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2 min
Julia
Amor |
24.07.07
  • 3
  • 4
  • 1466
Sinopsis

Me encanta el mar. Sobre todo cuando está furioso. También me encanta nadar cuando llueve, pero es muy peligroso. Por eso mi padre me obliga a quedarme en casa. No quiere que esté en peligro. Nunca. Menos mal que no se entera de nada.
Debe entender que no puedo estar aislada.
Papá llama a la puerta.
-¿Quieres cenar?
-No tengo ninguna gana, gracias.
A él le da igual… Está tan preocupado pensando en bobadas que no se da cuenta de que llevo tres días sin comer.
Estas paredes me están cociendo el cerebro. Dentro de poco se acabó. Lo siento papá, te quiero, pero no estoy hecha para pudrirme. Lo que más me apetece es correr, correr hasta la orilla y lanzarme al agua. Tan lejos y tan cerca.
Me escapo de mis pensamientos y consigo vencer la barrera psicológica que me impide hacerle daño a mi padre saliendo de mi habitación.
Él está enfrente de la puerta de entrada. Me oye y me mira sorprendido. Su niñita del alma. Me he hartado. Su mirada perdida logra dar con la bolsa de ropa que llevo en la espalda. La información tarda unos instantes en llegarle al cerebro y otros segundos más en procesarla. Sus ojos rojos me miran. Hace tanto tiempo que no miraban esos ojos… Una lágrima tan ácida que podría corroer el suelo le rueda por la mejilla. Esos ojos lo sabían. Me dicen que lo sabían. Qué duro y solemne. Él agacha la cabeza y la lágrima hunde el piso. Cuando alza la frente se acabó. Lo he matado. No en sentido literal pero esos ojos no me dicen nada. Ni pena, ni dolor, ni nada. Se acabó y él lo sabía desde hace tiempo. Sólo me queda cerrar la puerta y seguir tan rápido como me permite el corazón la senda que lleva al mar.
¿Qué tipo de persona soy? Es que no quería morir yo…

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  • El final es el que le da fuerza al relato. Romper barreras establecidas o creadas, especialmente con personas que nos importan pero a veces nos aprietan, es doloroso
    Interesante y directo. Engancha, arrastra y permanece en la retina
    la independencia rompe los lazos familiares, también las aves dejan el nido. La última frase es la esencia del relato.
    Tu relato está ante todo muy bien escrito. Describes lo justo y necesario y narras como se siente y que piensa el protagonista de una manera sobria y concisa, me imaginé muy bien la escena. Al final encuentro que el relato se aglutina un poco, volviéndose algo repetitivo.
  • Una breve visita de la Muerte.

    Una mala noticia con una forma distinta de verla.

  • 5
  • 4.0
  • -

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