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10 min
Joe. Capitulo I. Nina y Joe. [Crónicas de una Caída. Acto I. Ascensión]
Ciencia Ficción |
24.09.20
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Sinopsis

Dato importante: antes de nada, muchissimas gracias por esas 10000 lecturas! No me lo puedo creer! Es por eso que lo celebro publicando en los proximos dias 6 nuevos capitulos de mi queridísima novela. Por eso, si eres nuevo en mi blog, y si no has leído el prologo de la novela, te recomiendo que empieces por ahi! (Esta en mi perfil!) A partir del prologo, solo es cuestión de seguir el orden siguiente: Axel I, Joe I-VI (estos los ire colgando en los próximos días) y luego, los capítulos de Samantha (que también están en mi perfil!) Este desorden viene derivado de mi proceso creativo, y hasta este momento no ha afectado en el desarrollo de la trama. Aun así, os pido disculpas si en un principio es confuso, en cuanto termine de publicar los capítulos de Joe, todo seguirá el orden correcto! Dicho esto, espero que lo disfrutéis tanto como he disfrutado yo escribiéndolos. Un abrazo gigante!

JOE

 

I

 

Año 2058

 

Nina y Joe

 

7.28. El chirriante pero efectivo ruido que producía su nuevo despertador llevaba tres minutos sonando intermitentemente cuando finalmente consiguió arrancar del sueño a Joe, que dormía como un tronco desde aproximadamente desde la media noche. Con un movimiento cauto, pero rápido, el hombre pulso el botón superior del aparato y el molesto pitido se detuvo al instante, dejando de taladrarle por fin la cabeza. La estancia quedó entonces en silencio, y de fondo ahora solo se escuchaba el rítmico ruido que producía su mujer al respirar, a escasos centímetros de su piel. Se le erizo el bello cuando ella, retorciéndose entre sueños, deslizo los labios a lo largo de su brazo, y pudo sentir el aliento de su mujer rozarle la oreja durante un instante. Era justo en ese momento cuando daba las gracias a Dios todos los días. Gracias por la suerte que lo había acompañado a lo largo de la última etapa de su vida, etapa en la que había conocido a Nina, y en la que había conseguido dejar atrás una época que no quería volver a recordar jamás.

 

Tuvo que hacer un gran esfuerzo por no despertarla. Dormida era tan bonita que le parecía un sacrilegio perturbar semejante escena, así que decidió dejarla descansar un rato más. Pensó de nuevo que nunca podría acostumbrarse a levantarse allí. Tampoco quería hacerlo. La verdad es que estaba muy bien como estaba. Realmente bien. Y levantarse allí todas las mañanas era lo único que necesitaba para ser feliz.

 

Con cuidado, Joe deslizo el brazo izquierdo por detrás de la nuca de Nina, que dormía apoyada en su pecho desde hacía un buen rato. Intentó hacerlo sin despertarla. Ella solía levantarse muy temprano siempre, normalmente antes que él. Aun así, en ocasiones era distinto; la noche anterior, ella se había quedado esculpiendo en el estudio hasta bien entrada la madrugada, y ahora dormía profundamente tras haber trabajado durante horas en su actual proyecto. Siempre decía que eso era lo que tenía dedicarse a algo tan abstracto e intangible como el arte: no se trataba solo de crearlo, ni de buscarlo; sino también de que él te encontrará a ti, donde y cundo fuera. Es imposible ver venir la inspiración, o crearla, y aunque ambos eran partidarios de que la parte más importante del éxito era la perseverancia y el entrenamiento, no podían evitar rendirse frente a lo inexplicable. A veces la inspiración llegaba sin más, sin filtros ni obstáculos, como el cartero que llama a una puerta, solo tenían que abrirla. Y Nina quería siempre abrir esa puerta, aunque fuese a las cuatro de la madrugada después de tener un sueño extraño. Por otro lado, otras veces la inspiración era todo lo contrario: una rata escurridiza, pequeña, asquerosa y difícil de encontrar, como una liebre salvaje en un campo de girasoles o como tragarte un trozo de carne mal cocinado. Prácticamente imposible.

 

 

 

Fue por eso por lo que la noche anterior, cuando llegaron de pasar una agradable tarde fuera de casa, mientras Joe aún estaba bajando las bolsas de la compra del maletero del coche, Nina salió corriendo en dirección al estudio, dejándolo con todas las bolsas en el suelo mientras le gritaba con gran ilusión que había tenido una gran idea. Joe la siguió con interés tras entrar las bolsas y cuando estaba acercándose al pequeño taller-estudio que utilizaban ambos como zona de trabajo, la voz de Nina cruzo el pasillo desde el otro lado y le pidió que no entrara. Le dijo que necesitaba digerir la idea, a solas, y que se lo enseñaría cuando se sintiera suficientemente orgullosa de la forma que hubiera tomado su nuevo proyecto. Joe, que comprendía perfectamente por lo que estaba pasando Nina, la dejo tranquila trabajando en su nueva idea y se dirigió a su cuarto con la intención de leer durante un rato antes de echarse a descansar.

 

***

 

Volviendo al presente, Joe se levantó con cuidado y seguidamente se puso las zapatillas de andar por casa que ella le había regalado hacia dos semanas, cuando celebraron su cumpleaños. Le encantaron, tenían forma de pato. Eran realmente sencillas, aunque tenían sus iniciales bordadas en negro en la suela, "J" para la izquierda y "N" para la derecha. Ponérselas era como meterle el pie a Piolín en la boca. A dos Piolines, de hecho. Eran realmente una tontería, pero una tontería muy graciosa, una de esas tonterías que te llegan al corazón y te rozan el alma.

 

Se conocieron en la universidad, aunque ella era dos años mayor. Coincidieron en clase cuando Joe, a raíz de una crisis existencial y varios años de vagar por el mundo viviendo de trabajos temporales y poco remunerados, decidió inscribirse finalmente en la universidad e iniciarse en los estudios en Arquitectura, siguiendo sus más deseados sueños. Su infancia no había sido precisamente un camino de rosas. Se crio huérfano, pasando los primeros años de su vida en un orfanato del interior del país. Desde su primera familia de acogida, paso de una familia a otra hasta que consiguió valerse por sí mismo, algo que tuvo que ser a temprana edad si lo que quería era sobrevivir o labrarse un futuro fructífero, o aunque fuera, un futuro. Por desgracia, su familia adoptiva definitiva no resulto ser demasiado familiar, y aunque él no era precisamente un angelito, lo único que les importaba a sus tutores era cobrar la remuneración económica que recibían a cambio de encargarse de él; por lo demás, su familia se desentendio completamente de él y eso lo convirtió en un niño salvaje y problemático al que el entorno desestructurado donde se estaba criando lo terminó de meter en líos.

 

Recordando aquella parte de su vida se encontró de nuevo en el presente, mirando los grandes ojos blancos de los dos patos amarillos que llevaba en los pies. Sus ojos se movieron instintivamente hacia la derecha, donde sabia que se escondía la letra N en la suela de la zapatilla, y eso lo trajo de vuelta al presente, y recordó exactamente dónde estaba y cual era su vida ahora.

 

<<Después de tanto, de tantas cosas... No puedo creer que consiguiera salir de ahí.>> pensaba<< Aunque en parte tengo que agradecértelo a ti, Nina... que estuviste allí cuando más lo necesitaba. Como un ángel caído del cielo; "mi ángel de la guarda". Me sacaste de toda esa mierda...Y por eso te debo la vida que tengo. >>

 

Pensando en esto último, con cuidado se deslizó en dirección al baño y cerro detrás de si la puerta corredera que lo separaba del dormitorio. Se aseo y se limpió los dientes. Luego se dio un baño caliente pero rápido que lo despertó al instante cuando puso el agua fría antes de salir, y seguidamente salió en silencio vistiendo el albornoz y cargando la muda de ropa que había elegido para aquel día. Paso frente a Nina y la observo dormida. Preso de la ternura que le producía aquella imagen, no pudo resistirse y se acercó con cuidado y la beso en la frente antes de dirigirse al piso de abajo a preparar el desayuno. En el reloj de la mesilla marcaban las 7:52 en unos números rojos que parpadeaban de vez en cuando, marcando el incesante paso del tiempo.

 

Una vez en la cocina, dejó la ropa colgando en una silla mientras preparaba dos zumos de naranja y cortaba unas cuantas rebanadas del pan del día anterior. Estaba tarareando una canción que no podía quitarse de la cabeza desde hacía varios días, así que decidió poner la tele para intentar sofocar el ritmo que se repetía una y otra vez en su interior.

 

Encendió la televisión y sintonizo primero su canal preferido de noticias matutinas. No estaba realmente interesado en ellas, la verdad es que no le gustaban desde hacía ya mucho tiempo, pero las miraba no porque creyera que las noticias de las que iban a informarle tuvieran mucha más veracidad o interés que las que ofrecían otras cadenas, pues a él le daba la sensación de que, ya desde hacía mucho tiempo, la televisión era igual de fiable que Internet; es decir: absolutamente nada. A decir verdad, el canal que sintonizo solo le gustaba más porque el presentador siempre le había resultado gracioso por alguna extraña razón.

 

Para Joe, ser presente y testigo de la capacidad de los gobiernos para la manipulación de la información hacía ya años que no le producía ningún estimulo, y él vivía ya desinteresado, sin esperanza en una humanidad y un país que habían perdido completamente los papeles y las oportunidades en su lucha por conseguir llegar a algún sitio. O al menos a un sitio que valiera la pena.

 

Tenía entendido que todos los conflictos que estaban ahora aflorando en avalancha a la superficie ya llevaban tiempo produciéndose tras el telón de la desinformación y el secretismo gubernamental. Al parecer, el mundo estaba llegando ya a su límite hacía ya mucho tiempo, pero desde hacía más de tres décadas que el problema se había tornado mucho más que evidente. Aun así, para entonces, no hubo ningún gobierno que realmente estuviera interesado en proteger a la especie humana, y seguía sin haberlo ahora, solo había mascaras y más mascaras; mentiras sobre mentiras.

 

Los recursos que el planeta podía aportar a la raza humana, o a cualquier especie, siempre habían sido limitados, solo que esta no siempre había sido tan exageradamente consumista. Llego un momento en el que el planeta consumía anualmente mucho más que el doble de recursos de los que el propio ecosistema del planeta es capaz de producir; por no hablar de las especies animales, que empezaron a desaparecer a un ritmo exponencial. En los últimos cincuenta años habían desaparecido casi la mitad de las especies descubiertas durante toda la historia de la humanidad, y más de la mitad de estas extinciones se habían producido en los últimos veinte años. ¿Cómo pretendía el ser humano cuidar de sí mismo si ni si quiera había sido capaz de cuidar y conservar las demás especies? Parecía ser que nos hubiéramos olvidado de la regla básica de la humanidad, y es que somos animales.

 

Todo esto, en conjunto, fue algo que fue condenando mucho más rápido de lo esperado a todo el planeta en sí, y, por lo tanto, a todos sus habitantes. Ahora, en el presente, los gobiernos estaban empezando a darse cuenta de todos los errores que habían ido acumulando a lo largo del tiempo, y después de desperdiciar varios años actuando como si nada de esto fuera lo esperado, y tras varias décadas más culpándose unos a otros de los errores de todos ellos, estaban reaccionando ya tarde en contra de una situación que, desde hacía años, estaba condenando a la humanidad a vivir una de las mayores crisis, si no la última, de su corta y mezquina historia.

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  • Aquí traigo el tercer capitulo de los 6 que están por venir! Espero que los disfruteis muchísimo y espero traeros muy pronto muchos mas si el tiempo me lo permite. Nos vemos! DATO IMPORTANTE: puedes encontrar el resto de capítulos en mi perfil si es que no has empezado aun la historia. Orden: Axel I, Joe (I-VI) y luego Samantha (aunque no están colgados los seis capítulos de Joe, puedes leer los capítulos de Samantha sin problema!) Muy pronto estarán todos colgados en orden, y me muero de ganas de seguir contandoos la historia desde donde la deje! Samantha vuelve pronto, y con mas fuerzas que nunca :)

    Como, personalmente, un capitulo siempre me sabe a poco. Aquí os dejo otro más para aquellos que no quieran esperar un par de días para seguir con la aventura. El mundo cambia, y el de cada uno puede cambiar muy rápido. Somos animales. Todos.

    Dato importante: antes de nada, muchissimas gracias por esas 10000 lecturas! No me lo puedo creer! Es por eso que lo celebro publicando en los proximos dias 6 nuevos capitulos de mi queridísima novela. Por eso, si eres nuevo en mi blog, y si no has leído el prologo de la novela, te recomiendo que empieces por ahi! (Esta en mi perfil!) A partir del prologo, solo es cuestión de seguir el orden siguiente: Axel I, Joe I-VI (estos los ire colgando en los próximos días) y luego, los capítulos de Samantha (que también están en mi perfil!) Este desorden viene derivado de mi proceso creativo, y hasta este momento no ha afectado en el desarrollo de la trama. Aun así, os pido disculpas si en un principio es confuso, en cuanto termine de publicar los capítulos de Joe, todo seguirá el orden correcto! Dicho esto, espero que lo disfrutéis tanto como he disfrutado yo escribiéndolos. Un abrazo gigante!

    A veces muchos desearíamos tener un lugar al que huir y poder llamar hogar. Ese lugar no tiene porque ser material, ni mucho menos una persona; a veces ese lugar puede incluso llegar a ser la soledad, la absoluta soledad, donde el olvido es la mejor arma para curar el alma. Pero a veces, la soledad y la realidad, para algunas personas, por desgracia, puede ser su peor pesadilla.

    Un microrelato basado en la realidad que se vivió en Catalunya durante la guerra civil española y la época franquista.

    “- ¡Quiero hablar con el comisario! - le dijo la mujer al androide que se encargaba de atender a la gente en la entrada de la comisaria. Ella estaba fuera de sí. - como no me lleves ahora mismo frente a quien sea que este al mando de esta pocilga te juro que te arranco los tornillos uno a uno hasta que sirvas para lo mismo que sirve un clip roto, chatarra.” Un drama de ciencia ficción en formato de relato.

    Cogió la nota que había dejado José en el escritorio. Escrita a mano con boli azul, los rasgos de la letra se mostraban firmes y claros mientras relataban lo que parecían unas últimas palabras. Ángel, impotente, no podía dejar de llorar a la lágrima viva mientras sentía que le ardian los ojos. Sujetaba el teléfono con tanta fuerza que empezo a clavarse las uñas en la palma de la mano.

    Un cuervo llego volando y grazno al posarse en el borde de una cristalera del tejado. Un trozo de cristal roto se desprendió y cayó al vacío, cerca de dos figuras extrañas que se movían. El cuervo no había llegado por casualidad. Venía por alguna razón, ¿quizás el hedor a muerte? Algo le decían sus sentidos, por eso estaba allí, y llegará por casualidad o no ahora sí que podía percibir ese hedor. El inconfundible olor a sufrimiento y sangre.

    SINOPSIS: Año 2058. Una nave industrial se alza en el atardecer de una tarde de Verano. Una figura osura cruza bajo el umbral de una farola que parpadea, intentando revivir. La figura llega dispuesta a afrontar su... ¿destino? << ¿Donde esta S.42?>> se repite una y otra vez en su cabeza. <<Haz todo lo que sea necesario>>.

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Escribo en prosa, en verso, o una mezcla de las dos. Escribo para desahogarme, escupo sobre todos mis demonios y los de los demás. Mi mayor proyecto es una novela de ciencia ficción , aunque también tengo en el horno una “colección” de relatos cortos. También me encanta el terror, el drama, la historia y todo lo que te anime a pensar y explorar tus propios límites. Aprender, en general, es algo que me fascina. Y hacerlo leyendo me parece vital para cuidar el alma. Si te gustaran mis escritos, mis versos, o los primeros capítulos de “Crónicas de una Caída” , o no, no olvides comentar lo que te haya parecido y calificar, es siempre una buena noticia saber que piensan mis lectores. De todo se aprende! Un saludo!

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