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7 min
LA ENVIDIA
Reflexiones |
08.10.18
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Sinopsis

Una reflexión sobre este nefasto sentimiento.

" Blancanieves es una niña sencilla, espontánea y llena de vida, la cual huyendo de su madrastra que le hace la vida imposible, se refugia en el bosque en la casa de siete enanitos. Con su llegada todo recobra alegría; es todo un canto a la Naturaleza. Mas en un momento dado Blancanieves es envenenada por la madrastra que llevada por una vil envidia hacia la niña se vale de una manzana empoñozada de una bruja. los enanos le velan hasta que un príncipe deshace el sortilegio con un beso, que es el símbolo de la muerte de la niña para convertirse en mujer, y el galán la convierte en su esposa".

Este relato desarrollado por los alemanes hermanos Grimm entre 1812-14 no se puede considerar que surgiera de una simple idea más o menos inspirada, sino que sus autores se mezclaron con los campesinos de las aldeas del país, con el pueblo llano quienes les contaron toda suerte de cuentos y de leyendas que emanaban de la realidad, y luego dichos hermanos les daban forma.

Así que el cuento de Blancanieves a pesar de su envoltura fantástica y de su simbolismo tiene un fondo d verdad que se puede constatar en la vida diaria. La pregunta es: ¿Por qué la madrastra de Blancanieves siendo una mujer rica, experimentada y también sexi siente envidia de una pobre niña que apenas tiene grandes recursos económicos?

Ciertamente la envidia de un sujeto se fundamenta en una carencia de éste hacia alguien que posee algo que el sujeto en cuestión no tiene pero que le gustaría tener, aunque esté fuera de su alcance. Se trata de un fuerte sentimiento irracional que se arraiga como una lapa en el ánimo del sujeto que a mi juicio surge de un tremendo complejo de inferioridad, de una enfermedad del alma, y es muy dañina. Por eso se puede expresar de una manera simbólica, ya que los símbolos son el lenguaje de las emociones. Pues en el museo del Louvre de París hay un famoso cuadro en cuyo lienzo se representa a la envidia con una mujer que en su cabeza hay serpientes enzarzándose entre sí.

En un sentido popular se ha creído que la envidia tenía una connotación materialista, y esto  es porque siempre atendemos a la punta del iceberg de una situción, a lo superficial. Pero veamos. Supongamos que yo - que no es mi caso- maldigo a mi vecino Pepito porque gana mejor sueldo que yo, y además tiene un coche rimbombante, mientras que el mío es una carraca. Sin embargo a mí no se me ocurre preguntarme: ¿Qué disposición de ánimo tendrá Pepito? ¿Qué preparación tendrá él que le hace prosperar así, y que yo no tengo?

Lo más seguro es que mi vecino tenga una iniciativa, y una aguda intuición para los negocios que a mí me falta. Y como soy incapaz de contemplar mi manera de ser, mi fuero interno en función de un instinto nihilista que me hace negar el valor de cualquier cosa, hasta de mi amor propio, me convierto en un ser apático y en un resentido; por lo que en lugar de reconocer los logros de mi vecino Pepito me dedico a ir con una lupa para agrandarle los defectos que él pueda tener, y si puedo a calumniarle.

Para mí es obvio que tanto en el caso de Blancanieves como en el ejemplo de envidia hacia mi vecino Pepito, pero con diferentes enfoques, siempre subyace un mismo mar de fondo de naturaleza anímica, que está relacionado con nuestro pálpito vital y que se manifiesta en la vida cotidiana. En cuanto al relato de Blancanieves en el que la madrasta siente envidia de la niña porque ésta tiene una vitalidad, una juventud que la otra no tiene, no es raro que esto suceda, puesto que ambas se mueven en un contexto rural, que dejando de lado la idealización del "buen salvaje" que expuso Jean Jaques Rosseau es donde más se desata este fatal sentimiento a veces por cualquier nimiedad. Quizás Blancanieves el día de mañana también sienta envidia de otra joven por cualquier motivo.

En otro orden he visto que la envidia asimismo se apodera de ciertos tipos comunes hacia el poeta, el escritor, o el pensador. En una palabra. En el creador mejor o peor afortunado, en base a que el hombre común a veces vive en una rusticidad inconsciente, y en el tópico mientras que el artista puede tener una riqueza espiritual que al otro le falta. Y esto es algo que algunos filósofos célebres también han reparado en ello, por lo que piensan que más vale vivir solo que mal acompañado. Por eso no es de extrañar ver que muchos escritores se rodean de gentes afines a su quehacer literario que les alientan, les acosenjan en sus creaciones para que no se dejen vencer por el desánimo.

¿En qué se nota una supuesta envidia del tipo común hacia el artista? En la pobreza de su comentario dicho entredientes, en sus resoplidos. Casi que no acierta a expresar si le ha gustado o no la obra. En otras ocasiones demuestra una actitud de indiferencia. "En que cosas te entretienes" - dice el que hace de público, aunque sea un pariente del autor-. "Este cantamañanas tiene una sensibilidad, un sutil criterio que yo a pesar de ser tan listo no tengo. Pero que más da. Para lo que le pagan..."- piensa con rabia.

Aquí entra en juego una fábula que se explica en los consultorios de Psicología.

"Había una vez una serpiente que perseguía a una luciérnaga para matarla. Y cuando la serpiente la tuvo acorralada contra la pared, ésta le preguntó:

- ¿Por qué me persigues? ¿Es que acaso te he hecho algún daño?

- No - respondió la serpiente.

- ¿Es que tienes hambre y me quieres devorar?

- Tampoco.

- Entonces ¿ Por qué me quieres matar?

- Porque brillas demasiado, y esto no lo puedo soportar.

Y en dos bocados la serpiente devoró a la luciérnaga".

Existen muchos sujetos mediocres que no pueden tolerar al lúcido, sea por su cultura, o por su genio, porque éste les pone en evidencia su pobreza de espíritu, su vacío fondo vital. Por tanto hay dos clases de seres humanos. Los que tienen una sólida personalidad y viven y dejan vivir, y los que carecen de ella y sienten envidia de  quienes la tienen. Y como estos tipos del segundo grupo pueden ser guapos, y se han hecho fuertes en su debilidad anímica porque están respaldados por la mentira oficial y la ignorancia ilustrada popular, pueden hacer mucho daño al hombre de inteligencia creativa. Estamos en una guerra sorda del ser contra el no ser. Y por eso hay que resistir.

 

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