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5 min
LA CODICIA EN LOS HUESOS
Suspense |
28.08.20
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Sinopsis

Las señales siempre están. A veces no tenemos la capacidad de verlas. Otras, las desoímos por conveniencia.

Lord Perilous Nescient, era geólogo. Sobrino de la Reina. Aristócrata venido a menos y jugador empedernido.

Embustero capaz de vender el alma al diablo por fama mujeres o dinero.

Su ocupación consistía en seleccionar objetos llegados desde los confines más extraños producto de la piratería. Cuando disponía de alguna oportunidad, la desperdiciaba, como aquella vez que vendiera el antiguo jeroglífico a Isaac Newton. Quien, al poco tiempo, armara la parodia de la manzana para enunciar su famosa ley.

Agobiado por deudas de juego, concurrió a los almacenes Montgomery a solicitar los acostumbrados “adelantos”. Fue allí donde se enteró que estaban a la búsqueda de un tasador de antigüedades para la región de Grecia y Asia menor.

Nescient no dudó. Desempolvó su título universitario y se postuló para el trabajo. Plan perfecto, ganar dinero y huir de los cobradores hasta tanto lo olviden.

Al día siguiente embarcaba hacia Atenas, destino al que llegaría dos meses después.

Al puerto de Pireo, atestado de navíos, llegaban exóticos productos africanos, orientales y todo lo que se robaba en mar o tierra.

La casa que le habían asignado era confortable. Jardín de Hortensias. Vista maravillosa al mar.

Lord Perilous Nescient fue presentado en sociedad en una fiesta fastuosa en las terrazas de la Colina. Conoció figuras provenientes de todas partes del mundo. Empresarios magnates científicos. Empleados jerárquicos de empresas o gobiernos. Aventureros cazadores y cazafortunas. Se encontraba en el lugar exacto para satisfacer sus ambiciones.

Poco a poco fue armando su pequeño imperio. Se asoció con banqueros y aseguradores. Compraba piezas de poco valor, los escribas inventaban una historia, aduaneros amigos certificaban la autenticidad. Las ganancias eran cuantiosas.

Estaba feliz. La suerte le sonreía. Se había transformado en un ganador.

En una partida de Póker en la casa del agregado militar Sir Ruthless. Además de varios miles de libras ganó un barco anclado en el puerto con carga y tripulación. Por lo que se apersonó en los muelles para tomar posesión de lo ganado y comprobar su utilidad. Las bodegas contenían un premio increíble. Los esclavos contaron que provenían de islas del Egeo.

Ordenó inventariar las mercancías. El baúl que encontrara en el camarote del capitán fue directo a su casa. Por la mañana mientras bebía una taza de café árabe, abrió el cofre y comenzó a revisar su contenido. Bitácoras de viaje, recuerdos familiares, baratijas, un manuscrito estirado sobre cañas de bambú escrito en enigmática lengua.

Llamó a su mayordomo. Mandó que lo llevara ante el bibliotecario para que lo tradujera.

Se dirigió a la casa de Mis Faster a tomar el té de las cinco en punto. Invariablemente exquisito. Al igual que la conversación con las damas. No tardaría en aparecer una viuda o heredera que garantice su entrada triunfal en Londres.

El mayordomo aguardaba con la nota del bibliotecario. Abrió el sobre y leyó: está escrito en griego antiguo. He visto parecidos. Algunos descifran secretos, otros, descubren tesoros de reyes. El único que puede ayudarle es el Ermitaño.

Lord Nescient consultó en el cuartel donde podía hallarlo. Dijeron que era un camino peligroso Le asignaron una escolta. Recorrieron los escarpados primeros kilómetros con dificultad. En la vertiente, un chivero señaló la gruta.

Lord Perilous Nescient, se presentó ante el hombrecillo despojado de casi toda vestimenta. Cuando iba a mencionar el motivo de su presencia, el anciano mirándolo a los ojos, habló.

—El conocimiento entregado en forma precipitada es pernicioso.

—Necesito que traduzcas este manuscrito - dijo el Lord-

—Dar poder a quien no tiene sabiduría para comprender ese poder, es el principio del mal.

El inglés no estaba acostumbrado a que lo contradigan, ordenó a la custodia que lo sujetara y con una piedra golpeó las manos del prisionero hasta que la sangre y el grito brotaron.

—¿Hay algún tesoro escondido? Llegaron más golpes.

El viejo, con sus manos destrozadas balbuceó: — ve al laberinto de Creta. Busca el muro rojo. El lugar entregará lo merecido.

Los soldados arrojaron al Ermitaño por el desfiladero. El aristócrata marchó al puerto. El barco puso proa al inconmensurable mar. Bastaron cuatro días de viaje para amarrar en la isla.

Una vetusta mujer que vendía frutas fue interrogada sobre el muro rojo del laberinto.

Al ver el manuscrito habló con voz temblorosa. Sus ojos, transformados en cuencas de temor.

—¿Sabéis cómo se pronuncian las palabras sagradas? Si lo hacéis bien descubrirás tesoros. Si no lo lográis, podéis desencadenar desgracias. Puedo enseñaros por pocas monedas.

Una bolsa de monedas fue puesta en su regazo. Comenzó a pronunciar palabras extrañas hasta lograr que Lord Nescient las reprodujera con exactitud.

El esquelético dedo de la mujer se alzó señalando el camino. El grupo partió hacia el laberinto. La veterana encorvada se alejó presurosa. Una sonrisa ladina había aparecido en su rostro.

Lord Perilous divisó el muro rojo. Corrió hacia él pisoteando huesos apilados. Estaba excitado, lo desconocido, la cercanía de un tesoro hizo activar la adrenalina.

Imaginaba la cara de la reina nombrándolo miembro de la Casa Real.

Pronunció solemne y cuidadoso cada palabra aprendida.

Los huesos se juntaron, se cubrieron de carne.

El Minotauro los despedazó sin piedad.

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Comentarios
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  • mil disculpas valore con el movil y se marco 3 estrellas quería ponerte 5, pues me gusto mucho.
    Otra vez y como siempre es un placer leerte , gracias por compartir tu inusual talento y permitirnos disfrutar de el . besos
    Respecto al relato, me da la sensación que cada vez escribes mejor. Como siempre digo por buena que sea una idea si no está bien desarrollada se queda en nada. Saber contar, vestir la idea, atraparte con las palabras es lo base de cualquier historía. En ésta lo has conseguido. Párrafos cortos, bien estructurados e hilvanados hacen que te enganches a este breve relato. El final, aunque está muy bien cerrado, para mí ha sido lo de menos. Hay que disfrutar del viaje, con independencia del destino. Un abrazo, y te sigo leyendo... :)
    Hola amigo Roluma, me ha encantado leer tu mensaje. Hace justamente hoy un año que un vida laboral dio un giro, que entre otras cosas ha conllevado que no coja el transporte público para desplazarme al trabajo. El noventa por ciento de lo que escribía y comentaba en la página lo hacía en el metro de Madrid. Dos horas diarias dan mucho juego. Tengo un relato a medio escribir que quiero publicar en la ´pagina y que me gustaría dedicarte. Dando una vuelta por la página yo también echo en falta a algunos autores que veo llevan tiempo sin publicar....
    Un relato magnífico, que a través del mito del Minotauro, se explica que la codicia a la corta o a la larga conlleva el desastre. Los mitos siempre se refieren a las realidades humanas.
    Roluma, pero que grato es leerte. Generas con una facilidad que asusta, ¡qué talento que tienes! Gracias por escribirnos, tiempo sin leerte y luego de éste relato, creo que sacará tiempo para ponerme al día. Un abrazo!!
    Enfermedades del alma....Tremendo!!!!
    La ambición y la codicia acabaron con él. Muy bueno resucitar al Minotauro, Roluma. Abrazos.
    Felicitaciones Roluma¡¡ sorprendente relato, donde nos remontas al mito del monstruo de la mitología griega El Minotauro, entrelazado con un desvalor: la codicia, que nunca se sacia, inmoral y peligrosa, porque enceguece. Jorge Luis Borges, también se inspiró en él, no los mostró en "La Casa de Asterión" y en "El hilo de la Fábula". Igual Julio Cortázar , en "Los Reyes". Gracias por permitirnos deleitarnos con tu fecunda creatividad.
  • Creación desde los juegos de la niñez a las anécdotas escuchadas en México.

    “La idea es introducir un elemento nuevo a los cuentos tradicionales para que se modifique la historia y surja otra, tal vez con un giro totalmente diferente. Es una propuesta del maestro italiano Gianni Rodari. Si el elemento que se introduce es un elemento de la modernidad, más impacto tendrá en el cambio de la historia” Los invito a esta experiencia lúdica y divertida. A crear ilimitadas nuevas historias. Abrazos, amigos.

    Personajes de un pueblo chico. Anécdotas simples sin ahondar en ninguna particularidad.

    Los prejuicios en todas sus variantes hacen tanto daño como las tiranías, dijo alguna vez el cuentista Martín Gil.

    Las señales siempre están. A veces no tenemos la capacidad de verlas. Otras, las desoímos por conveniencia.

    Desde las tripas. Con el dolor y la impotencia a flor de piel. https://www.pagina12.com.ar/286692-solange-musse-murio-sin-que-su-padre-pudiera-despedirla

    Basado en un hecho real, escribo mi primer fábula como homenaje a los autores de esa gesta. En el centésimo aniversario de la muerte de Don Alois, quien al prohibirle casarse en 1867 con Magdalena sin que alguno de los dos renunciase a su religión, desarrolló la historia aquí contada. Los sucesos fueron el puntapié inicial del Registro Civil y el casamiento Civil en la Argentina y posteriormente del divorcio. Pido Disculpas a Gustavo l. Ruiz ( el mejor).

    ¡Donde está el Dr. Somner?

    El final estaba claro. A veces alguien mete la cola.

    Muchos la describen como único capital. Otros prefieren enfocarse en lo que sucede "en el mientras tanto". Ella sabe esperar. Soledad. Es su juego.

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Soy águila. De las que vuelan alto. De las que ven sin proponérselo. Tengo maestros de los que no acepto palabras. Tengo lapices que dicen lo que siento. Cuando vuelo mi vuelo, cuando respiro mi cielo.

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