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4 min
La boda de mi prima
Varios |
18.11.13
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Sinopsis

Una celebración atípica.

Este fin de semana he asistido a la boda de mi prima. Una celebración atípica, que difícilmente olvidaré jamás.

Mi prima Laura tiene veintitrés añitos, y el sábado se casó con Julio, el novio con el que llevaba los últimos dos años. Las malas lenguas dicen que se casaban de penalti… vamos, que fueron tres en el altar. Yo no sabría qué decir, aunque conociendo a mi prima, me sorprendió mucho que se casara. Era de las que decía que no se ataría para siempre.

La boda se celebró en un pueblecito de la Costa Brava. La misa tuvo lugar en una pequeña capilla rústica preciosa, y el convite en un restaurante de lujo en el mismo pueblo.

Fue una boda familiar, solamente éramos unas cincuenta personas. Estuvimos, los novios, sus hermanos, padres, las abuelas, primos, tíos y media docena de amigos por barba.

Por lo que a mí respecta, no conocía demasiado bien a la familia de Julio. Quizá les había visto un par de veces en algún cumpleaños o celebración familiar, y además nunca a todos juntos.

Él siempre me pareció un gilipollas, pero qué sé yo, se casaba con mi prima, no conmigo.

Para ser justos, sus padres y su hermana me parecían bastante peores, así que podría decir que Julio era el más “normal” de la familia.

Las diferencias entre las dos familias se notaron desde un primer momento. En la Iglesia hubo algún móvil que sonó con tono y volumen inapropiados, algún ronquido por parte del padre de Julio, algún niño histérico y cuya madre aún lo era más… y se hicieron más palpables en el convite, dónde se escuchó algún cántico fuera de lugar, alguna copa rota por brindis incontrolados, algún bailecito en la silla con menos ropa de la recomendable… en fin, un espectáculo de familia. 

Mi familia en general, se sentía bastante desubicada e incómoda. Pero no decían nada.

Yo padecía, sobretodo, por mi prima. Ya se le notaba la cara de tensión en la misa, pero en la comida, a cada rato que pasaba, se la veía más angustiada.

La gota que colmó el vaso fue “el momento tarta”.

Era una tarta de dos pisos. Uno de chocolate y nata, y el otro parecía de yema quemada. Los camareros la dejaron en el centro de la sala y les dieron el cuchillo a los novios. Laura lo agarró con una mano, y Julio le agarraba la mano a Laura, e hicieron el primer corte al pastel. El resto les hacíamos fotos y aplaudíamos. En ese instante, la hermana de Julio, que llevaba un pedal considerable, se tropezó con sus propios pies por hacer el payaso, e impactó contra la mesa enviando la tarta a dos metros de distancia, con tan mala suerte, que fue a parar enterita encima de nuestra abuela. La pobre mujer quedó hecha un cuadro.

Laura se quedó tiesa en medio de la sala, cuchillo en mano y con el vestido salpicado de nata. Se le empezó a desencajar el gesto. La vena de la frente se le hinchó, y la rabia empezó a congestionarle la cara y los ojos, que se tornaron rojos, a punto de estallar.

Para más inri, súmale las risas y mofas. La hermana de Julio se retorcía de risa en el suelo. Los padres parecía que se fueran a orinar encima. Hasta el propio Julio se tapaba la cara con la chaqueta, intentando disimular el descojone.

En ese momento, mi prima explotó.

Entre la tensión acumulada, la rabia y la adrenalina… el cuchillo que tenía en la mano empezó a dar bandazos de un sitio para otro, salpicando sangre y carne por doquier. En un abrir y cerrar de ojos, mi prima degolló a sus suegros, le hincó una docena de puñaladas a su cuñada que aún se revolvía en el suelo y desgarró a un par de primos de Julio.

El resto de sus familiares salieron por patas del restaurante, mientras él, de pie en el medio de la sala, la miraba atónito e inmóvil.

Laura se acercó a Julio, y después de un “¡Quiero el divorcio!”, le asestó una cuchillada en pleno corazón.

Hay que decir que mi prima siempre ha sido algo teatral, pero debo reconocer que el día de su boda, se salió.

Definitivamente, mi prima no es de las que se ata para siempre.

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Siempre me ha gustado escribir, aunque nunca lo he compartido con nadie. Este es un primer paso. Saludos.

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