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7 min
La despedida
Amor |
22.04.14
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Sinopsis

- Esperá que yo exprese lo que tengo que decir, y después dirás vos tu punto de vista...

La despedida

 

 



Yo había dado por cerrado éste capítulo, extraño, de a ratos placentero, pero la mayoría de las veces doloroso; pero los vínculos son de a dos, y muchas veces  una multitud de involucrados, es decir nosotros y todas las fantasías y fantasmas que circulan con nosotros sin pedirnos permiso. Es así que Federico me habló por teléfono una vez más haciendo nuestra historia sin fin… ésta vez me pidió hablar porque humanamente, según sus palabras le era necesario para él. Esta vez su acercamiento sin excusas me hizo tener ganas de hablar, de lo que le pasaba y de lo que me pasaba a mí, que era hacer un cierre de nuestra historia pero bien, sin gritos de mi parte y sin mutismos del suyo. 


Lo cité en un bar de la esquina de mi escritorio, para que estuviéramos lejos de mis espacios, no quería mezclar mi lugar con él, que ya hoy no formaba  parte de mi vida. 


Parece que la naturaleza se resistía a que el encuentro tuviera lugar, hubo una tormenta al mejor estilo tropical, haciendo remolinos de viento, piedra y agua, golpeando con furia sobre los vidrios del departamento del décimo piso donde tenía mi escritorio, yo temblaba, temía que se fueran a romper los cristales en pedazos. Yo miraba a través de ellos,  a lo lejos a la ciudad que parecía una postal en tres dimensiones que se erguía rauda, brillante, teñidos de grises y azules sus edificios antiguos, mientras disfrutaba su belleza pensaba que llegaría tarde a la cita… 






Entré al bar empapada y muy nerviosa, Federico ya había terminado su café, estaba insólitamente joven y atractivo, supongo que el intento de seducción, embellece a la gente, pensaba todo esto mientras pedía un café y trataba de componer en mi cabeza como le iba a decir que era el fin, que ahora ya no quería reabrir una nueva etapa de este romance. 






Hablamos de generalidades, hasta que yo tomé coraje y le dije después de tomar mucho impulso:- mira  le digo, la última vez que charlamos por teléfono, fue muy feo y lamentable, quisiera ahora contarte sobre mis sentimientos, mirándote a la cara…pero me interrumpe Federico , percibo en su voz de repente un leve temblor aunque su cara y postura parece la de un militar en posición de firme pero con su artillería lista para defenderse 


-yo sé que me mandé muchas macanas, te fallé muchas veces, no quise hacerlo fue sin mala intención, tal vez se me juntó que no estaba bien de salud, problemas económicos… y sigue y sigue, pero ya no lo quiero escuchar, y le digo 


- Esperá que yo exprese lo que tengo que decir, y después dirás vos tu punto de vista; él había intentado resguardarse al mejor estilo abogado haciendo un alegato, pero todavía no había un caso… planteado y continúo, – hay cosas que no te puedo perdonar, puntualmente, el día que murió mi padre, cuando te hablé desesperada porque no sabía que hacer, era de noche, sobre todo en mi alma y estaba sola, recurrí a vos en busca de consuelo, porque quedé desvastada, cuando el médico me avisó la mala noticia… pero me cortaste el teléfono sin darme la oportunidad de emitir palabra alguna y así junto con mi padre te me moriste vos… tampoco fuiste al velorio al día siguiente, también me dejaste plantada el día de mi cumpleaños, y en otras fechas importantes… con que necesidad? Yo te obligaba a compartir? Siempre te di, la oportunidad a que definieras la relación, si me lo hubieras planteado honestamente, hubiéramos acordado probablemente en algo que nos viniera bien a los dos; pero me daba la impresión de que no podías mostrarte conmigo, porque intuía por tus actitudes evasivas que tenías compromiso con tu mujer pero lo peor de todo es que no me lo dijiste. 


Te pido perdón por todo, dice Federico, menos lo de tu padre, yo sé lo que sé siente porque el mío se murió cuando yo tenía once años, realmente no pude ir, justamente aquí donde estamos sentados es donde trabajó mi papá, era el Bco. de Italia y R. De la Plata yo lo pasaba a buscar después del trabajo, en ese momento iba al colegio Corazón de María de acá la vuelta… 


Mientras lo escucho, pienso, que él evade totalmente la situación que le planteo, que es el no haber estado compenetrado conmigo ni siquiera telefónicamente en una situación límite, como es la muerte de un padre, y trata de envolverme con su discurso manipulador cambiando el tema del que estamos hablando. 






Yo lo escucho mientras sigue, -lo de mi mujer no era compromiso afectivo sino un problema económico, estoy arreglando la casa que compartimos para la venta…(supuestamente se divorciarían después de eso) … – me costó mucho todo lo que tengo, yo no recibí herencia me lo gané con mi trabajo, no voy a pasar por buenudo y que hago en mi vejez? Que te pasó a vos por no cuidar lo tuyo?, vos pensarás de otra manera… pero yo no, dice medio enojado con la vida, me parece… 






-te voy a decir algo, dice cambiando de tema, por única vez, y nunca más…Yo te tengo ahí arriba, y señala el cielo… 


Sos el ser más generoso, que yo haya conocido, tenés buena estampa, sos linda, uno se luce con vos adonde va, sos una gran mujer… 


Lo interrumpo porque no me interesa que me siga adulando… -qué lástima que me lo decís ahora, digo… si tanto fui para vos, ¿por qué no me cuidaste?…pero quiero decirte algo para que no sigas… Este tiempo que desapareciste de mi vida sin preaviso tuve oportunidad de conocer a otra persona … 






Federico, me mira como no entendiendo… y me dice con apuro… gracias por tu honestidad… yo tenía otras intenciones con vos… 






-Pero estás bien? Me pregunta 


- Sí, estoy bien, le contesto lacónica 


-Qué macana, no te voy a poder hablar, ahora… para saber como estás… 


-Por?, pregunto… 


-Imagínate, si te hablo y está él, se te arma un lío, la verdad… que estoy envidioso porque te tiene… 


- Si hubieras sido honesto y me hubieras cuidado, todavía estaríamos juntos… 


- Sos una gran persona, él tiene suerte… 


- También pienso, que sos una buena persona, pero cobarde tal vez (digo sin ánimo de ofender). 


- Lo importante es que estés bien… dice Federico apurando su whisky… 


- Sí, estoy bien, pero si no llegara a estarlo, me abriría de la relación, no me quedaría obsesionada como con vos… 






Las palabras ya sobran entre nosotros, estamos tristes los dos, así que, el mozo trae la cuenta, después de pagar nos vamos caminando por la vereda, afuera ya no llueve, tampoco hay sol. 


Parte de un capitulo del libro “Quisisera comentar ideas que le puedan servir….) 

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Me gusta escribir sobre las relaciones y vínculos humanos.

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