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22 min
Joe. Capitulo II. Kyll Hinston [Cronicas de una Caida. Acto I. Comienzos.]
Ciencia Ficción |
17.03.19
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Sinopsis

Preguntas, preguntas y más preguntas. ¿Que se supone que tiene que hacer ahora? Si todo esta conectado, no tiene porque estar conectado de una manera facil, y si no lo esta... Más preguntas. Solo más y más preguntas. Joe no puede dormir tranquilo sin investigar que demonios ha pasado. Kyll… Nina... Ese tal Ramirez; el atentado, la furgoneta, un tipo con la cara de su hermano dado a la fuga... ¿Quien es quien? ¿Como? Y sobretodo… ¿Por que? La historia continua!

Antes de nada, agradecerte la lectura si has hecho click en mi relato. Y segundo,espero que te este gustando, y que te guste. Se que las cosas llevan tiempo asi que voy colgando las cosas en cuanto veo que estan bien. Quizas te interese saber que este capitulo es el tercero: antes deberias leer: Joe. Prologo- Axel I- y luego este. La historia sigue con Samantha I, II, II. Si te gusta y si no es molestia, agradeceria cualquier valoración y comentario, incluso ideas sobre lo que va sucediendo y lo que va asuceder. Muchas gracias de antemano!

 

 

JOE

II

Kyll Hinston

 

 
Era ya entrada la tarde, y las últimas motas de luz entraban a través de las pequeñas ventanas de la casita de madera. Joe y Nina se encontraban sentados en el sofá de su pequeña casita del amor. Hacía ya dos días que estaban allí y la situación parecía haberse calmado.

Joe se levantó del sofá y se acercó a la chimenea, que estaba casi preparada para que se hiciera el fuego cuando ellos lo desearan. Luego sacó un yesquero y un mechero de cocina y con un gesto ceremonial se dirigió hacia la chimenea y hinco una de las rodillas para disponerse a encender el fuego.


Los troncos se apilaban bajo la chimenea con un orden aparentemente aleatorio, aunque Joe sabía que estaban como debían estar. Solo quería cerciorarse antes de prenderlo, así que con cuidado los removió uno a uno; como pretendiendo colocarlos aún mejor de lo que estaban antes de iniciar el proceso. Luego cogió unas pinzas metálicas y cogió la pastilla encendedora. La prendió y de ella surgió una llamarada azulada que coloco en un punto estratégico para que la hoguera prendiera con más facilidad, transformándose en un instante en un mar anaranjado que crecía por momentos. Dedicó los próximos diez minutos a mantener el fuego como debía estar, avivándolo y ayudándolo a coger la fuerza que necesitaba para seguir viviendo por sí solo. Durante un momento le invadió la irrebatible necesidad de meter una mano en el fuego. Mientras tanto, no podía evitar seguir pensando en todo lo que había pasado.


<<Todo esto es demasiado real para ser una alucinación>>


Tras golpearse la cabeza y desmayarse, todo había sucedido bastante rápido. A Nina casi le dio algo cuando vio la reacción de Joe al ver la llamada que había recibido. No llego a tiempo de coger el teléfono pero pudo leer “KYLL” en la lista de llamadas perdidas. Ni la más remota idea de quién era. Aún así, no entendía como aquello había sido el desencadenante de semejante reacción, estaba claro que estaba relacionado. Así pues, cuando Joe terminó por volver en si Nina no dudó en preguntarle qué era exactamente lo que estaba pasando.


-¿Que ha sido esto Joey? ¿Porque estas tan afectado? - le dijo con cara de preocupación- he estado apunto de llamar a emergencias... ¿Estas mejor mi amor?

<<Mierda>>pensó <<Tengo que decirle algo ya, pero... ¿como demonios se lo explico? No lo entiendo ni yo. No quiero decirlo. No. no es real.>>


-Yo... Cariño.... -le dijo tras varios minutos sentado.-Estoy mejor mi amor. No ha sido nada. Debe haber sido un bajón de azúcar o algo...- le dijo remarcando la frase con un gesto de la mano que indicaba que lo dejara pasar.


Nina se lo quedo mirando algo desconfiada, decidiendo si quería creérselo o no. Si lo dejaba pasar. Finalmente le dio un beso en un aparente signo de aprobación y decidió confiar en el y darle un tiempo. Si pasaba algo, se lo terminaría contando.


-Deberías comer algo antes de salir- le dijo- comete un plátano o algo. No sé si aguantaré conduciendo todo el viaje, así que procura descansar.


-Esta bien cariño, métete en el coche que entro a por algo de comer y ya nos vamos-le dijo Joe mientras empezaba a caminar hacia el portal de su casa. <<Necesito verlo otra vez. Si es verdad estará ahí aun y podré volver a verlo>>

Entro reprimiendo las ganas que tenia de salir corriendo hacia la cocina y prender el televisor. Su mujer lo miraba desde el coche y no quería aparentar más nerviosismo del evidente.

Llego y en cuestión de segundos ya estaba buscando en la guía los canales donde estuvieran retransmitiendo la noticias o hablando del tema. Al final encontró uno. De un primer vistazo vio al presentador hablando sobre varias noticias de última hora. Nada sobre el atentado. Pasaron varios minutos y Joe seguía sin encontrar nada.


Hizo un último repaso por los canales informativos y tuvo la gran suerte de toparse con un canal de noticias 24 horas que justamente empezaba a hablar del tema. Esta vez era una presentadora. Una imagen de un hombre con el pelo canoso aparecía en el lado derecho de la pantalla. Tenia un rostro cualquiera. La imagen estaba algo pixelada y justo debajo se podía leer. “En Busca y Captura”.


-... Miguel Ramírez, uno de los responsables de la masacre de esta mañana, ya se encuentra en busca y captura. El sujeto ,identificado como el dado a la fuga en el momento del accidente, se considera armado y peligroso...


<<Pero. un momento... juraría que no era el>>pensó Joe. De nuevo le empezaba a doler la cabeza. Estaba convencido de que no era ningún Miguel Ramírez a quien él había visto.


-¡No era el!-le grito Joe al televisor, inmerso en rabia.- no era el... Miguel Ramírez no es a quien buscan...-murmuró. <<Lo juraría>>


La presentadora siguió hablando con soltura sobre la situación.

-Se ruega a cualquier persona que pueda tener información sobre el paradero de este individuo que contacte con el número que se muestra en pantalla. Las autoridades siguen trabajando en su inmediata localización y cualquier ayuda es bienvenida.


<<Kyll.. ¿Donde coñó te has metido?... ese tal Miguel Ramírez no era el sujeto...>> pensó Joe intentando concentrarse.<<El sujeto era Kyll.. Kyll Hinston. Estoy seguro. >> pensaba Joe una y otra vez sumido en un bucle de confusión <<Si. Era el. Tengo que hablar con el. Pero...>> pensó.<<¡Ya esta! ¡El móvil! Que idiota>>


Se rebuscó en los bolsillos mientras bajaba el volumen del televisor. ¿Como no había caído antes en la cuenta? No lo tenia por ningún lado. ¿Donde estaba? Lo llevaba encima antes de desmayarse.

 
<<¡Mierda! Nina>> pensó<<Lo tiene Nina.>>

Apago el televisor y salió por la puerta pelándose un plátano.Nina saco la cabeza por la ventanilla y con una sonrisa que le iluminaba el rostro le dijo:

-Vamos chimpancé, que al final salimos tarde por tu culpa.- y se metió de nuevo. Luego encendió el motor mientras Joe se subía al coche.


-¿Te importa si ponemos una playlist o algo? Paso de la radio.

-Vale mi amor, pero luego ponemos la radio un rato, que sabes que me gusta.


-Si cariño.


***

No tardaron el llegar a la casa. Desde entonces, hasta ese mismo instante todo fue perfecto. Los dos últimos días habrían sido de ensueño. De hecho, todo era un sueño con ella. Como una balsa de aceite fina y preciosa que se desplazaba, cubría y difuminaba la superficie de toda realidad como el arcoíris más bonito que jamás atravesara ningún cielo. Por eso estaba con ella. Era su ingrediente de separación entre lo bueno y lo malo; el punto disonante en un mundo malvado y cruel que se autodeterminaba a si mismo cada día con las barbaridades que contaban y no contaban en las noticias. Pero con ella se sentía siempre en el lado bueno.

Como decía, los dos últimos días habrían sido de ensueño si no fuera por la pequeña espina que tenía Joe clavada en el corazón desde que habían llegado a la casita y había conseguido llamar a Kyll.


Kyll Hinston, ¿que decir de el? Era un niño increíble, Joe se crio durante gran parte de su infancia a su lado, junto a la familia más longeva con la que había vivido jamás. Era el hijo biológico de una de las madres que había intentado incluirlo en su vida. Pero Joe para entonces ya estaba destruido por dentro, hervido como un huevo duro. Y aunque por fuera parecía aun moldeable, su vida ya estaba destinada a ser un caos. Era Joe tan problemático y difícil de llevar que, aunque esa mujer hubiera tenido el corazón más puro y transparente de todos los corazones, no hubiera podido cargar con los problemas que Joe hubiera cargado en sus espaldas para entonces.


Kyll, por su lado, tocaba el piano. Estudiaba en casa. Estudiaba sólo sobre todo aquello que le interesaba, aunque por supuesto se le enseñaban todos los conceptos básicos que sus padres creían necesarios. Y lo adoctrinaban de una forma bastante severa aunque el parecía llevarlo increíblemente bien. Por lo demás, sus padres no parecían ponerle ningún tipo de limite. Hablaban mucho sobre la importancia del conocimiento y del lenguaje. Las cuestiones filosóficas y las preguntas esenciales de la vida eran una especie de tema de conversación siempre omnipresente en la casa, y aunque para Joe era un ambiente totalmente inofensivo en comparación con todos los que había vivido, no pudo más que seguir sin adaptarse a las comodidades. Era una familia un tanto extraña en ese sentido. Aun así, pese a la poca conexión emocional que Joe tenía con sus nuevos “padres”, con Kyll fue totalmente distinto. Desde el primero hasta el ultimo momento que Joe y Kyll intercambiaron algún momento de la vida, surgió entre ellos una complicidad extraña que Kyll en su momento supo llevar con cierta facilidad, y eso hico que entre ellos se generara un vínculo mucho más fuerte que el de una simple amistad, considerándose desde entonces y para toda la vida como hermanos.

 Ese vinculo, esa conexión tan especial que se genero en los pocos pero largos meses que pasaron Joe y la familia Hinston juntos, fueron en ese entonces, razón más que suficiente para prender la mecha de un destino que ninguno de ellos alcanzaría jamás a imaginar.

 

Tras separarse de la familia Hinston, Kyll y Joe siguieron viéndose en contadas ocasiones, pero un día Joe dejó de tener noticias sobre Kyll, y sus padres le contaron que se había marchado a trabajar al extranjero. Que le habían dado una beca y no había podido rechazarlo. Y asi, sin más, fue como Joe y Kyll perdieron el contacto antes de alcanzar los veinte años. Joe nunca supo más de él, y la distante relación que mantenía con los padres de Kyll, con los años, se convirtió en la nada más absoluta, como un vació en su corazón con el que había aprendido a lidiar, pero que seguiría allí para siempre como una astilla de plomo clavada en el corazón.


Y entonces hacía unas horas lo habia visto en las noticias. Y la imagen difusa que recordaba de su rostro se le habia presentado ante sus narices en la televisión.

<<¿Y, para colmo, me llamas justo después? ¿No podias aparecer de ninguna otra manera, no?>>pensó Joe, abstraído mientras removía las brasas para que terminara de prender bien el fuego de la chimenea.¿Cómo demonios no iba a afectarle vivir algo así? Era varios años más viejo, o unos cuantos, en realidad, pero estaba allí. Y estaba claro. Él estaba seguro de haberlo visto. Pero ¿Por qué el? Kyll era un niño impresionante, extremadamente inteligente y criado en un entorno particularmente raro, pero era bueno, era buena persona, de eso estaba seguro.

<< ¿Cómo puedes tener algo que ver con todo esto, Kyll? No entiendo nada. Tengo que conseguir hablar contigo, pero no se nada de ti desde hace años. Pero estoy seguro de que ese eras tú, no ese tal Miguel. Eras tu, Kyll>> pensaba Joe para si.

Y fue entonces cuando decidió intentar contactar con él. Como un segundo intento. La primera llamada no pudo cogerla, y ahora no sabía si tendría otra oportunidad. Llevaba ya varios días inmerso en un mar de dudas y ver el rostro de su hermanastro en las noticias e identificarlo como uno de los agresores era demasiado. Pero que Kyll lo hubiera llamado significaba algo. Y se negaba a pensar que fuera malo. No con Kyll. Así que ahora que se sentía algo más tranquilo era el momento de hacer la llamada.

Nina estaba en el baño así que decidio salir al porche delantero para hacer la llamada más tranquilo. Saco el móvil y marcó la última llamada entrante. “Kyll. 9.33. Llamada entrante”.

Sintió un pinchazo en la sien al leer el nombre y la hora en el teléfono. Luego lo marcó y se lo puso en la oreja inmerso en sus más profundos pensamientos y especulaciones.


-Piip, piip, piip...número apagado o fuera de cobertura. Por favor, llame más tarde o envíe un mensaje después de la señal... Piiip...


- ¿Kyll..? Yo…-Joe no podía pensar con claridad. << ¿Pero qué demonios está pasando? Tengo que decirle algo>>

-¡Joey!-dijo su mujer desde el baño. Iban a darse una ducha antes de cenar, así que seguramente la esperaba desnuda en el baño y esperaba por él. Al menos no lo pillaría llamando a nadie Los extraños acontecimientos de ese día a él lo habían dejado exhausto también, así que su mente trabajaba con lentitud y también necesitaba descansar con urgencia.


-Ya vengo cariño - le dijo con el móvil colocado aún en la oreja.

Luego pasaron unos largos segundos en los que Joe estuvo sumido en una especie de trance. Se había sentado en el banco del porche que daba a la orilla del lago. Había luna llena. El reflejo de los rayos del sol que se proyectaban en el satélite llegaban al lago como si un gigantesco pincel blanco hubiera querido unir una orilla del lago con la otra en un autopista gris brillante de mercurio. Era hipnotizante.

-Yo...Llamame.- dijo.

 Tras varios segundos más en silencio y sin decir nada, Joe decidido terminar la llamada sin decirle una palabra más al contestador automático.

 <<Mierda…>>

Entonces se dio la vuelta para ir con Nina al baño, y cuando abrió la puerta para entrar en la sala se dio un susto de muerte. Casi se dio de bruces contra su mujer, que lo esperaba, seria, justo detrás de la puerta. Vestía una albornoz blanco con bordados dorados que le remarcaba la figura de una forma preciosa. No sabía cuánto rato llevaba allí, pero estaba casi seguro de que se había distraído pensando en que diablos iba a decirle a Kyll.

-        ¿Quién es Kyll?- le dijo. Esa pregunta le pilló totalmente por sorpresa.- ¿Con quién hablabas?

 

- ¿Qué..?- contestó. <<¿Cómo puede saber su nombre?>>- ¿Kyll? No te entiendo cariño.

-Sabes de que hablo Joe. - le dijo, como advirtiéndole, muy seria.- lo vi, vi que quien te llamo fue un tal Kyll. Y estas rarísimo desde entonces. Por no mencionar lo de tu “bajada de azúcar”- dijo remarcando la ironía con un gesto con los dedos- Vamos Joey..., Cuéntamelo. Estoy preocupada.

-Verás…

- No. Joe. Quiero saberlo todo- puntualizó con una media sonrisa asomándole en la cara. - ¿Qué te preocupa tanto? ¿Quién es ese tal Kyll y que pasa?

Estaba realmente preocupada. Así que Joe intento abordar el tema lo más suavemente posible, así que empezó por la parte más entendible para no preocuparla demasiado.

-Kyll es mi hermanastro Nina, o al menos uno de ellos. -le dijo- No sabia de él desde hacia años- le explico. Abordar el tema así, para empezar, tampoco parecía a ver sido mala idea, o al menos eso le daba entender ella por la reacción que estaba teniendo.- Bueno…-continúo entonces Joe- no sabia de el hasta hace un par de días, y aquí es donde empieza lo más extraño y lo que me preocupa, así que prepárate cariño.

 

Y fue entonces cuando Joe tuve que contarle lo que pensaba que estaba sucediendo, aunque eso fuera una completa locura.

-Y en fin, el caso es que te juraría que vi a Kyll en ese video Nina, pero luego intente cerciorarme y ya no era él. Era otro. Otra persona ¿sabes? - y soltó entonces una carcajada- Lo habían cambiado Nina, estoy seguro. Tan seguro como de que la Tierra es redonda y no esta hueca.

-Joey…- empezó a decirle ella- ¿Y no has pensado que quizás…que quizás fuera una confusión? Una simple casualidad, no se…-le dijo, como intentando calmarlo con un argumento que ni si quiera ella era capaz de creerse. Cosas así no pasan por casualidad.

-Confusión… ¿Por qué no se me había ocurrido antes? - el sarcasmo era evidente- Me llamó, Nina, y no solo eso, sino que justamente el mismo día en el que yo lo “confundo” con uno de los responsables de uno de los peores atentados de los últimos años- y añadió- y hacía años que no sabia absolutamente nada de él. Nada. Ni una llamada, ni un mensaje; ni si quiera ninguna clase de noticia, por no hablar de la extraña reacción que tuvieron conmigo sus padres cuando de repente se fue a “estudiar” al extranjero. - Todo empezaba a encajar de alguna forma extrañamente retorcida, aunque seguía negándose a entender como una persona como Kyll acabaría haciendo algo así. Tenía que haber algo más.

- ¿De verdad crees que pueda ser una simple casualidad?- le preguntó finalmente Joe. <<Seguro que hay algo más. Pero… ¿Qué?>>

- No lo se Joey… la verdad es que no lo creo. Es todo muy extraño, pero…- en la expresión de Nina se hizo paso un hilo de inspiración que la llevo un paso más allá en el camino que los llevaría a entender todo aquello. - si todo esto está  conectado con nosotros, la pregunta no crees que debería ser otra? ¿Por qué te habría llamado Kyll a ti justamente? ¿Y quién demonios es ese tal Ramírez? ¿Te suena ese de algo? Y sobre el accidente... ¿Estaba allí? Quizás simplemente estaba en el puente en ese momento y sale en las grabaciones que me contaste que viste. Si no…¿Porque demonios no divulgarían su rostro si es uno de los responsables? No tendría ningún sentido. Debe saber que vivíamos por esta zona, y quizás necesita hablar con alguien conocido después de lo sucedido los últimos días….

- No responde al teléfono. Lo he llamado. Varias veces ya..-le dijo Joe a Nina, abatido.- lo único que se es que si me hubiera controlado, hubiera sido capaz de coger el teléfono cuando el me necesitaba, y no me hubiera desmayado como un idiota muerto de miedo. Y si él…- se le llenaron los ojos de lágrimas. En unos segundos un torrente de agua emanaba de sus pupilas como un rio interminable. Ya no sabía ni si quiera porque lloraba, o por quién. Quizás por Kyll, porque le preocupaba; o por él, por su infancia perdida, desbordada y desordenada entre el caos y la violencia de los peores barrios de las peores ciudades, como si él hubiera sido una mosca humana. Había viajado mucho, visto mucho también, pero siempre iba de mierda en mierda, y eso no iba a cambiar nunca. O algo así le había dicho uno de sus “padres” en una ocasión.

 Quizás no lloraba por nadie, sino por los que nunca tuvo. Su madre, su padre, dos figuras con rostros oscuros y difusos colocadas en un rincón de su mente, escondidas para no pensar en ellas, como una mancha en su árbol genealógico que de alguna forma (y eso lo había reflexionado con los años) le daba la oportunidad de empezar de cero, de echar raíces en un lugar nuevo como si fuera la primera semilla en su propia historia de la vida. Quizás también lloraba por sus amigos, o por los pocos que tuvo. Por Kyll, sobre todo, esa astilla de plomo que llevaba clavada en el corazón desde que desapareció de su vida de repente. Y lo más triste era que todo aquello era lo único por lo que podía llorar, y se castigaba con el hecho de no tener más gente a la que echar de menos. Echaba de menos lo que nunca había conocido. Y recordaba con amargura lo más cercano que había llegado a conocer. Una triste paradoja.

Tras varios minutos de intensas emociones. Joe consiguió serenarse y continuó con la incesante búsqueda de algún tipo de explicación para lo que estaba sucediendo. Justo antes de que abriera la boca para hacerle una observación a Nina, que se sentaba a su lado, ambos se sumieron en un profundo silenció cuando desde el exterior de la pequeña casita de madera llego el ruido de un crujir de ramas secas. Había alguien fuera de la casa.

En cuestión de segundos Joe, guiado por un instinto protector de lo único bueno que tenía en la vida, se puso de pie y cogió la pistola de bengalas que guardaban en un cajón de la sala de estar.

-Sea lo que sea, Nina- dijo mientras cogió un par de bengalas y cargaba la pistola con la primera. - esta vez no me va a dar ningún “bajón de azúcar”- y le guiño el ojo con la sonrisa más radiante que pudo regalarle. Nina le devolvió una sincera sonrisa. <<La amo>> pensó.

En ese momento, el interior de su pequeño hogar estaba realmente casi a oscuras, en el rato que Joe y Nina habían estado enfrascados en sus especulaciones, la madera que Joe había preparado antes tan delicadamente, ya se había casi consumido, y ahora los restos del fuego crepitaban con un débil e intermitente resplandor que llenaba la habitación de una sensación extraña.

Con cuidado, Joe se dirigió al baño. Nina se quedo en el sofá haciendo como si nada, y para disimular su estado de alerta cogió una revista y se dedicó a hojearla. Una vez en el baño, Joe echo un vistazo por la pequeña ventana que daba al exterior, y cuando vio que no había nadie salió por ella.

Alerta, se dispuso a registrar la zona con la pistola de bengalas preparada y cargada en la mano. Reviso el perímetro a conciencia para asegurarse de que no hubiera nadie más, y luego decidió dirigirse a la parte frontal de la casa, donde habían escuchado el ruido. Estaba de camino cuando dos brazos enormes lo levantaron del suelo en la oscuridad y lo lanzaron varios metros hacia delante.

Joe sintió la sensación que se siente cuando se sube a una montaña rusa, pero esta vez lo habían lanzado contra el suelo más duro y rígido que creía haber sentido jamás. Cayó con fuerza contra el suelo y el latigazo le hizo golpearse en la cabeza. El golpe le hizo perder el control de la mano, y la pistola de bengalas salió volando varios metros más allá. Se deslizo medio metro hasta que quedo tumbado, confuso. Una sombra se meció sobre él, una forma extraña y confusa escondida tras una respiración medio animal que le retumbaba en la garganta, como vibrando.

-¡Voy a matarte!- Le grito la oscura silueta- como te atrevas a…

 

Joe le golpeo con fuerza en el estómago, y tuvo la certeza de que aquella cosa podía sentir dolor. La luz de la luna los iluminaba apenas, y aunque en suelo liso hubiera sido una pelea rápida, el desnivel del suelo los hizo retorcerse entre puñetazos y patadas durante unos segundos hasta que Joe consiguió deshacerse un momento de él. Luego recupero la pistola del suelo y lo apunto con la pistola.

 

-        Tengo un arma. Como te muevas, te mato- dijo, en seco.

 

El individuo se quedo mudo, y no podía creer que hubieran estado a punto de matarse. Había estado apunto de matarlo. Y si lo hubiera hecho, todo aquello no habría servido de nada. Decidido quitarse finalmente la máscara que le impedia a su adversario verle el rostro. Su respiración se aceleró por un momento, Joe no entendía por qué. Hizo un gesto. Un ruido. Clic. Otra sombra difusa. Otro rostro. Joe levanta el arma. Un disparo. Un grito. Otro. Y silencio.

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    Acelera y sonrie.

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Buenas! Bienvenido a mi perfil! Me alegra que terminaras aqui; aunque espero que sólo acabes de empezar jeje. Es la primera vez que me atrevo a compartir con el mundo lo que me llena por dentro. Escribo en prosa, en verso, o incluso una mezcla de las dos. Escribo para desahogarme, escupo sobre todos mis demonios y los de los demás, aunquea decir verdad mi mayor proyecto es una novela de ciencia ficción , aunque también tengo en el horno una “colección” de relatos cortos. Me encanta el terror, el drama y la ciencia ficción. Aprender, en general, es algo que me fascina. Y hacerlo leyendo me parece vital para cuidar el alma. Si te gustaran los textos, la novela o cualquier otra cosa no olvides por favor comentar y calificar, es siempre una buena noticia saber que piensan mis lectores.Por otro lado, si deseas comentarme cualquier cosa sobre la novela o comentar lo que sea, puedes escribirme a mi correo: conadeankh@gmail.com, estaré encantado de intercambiar opiniones y reflexiones. Un saludo! Espero me acompañes en esta aventura hasta el final, que Seguro que llegara. Nos vemos!

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