cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

2 min
La comorbilidad existencial
Varios |
01.12.10
  • 4
  • 1
  • 2732
Sinopsis

-¿Por qué no me miras?

-¿Porqué debería mirarte?

-Porque eres una buena persona, y yo necesito que me mires. -susurró Androiovic, a su interlocutora, vocalizando cada letra en un perfecto idioma balcánico.

-En mi país si pegas a una mujer, dejan de respetarte- respondió ella tartamudeando.

-No estamos en tu país, zorra...Asi que mírame..¡¡Mírame!!

Con un movimiento fugaz, el violento tipejo sostuvo con su mano derecha el mentón de la chica, orientándolo hacia él, para que le mirase. Ella al principio rechazó el tacto de su fría piel, pero luego pensó que no quería recibir más "caricias" y se dejó llevar.

-Así me gusta. Me gustan tus ojos, ¿sabes? Son como ventanas a otra dimensión...

-Yo no soy la persona, que tu crees.

-¿Ah no?- preguntó el chico sonriendo- ¿Entonces quién cojones eres?

-Yo en otra vida era tu madre, tu te llamabas Stephanie, y tenias el pelito del color del trigo.

Al oír estas palabras, Androiovic negó con la cabeza de forma espasmódica. Luego bajó la cabeza y bufó.

-¿Y fui feliz, mamá?

-No...falleciste temprano, por un ataque de amor.

-¿Y qué son esas voces que oigo, mami? Esas voces que me consideran culpable de ser quién soy...

-Son mandíbulas desencajadas, miradas...desviadas de su objetivo. Son carne de metralla, latidos, producto del vértigo de envejecer. Son locura y nostalgia, son genética y ambiente, son lija y terciopelo, otoño y primavera. Son las llaves del cielo.

El chico de casi dos metros de altura, y noventa kilos de peso, chasqueó la lengua y sacó del interior del abrigo una nueve milímetros.

-No te creo- dijo. -¿Cómo puedo saber que es verdad eso que dices, que en otra vida, fui quén dices?

-Ni siquiera puedes saber, si de verdad yo existo-murmuró ella, negando con la cabeza. El asintió.

-Tienes razón...¿Y qué puedo hacer entonces?

-Dame un beso y cuenta hasta diez. Cuando llegues al diez despertarás.
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 44
  • 4.45
  • 392

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta