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3 min
LA CRUDA REALIDAD: Vacaciones
Reflexiones |
12.07.20
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Sinopsis

La cruda realidad es que no tenemos tiempo para nada. Hemos perdido la facultad de pasarnos el día ociando sin que nos sintamos mal por ello. Incluso en vacaciones. Nuestro propósito: estar activos todas las horas del día. Activos de mente, claro. 

Y de cualquier forma: sentados frente al ordenador intentando dar con las nuevas aplicaciones de productividad, tumbados en el sofá con la tableta buscando el porqué del calor en los laterales de la nevera nueva , o en el baño con el movil, en ese rato que debería ser para nuestra intimidad personal pero en el que acabamos entrando en Twitter para buscar ideas inteligentes de otros que retuitear. Así siempre. Siempre activos.

¿Ocio, reposo, tiempo para reflexionar, tiempo contemplativo? - sí, por ejemplo, aquel que pusieron de moda, allá por el siglo XII los monjes de la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia, también conocidos como Trapenses-. "Eso no es para mi”, pensamos la mayoría, y no me refiero a la vida monacal, sino a la introspección.

Darnos un tiempo para observar el entorno que nos rodea, para posteriormente observarnos a nosotros mismos interiormente, íntimamente. La verdad es que eso ocupa demasiado tiempo, restándolo a las numerosas obligaciones que nos hemos auto impuesto.

Yo misma, con el inmenso mar frente a mi, las olas rompiendo en las rocas ennegrecidas por el agua y haciendo saltar la espuma en pequeños estallidos graciosos, el inigualable azul del cielo que se funde con el agua en el horizonte...con las ganas que tenía de estar aquí... después de quince minutos registrando esa maravilla he dejado de prestarle atención y mi cabeza ya ha buscado una forma de dejar salir la presión del exceso de tranquilidad, quizá sea esto una consecuencia de la necesidad de evasión de los últimos cuatro meses.

Espero reaprender, dejar de tener esta agobiante sensación. Poder cambiarla por paseos al aire libre, baños en el mar o simplemente unas horas tumbada en la arena, alerta el único sentido que interesa que esté alerta: el oído; pájaros que alborotan, las hojas danzando en los árboles, el viento susurrando y el rumor de las olas acunándome. Y de fondo, el silencio, para poder volver a encontrarme a mí misma.

 

 

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Sólo busco un lugar donde dejar mis pensamientos. Porque nada es eterno, pero las palabras siempre nos permitirán sentir que una vez fuimos. Gracias por cruzaros en mi camino. Ad infinitum.

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