cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
LA HISTORIA DE "FLORITA"
Reales |
02.10.19
  • 5
  • 4
  • 252
Sinopsis

Un ser viviente se halla en un sitio desconocido y habla de su vida.

"No sé donde estoy. Pues de repente, de estar en un lugar con abundante vegetación, alguien, un gigante de dos patas; peludo y de piel blanca me ha traído a este desconocido ámbito que está al aire libre y me ha depositado en este gran recipiente repleto de agua.

La verdad es que mi nuevo habitáculo se me antoja pequeño, y tengo poco margen para moverme; no estoy a mis anchas. No obstante desde este miserable rincón se vislumbra un cielo azul por el que se desplazan algunos cúmulos de nubes blancas que son empujadas por el viento.

Por tanto saco la cabeza al exterior y oteo con la mirada la superficie de este sitio que no es un recinto demasiado grande.

Sin embargo a pesar de las limitaciones de dicho espacio, que por supuesto no se puede comparar con el maravilloso paraje en el que yo vivía anteriormente rodeado de una exhuberante vegetación y frente a un ancho mar, me voy familiarizando con mi entorno y exclamo para mis adentros: "¡Que grato es el sol, que con sus cálidos y refulgentes rayos de luz bruñen la superficie del agua del recinto en el que estoy!"

¡Alarma alguien viene hacia aquí! Y es uno de los gigantes peludos; de piel blanca que me ha traído aquí.

De súbito me entra un miedo que se apodera de todo mi cuerpo porque no conozco las intenciones que pueda tener. Lo más probable sea que venga a devorarme como es natural; de la misma manera como yo también me zampo de vez en cuando a los seres que son inferiores a mí. Así que debo de ocultarme como sea, sí. Y sin pensarlo dos veces escondo la cabeza en mi verdadera "casa"; me encierro en mi misma, y de ese modo me parece que estoy más segura.

Aunque no le vea siento la presencia del gigante; su respiración, mientras que yo no me atrevo a moverme. ¿Qué me hará? Poco a poco  al ver que nada me sucede decido asomar la cabeza y enfrentarme a cualquier eventualidad, aunque sin demasiada confianza sobre mi suerte. Y veo que el sujeto me observa con curiosidad. ¿Es que acaso nunca ha visto a alguien como yo? ¡Cuidado! El gigante se inclina hacia mi y con una de sus extremidades me agarra, y me levanta hasta el nivel de sus ojos. Ahora sí que estoy a sus expensas y me veo impotente ante su superioridad física."¡Adios mundo!" - me digo en mi interior.

Mas el gigante para mi asombro parece que no tiene ningún deseo de hacerme daño. Sólo emite unos sonidos muy raros con su boca, que juzgo que sea su forma de comunicarse con sus iguales.

Aún no comprendiendo el significado de lo que expresa, me percato por sus gestos y su mirada de que siente algo tan bueno como desconocido hacia mi.

¡Y esto es toda una novedad, un insólito descubrimiento! Sí, porque aprendo a discernir una postura de otra; de lo bueno y de lo malo. No todo el mundo más grande que yo tiene porque ser necesariamente amenazante y destructivo.

Pero a decir verdad, la actitud de esta criatura gigantesca no la comprendo en absoluto, ya que en mi mundo los seres más gandes suelen aprovecharse de los más insignificantes que invaden nuestro "habitat" y que son incapaces de adaptarse  al medio. Es así como se mantiene la comunidad.

Por otra parte los seres inferiores se ven obligados a desarrollar sus defensas a lo largo del tiempo, o un camuflaje al igual que mi especie para sobrevivir como se pueda, que no siempre se puede. Así se conserva el equilibrio de la especie que es en definitiva lo que a todos nos importa sin excepción.

Pero a todo esto ¿qué Fuerza misteriosa guía a este gigante de dos patas para que sea tan

benévolo conmigo? No entiendo nada; pues por lo visto en la vida hay muchos aspectos que están fuera de mi alcance.

Él me devuelve a mi habitáculo y a continuación me echa una sabrosa comida de marisco  que devoro con fruición.

Mas cuando el gigante se va, yo instintivamente quiero estar en libertad ya que esta es mi razón de ser. Tengo que conseguir salir de este recipiente, y me encaramo con dificultad sobre sus bordes... ¡Uf cuánto cuesta salir afuera!

Por fin lo consigo y ya estoy en tierra firme. La perspectiva desde ahí se ve distinta; el recinto parece más amplio de lo que en realidad es. A ver , a ver... ¿De qué puedo proveerme en caso de necesidad? ¿Qué recursos pueden haber en este árido lugar? Como no vislumbro a nadie, corro veloz de un extremo a otro satisfecha de mi nueva circunstancia, y en mi recorrido creo haber descubierto algunos posibles alimentos.

Pero el peligro acecha sin cesar. Pues al instante ha venido por sorpresa otro gigante de dos patas que por el olor de su piel percibo que es más viejo que el anterior, el cual al verme en un rincón junto a una pared, me ha cogido con una de sus extremidades y me ha depositado de nuevo en aaquel recinto lleno de agua. Pero para que no me vuelva a escapar coloca encima del mismo una tabla de madera que impide que yo pueda ver la luz del sol. Enseguida he notado que este otro gigante siente desprecio por las otras formas de vida que hay en este mundo.

Ahora me siento angustiada. Pasa el tiempo lenta, muy lentamente, y tengo mis miembros entumecidos; apenas puedo moverme. Asimismo estoy en la más absoluta oscuridad. Es una oscuridad opresiva, densa y deprimente que me aplasta. Quizás nunca llegue a conocer a ningún macho que me haga tener descendientes, que es a lo que aspiramos las hembras de mi condición.

Transcurre un tiempo indefinido y todo sigue igual. Existe la vida animada por la luz del sol, y en su lado opuesto, contrario hay la oscuridad y la nada. ¿Será así la muerte;o llegaré a fusionarme en la misteriosa Fuerza que gobierna a mi gigante benefactor al igual como me zambullo en un oceano de aguas cristalinas? Claro que para alcanzar esta Fuerza tal vez debería de ser tan alto como él; o de su especie y es evidente que no lo soy.

Pero cuando menos me lo espero mi corazón da un vuelco de alegría; siento una inusitada esperanza vital porque intuyo que alguien viene. ¿Será el joven gigante, mi benefactor?

En efecto, no me he equivocado. El sujeto al percatarse de mi apurada situación libera mi habitáculo de la pesada tabla, me cambia el agua; me da otra vez de comer, y tomándome con una de sus extremidades, me zarandea arriba y abajo; arriba y abajo produciéndome un terrible vértigo, a la vez que emite un extraño sonido respecto a mi.

- Te llamaré FLO-RI-TA. - expresa él.

¡Vamos! Decirme a mi "FLORITA"  cuando lo que yo soy es una hermosa tortuga de agua!"

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

Tienda

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta