cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
La conspiración de los gusanos (cap.1)
Suspense |
11.04.18
  • 5
  • 1
  • 512
Sinopsis

Un detective privado investiga la desaparición de un muchacho. Pensando que se trata de un caso sencillo terminará descubriendo una conspiración mucho mas grande de lo que cualquiera pudiera imaginar. Algo que va mas allá del gobierno, incluso del planeta, algo de otra dimensión. (Existe un prólogo anterior a esto)

Capitulo 1: El detective borracho y la madre desesperada

Veía con ojos borrosos numerosas botellas sobre mi escritorio, las había bebido todas la noche anterior, ya era de mañana, al menos así me lo indicaban los rayos del sol que entraban a través de la ventana, era la única iluminación que tenía. Me encontraba en mi oficina en un proceso de recuperación de alcohol, aún no estaba en la completa resaca aunque tampoco diría que estaba del todo ebrio.
Supongo que debo presentarme antes de continuar con la historia. Mi nombre es Mariano Guerra y soy investigador privado, así es, soy un detective como en las películas, solo que sin ser emocionante. Muchos ya sabrán que los oficios nunca son como en las películas, en especial el de detective, algunos ya habrán oído que casi todos los casos son de esposos o esposas que sospechan que los engañan, eso es cierto, siempre me tocaron casos así, y por si se lo preguntan, son todos infieles. 
Recordarán que mas atrás dije que soy de Corrientes y que solía ser policía, ya pasaron 5 años desde que cambié eso. Actualmente vivo en Villalobos, una ciudad un tanto nueva de Buenos Aires, y con un tanto nueva me refiero a que tan solo hace 8 años esto era conocido como un pueblo. Es impresionante como un grupo de gente influyente puede crear algo así de la nada. 
Continuemos con la historia, como iba diciendo, estaba en ese punto medio entre la borrachera y la resaca, mi oficina estaba en penumbra, el color verde de las paredes apenas se notaba por la luz de afuera. 
Tocaron la puerta. No me sentía en condiciones de recibir, aún así lo hice. -Pase-anuncié tratando de disimular mi estado. 
Entró una mujer de unos cuarenta años, vestida con un abrigo marrón que cubría casi todo su cuerpo, su cabello estaba atado con unos cuantos pelos salidos y su rostro se manchaba de maquillaje corrido de hace un par de días. 
-Usted es el detective Guerra-me dijo ella, tanto su voz como sus ojos señalaban tristeza-, necesito que me ayude. -Sí, siéntese -le respondí indicando la silla de enfrente.

En ese momento recordé las botellas vacías, eso no era buena señal para ningún tipo de negocio, ni siquiera para uno en el que todos están metidos en la depresión. 
Curiosamente ella ignoró las botellas, o al menos lo disimuló. 
-Necesito que encuentre a mi hijo-se la notaba desesperada-, lleva desaparecido poco mas de un año. -¿Poco mas de un año? ¿Por qué...? 
-La policía no hace nada, hasta ahora no encontraron un carajo-desprendió bastante rabia con esa última palabra. -Entiendo-le dije con ese aire de consolación, no era que me interesara lo que sienta, en verdad entendía, la policía de acá es una mierda, la única forma en que te ayuden es siendo amigo o pariente de algún político.-¿Cuántos años tiene su hijo? 
-Ahora debe tener 22 años. Me llegaron a decir que pudo haber escapado, que fue por ahí a hacer su vida. Eso no es cierto, Fernando no se iría de esa forma, yo lo conozco muy bien. -Bien señora... -Romero, Alicia Romero. -Señora Romero, ¿Cree que su hijo sigue en la ciudad? 
-Ya no estoy segura, después de tanto tiempo puede pasar cualquier cosa, a veces hasta llego a pensar...-se detuvo asustada-tengo que saber que pasó con él. 
-Entiendo, entiendo, necesito que me dé alguna foto y toda la información...

Sacó de debajo de su abrigo un sobre color marrón y lo tiró sobre el escritorio rosando las botellas, haciéndolas temblar un poco. 
-Ahí está todo-dijo ella-, toda la información, todo lo que conozco de él está ahí, y lo conozco muy bien-lo afirmó de tal forma que cualquiera que le dijera lo contrario se encontraría con una mujer furiosa. -Bien, voy a hacer todo lo posible para encontrarlo, en cuanto al presupuesto...

-Voy a pagar lo que sea necesario, solo quiero saber que le pasó.

Al abrir el sobre me encontré con varias cosas. Lo primero que agarré fue una foto de un muchacho de unos veinte años mas o menos, supuse que era Fernando, tenía el cabello rubio, bastante corto y barba de una semana, estaba sonriendo junto con una chica de gafas oscuras de la misma edad. -¿Su hijo?-hice la pregunta obvia.

Ella afirmó con la cabeza.

-¿La chica es su novia?

-No, es una amiga, se conocían de toda la vida. 
Llegué a dudar de que solo eran amigos, la forma en la que estaban mostraba mucho amor entre ellos, además una madres por más observadoras que sean, no se entera de todo.

-¿Cómo se llama?-pregunté pensando en hablar con ella, pensé que si eran tan cercanos podría ser de gran ayuda.

-Luna Santos-me respondió con una pequeña sonrisa nostálgica-, todavía me acuerdo cuando eran chicos y jugaban en la plaza, yo los llevaba. Sus papás nunca fueron muy atentos, así que pasaba mucho tiempo con nosotros.

En definitiva tenía que hablar con esa chica.
Dejé la foto a un lado y agarré un documento, ´´ASILO SAN AGUSTÍN´´ decía con letras grandes, mas abajo veía que se trataba de un asilo de ancianos en donde estaban los horarios de los voluntarios, este Fernando iba de lunes a viernes de 14,00 a 17,00 hs. 
-Siempre fue un buen muchacho-me dijo la madre-, siempre buscaba ayudar...-se detuvo un momento, le dieron ganas de llorar pero se contuvo-...fue un viernes a la tarde cuando desapareció, en el asilo dijeron que cumplió su horario como siempre, que se fue de lo mas normal.

Me puse a ver mas documentos, otro era de universidad, el muchacho estudiaba Bellas Artes, tambien estaba su horario y sus notas, no era nada especial, solo el promedio. A un costado estaba escrito con birome una corta lista de los nombres de sus compañeros, uno de ellos era esa tal Luna. -Tambien eran compañeros de facultad-mencioné sin sumarle importancia.

-Siempre estuvieron juntos, tenían los mismos gustos-me respondió ella haciéndome dudar aún mas que solo eran amigos.

Dejé los documentos sobre la mesa, por el momento era suficiente.

-Muy bien señora, voy a buscar a su hijo.

-Por favor, lo tiene que encontrar, usted no sabe lo que se siente la incertidumbre.

En verdad se la notaba desesperada.

-Voy a hacer todo lo que pueda-le respondí evitándole las falsas esperanzas, la verdad era que no estaba seguro de lo que iba a pasar, pero no podía decirle eso.

-Este es mi número-me dijo dejando un papel sobre el escritorio-llámeme apenas sepa algo-al decir eso se retiró sin despedirse. 
Me preparé para salir, agarré mi enorme abrigo color gris (típico de un detective) y revisé mi cajón, ahí estaba mi revolver viejo junto con unas cuantas balas sueltas, al lado estaba mi encendedor y mis cigarrillos, eso era lo que buscaba, no le veía sentido portar el arma, a veces hasta me preguntaba por qué aún la tenía.
Al abrir la puerta sentí la luz solar quemarme la cara, encendí un cigarrillo y fui hacia mi primer destino: el asilo San Agustin.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta