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6 min
La Asesina de Martín, el nadador
Suspense |
28.12.19
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Sinopsis

cuento de terror

El nadador Martín Naidich se encontraba entrenando en la pileta olímpica de un importante club de la ciudad de Buenos Aires, aquella tarde entrenaba más de lo habitual.
- ¿Te quedas un rato más, Martín? – le dijo otro de los nadadores, Santiago Grassi.
- Sí, hoy tengo ganas, una especie de homenaje a Fede, pobre, hoy es el aniversario del día en que lo asesinaron (1).
- Uy, es verdad, pobre chabón, dicen que una mina lo cosió a puñaladas.
- Y le tiró un Queso. Sí, fue horrible – dijo Martín Naidich.
- Bueno, me voy, Martin.
- Mira la mina esa, que buena que esta – le dijo Martín a Santiago, mientras este ya abandonaba la pileta.
- Que minita tan buena – dijo Santiago – bueno Martín, me voy, chau, nos vemos.
- Chau, Santi, nos vemos.

 

Martín nadó un poco más, en estilo mariposa, libre, espaldas y pecho, como si estuviera en los Juegos Olímpicos, pero mientras salía del agua, y veía a su alrededor, notó dos cosas: primero, era el único nadador que permanecía en la pileta, segundo, esa minita, esa mina tan buena, que tan bella y atractiva le parecía, cada vez estaba más cerca de el. De repente, al terminar de nadar en estilo pecho, Martín sintió que algo caía encima suyo, logró esquivarlo, y para su sorpresa, vio, que lo que flotaba en el agua era…
¡Un Queso!
Y vio que la minita estaba al lado de el, en el agua..
- ¿Quién sos? ¿Qué haces aca? Te voy a denunciar por acoso – le dijo Martín Naidich a la “minita” - ¡Me tiraste el Queso!.
- Soy Carla, Carla Romanini, ja, ja – le dijo Carla a Martín – Sí, es cierto, fui yo, quien te tiró el Queso..
- ¿Qué haces aca? Con ese Queso pueden comer familias enteras.
- Puede ser. Vine a nadar. No competiré en los Juegos Olímpicos como vos, ni en los Panamericanos, pero tengo el mismo derecho que vos a usar al pileta, ja, ja.

 

Carla, en ese momento, estiró sus piernas, y puso sus pies sobre el rostro de Martín.
- No me tengas miedo – dijo Carla – se que a tu amigo lo asesinaron y le tiraron un Queso, y yo te tiré un Queso, pero yo solo quiere divertirme un rato.
- Ja, ja, ja – río Martín – yo creo que el murió a manos de esa mujer porque no supo jugar bien, le tocó perder y perdió. Pero yo sí, se jugar muy bien, je, je.
- Leí que te suspendieron de las competencias por sustancias prohibidas – le dijo Carla a Martín (2).
- Sí, fue en Budapest.
- Budapest. Una de las ciudades preferidas de Lady Dumitrescu.
- ¿Lady Dumitrescu?
- Ja, ja, ja – río Carla – dale no tengas miedo, chúpame los pies. 
Carla agarró el Queso que estaba flotando y se lo tiró otra vez a Martín Naidich.
- Juguemos, o te voy a ahogar con el Queso, estamos en el agua, ja, ja – le dijo Carla.

 

El nadador quedó callado, y bastante asustado ante Carla, pero movido por un impulso irrefrenable, se acercó a la chica, y sin mayores inconvenientes, la agarró, y la penetró por la vagina. El sexo fue muy intenso, los dos lo disfrutaron mucho, la piscina se movió como si fuera un maremoto.
- La has hecho muy bien Martín, muy bien – dijo Carla – deberían inventar la natación sexual.
- Jugué muy bien. ¿No te parece?
- Espero que no haya habido ningún doping ahora.
- No lo hubo ahora ni lo hubo antes.
- Eso no se lo cree nadie, como tampoco nadie podría creer que soy una asesina, pero sí soy una asesina, y vos sos mi próxima víctima, Martín Naidich. Correrás la misma suerte que tu amigo, Federico Grabich.
- ¡Nooooooooooooooooooo! – gritó aterrorizado Martín Naidich.

 

Pero ya era tarde, Carla le dio un brutal cuchillazo a Martín, clavándole el cuchillo en el estomago hasta el mango, la sangre se esparció por todas partes. Le dejó el cuchillo clavado y con otro cuchillo le asestó una puñalada similar, pero en el cuello, atravesándolo, el mango quedó clavado del lado derecho, mientras la punta salía por el izquierdo. No hicieron faltas más heridas, el cadáver de Martín Naidich quedó flotando en la piscina, mientra la sangre se esparcía por todas partes.
- Queso - dijo Carla Romanini mientras agarraba el Queso y lo tiraba sobre el cadáver de Martín Naidich.
- Martín Naidich – la asesina dijo en voz alta el nombre de su víctima, mientras se alejaba de la escena del crimen.

 

La asesina se fue tan misteriosamente como había llegado. Dicen que de lejos vio a un viejo, muy anciano, que era el sereno de la pileta, y que tenía que cerrar el lugar. Carla sintió la tentación de asesinarlo, de liquidarlo lanzándole un puñal, pero al acercarse al viejo, sintió compasión por el anciano, le hizo recordar a su abuelo, y guardó el puñal.
- No vale la pena. Es un pobre viejo – pensó Carla – la condena de esa gente es seguir viviendo en la miseria y la pobreza. Yo asesinó a tipos como Martín Naidich, Adolfo Cambiaso o Matías Camisani, quesudos de esa naturaleza, ja, ja.
Carla, la asesina, se cruzó con el anciano, y tanto le recordaba a su abuelo, que no pudo impedir saludarlo.
- Buenas noches – le dijo Carla.
- Buenas noches señorita Romanini…
- Gracias señor…
- Nicolae Dumitrescu. Ese es mi nombre – dijo el anciano, con acentro centroeuropeo – o al menos, así era conocido en mi Rumania natal, je, je.
Una fuerte risotada resonó en la piscina, mientras la asesina se iba de la escena del crimen. Gran conmoción se produjo al día siguiente cuando descubrieron el cadáver de Martín Naidich flotando en la piscina, con un Queso en medio del agua.
- Hace unos años le llegó el Queso a Federico Grabich, ahora a Martín Naidich le tiraron un Queso. ¿Seré acaso yo la próxima víctima? ¿Me tiraran un Queso? – se preguntó, aterrorizado, el nadador Santiago Grassi.

 

(1) Martín Naidich hace referencia al nadador Federico Grabich, asesinado por Ravelia, la Quesona http://cuentossangrientos.blogspot.com/2018/02/la-asesina-de-federico-grabich.html
(2) https://www.lanacion.com.ar/deportes/natacion/mundial-de-natacion-tras-las-sospechas-de-un-doping-retiraron-a-martin-naidich-del-equipo-argentino-nid2047912

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