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7 min
LA ESPALDA DETRÁS DEL BORDE DE LA CAMA 3- SUAVE PENUMBRA
Amor |
25.03.20
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Sinopsis

una dama madura vuelve a su juventud sombria de hambrienta pasion en una noche de lujuriosa luna llena, en medio de un bosque testigo de dos amantes

LA ESPALDA DETRÁS DEL BORDE DE LA CAMA 3

SUAVE PENUMBRA

“No hay destino seguro para aquellos que aman el placer, el placer es un abismo que no tiene fin”

 

yaros

 

Sentada en su cama la dulce señora peina sus cabellos una y otra vez, es un ritual que ha practicado por 50 años,  la vida le ha dado la paciencia que solo el tiempo trae, espera pacientemente, el reloj marca las 12 am y da una campanada, la dulce señora termina de peinarse se levanta y se acerca a la ventana de su habitación, la calle afuera esta fría y vacía, la luz de la luna cubre el sendero que lleva a un bosque de robles al final de la calle, aquella escena es observada por la dulce señora, aquella mujer ya en la mitad de su existencia, aquella mujer que mira a la calle con cierta nostalgia, recuerda el pasado, los instantes mas sublimes de su vida, aquellas pasiones desenfrenadas de su juventud  donde cualquier lugar para el placer era el adecuado y donde probo las mieles más sublimes de lo prohibido. Cierra los ojos y recuerda, hace cuanto que no siente, que no vibra con la pasión que solía hacerlo en antañosas épocas y en medio de la noche una pregunta ronda su mente, donde estará el joven galán que le miraba con disimulada lujuria en el supermercado, donde estará la cajera de gruesas carnes y grandes senos que coqueteaba con el, donde habrán posado los amantes que hoy se prometieron darle rienda suelta a sus impulsos sin decirse una sola palabra, solo con sus miradas. La dulce señora los espera como un búho a su presa en la noche, ella sabe que hoy su calle sera testigo del pecado y solo espera pacientemente , pasan 5 minutos y  2 siluetas  aparecen en la oscuridad iluminada por la luna cómplice de tales deseos humanos, la dulce señora los observa , la mujer regordeta se abraza al joven hombre , lo besa lo apretuja sus pechos  , el corresponde a sus besos con pasión, pero la calle no es lugar para los amantes, se separan y tomados de la mano van hacia el bosque , la dulce señora los observa y se pone en alerta, en un parpadeo se cambia de ropa y sale de su habitación, sabe a dónde van los amantes, sabe dónde será la profanación de sus cuerpos, el ritual a la carnalidad desenfrenada. Los amantes caminan sin percatarse de que son observados una sombra los acecha en la oscuridad, los sigue ellos llegan hasta una pequeña cabaña entran, la sombra es aquella mujer madura, ella siente un fuego que se enciende de a poco en su vientre, pero es paciente no debe hacer ruido o los amantes la verán y ahí se acabara todo.

Los amantes  dan rienda suelta a sus pasiones mas desenfrenadas , el joven atlético , de trabajado cuerpo al estilo de una escultura griega, ella, mujer imperfecta de gruesas carnes y curvas desproporcionadas, de formas irregulares; la ropa es solo un estorbo un medio de supresión , se acarician se besan de nuevo dejándose llevar por la adrenalina lenta del encuentro. La dulce señora  entra a por la puerta de atrás sin hacer ruido, conoce la cabaña, es vieja pero cómoda, los amantes no se percatan de su presencia, están demasiado entretenidos en desnudarse el uno al otro  y así entre toqueteos  caricias y besos quedan cual Adán y Eva , la dulce señora cual sombra observa al hombre primero, atlético y viril  luego a la mujer, regordeta, gruesa de pechos enormes y pubis afelpado , el fuego que antes solo era una llama leve en sus entrañas ahora toma fuerza y la va consumiendo mientras observa como al mujer da placer a su macho viril.

Arrodillada como penitente la mujer regordeta chupa el miembro viril de su amante, se esmera por complacerlo el solo cierra los ojos y le acaricia la cabeza, ella parece disfrutarlo le hace feliz dar placer a su amante, la dulce señora siente que algo ya quema en sus entrañas y sin hacer ruido  se desnuda, todo cuanto ella es queda allí, la desnudez de su cuerpo maduro de sus curvas bien formadas y la belleza que solo la media luz y la media oscuridad pueden dar se refleja en ella; En medio de la suave penumbra los  amantes siguen dándose placer ahora el se pierde en los enormes senos de ella que acostada sobre la alfombra vieja lo acaricia como una madre a sus hijos más tiernos, el hombre se pierde se deja ir por el deseo y su boca busca el ensortijado vientre de la mujer , la dulce señora los sigue observando mientras se da así misma sublime placer solitario, sabe que no debe hacer ruido aun cuando por dentro este ardiendo, siendo consumida de deseo por lo que sus ojos ven. El hombre acaba de perderse en las carnes ensortijadas de la mujer le da placer oral si detenerse, la devora sin piedad, mientras ella cierra los ojos  y los abre, respira agitada, la dulce señora quiere ser parte de aquel juego que se juega entre 2, pero no debe lo sabe y detiene sus más poderosos impulsos, solo puede observar y gozar con lo que ve, pero ya sus pechos se han puesto turgentes su sexo pide más y ella está por gritar de placer, pero se detiene  y ahora observa como los amantes se aman, como dan rienda suelta a la placer y a la carne , inocentes de que son observados; una y  otra vez el hombre y la mujer se entregan sin freno a la pasión que sin misericordia los consume, cada rose cada movimiento de sus cuerpos es como una luz en los ojos ambos y un poco más de oscuridad en los de la dulce señora que los observa mientras  se prodiga placer solitario, mientras siente que no aguantara más y que aquel fuego la está destruyendo por dentro, trata de calmarse de aplacar el tremendo poder que la consume mientras sus ojos no pueden quitarse de los amantes, que ahora batallan cual gladiadores romanos , ella sobre el cabalgando al filo de la muerte mientras él se sujeta a sus pechos como naufrago a un salvavidas  , la dulce señora observa  mientras esta de cuclillas dándose placer sin parar, puede sentir que algo va estallar dentro de ella y no quiere contenerlo más, no puede, no tiene fuerzas. los amantes inundan la cabaña con sus gemidos ella de gemidos suaves y mujeriles , el de gemidos toscos y guturales, son como bestias en celo desfogando su deseo de mantener la especie, la señora no soporta más y algo explota dentro de ella al mismo tiempo que en los amantes, la cabaña se inunda de gritos y gemidos a la luz de la luna,  y ambas mujeres, una con su amante varonil y la otra en  solitario explotan en orgasmos fulminantes cual rayo a tierra  cayendo por la senda del abismo que queda tras el placer prohibido, la dulce señora se deja ir, se va, se va……..

……El sonido de una pequeña piedra contra la ventana  de su habitación  despierta a la dulce señora que yace desnuda en su cama ahora mojada .

Fin

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soy poeta y escritor, en estos 3 años he definido lo que como escritor quiero , no escribo para nadie, la verdad lo hago por gusto propio, si alguien le gusta lo que escribo, esta bien, si a alguien no le gusta sus razones tendrá, acepto criticas constructivas que me ayuden a mejorar, pero no acepto comentarios ofensivos ni envidiosos, soy un escritor de mente abierta, tengo limites no tabues

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