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13 min
La cabaña
Terror |
08.03.14
  • 4
  • 1
  • 1418
Sinopsis

Era su crimen mas reciente, todo era perfecto, un lugar perdido en el bosque sería la tumba perfecta...pero había algo mas en ese lugar y el se daría cuenta justo despues de hallar una vieja cabaña...

Su auto empezaba a fallar.
Había estado conduciendo por un buen tiempo.
Sus ojos estaban a punto de apagarse por completo. Pero aún había mucho que hacer...demasiado para una noche. Pero él lo haría.

Estacionó su viejo auto en un punto oscuro del bosque.
El amanecer estaba lejos aún, pero tenía que hacerlo rápido.
Bajó del auto, su ropa aún estaba sucia y rasgada. Abrió el baúl y sacó todo lo que necesitaba.
Una vieja pala oxidada "mi vieja amiga" pensó al sostenerla en esa fría noche.

Buscó entre los arboles y arbustos por el lugar "perfecto", donde el suelo fuera lo suficientemente bueno para ella...o lo que quedaba de ella.

Encontró el lugar perfecto, nadie pensaría en buscarla ahí. Él lo sabía.
Ninguna de las otras habían sido encontradas, así que para él cuando su cabeza le decía "aquí está perfecto" era porque así era.

Sostuvo su pala firmemente y empezó a cavar. El suelo era suave y perfecto para ella, incluso habían unas hermosas flores blancas. Como si el bosque le hubiera preparado una tumba. Una tumba que ella no merecía.

El bosque permanecía callado, ni los insectos ni animales nocturnos parecían estar despiertos, el único sonido que se escuchaba era el de su vieja pala sacando la suave tierra.
Cuando terminó él sintió algo que hacía mucho tiempo no tenía...Nervios.

Alejó esos pensamientos de su cabeza, aún quedaba trabajo que hacer y le esperaba un largo camino hacia su siguiente destino.

Dejó su pala a un lado y volvió a su auto directo al aciento trasero de éste.
Sacó el cuerpo metido en una sucia bolsa plástica de basura. Él era un sujeto lo suficientemente fuerte para sostener ese pequeño cuerpo. Era mas pequeño que los otros. Mas joven...mas indefenso.

Lanzó el cuerpo al hoyo oscuro en el suelo y empezó a lanzar la tierra fría sobre el.
Con cada poco de tierra su corazón se aceleraba, era solo uno más, había sido mucho mas fácil que los anteriores. Y aún así había algo en el ambiente de ese viejo bosque que lo inquietaba...que lo observaba.

Finalmente completó el trabajo, sus brazos dolían y su espalda ya no soportaba mas.
"Listo" pensó mientras una perversa sonrisa se dibujaba en su rostro.

Recogió su "vieja amiga" y fue de vuelta a su auto. Puso la llave para arrancar mientras observaba aquella pequeña tumba a lo lejos y sonreía. El motor no arrancó sin importar cuantas veces trató y sin importar cuantas veces lo insultó.

Revisó cada cable y cada parte. Todo estaba bien y sin embargo el auto no iba a responder.
Observó su reloj. "1:13". El había estado ahí por un largo tiempo, pero para su reloj solo había sido algo mas de una hora.

Se recostó al lado de su auto, cansado. No podía quedarse ahí, eso no era parte de su "rutina".
Mientras sus ojos se cerraban poco a poco a punto de quedarse dormido, escuchó el sonido de una puerta cerrarse bruscamente.
Abrió los ojos confundido y vió una vieja cabaña de madera asomarse tras unos cuantos árboles.
Se levantó rápidamente, sorprendido.
"Idiota!, Idiota, Maldito Idiota!" gritó en su cabeza mientras tomaba su linterna.
"La enterraste cerca de la casa de alguien...idiota!"
"Pero...como?, yo observé todo el lugar...y no estaba ahi". "¿O si?"

Su cara se había puesto pálida y sus manos temblaban. Si alguien vivía ahí podría notarlo...¿podría?

Apuntó su linterna hacia la vieja cabaña. El lugar parecía muy viejo como para que alguien viviera ahí. Y luego vió como la vieja puerta se abría y cerraba.
"No hay tanto viento como para que se asote de tal forma"
Tenía que asegurarse de que el lugar estaba abandonado.
Fue al baúl de su auto y tomó otra de sus "amigas". Una sucia hacha...sucia de verdad.

Caminó lentamente hacia la cabaña con linterna en mano. La puerta se agitaba mas fuerte y se sintió "observado", no por alguien sino mas bien por el lugar en sí.

La luz de su linterna iluminó el interior del lugar, y lentamente entró asomando su rostro.
Los vidrios de las ventanas estaban opacos por la suciedad, casi no se podía ver nada através de ellos, detuvo la puerta con su pie y poco asomó su rostro mas y mas en la oscuridad de ese lugar.
"Nada", pensó al observar cada rincón de esa pequeña choza y ver nada mas que polvo y viejas telarañas hechas por generaciones de arañas.

Pero había algo en ese lugar el cual le tomó un rato en darse cuenta. Era muy cálido.
Si, cálido como si hubiera una chimenea alrededor, era una oscura y fria noche y aún así el lugar era muy cálido, como si las podridas paredes de madera irradiaran un calor mas allá de lo normal..."normal", esa palabra perdía cada vez mas su significado al paso de las horas en esa maldita noche.

Sus ojos volvieron a sentirse pesados. El lugar estaba sucio pero era mejor que dormir en su auto o afuera en ese frío.
"¡NO!"
"No puedo quedarme aquí, esto no es parte del plan. Nunca lo ha sido"
"Si hay una razón por la cual nadie te ha atrapado es por eso..."Entiérralas y véte", ésa es la regla" pensaba mientras sacudía su cabeza para despertar.

Salió de ese extraño lugar y se dirigió a su auto, el mundo allá afuera era frío. Frío y amenazador.
Tomó sus llaves e intentó arrancar el motor otra vez. Y otra vez no hubo respuesta.
"Maldita sea!"
Vió su reloj otra vez: "1:27".
"Ni siquiera ha pasado media hora desde la última vez!, esta noche me está jodiendo!"

Puso su mirada sobre aquel pequeño monticulo de tierra.
"Nadie sabe que estoy aquí, no hay razón para que alguien venga específicamente a este lugar en este bosque perdido y me vea...nadie. Solo estamos ella y yo...y esa vieja cabaña..."
Su cabeza analizaba esa idea con mucho detalle.

"Sí, dormir me ayudará, nadie lo sabrá igual...solo ella. Y ella esta muerta"
Esa macabra sonrisa suya volvió a aparecer y lo decidió.
Tomó unas viejas sábanas que tenía en el otro asiento del auto, una lámpara mas grande para iluminar el lugar y por supuesto su hacha. "Por cualquier cosa".

Caminó hacia la cabaña otra vez.
La lámpara funcionó y la sala se iluminó bastante, colocó sus sábanas en un pequeño rincón al lado de una de las ventanas y se recostó. La cálidez de ese lugar era sobrenatural, pero a alguien como él eso no lo afectaba.

El algún punto se quedó dormido y como solía pasarle después de cometer un asesinato recientemente, en sus sueños volvía a recrear la escena del crimen. Los llantos, los gritos y el sonido...el sonido de los cuerpos cayendo...muertos.
Normalmente eso solo le producía una excitación enfermiza, pero esta vez ese sueño era diferente.
Esa vez en su sueño él no era el que reía...el era que que lloraba y gritaba por piedad.
Esa vez él era la víctima. Y en algún punto de ese sueño vió el rostro angelical de aquella niña, y ésta sonreía horriblemente...

¡KNOC, KNOC, KNOC!

Sus ojos se abrieron de sorpresa, su rostro sudaba. La cabaña era aún mas cálida que la ultima vez.
Observó la puerta confundido. Su respiración era lo único que se escuchaba.

¡KNOC, KNOC, KNOC! se escuchó nuevamente.

Sus ojos se abrieron aun mas.
"Quién podría estar tocando la puerta en este maldito lugar"
En pocos segundos su mente creó mil escenarios:
"Los dueños de este lugar han venido"
"Alguien vió mi auto y sabe que estoy aquí"
"Alguien lo sabe, si alguien me vió tomar a la niña de la mano y subirla a mi auto, ahora la policia viene a buscarme..."
"¡NO!", eso no puede ser.

Intentó asomarse por la ventana, pero la suciedad de esta no dejaba ver nada y el exterior se veía muy oscuro.
"2:17"
El tiempo no avanzaba nada y se sintió amenazado. Había algo en ese sonido, en esos tres pequeños toquidos, ¡SI, eso!, "pequeños".
Los toquidos eran débiles y simples como si alguien pequeño hubiera sido quien tocara..."Ella"...
Esa idea sonaría estúpida e imposible y normalmente solo causaria gracia. Pero en ese maldito lugar eso parecía posible.

Se levantó y sostuvo el hacha firmemente, sus latidos se aceleraban.
Caminó lentamente hacia la puerta listo para matar a cualquiera que estuviera del otro lado, un animal, un desconocido en el momento equivocado, incluso si "ella" estaba ahí.

Sostuvo la vieja perilla de la puerta. Ésta estaba bastante caliente.
"Este lugar se esta volviendo un maldito horno"
Giró lentamente y luego abrió la puerta completamente...
Nada.
Solo la negra y muerta vista del bosque ante sus ojos.
Caminó alrededor de la cabaña por un largo tiempo, fue lo mas lejos que pudo y no había nada. Ni siquiera un animal.
"No fue nada"
Caminó de vuelta a la cabaña.
"2:53", rió ante tal fenómeno.
"El tiempo es una mierda"

Entró a la cabaña y el lugar se había convertido en un infierno.
El lugar hervía, era como si se estuviera quemando pero no había fuego. Un maldito calor infernal venía de las paredes. Como pudo entró y tomó sus cosas. El aire era asfixiante.

Salió corriendo de aquel extraño lugar y decidió que fuera como fuera iba a hacer funcionar aquel maldito motor.

Puso el hacha y sábanas en el suelo cerca del auto e intentó, e intentó, e intentó hasta casi partir la llave en el interruptor.
Recostó su cabeza en el volante, harto.
Al levantar la mirada pudo ver algo a través del parabrisas. Habia un pequeño puñado de tierra sobre el capó del auto. Salió rapidamente y se dió cuenta que entre el puñado de tierra habian una flores blancas.
Su saliva se puso amarga y el vello de sus brazos se erizó.
"Esas son las flores...esas son las malditas flores que había cerca de su tumba!"

Corrió hacia la tumba de la pequeña y observó...
El agujero estaba abierto.
La tierra estaba dispersa por todos lados y entre ella podían verse pequeños trozos de la bolsa negra de plástico. Desgarrados.
"Un animal...", intentó crear una excusa, pero no pudo. Ya no.
No había sido un animal el que cavo y desgarro la bolsa en busca de comida.
No, algo había desgarrado la bolsa y hecho su camino hacia la superficie desde abajo.
Y esa idea era real, tan real como aquella maldita cabañana que ardía como el vientre del diablo.
Y él temió, temió como nunca lo había hecho, temió como ningún humano en su vida podría.
Aquel hombre que había asesinado brutalmente a  14 jovencitas la mas reciente una pequeña niña, la mas joven de todas, estaba aterrado...

Empezó a caminar lentamente hacia el auto mientras sus ojos seguían clavados en aquel hoyo negro en el suelo.
Llegó al auto y vió la llave aun metida en el interruptor y se dió cuenta que...el no se iba a ir de ahí. No, no esa noche. No esta vez.
Vió su reloj una última vez:
"2:58".
Y como vómito vino un arranque de carcajadas, fuertes y despiadadas.
Se sentó en el suelo al lado de su auto riéndo a carcajdas
Y mientras tenía su mirada hacia el suelo pudo ver con sus ojos vidriosos aquel par de zapatos.
Un pequeño par de zapatos negros, aquellos que las niñas usaban para ir a la escuela.
Unas pequeñas medias blancas machadas de tierra y sangre.
Su corazón iba a estallar.
Él no iba a levantar la vista. No, no podría aunque quisiera.
"Entiérralas y véte"...pensó antes de estallar en llanto y carcajadas nuevamente.

Y en un breve momento entre el sonido de sus carcajadas de desesperación, aquel pequeño ser tomó la mugrienta hacha y la clavó brutalmente en su cabeza partiéndole el cráneo justo hasta la mitad de su nariz.
Sangre y sesos por el suelo. Muerto.
Y aquel pequeño ser se alejó. El sonido de sus pasos se esfumó poco a poco entre la oscuridad y ya no hubo ni un solo ruido en aquel bosque...

El 20 de agosto de 1982 los periódicos de la ciudad y de varios pueblos se llenaron con páginas y páginas reportando un horrible hallazgo hecho por un viejo guardabosques la mañana del domingo.

"Guardabosques del pueblo encuentra cadáver de un hombre al lado de su auto con la mitad del cráneo destrozado con un hacha"

"Pequeño pueblo horrorizado por macabro asesinato en un bosque a las afueras de su localidad"
El tiempo pasaba y como en algunas ocasiones sucede todo llego a la luz:

"Se identifica a hombre asesinado. Su nombre es José Carlos Martínez, quién resultó ser el asesino en serie que la policía de varios pueblos había estado buscando desde hace ya varios años"

"La víctima era el asesino en serie culpable de asesinar a cerca de 13 jovencitas en diferentes localidades"

"Policía encuentra algo más en el lugar, una pequeña tumba con el cadaver de una pequeña niña de unos 12 años de edad"

Y en el transcurso de aquel día poco a poco casi todo vino a la luz:

"Clara era el nombre de la pequeña niña que encontramos enterrada a unos pocos metros del auto, vestía su uniforme escolar, sus padres no la volvieron a ver desde que salió de la escuela un viernes"
"El cuerpo no había sido enterrado muy bien, encontramos restos de una bolsa negra de basura hecha pedazos y mucha tierra dispersa. Creemos que en algún punto el enterró el cuerpo aún dentro de la bolsa, lo  desenterró rompiendo la bolsa y luego intento enterralo de nuevo pero alguién lo asesinó antes de hacerlo completamente."

El caso quedó inconcluso.

El lugar se volvió un lugar de culto para muchos amantes de lo sobrenatural. Muchos se han perdido al tratar de encontrar el lugar exacto pues solo algunos dicen que está justo frente a una vieja cabaña abandonada donde cosas muy raras ocurren, pero la mayoría no la ha visto, ni la policía o aquel viejo guardabosques han podido confirmar la existencia de tal cabaña.

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  • Genial planteamiento; me encantan las historias que inician con alguien enterrando un cadáver en medio del bosque, bajo la luna llena. Sólo que me pareció que al final no diste mayores detalles sobre la misteriosa cabaña que parecía ocultar un interesante misterio y siento que los últimos párrafos se extiendieron demasiado sin ofrecer otro giro al argumento. Otro detalle que me hizo ruido fue la insistencia del tipo por encender el automóvil; alguien con una mente tan metódica para ser un asesino serial de éxito, seguramente debería conocer un mínimo sobre autos como para pretender que por arte de magia se arreglase.
  • ¿Humor? No sé, supongo que sólo estaba enojado.

    Bien, no sé cómo puedo definir este relato. Si les interesa leerlo, espero que ustedes puedan darle una definición. Lo único que diré es que, a veces, todos nos volvemos de hojalata en algún momento de nuestras vidas.

    Un hombre encontrará su venganza bajo la sombra de una Ceiba.

    Una madre nunca se equivoca.

    ¿Por qué querría alguien matar a un anciano? Estu creía que era porque era fácil. Estu era sádico y estúpido, una combinación peligrosa, pero también tenía pésima mala suerte. ¿Qué podría salir mal?

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    Las gotas de lluvia traen mucho más que agua.

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Hace un año jamás habría pensado en escribir un relato corto, mucho menos en leer un libro cada semana. Pero aquí estoy, tratando de seguirle el paso a todos ustedes. Tal vez tenga talento o tal vez no. No lo sé. Pero planeo atravesar éste oscuro túnel y averiguar si hay algo brillante para mí al final...

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