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8 min
La braga pragana
Ciencia Ficción |
10.10.18
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Sinopsis

La braga pragana

La braga Pragana, 

Si una noche de invierno un viajero toca a tu puerta has de mirarle a los ojos; si no hay un pequeño atisbo de locura en ellos, un rescoldo diminuto, una frontera, entonces cerraràs la puerta en sus narices y vigilarás su marcha con la escopeta en el hombro. Ahora que si ves que està loco y herido y ha llegado de quien sabe qué senda  a tocar una noche de invierno  a tu puerta, le harás de comer y de beber, le encenderás el fuego cerca y  dejarás que hable. Has de preguntarle cuanto tiempo lleva en el camino, si dice que no lo recuerda deberás invitarlo a marcharse y vigilarás su huida con la escopeta bien apretada contra tus costillas. Si lleva unos dias, no le hagas más que una o dos preguntas, si lleva semanas podrás hacerle seis o siete, si lleva meses deberás hacerle una gran pregunta, y si lleva años deberás tener cuidado si lo que preguntas te concierne pues su respuesta podrá trastocar todo lo que, de alguna u otra manera, tu abuela y yo te hemos enseñado; no digo que eso sea malo, solo que no sé si lo sabrás llevar. Si llegara a decir que lleva caminando toda la vida, lo llamarás Señor de los caminos y lo lavarás con tus mejores unguentos y perfumes, intentarás que esa noche yazca contigo y luego deberás decirle que siga caminando. Si a la mañana siguiente no se ha ido antes de tu despertar, deberás matarlo, sin contemplación ni duda, deberás matarlo mientras duerme y arrancarle el corazón con tus manos. 
Jhoan Capiu, leía el libro de las admoniciones mientras caminaba, el indicador de Phu estaba bajo, habría que dejarlo descomprimiendose toda la noche. Hacia dos semanas Ventru habia parado en casa de una mujer y no habia vuelto a salir, en vano Capiu lo esperó durante dos dias, hasta que la reliquia personal comenzó a dar muestras claras de desintegraciòn. Tuvo que volver al camino. Luego se encontró con un fraile errante que estaba ciego, y se alimentaba de raices que sacaba de una bolsa, conservaba el don de la respiración, y al oir pasar a Capiu le dedicó una sarta de histéricas amenazas, sin embargo, Capiu sentía lastima por estos oficiantes. Asi que siguió remontando una serie de colinas, a su mapa le quedaban apenas dos cientos kilometros identificados, luego tendría que trabajar dos meses para un maestre topografo, si los encontraba claro, pues la ultima cruzada los habia practicamente aniquilado y pululaban los farsantes, a cambio el topografo le daría un kilometro por cada hora de trabajo productiva, que solian ser pocas. Capiu habia heredado dos mil kilometros de su padre, el gran Edinguer Capiu, viajero irreductible, hábil fecundador de Evas, inalcanzable por el desánimo, y sin embargo, un  pequeño descuido con su reliquia personal y fuera, directo a la gehenna. Entonces el desenterrador de la comarca habia extraido, con su gran cuchara de plata a Jhoan, que dormia inerte la muerte, y en perfecta configuración paterna, fue llevado hasta la marca del fin de su padre, Edinguer. Hacia un año de ello, por suerte o no, le acompañaban las grabaciones de su padre y de su abuelo, horas y horas de conversaciones autistas sobre el vino, el calzado, el clima, las bestias furtivas, plantas beneficiosas para la circulación, lugares claves para dormir a salvo, pero, casi nada relevante para las interrogaciones que azotaban su mente. Tenia el deber moral de aportar nuevas entradas sonoras, para el provecho de sus sucesores, pero en vano comenzaba a grabar impresiones, acababa aburrido y airado. Dos semanas despúes de la desaparición de su hermano Ventru, vibró su arbol genealogico, y apareció la marca del sucesor de Ventru, sobrino suyo, la regla de la no interferencia era clara, pero la marca se tornó negra al primer día, desoyendo todas las reglas divinas, corrió hacia atras pese a las contundentes advertencias de su reliquia personal. Vendió ciento cincuenta kilometros, una fortuna, acambio de un herrumbroso revolver y se dispuso en las inmediaciones de su sobrino. !que disparate de viajero! todos los aparejos mezclados y descuidados, el medidor de Phu mal colocado, el filtro astral periscopico desactivado, los talismanes familiares en inexacta conjunción y caminando derecho hacia una cabaña con la chimenea humeante. Capiu estaba nervisoso, quería gritarle, alejate de ahi, es muy pronto, no toques a la puerta, asi no, te falta el salvoconducto primordial. Pero la regla de la no intervención era fulminante, las consecuencias inmediatas,  a la mierda pensó, a la mierda. Su reliquia personal se deshojaba por momentos, ni siquiera en su peor momento, cuando casi es arrasado por una Eva, adquirió tal podredumbre su reliquia. Apenas le quedarían dos horas en el camino, y no tendría suficiente tiempo para volver a la vanguardia. Su sobrino iba soltando todas sus herramientas mientras se acercaba a la cabaña, totalmente desnudo arribó a la puerta, donde se desprendió de su reliquia. Tocó a la puerta. Una Eva rubia de ojos azulados, posiblemente numeraria de la quinta orden, de categoria tres o cuatro, le abrió la puerta con una sonrisa partida. No habia nada que hacer. Enterró un grito y comenzó a correr hacia su punto anterior, o lo que es lo mismo, a huir hacia delante. Diez minutos despues la marca de su sobrino habia desaparecido del mapa. Capiu corría desaforado, sin acertar un paso con otro, ya se veía el nucléo de su reliquia abierto, rojo intenso, a punto del estallido. Ya, se imaginaba, las hijas de la tierra olerían su reliquia a punto de colapsar, ya las escuchaba riendo y surcando el viento hasta él para darle el beso final. Pero no sucedió nada de eso. Su reliquia se deshizo como arena. Y no vino nadie, no ocurrió nada. Tenía ganas de dormir. Vió una cabaña, ya habia pasado por alli antes, olía a deliciosa carne a la brasa y el candor del fuego le acariciaba desde lejos. Era una fria noche de invierno y Capiu, un viajero, tocó a la puerta. La Eva le miró a los ojos, Capiu juraría que estaba nerviosa, y tas casi un minuto de mirarse uno al otro, ella, le invitó a pasar. Le preguntó cuanto tiempo llevaba en el camino y el le dijo que ya contaba más de un año. Ella, de espaldas a él, haciendole la cena, suspiró. Le puso un gran abrigo de oso y le sirvió vino. Capiu estaba totalmente fuera de cualquier sentido conocido, ella dejó que el cenara como probablemente no lo hiciera nunca, y le dijo: te haré tan solo una pregunta. El asintió. ¿qué enseñanza extraes de tu busqueda, que gran sabiduria te ha otorgado tu camino? Tras unos minutos en silencio, dijo: qué todos estamos locos, pero locos, locos y que nada tiene un sentido, solo un patrón, pero da lo mismo una cosa que otra. Capiu sentía un miedo atroz ante Eva, pero lo disimulaba con la ayuda del vino y la desperación. Ella se puso en pie y comenzó a llorar. Entonces se desnudó. Capiu sabía que ella era hermosa pero aquello no producía ningun efecto sobre él. Al quitarse el batin Eva dejo al descubierto unas bragas con bordados de oro, diamantes, y runas inentiligibles. Se quitó las bragas y Capiu pudo ver como un abismo sin fin ni comienzo se abría ante sí. Pidió un momento para ir al baño. Tardó tres minutos en aparecer. Esa noche yacieron juntos. Cuando el alba despuntó y el sol se coló por las ventanas Eva gritó al ver que Capiu seguía alli. Agarró un puñal que guardaba bajo la cama y se lo clavó en el pecho. Capiu sonreía. Comenzó a asestarle puñaladas y puñaladas y luego arrojó el puñal y hurgó con sus manos en la herida. Tras el forcejeo a Eva le venció el asombro. "No tienes corazón!!!!" 
Si, pero, no lo llevo encima. 

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