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22 min
La Detective Parte IV
Suspense |
12.02.17
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Sinopsis

Cuarta entrega del Caso del Hexágono... La agente Laura Cuevas se sigue enfrentando al caso más difícil e importante de su carrera, aunque esta vez, todo es más personal.

Laura no es una mujer acostumbrada a dejarse llevar por sus emociones, y mucho menos dejar que afecten su capacidad como investigadora, pero mientras se aferraba al caliente cuerpo de Valentine, que manejaba su moto de forma temeraria por las calles de Caracas, se dio cuenta como sus pensamientos eran un torbellino de primitivos sentimientos, afectándola a niveles que nunca en su vida había experimentado.

La agente solo pudo reaccionar a sus pensamientos, cuando se sorprendió que el sitio cercano donde irían a comer, resulto ser un apartamento en la Urbina, al centro de Caracas.

-Bienvenue à mon humble maison ma belle…- Exclamo Valentine mientras se bajaba de su moto, y le tendía una mano a Laura para ayudarla.

-Pensé que iríamos a un restaurant… yo… yo me regreso- Le contesto Laura, mientras se bajaba de la moto y se iba asustada ante la idea de subir al apartamento de Valentine, más por temor a lo que sentía, que ante el peligro de ser asesinada.

-Por favor señorita, no se vaya… le prometí invitarla a almorzar, mi error fue no decirle donde… lo siento.- Le dijo Valentine deteniéndola, era primera vez que Laura escuchaba una disculpa salir de la boca de esa mujer.

-¿Usted… disculpándose?- Le pregunto Laura, pudiendo ver como el rostro de Valentine se ruborizaba ante sus palabras.

-Reconozco que tenía mucho tiempo que no lo hacía… pero deseo profundamente que me acompañe a comer, solo eso.- Le respondió Valentine, tomando las manos de Laura, y mirándola directamente a los ojos.

A pesar que el raciocinio de Laura le gritaba en su cabeza que no era una buena idea, una fuerza vibrante y caliente que nacía en su interior, la hizo asentir, y seguir a Valentine dentro del apartamento.

Sin hablar ambas entraron dentro del ascensor, para subir hasta el sexto piso donde vivía, el ascensor estaba algo dañado, por lo que tardo mucho en empezar a subir.

-Si esto fuera una novela cursi, esta es la parte donde la pego contra la pared del ascensor y le rompo la boca con un beso.- Exclamo Valentine, mientras miraba como los números del ascensor, cambiaban muy lentamente.

Laura se sorprendió ante las palabras de Valentine, pero la misma fuerza que la hizo estar allí, le permitió responderle.- ¿Por qué pasaría solo en una novela cursi?

-Simple, en primer lugar, seis pisos son demasiado poco para besarte, y en segundo lugar, en mi piso vive la mujer que más adoro en este mundo, y puede vernos.- La respuesta de Valentine hicieron que para su sorpresa Laura pudiera sentir una punzada de celos, para ella fue obvio que tenia novia, y vivía con ella.

Las puertas del ascensor se abrieron y una niña hermosa de unos ocho años, piel trigueña con rulos, corrió a los brazos de Valentine.- ¡Tía Vale! ¿Dónde estabas? Es lunes popular, y mi papa y yo iremos a ver una película ¿Quieres ir?- Le pregunto la niña emocionada al tiempo que Valentine la cargaba.

-Estoy bien mi princesa, yo estaba trabajando... me gustaría ir, pero hoy invite a mi amiga a comer.- Le contesto Valentine, mientras la besaba en la frente y se la daba a un hombre joven, de máximo veinticinco años, trigueño al igual que la niña con cabello corto tipo militar.

-Vale, préstame quinientos bolívares, en el cine no sirve el punto, y todos los telecajeros estaban inservibles.- Le dijo el chico mientras con se acomodaba el bolso rosado de la niña.

-Toma mil, después cuadramos.- Le contesto Valentine, mientras le daba el dinero al chico.- Mil disculpas señorita Laura, este súper papa es Luis, mi vecino, y esta hermosa cachetona es el amor de mi vida… Luz.- Termino de decir mientras pellizcaba juguetonamente los cachetes de la niña.

-Mucho gusto, yo soy Laura.- Les dijo la agente mientras extendía su mano hacia ellos torpemente para saludarlos.

-Mucho gusto.- Exclamaron padre e hija casi al unisonó mientras se metían al ascensor.

-Lo siento Laura ya vamos tarde, después nos conoceremos mejor… aunque te dijo eres la primera persona que trae al apartamento… debes de ser especial.- Dijo un apurado Luis guiñando su ojo, mientras la puerta del ascensor de cerraba.

-Esto… esto no lo esperaba.- Fue lo único que pudo salir de la boca de Laura, mientras veía la puerta de ascensor, todavía digiriendo lo que había pasado.

-Luis era el novio de mi mejor amiga, ella ya no está, pero me hizo prometerle que cuidaría de su Luz.- Le dijo Valentine mientras abría la puerta de su apartamento.- ¿No va a entrar señorita Laura?

Las palabras de Laura la hicieron reaccionar, y asentir, para finalmente entrar en su apartamento.

Laura se sorprendió a ver la sencilla sala de Valentine, que aunque muy amplia, solo tenía un sofá grande, una pequeña mesa frente a él, un viejo televisor y un aparador donde había no menos de veinte retratos.

-Siéntase como en casa mi señorita, mientras yo le preparo un delicioso y rápido almuerzo.- Exclamo Valentine mientras entraba a su cocina, brindándole una linda sonrisa y quitándose su chaqueta de cuero.

En ese momento, Laura se vio tentada a decirle a Valentine que era una agente, y contarle toda la historia, pero tuvo miedo de su reacción, lo que la hizo desestimar la posibilidad.

De golpe, música resonó en el ambiente cuando Valentine conecto su teléfono a un par de cornetas al ritmo de Cool del Dj sueco Alesso, haciendo que esta empezara a bailar mientras abría la nevera.

Aunque Laura se resistió a dejar de disfrutar del baile de Valentine, se dio cuenta que tenia la libertad de explorar un poco en la sala, aunque no había mucho que ver, la llamaron la atención los retratos, la agente pudo detallarlos cada uno, hasta que se sorprendió al ver varias caras conocidas, entre ellas las dos víctimas, además de la directora de la escuela de Antropología Fabiola Arizmendi, y el director forense de la Morgue además de jefe de Ana, el doctor Ángelo Colmenarez.

Laura despertó por fin su vena investigadora, y empezó a pensar en diversas conjeturas, era evidente que el nexo entre las víctimas y la sospechosa era Valentine, pero lo que realmente la inquietaba era que el propio forense supiera de ella, y no les hubiera comunicado nada.

La voz de Valentine la saco de sus pensamientos, salió de la cocina con dos platos y tres triángulos de pizza recalentados en cada uno.- El almuerzo está servido mademoiselle.- Exclamo con una sonrisa, mientras le pedía que la siguiera hasta el sofá, poniendo ambos platos en la pequeña mesa.

Laura no tardo en sentarse, y sin mucho decoro literalmente devoro los pedazos de pizza, tan rápidamente, que Valentine apenas había terminado de comer el primero.

-Gracias Valentine, estaba delicioso, y me disculpa, pero no había comido nada desde el sábado.- Le dijo Laura mientras se limpiaba sin éxito los restos de comida en sus labios.

-Señorita faltaba más, coma otro pedazo, debe tener hambre todavía.- Le contesto Valentine, al tiempo que estiraba su mano hasta el rostro de Laura, y con sus dedos, limpiaba sus labios con delicadeza.

Laura sintió una corriente recorrer cada centímetro de su cuerpo producto del toque de Valentine, y no pudo evitar cerrar sus ojos y suspirar.- No me toque así… por favor.- Fue lo único que pudo salir de su boca, mientras disfrutaba de esa simple caricia.

-Señorita, aclaremos algo… en primer lugar, solo estoy limpiando sus hermosos labios… y en segundo lugar.- Valentine hizo una pausa mientras se acercaba.- Yo la toco como me plazca.- Termino de contestarle al tiempo que pasaba sus dedos desde los labios de Laura, hasta su cuello.

Laura no pudo hacer otra cosa que dejarse hacer, mientras los dedos de Valentine recorrían su rostro y su cuello, como explorando cada línea, cada marca, cada poro.

Valentine podía sentir como el cuerpo de Laura vibraba con su roce, lo que la hizo llevar sus labios hasta su cuello para devorarlo, probando por fin su dulce e intoxicante piel.

El sexo de Laura ya estaba completamente húmedo y vibrante por los besos expertos de Valentine en su cuello, la agente no dejaba de gemir, y con cada segundo que pasaba perdía toda noción de tiempo y espacio, entregada al momento.

Valentine lentamente fue bajando sus besos hasta la clavícula, y con delicadeza empezó a desabotonar la camisa manga larga de Laura, dejando ver unos pequeños pero hermosos senos blancos, envueltos en un sujetador negro.

Metió su mano por dentro del sujetador, sintiendo y apretando fuertemente los erectos pezones de Laura, lo que hizo que esta soltara un fuerte gemido, que Valentine solo pudo disfrutar.

Era primera vez que Laura deseaba tanto ser tocada, los pellizcos que sentía en sus pezones, lejos de disgústale, la hacían estremecerse por un dolor diferente, un dolor de primitivo placer.

Valentine disfrutaba del sabor de la piel de Laura, y como se estremecía, se arrodillo frente a su cuerpo, y fue bajando con sus besos desde su clavícula hasta su ombligo, cuando toco con una de sus manos un objeto frio que tenía su amante en el cinturón.

-¡¿Qué es esto?!- Pregunto alterada Valentine, cuando pudo observar ese objeto era una placa de policía.

-Deja que te explique Valentine… yo… yo soy investigadora de homicidios en el CICPC.- Intento decirle Laura sin éxito a una furibunda Valentine, que se había levantado y caminaba de un lado al otro del sofá.

-La traje a mi apartamento, por primera vez le presento alguien a mi familia, y resulta que es una mentirosa…- Exclamo Valentine en tono muy despectivo, mientras de sus ojos llenos de odio se asomaban algunas lágrimas.

-Por favor Valentine, entiende, al principio solo quería preguntarte algunas cosas, pero… pero ahora es diferente.- Le contesto Laura, que se sorprendía a sí misma, al sentirse tan culpable.

-¿Preguntarme qué? Yo solo soy una puta… ¿No es así como piensan todos los policías?- Las palabras crudas de Valentine le hicieron entender a Laura que como muchas mujeres de ese mundo, había sido maltratada por algún funcionario.

-No diga eso, yo no podría referirme a usted con esa palabra, pero si me dejaras explicarte.- Le intento responder Laura, pero ya Valentine la había tomado del brazo empujándola hasta la salida del apartamento.

-Espera, tal vez no lo sepa… pero dos de las personas que tienes en esos retratos están muertos.- Le confesó Laura, haciendo que Valentine se detuviera en seco, sorprendida por la revelación.

-¿Explícate Laura…? Claro… si ese es en realidad su nombre.- Le pregunto cínicamente Valentine, haciendo que una punzada de dolor por sus palabras se clavara en el pecho de la agente.

-Mi nombre si es Laura… Laura Cuevas, todo lo que le he contado es verdad, salvo a lo que me dedico.- Le respondió Laura que hizo una pausa para ir hasta el aparador y agarrar dos de los retratos donde salía con las victimas.- Ellos dos fueron asesinados.- Termino de explicarle mientras le pasaba ambos retratos.

Valentine se llevo sus manos a su boca, y sus lágrimas volvieron a salir.- ¿Cómo paso? Los luises son dos de mis mejores clientes, les debo todo lo que tengo.- Le pregunto Valentine, que no dejaba de negar y mirar sus retratos, sinceramente dolida por su perdida.

-Se que no importa cómo se lo diga, igual sonara horrible… ambos fueron descuartizados, y sus partes, puestas en forma de hexágono… como su tatuaje.- Le explico Laura mientras apuntaba hacia el tatuaje en forma de hexagrama de Valentine.

-¿Es por eso que me buscaba?- Pregunto Valentine mientras dibujaba una expresión de asco y terror al imaginar a sus mejores clientes, descuartizados de esa forma.

-No precisamente… su tarjeta de… de dama de compañía fue encontrada en ambas escenas del crimen, además, en ambos casos, tenemos pruebas que la vinculaban con la escena en los momentos del asesinato, aunque luego pude desestimarlo.- Le respondió Laura, arriesgando mucho más que el caso, al ofrecerle tantos detalles de la investigación.

-¿Mi tarjeta?- Pregunto completamente extrañada Valentine.- Ellos son mis clientes, desde mucho antes del Twitter… ni siquiera recuerdo haberles dado una tarjeta.- Termino de decir, mientras se recostaba a la pared de la sala.

-Entiendo, pero si es así, debe saber que alguien la quiere implicar, por lo que también está en peligro.- Le contesto Laura, acercándose a ella y buscando acariciar su rostro, aunque sin éxito, ya que Valentine la esquivo.

-Agente usted no tiene permiso de tocarme… quiero castigarla a tal punto, que describirlo roza la locura.- Le dijo Valentine todavía temblando por todas las emociones que estaba atravesando.

-¿Por qué me quieres castigar? Solo estoy haciendo mi trabajo.- Le pregunto desafiante Laura, que no podía evitar sentirse mal, a pesar de no ser algo de lo que estuviera acostumbrada.

-Porque quiero, y porque puedo…- Le respondió Valentine al tiempo que tomaba con rapidez la muñeca de Laura llevándola hasta su espalda, y pegando su cuerpo contra el suyo propio.

-¡Suéltame! soy una investigadora del CICPC, no una de sus sumisas.- Le reclamo Laura, intentando zafarse con todas sus fuerzas, pero Valentine era hábil, y uso esa misma fuerza para voltearse sobre su eje, y pegar el rostro de la agente contra la pared, mientras ella se ponía a su espalda, dominándola completamente.

-Señorita Cuevas, usted dice que no es una de mis sumisas, pero le digo dos cosas.- Exclamo Valentine tomando una pausa mientras con una de sus manos acariciaba el muslo de Laura hasta llegar a sus glúteos.

-La primera… Yo no tengo sumisas o sumisos, solo clientes que me pagan por darle lo que quieren.- Le decía Valentine apretando fuertemente los glúteos de Laura.- Y la segunda… usted no es mi sumisa, pero francamente no me importa.- Le termino de decir al tiempo que con un rápido movimiento abría y bajaba los pantalones y pantis de la agente hasta que sus blancos glúteos estuvieron a la vista.

Levantando su mano con furia y rabia, Valentine le propino un fuerte y violento azote, que hizo que su propia mano ardiera, mientras Laura no pudo evitar gritar de sorpresa y dolor.

Casi inmediatamente, Valentine volvió a levantar su mano, y propino otro azote, tan o más violento que el primero, haciendo que Laura empezara a llorar, aunque de su boca no salía ninguna palabra de queja o suplica.

Valentine azoto a Laura, no menos de veinte veces, y solo se detuvo, cuando dejo de sentir su mano por la hinchazón, y se detuvo para apreciar la piel completamente roja y vibrante además de que las piernas de la agente y sus manos temblaban de dolor.

En ese momento, por primera vez en toda su vida como Dominante, Valentine había sentido una ola de culpa que la hizo arrepentirse de castigar tan fuertemente a Laura, y justo cuando la soltó, esta se dejo caer completamente rendida, casi desmayada.

-Yo… yo lo siento, me deje llevar.- Se disculpo Valentine, al tiempo que se tumbaba al suelo para tomar a Laura entre sus brazos y pasar su mano por su rostro.

-No, yo lo siento, debí decirte quien era, en el momento que supe que no eras la asesina, pero… - Valentine tapo los labios de Laura con un beso, antes de que pudiera explicar cualquier cosa.

Valentine bajo su mano hasta el sexo de Laura, que estaba desnudo con sus pantalones a medio muslo, y completamente húmedo, a pesar del dolor que todavía sentía en sus glúteos.

El sexo de Laura estaba caliente y vibrante, Valentine acariciaba el clítoris hinchado de la agente al ritmo de sus besos, pero de pronto, esta se separo.

-Yo le dije de que tenia novia, y es verdad… no puedo hacerle esto.- Le dijo la agente mientras intentaba incorporarse, Valentine rápidamente la ayudo, aunque por primera vez en años, sentía celos de alguien.- Gracias por ayudarme… y entenderme.- Termino de decirle Laura subiendo sus pantalones con cuidado por el dolor tan fuerte que sentía en sus glúteos.

Valentine se acerco a Laura, y le ayudo abotonando su camisa.- No quería hacerte tanto daño, pero realmente me abrí contigo Laura, me sentí traicionada.- Le dijo mientras terminaba de abotonarla.

-Lo sé, pero es mi trabajo, y me considero la mejor, no fue culpa mía sentir… lo que sea que siento cuando estoy contigo.- Le confesó Laura, mientras tomaba el rostro de Valentine, y le daba un dulce beso en su mejilla.- Pero lo que siento por mi Ana es más fuerte, y realmente no puedo hacerle esto.

-Te respeto eso Laura, yo también he estado enamorada, y si fuiste capaz de resistirte, es porque en verdad la amas.- Le contesto Valentine, mientras suspiraba añorando sentirse enamorada.

-Lo estoy Valentine, pero me preocupas, si fueron capaces de matar a esas dos figuras tan importantes, es probable que puedan hacerlo contigo, debes darme toda la información que puedas.- Le dijo Laura, intentando retomar la investigación.

-Ok, lo entiendo, pues, no sé quien quiera implicarme, pero si conozco a varios dentro de mi religión, capaces de hacer este tipo de actos.- Confeso Valentine, al tiempo que se recostaba a la pared.

De pronto, el teléfono de Laura empezó a sonar, asustándola de sobre manera, casi al punto que lo deja caer antes de poder contestar.-Aquí Cuevas.- Pudo contestar todavía sobresaltada.

-Cuevas, es Gil, el Jefe esta desaparecido, acabamos de salir, no nos preguntaron sobre lo que teníamos de los asesinatos, solo querían saber quiénes estaban enterados, ya hasta tienen su propia lista de sospechosos, todos políticos o empresarios.- Le expuso preocupado el agente Gil.

-¿Cómo que el Jefe esta desaparecido? Hable con él hace unas horas, antes de ir a la UCV.- Le pregunto exaltada Laura, completamente sorprendida por la noticia.

-Sí, salió rumbo a nuestras oficinas, y no ha llegado, sus teléfonos están apagados, y su camioneta está abandonada en las inmediaciones del Rosal, ya varios de nuestros agentes están peinando la zona.

-Del Rosal… esa es zona de hoteles, búscame en lo que puedas en los apartamentos Vista Hermosa de la Urbina.- Le ordeno Laura, mientras miraba a los ojos de Valentine, que estaba visiblemente confundida.

-Ok Cuevas, en quince estamos allí.- Termino de decir Gil antes de colgar su teléfono.

A Laura no le sorprendió lo de los sospechosos, era una práctica oficial del SEBIN llevar las investigaciones hacia donde ellos querían, el circo lo enfrentaría después, pero que el Jefe estuviera desaparecido era diferente, de pronto, tuvo una idea, y buscando entre las fotos de su teléfono, consiguió una de su Jefe, que rápidamente se la mostro a Valentine.

-¿Conoces a este hombre?- Le pregunto temiendo inmediatamente lo peor.

-Sí, pero no como cliente, hace seis años no trabajaba como dama de compañía, él era el agente investigador de la muerte… del asesinato de la mamá de Luz, mantenemos contacto, pero no sabe de esta parte de mi vida.- Le respondió Valentine, sorprendiendo a Laura, aunque era probable que el Jefe no hubiera relacionado a la Valentine que conocía, con la Dominatrix y dama de compañía que era nuestra sospechosa.

-Pero, ¿Quedaron en verse? ¿Tenían algún sitio que frecuentaban?- Interrogo Laura muy preocupada a Valentine, no tenían muchas opciones si no se apuraban.

-Pues, el tenia un pequeño apartamento tipo estudio en la avenida Guaicaipuro, en el Rosal, de vez en cuando nos invitaba a comer en el, incluso nos lo puso a la orden cuando estuvimos mal económicamente.- Le respondió Valentine, mientras veía como Laura tomaba su teléfono inmediatamente y llamaba.

-Gracias Valentine, tal vez podamos salvar su vida.- Le dijo Laura, al momento que le contestaron el teléfono.- Ya tengo la dirección, el Jefe tenía un apartamento en el Rosal.- Exclamo la agente a Gil.

-Ok Cuevas, ya estamos a unas pocas calles.- Le contesto al tiempo que colgaba, Laura corrió junto con la otrora sospechosa, bajando las escaleras y llegando a la entrada del apartamento justo cuando la camioneta de Arias estaba frente al edificio, todos estaban en el vehículo, incluso Ana, que no pudo evitar mirar con cierto recelo a Valentine.

-Tu novia es hermosa, pero se nota que tiene un carácter incluso peor que el tuyo… me gusta.- Exclamo Valentine, dándole un rápido beso en la mejilla a Laura, que no tuvo tiempo de responder y se monto rápidamente en la camioneta.

-Carajo Cuevas, tu no pierdes tiempo, tu novia estaba en la cárcel y tu ya estabas buscando reemplazo…- Dijo un siempre inapropiado Arias, que amaba poner incomodo a todo el mundo, Laura no pudo sino golpear fuertemente la calva del enorme agente mientras manejaba.

-Basta de juegos, el Jefe puede estar en peligro, vamos a los apartamentos que están en la avenida Guaicaipuro.- Le ordeno Laura, molesta e incómoda ante el comentario, aunque pudo ver como Ana se tomo el comentario con gracia.

Arias puso la sirena, y empezó a manejar como un profesional, Laura aprovecho el momento para tomar la mano de Ana, y sintió esa magia intacta, la amaba, y no la perdería por nada ni nadie.

Cuando llegaron, Laura preparo su arma, al igual que todos, aunque antes de que subieran, Gil sorprendiendo a todos, le dio una pequeña Glock a Ana, además de su placa.- Quédate en la entrada, y si ves a cualquiera intentar salir del apartamento que no seamos nosotros, lo detienes.

Gutiérrez mientras hablaba con el vigilante, que le decía donde vivía el Jefe Lucena, cuarto piso, apartamento Cuatro-B.

Todos los agentes corrieron hasta el cuarto piso donde estaba el apartamento del Jefe, no esperando el ascensor, la sirena sonaba tan fuerte que seguro yo todo el edificio la había escuchado.

Antes de llegar, todos se detuvieron sintiendo de nuevo esa extraña energía negativa, esta vez más fuerte, y más pesada que antes, apurando el paso, se pusieron frente a la puerta del apartamento, y Arias, con una fuerte patada, pudo romper los cerrojos.

-¡Jefe!- Grito el enorme agente, sorprendiéndose al ver el interior del apartamento.- Malditos, aguante Jefecito.- Termino de decir mientras llegaba hasta el Jefe, vivo, acostado sobre una lona de plástico en la sala, pero en una especie de estado catatónico, su brazo estaba parcialmente cercenado.

Gutiérrez levanto su teléfono y marco rápidamente a las oficinas del CICPC.- El Jefe esta herido, envíen una ambulancia la calle Guaicaipuro en el él Rosa, una camioneta con sirena está en la entrada.

-Seguramente el asesino se detuvo cuando escucho nuestra llegada.- Exclamo Laura, al tiempo que observaba varias velas como la que habían dejado en el hotel, además de un gran hexagrama dibujado con tiza, como un mapa, donde seguramente pondrían las partes del Jefe.

Gil tomo de una de las mesas de la sala, un frasco de un medicamento. - Tal vez sea lo que usaron para ponerlo en este estado.- Pudo decir el agente, antes de que un par de disparos se escucharan desde la entrada del edificio.

-¡Ana!- Pudo gritar Laura, mientras salía en carrera hasta la entrada acompañada de Gil.

Sus ojos estaban llenos de lagrimas mientras se acercaba, su corazón estaba que se salía de su pecho… no podía perderla… 

Lista de Personajes

Laura Cuevas: Agente del CICPC de la división de homicidios de alto perfil, tiene 30 años, graduada con los mayores honores de criminalística, viven con su pareja Ana Ramos.

Ana Ramos: Forense de la Morgue de Bello Monte, tiene 28 años, es pareja de Laura Cuevas.

Jefe Lucena “El Jefe”: Es la máxima figura del CICPC, y por ende, del equipo de trabajo de Laura Cuevas, tiene 49 años.

Agente “Gil”: Segundo al mando del grupo investigador de Laura Cuevas,  tiene la misma edad del Jefe, el mejor sabueso de  todo el cuerpo.  

Agente “Gutiérrez”: Mujer de 42 años, investigadora, y especializada en trato a testigos, se encontraba de vacaciones al momento del asesinato.

Agente Arias: Hombre moreno de dos metros y 45 años, con un chiste para toda ocasión.

Valentine: Dominatrix venezolana de 30 años,  principal sospechosa en la investigación.

Luis Noriega: Primera víctima y jefe de seguridad de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Luis Amparo: Segunda víctima, parte del alto mando militar.

Ángelo Colmenarez: Director en Jefe de la Morgue, patologo y jefe directo de Ana.

Decana Fabiola Arizmendi: Decana de la escuela de antropologia de la UCV, miembro del culto de Horus.

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