cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
LA ERA DEL HOMBRE MÁQUINA 2
Reales |
19.07.21
  • 5
  • 4
  • 671
Sinopsis

A mi cliente el señor Raúl Vila le tuve que suministrar un calmante para que no se excitara más de la cuenta con mi comentario acerca de su familia, y por supuesto ya no hablamos más del asunto.

Poco después hablé con su hija Carla en la sala de estar de su casa.

- ¿Cómo ve a mi padre? quiso saber ella con una sonrisa estereotipada.

- Bien... Pero creo que su padre sufre un trauma psiológico como consecuencia del maltrato que sufrió de su familia cuando él era casi un niño - le respondí yo sin ambagues.

-¡Nooo! ¡Que disparate! Él siempre ha sido un hombre muy fuerte, muy seguro de sí mismo sobre todo con los negocios.

- Sí. Esto es verdad - convine yo-. Pero en realidad lo que él ha hecho ha sido seguir la Ley de la Compensación señalada en su día por un famoso psicólogo llamado Alfred Adler, para huir precisamente de la sensación de fracasado, de inutil que su familia le quería endilgar al compararle sistemáticamente con su hermana. Su padre es una persona tan vulnerable como cualquiera de nosotros y durante estos brillantes años de las "vacas gordas" él a través de los negocios ha querido ocultar, borrar ante todo el mundo este desagradable sentimiento que nunca ha dejado de abrumarle. Mas ahora que ya no se dedica a los negocios que puedan paliarle de alguna manera el malestar anímico que siempre ha sentido por la falta del afecto familiar, es lo  que por fin ha trascendido en su vida porque es lo que realmente le sigue doliendo. La naturaleza humana tiene una trayectoria circular., puesto que es en la vejez cuando vienen los recuerdos de la infancia, ya que los extremos se tocan y en estos momentos el trauma psicológico de su padre vuelve a aflorar con toda su intensidad.

- ¡Ah, no! Lo que usted dice es pura palabrería - se exaltó la mujer-.. Además no  entiendo ni una palabra de lo que usted quiere decir, ni lo quiero entender. ¿Qué importa lo que uno sienta por dentro? Yo misma hoy puedo sentir de  una manera y mañana de otra según cómo sople el viento. Lo que aquí cuenta son los resultados; el ser práctico y fijarse sólo en lo que se ve y en lo que se toca. Pues al fin y al cabo nosotros, los humanos no somos más que unas máquinas como unos coches o unas lavadoras que un día dejaremos de funcionar. Y una cosa le digo: Olvídese de psicoanalizar a mi padre, de lo contrario buscaremos a otro cuidador que no busque tres pies al gato y que se limite nada más que al cuidado de su físico. ¿De acuerdo? - amenazó ella.

- De acuerdo. Pero usted me ha preguntado y yo le he dado mi parecer, que es lo que salta a la vista.

Aquella superficialidad conceptual de mi "jefa" Carla Vila era fruto de un burdo materialismo mecanicista que tenía su origen en un pensador del siglo XVl llamado La Mettrie al hablar del "Hombre Máquina", según el cual se oponía al idealismo religioso de la época y decía que no hay ninguna alma en el hombre. Sólo hay una tendencia innata del movimiento en las células en el mismo y nada más. Y esta negación del intranseferible  yo personal; de la consciencia humana que al parecer todavía es un misterio del cerebro humano, también está avivada hoy en día por un biologismo radical y dogmático que viene a decir que nosotros no somos más que un aleatorio conglomerado de células y de sustancias químicas y que dicho sí mismo; lo que consideramos nuestra personalidad no deja de ser una mera creencia, una quimera sin ningún fundamento.

Y este misma doctrina mecanicista influye a nivel inconsciente en la sociedad  y en personas tan acomodadas como Carla Vila por lo que se hace casi imposible profundizar en ningún tema  con ella; que es lo mismo que caer en el pozo de la desolación total.

Salí de aquella casa y tuve necesidad de que me tocara el aire fresco para poder respirar con tranquiidad..
 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 166
  • 4.53
  • 262

He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

Tienda

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta