

 ¿Tocas tú también el piano? Pregunto Astur, sorprendido.

Al lado tuyo no me atrevo a decir que lo hago.

Si papa toca, y me deja a mi tocar, _ dijo el niño con su media lengua.

¿Cuantos años hace que os habéis casado?

Tres,

No habéis perdido el tiempo.

No, yo no suelo perder nunca nada, Y Virtudes que con el olorcito tiene ya bastante _ bromeo, No te avergüences nena, que aquí todos somos adultos. Pero ya no más, tres es un buen numero, ahora a vivir que mi mujer es muy joven, y se lo merece.

Cuando al anochecer se marcharon, yo le dije a Astur.

Si es la otra madre quien le ha elegido, marido, no lo pudo hacer mejor.

Ella es una real hembra, lleva una aureola a su alrededor sexual, que, si no fuese mi hermana, yo a conquistarla. El Guillermo se tendrá que ir con mucho cuidado.

   Creo que ella a la calladita, sabe muy bien lo que quiere, y sabe elegir. Es igualita que María, tu abuela, un poquito más sosa. No te has dado cuenta, que sin él no sabría vivir.

Fueron pasando los años. Astur. Tenía un gran éxito en todo el mundo, Entre gira y gira, venía a verme, pasábamos los días apaciblemente en la casa de la montaña. Yo sé que tenía, aventuras con, mujeres, pero nunca trajo ninguna a casa: Su pasión era la música, me decía muchas veces.

Consuelo, murió, otra vez tuve que traer, las cenizas, a la tumba familiar, esta vez solo.

Paz alcanzo el éxito, pero su tendencia a engordar, la tenían siempre con tratamientos, que la dejaban nerviosa. No supo soportar el paso del tiempo, al final murió en una clínica de salud mental. Lástima, tenía cincuenta y ocho años.

De nuevo ir a por sus restos a los Estados Unidos.

Yo cada día vivía más cómodamente, en mi casa de la montaña, venían a visitarme, mi hija Virtudes con su marido. El niño era un buen estudiante, y las niñas una preciosidad, una rubia rojiza, y la otra morena.

 

Lo que más me gustaba era hablar con Guillermo. Su buen hacer, su carácter sereno, siempre decidido y valiente, ante la vida, y su forma de tratar a Virtudes, tan delicada, cuando tocaba el piano y bailábamos todas sus canciones, de moda, aquella que   decía. Suave, suavecito. Despacito suave meneíto.

Recuerdo un fin de semana, que estábamos todos entretenidos bailando, entro Astur, vestido como siempre exquisitamente, nos aplaudió al terminar,

Pero que viejo estaba, pensé, que viejos estábamos todos, Como era posible que el tiempo pasara tan rápidamente, si es que los niños ya tenían edad de tener novia.

 

Habían venido a hacerme una oferta, por las casas donde nacimos, negocie y saque un buen precio, mande que fuesen a recoger todo lo que allí había.

Los muebles, algunos eran de mucho valor, dije dejaran los objetos más personales, en el antiguo almacén Un día como digo, al empezar este relato, pase por el almacén a ver que finalidad le daba a todo aquello, el álbum de fotos llamo mi atención, me lo lleve a casa, con algunas joyas y recuerdos, lo solía mirar muchas veces, y recordaba.

Me tenían a régimen, pero aquel día, yo olía a tortilla de patata. Me dije que bien esta noche tortilla de patata.

Pero me sirvieron acelgas hervidas, y pescado a la plancha, sin espinas sin piel, sin cabeza. Aquello no sabía a nada.

¡Ha, no! Yo quiero tortilla de patata.

Pero que dice que tortilla.

Pues esa que tenéis en la cocina.

No hombre no, no hay tortilla,

Pues huelo a tortilla de patata, si no me dais tortilla, no como.

Los oí decir.

Tú sabes, este viejo, no se le puede engañar, ¿Qué hacemos, le damos tortilla?

¡Che, dale tortilla, total que más da, que muera un poco antes, al menos se morirá feliz!

                                                                                                                                            FIN

                                                                                                                                                  LAURE

 

 

 

 

   

 

 

 [l1]

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