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95 min
La historia de nuestra vida (Lilith editada)
Fantasía |
05.04.18
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Sinopsis

La historia contada por ellos

LILITH

LIBRO UNO

Soy Lilitht, humanos. Estoy entre vosotros porque busco a mí amado.

Y no descansaré hasta encontrarlo.

Mí amado se llama Absalón y tiene que ser el humano más hermoso que haya entre vosotros.

Por sus venas corre mi sangre.

Él es mi hijo, de muchos otros que tengo y mi más preciado tesoro.

Y juntos reinaremos sobre vosotros, mortales.

ABSALÓN

Nací en 1975. Mi nombre es Aitor, ahora conocido como Absalón.

Mi infancia fue como la de los demás mortales, feliz.

Amaba mis padres como hacen todos los hijos. Y los respetaba.

Jamás comprendí porque las chicas me seguían a todas partes. Pero me gustaba que lo hicieran e inconscientemente me gustaba seducirlas. Para luego olvidarme de ellas y buscar carne nueva.

Nunca he estado enfermo. Como lo habréis estado muchos de vosotros.

Mi madre murió hace pocos meses y la echo de menos como harías cualquiera de vosotros sí os faltara vuestra madre. La quería y la adoraba. Más que una madre, era una hermana para mí.

No hace mucho mirando unos papeles descubrí algo muy extraño.descubri que mi madre era esteril ¿Y si mi madre era estéril? cómo decían aquellos papeles ¿Quién era mi verdadera madre? —me pregunté.

Cogí esos papeles y se los enseñe a mi padre. Se quedó mirándolos durante unos segundos, me miro y siguió con su lectura. Le pregunté qué si mi madre era estéril como decían esos papeles, levanto la vista del libro que estaba leyendo y me afirmó que si. que eso era cierto. Y que ella era estéril como decían esos papeles. Me dijo que estuvo presenté en mi parto y que me vio nacer. También me dijo que yo no era hijo suyo. Que era hijo del Diablo y no me acercara a él. Le pregunté un porqué. Y su respuesta fue que yo estaba maldito, que estaba poseído y continuó con su lectura.

Sus palabras me ofendieron, me  dolieron y molestaron más de lo que os imagináis ¿Cómo podía pensar eso de mí? ¿Qué yo era hijo del diablo? "Vaya una estupidez —pensé.

Quería a mi padre os lo aseguro. Pero esa noche nos distanciamos para siempre. El me crió como a un hijo suyo, y no lo dudo. Pero ahora me doy cuenta de que nunca me ha querido y que lo hizo por conveniencia o algún pactó con mí difunta madre. Qué yo nunca sabré. Pero es algo que no puedo reprocharle, ni a uno, ni al otro. El fue mi padre sin serlo. Y es algo que le agradezco.

Pocos días después de esos comentarios, mi padre enfermo. Muriendo unos días más tarde.

No fui a su funeral y no permití que su cuerpo reposara junto al de mi madre. Y fue enterrado a aparte como yo ordene.

Y esa noche...

«Absalón, Absalón»

Esa voz me atormento durante toda la noche ¿Quién era? —me preguntaba ya molesto.

Era una voz de mujer. Pero porque me llamaba por un nombre que no era el mío.

Cuando se cansó de decir ese nombre se calló y yo pude descansar por fin.

Pero al hacerlo...

Y abrir de nuevo los ojos, ya no estaba en mi habitación. Estaba junto a una mujer que no conocía de nada. Mis ojos se prendaron de ella. Porque no dejaba de mirarla, de mirar su cuerpo desnudó, que era perfecto. Jamás había visto uno así. Su larga melena cubría lo más íntimo de ella, algo que mi ser deseó con fuerza.

—¿Qué me ocurría? ¿Qué era éste deseo carnal hacía esa mujer?

Lo más varonil de mí me quemaba por dentro y me apretaba el pantalón e inconscientemente me lo quite y fue cuando...

...Su cuerpo comenzó a enroscarse como el de una serpiente sobré mí cuerpo. Una extraña lengua acariciaba mi cuerpo, mientras unas suaves manos lo desnudaban.

Y unos extraños ojos me tenían hipnotizado.

Su cuerpo no dejaba de contonearse sobre el mío. Notaba su calor y ese calor ardía sobré mí cuerpo también, su peló de color rojizo se enredaba sobré mí cuerpo. Acariciando lo mas intimo en mí. Que ardía de pasión.

Esa pasión fue subiendo de nivel entre jadeos, siseos y apasionados besos entre los dos.

Su cuerpo cayó exhausto sobré él mío. Me abracé a ella quedándome dormido hasta que...

...Al despertar, noté que mí cuerpo ardía, algo me estaba quemando y al mirar por la ventana. Esos tenues rayos de sol me estaban matando ¿Pero porque? —quise saber.

Bajé de la cama y cerré la ventana y la persiana de golpe y cubrí mí cuerpo con una sabana e hice la misma operación en el resto de la casa y la oscuridad alivió mí dolor.

Me senté en el suelo sin dejar de observar la pared blanca que tenía enfrente de mí. Ese día no dejó de sonar mi móvil y el teléfono de casa. No me atrevía a moverme de mi sitió tenía miedo. Ese miedo me impidió comer, hacer mis necesidades y más cosas que no recuerdo.

No sé cuánto tiempo estuve en ese letargo. Si días, meses, horas. Sólo escuché una voz ¿Pero de quién era? no la recordaba.

—Aitor...

No dejaba de zarandearme y llamarme por mi nombre un nombre que no recordaba y le contesté.

—Me llamo Absalón ¿Quién eres tú? —le pregunté.

uedándome dormido hasta que...

—¿Quién es Absalón? —me preguntó ella.

—Yo —le contesté de nuevo.

Me fui acercando a ella y mi cuerpo la fue absorbiendo. Noté como recuperaba las fuerzas y mi interior se fue transformado y haciéndose más fuerte.

Todo cambiaba en mi ¿Qué era? tenía miedo... y la solté.

Al ver su cuerpo grité horrorizado.

—¡¡¡Dios mío que hecho!!!

No pensé en el sol, en lo que era ese momento porqué no lo sabía. Y salí corriendo de mi casa, desnudo como estaba. La gente me miraba y yo hacía lo mismo.

Mi cuerpo se desintegraba.

Y yo seguía huyendo de mi mismo. Sin saber porqué lo hacía.

Hasta que mis piernas dejaron de correr y me desplome.

Me desperté en una extraña habitación. Estaba esposado a una cama.

Una mano no dejaba de acariciar mi pelo hasta... lo más íntimo de mí y yo...

—¿Quién eres? —le pregunté.

—Soy Lilith.

Al oír aquel nombre mi cuerpo se sacudió bruscamente en esa cama y recordé lo que nos contaba el profesor de religión sobre ella.

Nos contaba que era el pecado, la tentación, el mal y que nunca nos acercaremos a ella.

Pero... yo... ¿Por qué estaba con ella? ¿Qué queria de mí?

Y ella...

—Soy lo que tú desees, mi señor—me decía sin dejar de acariciar mi cuerpo.

Intente apártarme de ella sin lograrlo. Le gritaba que se  fuera, y que no se acercara a mí.

Pero ella seguía seduciéndome con sus  caricias. Que me hacían estremecer de placer.Un placer que jamás había conocido.

Su cuerpo... fue... Y de repente me vi libre de mi cautiverio y en vez de huir como pensaba; no lo hice. La hice mía. Mis manos desgarraron su piel arañándola, vi esos surcos de sangre en su cuerpo y comencé a lamerlos. Disfrutaba de ello. Y ella parecía disfrutar de lo mismo que yo.

No fuimos humanos, heramos animales en celó. Ella no dejaba de mordisquear cada parte de mi cuerpo, de lamerlo con su extraña lengua, y sus ojos me tenían cautivo.

No dejaba de verlos, y al hacerlo ella era la mujer de mis sueños. Lo que más anhelaba en este mundo.

Su cuerpo fue enroscándose en el mío, notaba que mis huesos se partían en dos con cada uno de sus movimientos, pero yo no notaba dolor sino placer. Un placer que me sumió en una extraña inconsciencia. En esa inconsciencia descubri lo que era ella, y descubri quién era yo.

Yo no quería ser rey y me obligaron a serlo. Yo había pecado con la seducción, el mal y ella me habia encontrado.

Dicen que soy Absalón y debo gobernar entre vosotros mortales.

Luchaba conmigo mismo. Hasta que...

LILITH

Según cuentan los mortales fui creada de la tercera costilla de Adán y yo os preguntó.

—¿Quién creó a Eva? porque nadie lo dice, nadie me lo cuenta. Nadie me da una explicacion sobre ello.

Según vosotros fui creada a imagen y semejanza del Creador y yo os preguntó.

—¿Para qué fue creada Eva? ¡Lo sabeis!  Si no lo sabeis yo os lo diré. La creó para sustituirme a mí; porque yo era perfecta y ella no. Y a mí me expulso del paraíso dejándoselo a ellosMe expulso sin darme una explicacion.

La envidia se apoderaro de mí, como los celos. Los veía pasear por el paraiso cogidos de la mano, sonreírse uno al otro y eso me iba destruyendo muy lentamente.

Adán me pertenecía por derecho y era mío y no de esa estupida. Ella expulsada del paraíso. Un paraiso que me correspondía a mí y Adán.

Los observé durante semanas, meses, años y me di cuenta que nunca se acercaban a un hermoso manzano y me dije.

—Tú comerás de esa fruta y seras expulsada. Y Adán será mío y ni no tuyo.

No podía entra en ese lugarr cómo Lilith y me adueñe del cuerpo de un reptil y entré en el paraíso. Cumpliendo así mi terrible venganza.

La esperé en aquel manzano durante horas y cuando la vi llegar la saludé cariñosamente. No con mi voz por supuesto. Sino con la voz de la serpiente varonil y seductora.

—Buenos días, Eva ¿Cómo estas?.

Ella se asustó retrocediendo, púes no sabía de dónde provenía aquella la voz.

Bajé un poco más para que me viera y al verme me preguntó.

—¿Quién eres? nunca te había visto por aquí hasta ahora.

—En serio —le dije. Siempre estado aquí esperándote, mi querida Eva. Acércate, ven y come uno de sus frutos son deliciosos.

Balbuceo.

—Pero... yo no puedo comerlos. Nos son prohibidos.

—¿Por qué? —le pregunté, ofreciéndole uno. —Cógelo, son deliciosos te lo aseguro. Si lo pruebas desearas otro.

Me deslice un poco mas sobré ella, dejando que mi suave piel la acariciara la suya y susurré.

—Cógelo. No te va a pasar nada, te lo aseguro —le decía.

Mis dulces palabras la tentaron cogiendo una de esas manzana y sisee.

—Muérdela. Y comprobaras que no te miento. Son deliciosas.

La muy tonta la mordió y se fue a buscar a Adán para que el probara también el delicioso fruto. Y al hacerlo...

«Risas»

Ella seria expulsada y Adán regresaria a mi.

ABSALÓN

...Me vi en un lugar que no conocía, vestido con extrañas ropas ¿Qué lugar era este? ¿Dónde estaba? —me pregunté avanzando hacia la puerta.

Cuando unas personas se acercaron a mí ofreciéndome sus servicios ¿Que era todo aquello?  las aparté bruscamente de mi lado diciéndoles.

—No necesito vuestra ayuda, me valgo por mí mismo.

—Mi señor —protestaron. Nosotros...

Salí fuera de la casa. Hallándome en un jardín y una joven se acerco a mí.

—Por fin te has despertado hermano. Hace un hermoso día no es cierto, Absalón —me dijo cogiendose mí brazo.

"Hermano" "Absalón" —me dije en mí interior. ¿Quién es ese? 

Observe ase joven detenidamente, ella que no dejaba de hablarme y de sonreírme. Mientras andábamos por ese hermoso jardin. Se acercó una de esas personas a nosotros y habló con aquella joven en privado y yo me retiré unos pasos atrás. Y le escuché decir.

—Su hermano Amón la espera en Palacio.

"Amón" ¿Quién es ese? —me pregunté sin entender nada de lo qué estaba ocurriendo en ese momento.

La vi partir apresuradamente.

Y yo decidí pasear e intentar descubrir quién era yo.

Mientras lo hacía me fui alejando de la casa y la ciudad.

No me di cuenta que comenzaba anochecer. Y decidí regresar a ese hogar que decían que era el mío y yo no lo recordaba.

Al llegar la vi entrar corriendo sin apenas saludar a nadie. Tampoco me alarmé, ni preocupé por qué no sabía quién era ella. Sólo le pregunté a uno de esos empleados ¿De quién era la casa? y me contestaron extrañados.

—Es vuestra, príncipe Absalón.

—Soy príncipe ¿Desde cuándo? —les pregunté.

—Eres hijo del Rey David y hermano de Amón nuestro futuro Rey —me contestaron.

—Hijo del Rey David, no, os equivocáis chicos. Mi padre es funcionario y yo soy hijo único —les intentaba decir mientras ellos me empujaban hacía al interior de la casa.

—No sabemos que le ocurre príncipe, esta extraño... desde hace unos días cuando regreso de aquel paseó ¿Lo recuerda? —me preguntó uno de esos sirvientes.

No recordaba tal paseo, yo solo recordaba que me llamaba Aitor, que mi padre era funcionario, y mi madre que en paz descanse era maestra y yo trabajaba en un buffet como abogado.

No sabía quién era ese príncipe del que hablaban, ese tal Absalón. No sabía quién coño era ese Amón y porque tenía que saberlo y tampoco reconocía a esa chica que me había hablado anteriormente con tanto cariño y que ahora lloraba desconsoladamente en su aposento ¿Por qué lloraba? ¿Qué le ocurria? —me preguntaba. Me acerque a ver que le ocurría, y me preocupé por ella, le pregunté cómo se llamaba y ella me contestó.

—Tamar.

—Bonito nombre —le conteste y ahora cuéntame que te pasa.

Me contó que había sido violada por nuestro hermano Amón y llevada a Palacio con engaños y que su honor había sido mancillado. Que ya nadie la miraría cómo lo hacían antes.

Le dije que no se preocupara de nada, que esas cosas suelen ocurrir y lo que tenía que hacer era denunciarlo a la policía. Yo no me daba cuenta de lo que le decía. Y ella no parecía comprender lo que yo le estaba diciendo. Quise arreglarlo diciéndole que yo hablaría con nuestro hermano y le pediría explicaciones de lo sucedido. Tambien le dije que estuviera tranquila. Y que pronto se solucionaría todo y que lo tenía que hacer ahora era descansar, comer y olvidar ese tema.

Tamar me abrazo y me beso en la mejilla.

Tras ese abrazo fue cuando me sentíde de lo mas extraño  y deseé el tronó de Amón, lo queria para mí. Y pense yo sere rey. Me vi sentado en ese trono y rodeado de mis súbditos aclamandome. Pero... pronto baje de esa nube para regresar a la realidad.

El tiempo que pasé en ese lugar fui conociendo un poco más sobre mí y de aquellas personas que me rodeaban. Tamar no salía de su habitación. No comia, no bebia y eso me iba consumiendo por dentro, y desear mas ese trono. El odio se apoderaba de mí y ese odio pedía venganza, una venganza que no tardaría en llegar me dije sonriendome.

Y para aclarar mis ideas salí de mi casa en dirección al desierto. Cabalgue durante horas y al anochecer ya de regreso a mi hogar vi a una mujer que se acercaba a mí.

—Buenas noches príncipe Absalón.

—¿Quién eres? —le pregunté.

Sus hermosos ojos verdes no dejaban de observarme y su mirada me intimidaba.

Observé a mí alrededor por si era una trampa pero no vi nada anormal solo vi a esa joven y le pregunté.

—¿Te has perdido?

—No mí príncipe. No me he perdido, al contrario os buscaba.

—Me buscabas ¿Y porque me buscas? —le pregunté.

—¿Quieres ser rey? no es cierto Absalón.

—¿Cómo sabes eso? —le pregunté¿Quién te lo ha dicho?

—Se muchas cosas de ti mi príncipe ¿Quieres ser rey o no? —me preguntó ansiosa.

Si deseaba ser Rey,  vengarme de mí hermano Amón. Y otra vez me imagine sentado en ese tronó rodeado de todos mis súbitos y le conteste.

—Sí, deseo ser Rey.

—Así será mi príncipe.

—Aun no sé quién eres doncella y deseó saberlo.

—Soy Lilith, mi príncipe y estoy aquí para serviros.

—Lilith. Eres...

—Calmate mí príncipe. Ya te he dicho que estoy aquí para servirte y que cumplas tu deseo de ser rey ¿Es lo que deseas? ¡verdad! —me preguntó. —Yo te haré rey. Pero me tendrás que ofrecer algo a cambió. Qué me ofreces.

Si, deseaba ser rey y vengarme de Amón. Y la deseaba a ella también.

—Deseo la muerte de mi hermano Amón —le dije.

—Así será mí príncipe.

La besé con pasión, no pude resistirme. Y ella hizo lo mismo. Fuimos desnudando nuestros cuerpos, nos revolcábamos en hierba, nuestros besos y caricias eran cada vez mas apasionados. Nuestros jadeos eran susurros en la noche. Cuando noté mi cuerpo más fuerte y musculoso y mi sangre renovada. De nuevo me vi en ese trono más fuerte y poderoso que la vez anterior.

Llegamos a nuestro clímax y segundos más tarde nos quedamos dormidos bajo la luz de la luna.

LILITH

 

Se avergonzaron de ellos mismos y se escondieron uno del otro. Tenían vergüenza de ellos mismos al verse desnudos. Me sonreía desde mí cuerpo de reptil. Y repte por el árbol hasta llegar al suelo y desaparecer de aquel lugar.

Ya muy lejos de ellos, escuché la voz de mí creador, y de su creador también expulsándolos de aquel lugar. Y esa fue mi mayor alegría.

Una vez fuera del paraíso él comenzó a gritarle y ensañarse con ella. Le decía: Que por su culpa estaban fuera del Paraíso y que sería de ellos, que comerían y por su culpa morirían de hambre hasta perecer. Se abalanzo sobré ella y comenzó a besarla con pasión y le hizo el amor salvajemente y sin piedad. Una vez consumado su acto se marcho gritándole.

-A mi regreso quiero cenar.

Caminaba cerca del río cuando tropezó conmigo y me preguntó.

—¿Quién eres?

—Soy Lilith —le conteste, te estaba esperando Adán.

—¿Cómo sabes mi nombre? ¡Me esperabas!

No iba a contarle todo rollo de lo sucedido. Yo sólo sé que él sería mío y de nadie mas. Y que yo haría el amor hasta perder la razón y así fue.

Cuando despertamos estábamos abrazados uno al otro y nuestro cuerpo aun ardía de placer, queríamos más. Deseábamos más.

Algo extraño sucedió en aquel momento y fue cuando me di cuenta de lo que era y me gusto ser ese monstruo al que todos temen y a la vez adoran. Dicen que soy la reencarnación del mal, el pecado, y la lujuria. Yo os digo que solo soy una mujer sedienta de amor. Y Adán fue mi primer hijo. Y con él vendrían muchos más.

Nos separamos cada uno por distintos caminos. El regreso con Eva. Y yo seguí un camino muy diferente al suyo, y ese camino fue dar mis servicios a quién lo deseara.

ABSALÓN

 

Cuando desperté me hallaba juntó al cuerpo de una mujer, no recordaba cómo había llegado allí. Y al intentar levantarme de la cama caí al suelo, me encontraba mareado y tenía un terrible dolor de cabeza y mi garganta tenia un horrible dolor y estaba seca.

Al levantarme del suelo, la vi de nuevo ¿Quién era? Yo no recordaba haber estado con ninguna mujer, yo solo recordaba el funeral de mi padre y no fui por que no me dio la gana- Observando su cuerpo vi que estaba desnuda y boca arriba y tenía unas extrañas marcas en su cuello ¿Qué eran? —me pregunte mirándolas.

Las toqué suavemente con las yemas de mis dedos. Eran pequeñas dos pequeñas incisiones, como dos agüeritos y su cuerpo aun estaba caliente y la zarandee un poco con animo de que abriera los ojos pero no obtuve respuesta y pensé que dormía. Y me dirigí al cuarto de baño en ese pequeño trayecto tropecé con todo lo que tenía delante de mí y al llegar a él. Me lavé la cara con agua fría  y las gotas que resbalaron por mis mejillas las lamí. Y esas gotas al contacto con mis labios fueron amargas pero no comprendí el porqué.

Iba a ducharme cuando llamaron al timbre de la puerta ¿Quién será? —me dije un tanto nervioso.

Iba desnudo y llegué a esa puerta haciendo eses y al abrir no vi a nadie y cerré de golpe gritando.

—¡No estoy para bromas, imbéciles!

Cuando...

—¿Tú quién eres?

—¿Has estado con ella? verdad —me dijo aquella extraña persona.

—No sé de qué me hablas ¡Vieja! —le grite.

—Te has alimentado de ella. Lo sé —me dijo señalando su cuerpo. —Y lo harás en lo sucesivo —me advirtió.

—Aun no sé quién eres y que haces en mí casa. Y porque me cuentas todo este rollo que no sé de qué va.

—Me muestras tú cuello.

—Y para qué quieres verlo, ¡Vieja.!

—Para saber si has estado con ella o no. Pero advierto que sí. Y tú qué le ofreciste a cambió.

Me dejé caer al suelo, cerrando los ojos y es cuando la recordé. Recordé que había estado con Lilith, que había hecho el amor con ella. Recordé que se corto su muñeca y me ofreció su sangré, la cual yo me bebí como un poseído hasta que ella la retiró de mi boca. Recordé también a Amón y qué yo quería vengarme de él por haber violado a nuestra hermana Tamar.

Mire a la chica que estaba en mí cama y miré a esa vieja también. Y horrizado le pregunté.

—¿Qué soy? Dímelo. -¿Qué soy? —le pregunté de nuevo.

Esa vieja me observo de arriba a abajo y me contestó.

—Eres lo que tú has deseado ser. Te alimentarias de vírgenes como ella —me dijo señalándomela otra vez. —Iras perdiendo tú humanidad con el tiempo y cuando la hayas perdido. Te convertirás en lo que realmente eres. Lo que has deseado ser príncipe Absalón

Iba a marcharse cuando la cogí del brazo.

—No, te creó vieja asquerosa, eso es mentira. Yo no soy ese monstruo dices  ¡No te creo!

Me sonrió enseñando sus asquerosos dientes.

—Lo eres aunque no me creas príncipe Absalón. Vendiste tú alma al peor de los demonios. Y ahora le perteneces como muchos otros. Pero al mirarte a los ojos percibo algo especial en ti, no sé lo que puede ser o que busca ella en ti. No eres como los demás de eso estoy segura y ahora vístete y deshazte de ese cuerpo o tendrás problemas. con la policia Y haz caso de mis advertencias príncipe Absalón.

Tal cómo dijo esas palabras desapareció por la puerta. Yo me quede observando a esa chica. Que estaba en mi cama ¿Qué debía hacer con ella? no sé me ocurría nada.

Y decidí ducharme. Tal vez bajo la ducha se me ocurra algo¿Quién sabe?

Me metí en la ducha y dejé caer el agua sobré mi cuerpo desnudo. Tuve la sensación de qué alguien me observaba mientras enjabonaba mí cuerpo y descubrí esas extrañas marcas de las que me había hablado esa vieja hacia escasos segundos. Y salí de la ducha sin quitarme el jabón. Quité el vaho del espejo con mí mano y acerque mi cara a éste y en él se reflejaron esos dos agüeritos. Me quedé mirándolos cómo un tonto sin saber que hacer o que decir. Y pensé.

"Entonces es cierto lo qué ha dicho esa vieja que soy un monstruo ¿Pero yo no quiero quiero serlo?" —me dije asustado y con lágrimas en los ojos.

Continúe pensando y recordé las palabras de mi padre.

"Qué yo era hijo del diablo ¿Serán ciertas? —me pregunté. Y si lo son. Y si él no es mi padre ¿Quién lo es? ¿Quién engendró a mí madre? El diablo"

Observé aquel cadáver por ultima vez y regresé a la ducha. Y mi cuerpo tuvo contacto otra vez con el agua y esa agua fue un bautismo para mí. Porque olvidé quién era. Olvidé a mis padres y amigos para transformarme en lo qué soy. Y que soy. Soy un monstruo con sentimientos humanos. Porque mi otro yo lucha contra ese monstruo que lucha por ser el humano qué llegué a olvidar

.

LILITH

 

Estaba en una de esas biblioteca, dónde estáis vosotros los humanos. Estaba ojeando un libro al cuál vosotros llamáis biblia y me irritó lo qué leía en el.

Cómo os creéis lo que dicen de mí. Si soy un demonio de eso no tengáis duda. Pero esto que dicen de mí es intolerable, inaudito, increíble ¿Cómo pueden decir? que yo no quería hacer el amor con Adán. De dónde ha salido esta estupidez ¿Quiero saberla? ¿Quiero qué me la digáis?

Me levanté de esa silla, tirando ese estúpido libro al suelo y una vez en el suelo le di una patada empotrándolo en la pared cuando un joven me soltó.

—Que hace, no ve qué es un libro sagrado.

Lo miré y advertí que era judío y esos son los que más han mentido sobre mí. Y os diré el porqué. Ellos son los que cuentan esa extraña historia de que huí de Adán porque yo no quería hacer el amor con él y eso no es cierto. Es mentira. Yo si quería hacer el amor con él. Pero no cómo él me obligaba hacerlo. Sino como yo deseaba hacerlo y él nunca me dejaba. Ellos dicen que el creador creo a Eva para que Adán no estuviera solo. Otra mentira. La creó para darme celos y lo consiguió. Esos estúpidos judíos ponen collares a sus bebes con esos absurdos nombres para que yo no me acerque a esos bebes. Yo no rapto bebes.¡Sabeis! Son criaturas estúpidas y mal olientes que sólo saben llorar y molestar.

Yo buscó hombres hechos y derechos. Y esos hombres deben darme el placer que yo busco.

Y hablando de placer os diré como conocí a Tutankamon. Era tan hermoso —suspire recordándolo —Y tan corta su vida—recordé con otro suspiro.

Miré por última vez a ése judío diciéndole.

—Cuida de tú libro tarde o temprano dejé de existir como todos vosotros.

Ya en la salida vi que se arrodillaba y comenzaba a rezar y me dije.

—Estúpido mortal reza todo lo que quieras. Que muy pronto seréis aniquilados.

Una vez fuera de esa biblioteca me senté en un banco. Vi salir a mi amado Absalón. Mí adorado príncipe como lo hubiera sido Tutankamon sino hubiera perecido tan pronto. Su vida fue tan corta que a estas alturas me preguntó aun que pudo matarlo.

Pero voy a contaros cómo lo conocí, antes de reunirme con mí otro príncipe.

EGIPTO (Contado por Lilith)

 

Ya habiendo viajado por muchos lugares y ya aburrida llegué a Egipto. Nada mas llegar fui detenida y llevada a presencia del faraón y fue cuando vi a Tutankamon por primera vez y me enamore perdidamente de ese niño que no dejaba de observarme.

Y así fue como  entré en la corté del faraón y años mas tarde fui la concubina del faraón. Pero muy pronto los celos aparecion de nuevo haciendo insoportable mi vida y quise deshacerme de esa joven llamada Nefertiti. Era una niña cuando la conocí. Pero a medida que fue creciendo su belleza comenzó a rivalizar con la mía y el faraón sólo tenía ojos para ella y era algo qué yo no soportaba.

Le busque muchos pretendientes con la intencion de que se liara con ellos. Algunos más hermosos que el propio faraón. Pero ella ni los miraba simplemente los rechazaba. Sabía que un rocé con ellos era su muerte y eso era lo que yo quería su muerte pero  esa muerte nunca llego.

Hasta que el faraón viendo nuestra rivalidad nos ordeno que lucháramos entre nosotras y la vencedora se quedaría con él.

Y yo pensé.

"Esta es mi oportunidad para deshacerme de ella"

Nos ataviamos como guerras y acudimos a presencia del faraón y su corte. En ese combate a muerte solo podía quedar una de nosotras. Y esa sería yo.

Comenzamos nuestra lucha. Y muy pronto me di cuenta que yo no ganaría ese combate y sería la perdedora. Mientras luchábamos me fui acercando al faraón y en ese momento lo amenacé con mí espada ante toda la corte y los asombrados ojos de Nefertiti no dejaban de observarme.Y lo arrastre hacía sus aposentos.

Ya en los aposentos del faraón. Mostré mi verdadero yo. Y él no pareció asustarse al contrario no dejaba de observarme.  No estaba asustado y en sus ojos había un brillo especial y ese brillo era de deseó. Un deseó hacía mí que no pudo resistir y me besó en los labios.

Ese besó me sorprendió pues normalmente tomó yo la iniciativa en este asunto y no ellos. Pero está vez me deje llevar por los encantos de ese niño. Su inexperiencia e inocencia en el amor me cautivaron.

Cuando acerque mi boca a su cuello y ese placer se transformo dolor. Un dolor que pronto sanaría pero...

Pero Nefertiti me interrumpió. Fastidio mis planes. Por ella el esta muerto y no vivo y tuve que huir.

Entro en ese aposentó con la guardia del faraón gritando.

—Matadla ¡Quiero su cabeza!

Me aparté de mí príncipe y la miré por ultima vez. Tuve que huir como os he dicho y no pude devolverle la vida como hubiera deseado. Si le quité la vida con tan solo 18 años. Amé a ese niño con locura el poco tiempo que estuve con el. Y por culpa de ese amor estuve escondida durante mucho tiempo sin ver la luz. Visité su pirámide durante siglos hasta que fue descubierta por arqueólogo ingles que se llevó su cuerpo.

Pero. son cosas que pasan.

No sé qué fue de Nefertiti y tampoco quiero saberlo no se se caso o no y la verdad es que no me interesa que pudo hacer con su vida. El viviría si ella no hubiera interpuesto en mi camino esa noche por su culpa el esta muerto. El y yo hubiéramos reinado juntos para una eternidad. Hubiéramos creando un ejército invencible que os destruiría a todos.

Paso el tiempo paso y mis ojos se fijaron en otro niño tan hermoso como mi adorado Tutankamon y ese niño se llamaba Absalón.

Iba a reunirme con Absalón cuando....

Enfrente de mí había un joven al cual no conocía. Pero el si parecía conocerme y saber quién era yo. Y lo más extraño de todo comenzó hablarme en egipcio antiguo.  Un lengua que dejé hablar hace mucho tiempo.

Al escucharlo mí cuerpo tembló. No sé sí de miedo o de emoción. Pero tembló.

"Esa voz" —me dije en mi interior ¿No puede ser él?  El esta muerto.

No me atrevía a mirarlo. No sabía qué hacer o que decir. Y continúe mí camino sin mirar atrás.

Si ese joven era Tutankamon como yo imaginaba. Porque no me di cuenta de su llegada.

Me estoy volviendo humana y yo no me doy cuenta de ello. Y ese amor por Absalón me ha vuelto ciega y yo no lo he visto.

¿Qué hago ahora? ¿Por quién se decidirá mí corazón?

Y me dije.

—Son tan hermosos los dos. Que me quedo con los dos.

"Quiero reinar con los dos. Uno a mi derecha y otro a mi izquierda" —pensé mientras seguía mi camino para alcanzar a Absalón.

No advertí que el seguía mis pasos tambien

.

TUTANKAMON

 

Ya me ha presentado Lilith y ya sabéis mi nombre y no voy a repetirlo.

La he buscado durante siglos y por fin la encuentro y una vez la encuentro mi lugar lo ocupa otro ¿Quien es Absalón? deseo conocerlo saber quién es y si puedo rivalizar con él. No siento celos, solo curiosidad.

Cómo conocí a Lilith ahora mismo lo sabréis.

EGIPTO (Contado por Tutankamon)

 

Yo era un niño cuando la vi por primera vez. Tenía 11 años y aun no era faraón.

Paseaba por la ciudad cuando los soldados la detuvieron y la llevaron a presencia de mi tío. Me quede observándola nunca había visto un pelo de ese color, era rojo y sus ojos eran dos esmeraldas y su piel era blanca como la luna y este niño se enamoró perdidamente de ella.

Pero sólo era un niño. Mi tío debió leer mi mente y mando soltarla. Ordeno que le dieran de comer y cambiaran sus ropas por otras y así entro en la corte, para luego transformarse en una de mis concubinas.

Mi preferida, la más deseada por mí.

Pero llegó Nefertiti 2 años más pequeña que yo. Era hermosa no lo niego. Pero yo sólo tenía ojos para Lilith. Deseaba crecer para poder hacer el amor con ella. La imaginaba a mí lado en mis sueños. Desnuda.

Pero siempre me despertaban de ese sueño en lo mejor y  no me dejaban disfrutar de el como yo quería.

Yo iba creciendo al igual que Nerfertiti.

Entre ellas surgió la rivalidad y eso no me gustó.

Temía por la vida de Lilith. Aunque os diga que eso era mentira. Porque yo deseaba la muerte de Nefertiti tanto como Lilith

Me encantaba ver los pretendientes que le ofrecía a Nefertiti. Y yo deseaba que poseyera alguno de ellos y ese sería su fin.

Pero ella los rechazaba a todos ¿Por qué lo hacía?

"Estúpida mocosa" "No te quiero ¿Sabes?" "Te odio" "Y debes morir"

Y fue cuando se me ocurrió ese duelo a muerte.

Y pensé.

"Lilith te matara y sera mía"

Las vi entrar. Y la más hermosa de las dos era Lilith. Mi Lilith, que sería la vencedora y yo me desposaría con ella.

Ambas me saludaron con una reverencia. Y comenzaron esa lucha. Que era a muerte.

No perdía de vista a Lilith durante esa batalla y mi corazón se encogió cuando se dio cuenta de que Lilith no ganaría esa batalla y que la tenia perdida. Y de que iba a morir a manos de Nefertiti ¿Que podía hacer?

Me levante del trono iba gritar: Que pararan todo esto.

Cuando Lilith se acercaba a mí poco a poco. Adivine sus propósitos. Y esa idea me entusiasmo y casi no pude evitar un grito de alegría. Su espada rozo mi cuello y su frío metal me estremeció y unas suaves manos me obligaron a seguirla. Mi cuerpo ardía de pasión y pensé.

"Por fin eres mía, querida"

Una vez en mis aposentos.

Ella se despojo de su ropa y mis ojos no dejaban de observarla. De observar su pelo, sus ojos, sus pechos. Qué deseaba tocar. Su pubis qué también deseaba probar y hacer mío solo mío.

Me acerque a ella y la bese. Mis manos comenzaron acariciarla. A besar sus hermosos pechos, mi mano se fue deslizando hasta su pubis hasta que mi vida pareció apagarse y en la lejanía escuché la voz de Nefertiti ¿Qué ocurría?

Como os he dicho me estaba muriendo. Unos brazos me abrazaron con fuerza y algo abrasó mí pecho y abrí los ojos. Al hacerlo esperaba encontrar a Lilith a mí lado pero no fue así. A mí lado estaba Nefertiti y estaba llorando ¿Pero porqué?  ¿Qué pasaba?—me pregunté.

La aparté de mi lado tirándola al suelo. Llamaba a gritos a Lilith ¿Dónde estaba?

Les dije a mis soldados que se la llevaran y que hicieran con ella lo que les apeteciera lo que mas les gustara que a mi daba lo mismo lo que fuera pero que la apartaran de mi vista y les ordene que buscaran a Lilith y la trajeran a mi presencia.

Vi como se la llevaban arrastras a Nefeetiti y ella no dejaba de implorar mi perdón y les grite.

—Cortadle la lengua y luego echáis su cuerpo a los cocodrilos. Y apartarla de mi vista ¡Queréis!

Cerré la puerta de mi aposento de golpe y me tumbe en mi lecho quedándome dormido y siglos más tarde desperté en un extraño lugar.

Como os he dicho me desperté en un extraño lugar. Mi cuerpo estaba lleno de vendas escuchaba voces y esas voces hablaban sobre mí. Decían mi nombre. Y eso me extraño. Miré a mi alrededor y no lo conocía el lugar ¿Dónde estaba?

Me levante del sitio donde me encontraba  y me acerque a esas personas. Qué al verme huyeron asustadas. No iba hacerles nada yo solo les quería preguntar ¿Qué donde me hallaba?

Ese día averigüe que había dormido más 3000 años. Que estaba en Londres y que mi pirámide había sido saqueada y en ella había una maldición, eso me gustó y me sonreí.

Aprendí vuestro idioma y escritura. Recupere mis órganos mediante trasplantes.

Solo me faltaba una cosa y era encontrar a  Lilith. Hasta que su esencia me llegó y fui en su busca.

Al llegar a mi destino la vi. Seguía igual de hermosa que siempre. Pero vi algo extraño en ella sus ojos no tenían el mismo brillo que yo recordaba. Salía de una biblioteca enfadada y hablando sola y en la lejanía vi a un joven. Que mi amada comenzó a seguir y yo fui tras ella.

Deseaba saber quién era aquel joven.

Y pronto lo averiguaría.

ABSALÓN Y TUTANKAMON (Encuentro)

 

Mi querida Lilith caminaba rápido y y yo seguía sus pasos para no perderla. Hasta que se detuvo. Se paro ante un joven de complexión fuerte, era alto, y su piel era blanca como la luna. La mía que era de un color tostado. Y me llamaron la atención el color de sus ojos no sabría decir si eran azules o violetas. Lo vi hermoso y si hubiera sido mujer me hubiera enamorado locamente de él.

Mi reacción fue mirar a Lilith y comprendí esos sentimientos hacia ese joven. Yo había sido olvidado y reemplazado por él y tuve celos. Unos celos pasajeros.

Iba a marcharme y dejarlos tranquilos para que fueran felices. Cuando cambie de idea y me acerque a ellos sin pensármelo demasiado y los salude amablemente.

—Hola.

—Hola —me dijo él. Nos conocemos de algo si es así no lo recuerdo.

—Pues que yo sepa no. Pero me gustaría conocerte.

—Igualmente digo.

Lilith, no dijo nada. Solo mirarlo y mirarlo sin mas y yo parecía invisible a sus ojos. No dejaba de mirarlo y parecía que tuviera prisa por marcharse del lugar.

Cuando ese joven le soltó.

—Vete, si quieres. No sé quién eres, no se porque me persigues ¿Por qué lo haces?

No se atrevió a contestarle y solo pronuncio mi nombre: Él es Tutankamon.

—Tutankamon, la momia. La que está en Londres. Vi este verano—dijo ese joven entre risas y mirándome de arriba a abajo. —¿Tú eres Tutankamon? —me preguntó.

—El mismo —le conteste. Y ella es Lilith.

Al oír su nombre salió corriendo otra vez y yo me pregunté ¿Por qué lo hacia? Que le pasaba con Lilith. Le tenía miedo.

Necesitaba saberlo y mi amada me daría esa explicación si yo se lo preguntaba.

Me acerque a Lilith y no pude evitar ese beso que tanto deseaba darle.  Lo necesitaba. Esos 3000 años sin ella fueron eternos para mí. Y por fin ahora ella es mía.

Lilith me miró. Me observo y vio como se marchaba aquel chico de nuestro lado.

Aquel chico nos observaba desde cierta distancia y yo me preguntaba ¿Por qué lo hace? La deseaba también como yo ¿Me gustaría saberlo?

Si él la deseaba como yo también la deseaba. Porque no acercaba a nosotros.

Y me dije ¿Por qué no compartirla? Y lo llamé por señas para que se acercara a nosotros. Él nos miró y dudó.

Y yo le dije.

—Acércate por favor, no voy hacerte nada.

Él me observo y la miró. Deseaba que se acercara a nosotros y la poseyera como yo. Lo deseaba con todo mi corazón.

Mientras yo la desanudaba, y la besaba torpemente. Él se fue acercando a nosotros muy lentamente y comenzó a besarla también a juguetear con su cuerpo y yo no dejaba de observarlos. Me di cuenta de que era un novato y debía aprender.  Deseaba aprender y es lo que hice dejarme llevar por sus perversos juegos.

Esos juegos fueron extraños para mí. Y el placer que sentí en mi cuerpo me hizo estremecer hasta enloquecer y desear más, querer mas. Mientras él me besaba. Yo la besaba a ella y así nos fuimos turnando hasta que nuestros cuerpos no pudieron más y cayeron exhaustos sobre el suelo.

Permanecimos en ese callejón hasta que nos despertaron a base de golpes y patadas. Al hacerlo los tres nos miramos extrañados, no recordábamos nada de lo que había sucedido. Habíamos olvidado quienes eramos y esa persona nos dijo.

—Ya podéis vestiros y marcharos a vuestras casas. Ya sois mayorcitos para estas cosas y estas cosas se hacen en casa y no en la calle cómo animales ¡Sois animales!—nos advirtió. Debería daros vergüenza. Y no la tenéis ¡Largo de aquí! Este es mi callejón —nos decía empujandonos.

¿Qué habíamos hecho? yo no lo recordaba y ellos tampoco. Los miraba y no sabía quiénes eran o quién era yo porque tampoco lo recordaba lo había olvidado.

Nos vestimos y cada uno eligió un camino diferente. Y el mío fue de lo más extraño. Pero eso ya lo sabréis.

ADÁN

 

Uno más en la lista de Lilith.

Cuando los vi tuve celos. Ella me pertenecía desde la creación era mi compañera de por vida ¿Quién eran aquellos idiotas? que estaban manoseándola y follando con Lilith ¿Por qué se besaban esos idiotas? Era algo qué no entendía y deseaba saber ¿Pero cómo averiguarlo? —me pregunté.

Pero cambiando un poco el tema. Me gustaría saber que os ha contado Lilith sobré mi. Seguro que mentiras y nada bueno sobre mí. Pero  la muy zorra sabe mentir bien demasiado bien y eso os lo aseguro yo que la conozco mejor que esos patanes ¿Qué les ha visto? Yo soy mejor que ellos.

Y hablando de esa zorra seguro que os ha dicho que yo no quería hacer el amor con ella y eso no es cierto. Yo si quería hacerlo la deseaba y la muy zorra siempre huía de mí.  El porque no lo se. Hasta que se marchó del paraíso abandonandome. como un perro Me sentía sólo y estaba aburrido. echaba de menos a Lilith. Y cada noche pensaba sin ella deseaba mi muerte. Yo también quería huir de aquel lugar para ir su busca pero nunca llegué hacerlo. Porque fui un cobarde y este cobarde no dejo masturbarse hasta que llego Eva.

La vi hermosa y esa misma noche hice el amor con ella.

Era sumisa a diferencia de Lilith y eso me agrado. Y pronto me olvide de Lilith.

Pero llegó el día que fuimos expulsados del paraíso y la culpa la tuvo Eva y solo Eva. Como se le ocurrió acercarse a ese árbol que teniamos prohibido ¡Cómo! ¿Quién la obligo?

Cambiando de tema el recordarlo me cabrea mucho. Pero como os he dicho que ya no lo recuerdo. Da igual. Yo no debí ser expulsado. Yo fui la marioneta de Eva y me pregunto ¿Por qué no la expulso a ella?

Una vez fuera del paraíso perdí los estribos. Le di una tremenda paliza y más tardé la viole y me fui de allí gritándole.

—A mi regreso quiero cenar.

En mi paseo la encontré e hicimos el amor salvajemente. En ese momento mí vida cambio y me transforme en lo qué soy ahora y disfrutó siendo lo que soy.

Eva nunca lo supo y jamás lo sabrá y no debe saberlo aunque vosotros ya debéis saberlo ¿Verdad? Púes si es así callad o tendréis problemas conmigo.

Y ya dicho todo este rollo voy hablar con Lilith ¿Quiero saber quién son esos imbéciles?

LILITH

 

No recordaba qué había pasado. Estaba desorientada.

Vi marchar a esos jóvenes. Uno siguió recto y él otro cruzó la calle y se metió en un portal.

Miraba a mi alrededor sin reconocer nada ¿Dónde estaba? Ande unos pasos y me detuve. Dejándome caer al suelo y me pregunté ¿Quién soy? ¿Qué alguien me ayude?

Y una voz a mis espaldas me dijo.

—Yo te diré quién eres ¿Quieres saberlo? —me preguntó.

Claro qué quería saberlo. Deseaba saberlo y me apresure a decirle.

—Dímelo, por favor.

Se sentó a mí lado sin dejar de observarme. Yo también lo hacía y mientras lo hacía intentaba recordar quién era yo.  Sus manos se posaron sobre mi rostro y sus labios besaron los míos con suavidad y al hacerlo me desvanecí en el suelo.

—Qué haces —le grite.

Pero ya no había nadie. Estaba sola en un bosque y parecía huir de alguien ¿Pero de quién?

Me di media vuelta y vi unos extraños seres con alas ¿Qué eran? ¿Por qué me perseguían? Nunca había visto unos seres así y asustada comencé a correr de nuevo. En mi carrera caí varias veces y en una de ellas me di cuenta de que estaba desnuda ¿Pero porque lo estaba? ¿Qué ocurría? tenía miedo, mucho miedo ¿Por qué me perseguían? —me pregunte otra vez.

A lo lejos vi una cueva y me refugie en ella. Me tapé con unas hojas porque tenía frío y me acurruque para entrar en calor.

Cuando...

Algo suave me acariciaba por el cuerpo y se iba deslizando suavemente sobre mi piel. Me gustaba esa sensación. Ese tacto. Quise saber lo que era y lo fui palpando con mis manos muy poco a poco. Su cuerpo era alargado y  suave y parecía no tener cabeza cuando algo extraño se metió en mi boca y grite de dolor. Un dolor que se fue mitigando poco a poco. Algo extraño comenzó a sucederme. No sabría deciros con exactidud que era. Mi garganta me ardía y me lleve las manos a ella por el dolor Ya no tenía frío, mi cuerpo ardía y quise refrescarlo en un arroyó cercano a mi escondite cuando vi a unos de esos seres otra vez y me acerque a él y le pregunté.

—¿Quién eres? ¿Qué eres?

Amablemente me contestó.

—Soy el arcángel Lucifer y debes acompañarme Lilith.

—¿Quién es Liliht? —le pregunté.

—Lilith eres tú. Ya no lo recuerdas.

Ese Lucifer era guapísimo y tuve un extraño deseó por él. Algo que hasta ese momento no había experimentado. Lo observa como una tonta y mientras lo observaba. Él hacía lo mismo.

Que deciros de ese Lucifer. Pues que estaba como un tren. Estaba para comerselo. Sus ojos negros y su pelo era del mismo color. No sabéis la musculatura que tenia. Era impresionante. Y el resto de su cuerpo lo cubría una simple tela que desgarre con mis manos desesperadamente tirándolo al suelo. Y esa virginidad que emanaba en él me estaba volviendo loca Y lo deseaba para mí.

Mis manos fueron acariciándolo suavemente y mis labios besaron los suyos y mi lengua iba acariciando cada rincón de su cuerpo.

Él permanecía quieto sin hacer nada solo observar lo que yo hacia y dejarse poseer.

Hasta...

Hasta que sus manos se apoyaron en mis pechos y me susurro.

—Hazme tuyo.

Sus extrañas alas me cubrieron por completo. Yo aun tenía ese dolor en mi garganta y al acercarme para besarlo de nuevo. Mi beso fue directo a su yugular y comencé a beber su sangré a leer sus pensamientos y ese Lucifer tenía unos pensamientos muy extraños pero me agradaron sumamente y pensé.

"Tú sueños se harán realidad"

Retiré mi boca de su cuello y su cuerpo desnudo yacía en la húmeda yerba lo acaricie y al hacerlo noté un leve latir. Era su corazón. Se estaba muriendo.

Y yo al retirar mi mano de su cuerpo me corte con una de sus alas y esas gotas de sangré se posaron en sus labios y vi como las lamía su mano estiro de la mía con fuerza y fue acercado mi mano herida a su boca y comenzó a beber con avidez. Y yo iba notado que mi vida se iba tras cada sorbo que bebía y quise apartarme de él pero ya no pude.

Ese dolor duro solo unos segundos y tras esos segundos él abrió de nuevo los ojos. Unos ojos que ya no eran negros sino rojos como el fuego y me asuste. Pero aun asustada como estaba lo deseaba todavía.

Deseaba ese nuevo cuerpo más viril, que el anterior y más fuerte. Con las fuerzas renovadas Lucifer me hizo suya abandonándome unas horas más tarde.

Me quedé esperándolo pero él jamás regreso.

Pasaban los días y él seguía sin aparecer. Esos días se transformaron en meses y esos meses en años. Hasta que un día harta de esperarlo y decidida a buscarlo escuche mí nombre de nuevo y salí corriendo de mi escondite creyendo que era él.

Pero no era él eran otros alados que al verme salir intentaron atraparme. Obligándome a esconderme de nuevo en la cueva y les pregunté.

—¿Qué queréis de mí? ¿Dónde está Lucifer? —les pregunté también.

Uno de ellos me contestó.

—Él creador te busca Lilith. No lo sabes. Debes regresar con nosotros. Tú otra mitad no puede estar sola. Te necesita.

—Él sé lo ha buscado —le conteste. Yo quiero saber donde esta Lucifer ¿Sabéis dónde está? —les pregunté.

Al oír de nuevo ese nombre dieron un paso hacia atrás. Y ya lejos de mí, el más joven contestó a mí pregunta.

—No sabemos dónde está. Solo diré que a su regreso no ya no era la misma persona había algo extraño en él —me contó. Y días más tarde...

Pero se calló y le ordene que continuará. Deseaba saber que había ocurrido.

Miró a su compañero y este le afirmó que continuará hablando y así lo hizo.

—Días más tarde fue a visitar a su amigo Satán. Se les escuchó discutir y horas más tarde aparecieron los dos. Y su amigo ya no fue el que era Lilith. Ese día se separaron los dos y ya no se les ha vuelto a ver mas por el paraiso —me dijo ese alado.

Al oír esa estúpida historia. Cogí piedras y comencé a lanzárselas. Dándole a uno de ellos en toda la cabeza. El otro salió volando y una vez estuvo lejos. Salí de la cueva y me acerque a ver a ese alado y al verlo no me pude resistir mi cuerpo comenzó arder de nuevo y mi propia voz me resulto extraña. Me arrodille junto a él y mis manos quitaron esa estúpida tela que cubría su cuerpo y al verlo exclame.

—¡Tú no escaparas cómo él! Serás mío.

Me fui enroscando sobre su cuerpo muy poco a poco mientras lo hacia él abrió sus ojos. Eran azules como el cielo y me gritó intentando huir de mí.

—Qué eres.

—Soy tu deseo, lo que tú quieras —le conteste.

—Eres un monstruo. Apártate de mí.

—Un monstruo —le dije entré risas. Eso es lo que ven tus ojos. Mírame desde el fondo de tú corazón. Que siente tú corazón. Dímelo.

Sus manos temblaban sobré mí. Eran suaves y torpemente comenzaron acariciar mí cuerpo susurrándome.

—Enséñame a utilizar ese deseó y seré tuyo.

—Si te enseño. Qué me ofreces a cambio.

—Mi vida —me contestó ese alado.

Me sonreí diciéndole.

—Interesante propuesta. —¿Cómo te llamas? —le pregunté.

Tímidamente me contesto.

—Me llamo, Miguel mi señora y a partir de hoy seré tú más fiel esclavo. No lo dudes. Enséñame ese placer prohibido hasta hora para mí. Hazme tuyo y no te arrepentirás de mis palabras.

Estaba boquiabierta ante tanta sumisión. Aquel joven fue mi primera víctima, me ofreció su vida por esclavitud. Y hoy en día a un es mí más fiel siervo.

Bajo los rayos de la luna Miguel me entregó su vida. Una vida que le devolví al beber él mi sangré. Una vez recupero sus fuerzas me hizo el amor suavemente sin prisas. Sus besos eran cálidos y apasionados me sumieron en un extraño éxtasis del cual no deseaba salir y su...

Ardió dentro de mis extrañas. Su semen inundo mi interior y grite. No de dolor sino de placer. Un placer que dejo exashutos nuestros cuerpos.

Hasta que los rayos del sol quemaban nuestra piel causándonos dolor. Ese sol nos estaba destruyendo y sus hermosos ojos azules no dejaban de mirarme y me dijo.

—No te dejaré morir, mi señora.

Cubrió mí cuerpo con sus alas y corrió a refugiarse en la cueva. Una vez lo hizo, soltó mi cuerpo dejándolo caer al suelo y se desplomo ante mis ojos.  Cuando vi su cuerpo estaba desfigurado con las manos temblorosas lo abracé y le pregunte.

—¿Por qué? lo has hecho. Dímelo —le grite.

Su respuesta fue simple y directa.

—Mi vida te pertenece Lilith.  Porque no morir por ti. Dime.

—Porque me la diste estúpido alado, porque. Por besarme y saber que es el amor ¡Estupido! por esa estupidez me vendiste tú alma. ¡Lárgate! no quiero verte mas. Eres libre ve con los tuyos.

Se incorporó y me besó diciéndome.

—Si voy, quién te cuidara. Ya no soy como ellos Lilith. Mi alma esta sucia he pecado y un ángel no puede pecar ha de ser puro y yo ya no lo soy. Y el deseo corre por mis venas y querré mas y mas. Deseare mas. No puedo volver. No me obligues a ello.

Me corté la muñeca con una de sus alas y le dije.

—Bebe, sino quieres morir.

Bebió de mí sangre cómo yo le ordene. Y segundos después la aparté bruscamente de su boca.

Ante mis ojos su cuerpo se fue regenerando. Todo en él cambio excepto sus hermosos ojos azules que se tornaron del color del zafiro. Sus alas me cobijaron de nuevo diciéndome.

—Porque quieres que me vaya. Es tú deseo mi señora. Yo quiero estar a tú lado toda la eternidad. No lo deseas tú.

Yo no sabía que deseaba o quería o quería huir de él. Sus sentimientos me daban miedo. Me aterraban y no sabían que significaban. Ahora ya lo sé. Ese alado se había enamorado de mí. Pero yo no lo estaba para mí solo había sido un capricho, una diversión, una aventura cómo lo fueron muchos otros. Pero Miguel... me sedujo de tal forma que no pude huir él cómo quise.

Los meses pasaron y Miguel decidió regresar al paraíso. Pero nunca entendí el porqué quiso hacerlo.

Pocos días después decidí ir yo también. Y ya os imagináis porque fui.

MIGUEL

 

Siempre estado a la sombra de Lilith. Siempre he sabido lo que ha hecho o dejado de hacer. Se de la existencia de Absalón o de Tutankamon.

También se que regreso al paraíso. Que obligó a Eva a comer la manzana y más tarde poseyó a Adán. Pero todo eso a mí no me importa, me da lo mismo.

Pero lo qué ellos no saben que yo seduje a Eva. Le cure sus heridas y está entre vosotros como yo.

No es cierto eso de que perdemos nuestra humanidad para ser unos monstruos al menos yo no lo soy. Y si ellos lo son es porque ellos quieren.

Si es cierto que abandoné a Lilith y regresé al paraíso. Pero yo le dije que me iba y no me marche a escondías como Lu... no me gusta decir su nombre lo siento.

Una vez en el paraíso busqué a Gabriel, el me rechazó porque mi alma ya no era pura y había pecado. Le dije qué sí que había pecado y disfrutado de lo prohibido y le dije que éramos hombres además de ángeles pero no me escuchó salió huyendo.

Me quede en el paraíso a la sombra de todos. Pero yo siempre os vigilo humanos y cuándo el deseo me invade actuó llevándome un alma a mi paraíso particular.

ABSALÓN

No sé si llegué a olvidar quién era o no. En mi mente habían dos mundos muy diferentes. El de Absalón y el de Aitor.

¿Cual elegir? —me pregunté indeciso.

Quise levantarme del suelo y no pude ¿Que sucedía? Escuchaba voces que no reconocía ¿Quienes eran? ¿Dónde estaba,?

Esas voces decían que yo estaba loco y yo no estaba loco o si lo estuve ya no lo recuerdo.

Quise levantarme otra vez del suelo y no pude. Mi cuerpo estaba inmovilizado y algo lo apretaba con fuerza. Me revolqué por el suelo intentándome quitar esa cosa. Cuando esa puerta se abrió de nuevo y una persona gritó.

—Sujétenlo.

Forcejee con aquellas personas que me sujetaban con fuerza. A mi alrededor todo era blanco. Y de repente lo vi todo negro ¿Qué ocurría?

Una extraña brisa me despertó.

Mi cuerpo tirito de frío y tuve que taparme con la escasa ropa que llevaba.

Vi a mi caballo en la lejanía comiendo hierba y me pareció extraño verlo allí y al alzar la vista vi que amanecía. Subí a mí caballo y galope hasta mí hogar.

Entré como un ladrón y me deje caer en mí lecho.

Hasta que unos extraños ruidos me despertaron.

¿Qué eran? —me preguntaba mirando a mi alrededor.

Bajé de la cama y al hacerlo mi cuerpo se desplomó sobre el suelo. Permanecí inmóvil durante unos segundos y me puse en pie de nuevo. Mi cuerpo se balanceo de izquierda a derecha y derecha a izquierda cayendo sobre la cama y tirando algo que no vi lo que era y a ese ruido enterraron en la habitación diciendo.

—Por fin te has despertado Aitor ya me tenias preocupada.

¿Quién era esa chica? —me pregunté.

Se acercó a mí y me ayudo a levantarme de la cama.

Me apoye en ella y al hacerlo me llego su sutil perfume. Noté una punzada en mi lengua y me la mordí.  Me gusto ese sabor en mi boca. Era dulce.

Pero más me gusto su perfume que también era dulce como la miel y a la vez embriagador. Me estaba mareando y apoye tímidamente mi cabeza sobre su hombro.

Vi su cuello y acerque mis labios entre abrí mi boca y...

—¡Ay! —exclamo ella apartando su cuello.

La tenía sujeta por la cintura. La deseaba y no sabia el porque.

No sabía si era por ese perfume que emanaba o por su dulce belleza. Pero la quería para mí.

La empuje bruscamente hacia la cama. Y la dejé caer en ella  me coloqué encima sujetándole las muñecas con mis manos. Mientras con mis dientes fui desgarrándole la ropa que llevaba.

Quería ver sus pechos y lamerlos. Lo quería todo de ella y su olor me  estaba volviendo loco.

Ella gritaba, forcejaba conmigo. Sus ojos de alegría se transformaron en miedo.

Un miedo que me apasiono y me hizo desearla más de lo que aun la deseaba.

Yo estaba encima de ella y até sus muñecas a los barrotes de mi cama con mi cinturón. Y comencé a desnudarme. Ante sus aterrados ojos.

Me lloriqueaba y suplicaba que la soltara.

—Aitor sueltame, por favor ¿Qué te ocurre? —me pregunto. Me haces daño.

No escuchaba su voz. Solo escuchaba la mía.

Mis dientes comenzaron a mordisquearla y a saborear su piel. Mis manos comenzaron acariciarla y mi pene a  penetrarla hasta hacerla sangrar.

Una sangre que lamí y me supo a gloria y quise más. Mi lengua fue recorriendo cada rincón de su piel hasta tropezar con su cuello. Donde escuche un suave latido, no era su corazón era su yugular y mis colmillos se clavaron en ella succionando ese delicioso néctar.

Hasta que la solté.

Su cuerpo se desplomó en la cama y yo con él.

Horas más tarde estaba bajo la ducha y salí de ella estaba mojado. Me miré en el espejo y me pregunte ¿Qué soy?

Caminé hacía la cama y me senté sobre sobre ella y observé el cuerpo de la chica con mas detenimiento y me llevé las manos a la cabeza gritando.

—Dios mío, qué hecho. Yo no quería hacerlo. Carla, perdóname por favor estés donde estés perdóname por favor. Me abracé a ella llorando. Mis lágrimas resbalaban por su cuerpo. Un cuerpo sin vida. Yo la había matado sin más. Y a mi mente llegaron sus gritos, sus suplicas su desesperación por librarse de mí.

Solté su cuerpo y...

Me dije: Soy un monstruo como me  había dicho aquella vieja.

El miedo se apodero de mí. Me vestí. Cogí mi móvil y salí de mi casa una vez fuera marque el número de la policía.

Miré a mí alrededor y solo vi a una chica sentada en un banco y a un joven que no dejaba de observarla y salí huyendo de allí sin percatarme de nada más.

LUCIFER

Cuando me desperté y me vi junto a una bella mujer. Que no pude describir sólo sé que era muy hermosa.

Aun no había amanecido y me sentía extraño. Deseaba algo que no sabía describir con palabras.

Me levanté de su lado mirándola por ultima vez y camine torpemente hacía el arroyo que había cercano a la cueva y al ver mi reflejo en el agua me asuste de mismo y me grité.

—Ese no soy yo  ¿Quién ese? —me pregunté mirando mi reflejo en el agua.

Aquel reflejo mostraba un ser muy diferente de lo que no era yo.

Yo tenía los ojos negros y ese ser los tenia rojos. Mis alas eran blancas ¿Por qué aquellas eran negras? ¿Por qué estaba desnudo? ¿Qué eran? esos bultos que colgaban de mi. Que al tocarlos eran duros como las piedras. La miré por ultima vez y al hacerlo; recordé lo sucedido entre nosotros dos.

Ella era la culpable de mi transformación.

Me asuste y salí huyendo para regresar al paraíso.

ADÁN

Quería hablar con aquellos tipos pero no los pude alcanzar y me acerque a Lilith.

No me pareció ella. Al verla me pareció una simple mortal y eso me asustó un poco y retrocedí hacia atrás.

Pero tenía que reaccionar tenia que devolverle su verdadero yo ¿Pero cómo?

No hay peros que valgan yo era su dueño y  señor.

Ella había sido creada para mí y no pensaba compartiría con nadie. Así que me acerqué a ella y la besé en sus labios.

Pero ella se apartó de mí ¿Por qué lo hacía? Púes esta vez no lo haría, hará lo que yo le mandé. Yo soy su dueño y señor y ella mi esclava. Y así lo decidió nuestro Creador.

La tiré al suelo y comencé a desnudarla con rapidez. Sus gritos alertaron a unos transeúntes que pasaban por allí. Y que acudieron en su ayuda.

Estaba furioso y le grité.

—Volveré a por ti zorra y recordaras quién eres, eso te lo aseguro yo. Y me obedecerás como esta escrito.

Ella me miró asustada y marcho con aquellos transeúntes y yo salí corriendo de ese callejón para seguirla cuando tropecé con alguien y una voz me dijo.

—Adán ¿Eres tú?

No podía ser ella me dije. Ella esta muerta y no viva.. Mis oídos me engañaban esa voz no podía ser la de Eva eso era imposible ella no podía haber sobrevivido a esa paliza que yo le di, ella tenía que estar muerta y no viva ¿Por qué no lo está? y le pregunte.

—¿Quién eres? —contesta ¡Quiero saberlo! ¡Habla!

—Soy Eva. Ya no me recuerdas ¡Cariño! Pues yo no te olvidado ¡Cabrón! Y estaría muerta sino hubiera sido por Miguel.

—¡Miguel! —exclame ¿Quién es Miguel? —contesta zorra.

Me sonrió y su mano acaricio mí rostro con suavidad; su mano se deslizo suavemente hacía mi pecho y yo se la aparté gritándole.

—Que haces ¡Quiero saberlo!

Ella siguió manoseando mi pecho sin parar, y su mano se deslizaba suavemente hacia mi pene. Y mi cuerpo se excitaba a cada una de sus caricias. Y comencé a desearla y a olvidarme de Lilith. Y le susurré.

—Bésame, hazme tuyo. Quiero ser tú esclavo. Azótame, pégame. Haz de mí lo que quieras.

Me sonrió de nuevo y sus manos seguían acariciándome. Y yo...

Comencé a sentir dolor, un dolor que desconocía hasta hora. Ella dejó de acariciarme y comenzó a azotarme con un látigo. Primero suavemente y luego más fuerte.

Y yo grite de dolor.

Soltó su látigo, dejándolo caer al suelo. Me empujo haciéndome caer al suelo se sentó sobre mí. Mi pene estaba erecto por sus caricias y mas. Yo quería penetrarla pero no podía. Su suave masaje por esa zona me hacía perder la razón,me estaba volviendo loco por su culpa.

Quería tocar sus pechos pero ella no me dejo, apartando mi mano. Se despojo de su camisa y los vi. Eran hermosos y grandes, ya no los recordaba. Y al verlos quise morderselos pero su larga melena acariciaba mi pecho suavemente. Se metió la mano en uno de sus bolsillos y sacó un extraño paquete y cogió un palo blanco de ese paquete y  lo encendió con fuego mágico y se lo llevo a sus labios. De su boca salió un extraño humo blanco que deposito en mi cara y me hizo toser. Ese palo blanco lo fue acercando a mi piel y note su calor.

Y de repente lo apago en mi piel y yo grite de dolor otra vez. Así un palito tras otro. Una vez se acabaron esos palitos. Me pateo por todo el cuerpo sin piedad. Y la muy zorra me Abandono en ese callejón sin saber si estaba vivo o muerto

Como os he dicho me abandonó en ese callejón. Intenté levantarme para seguirla pero no pude. Llegué fuera del callejón cayendome una y otra vez hasta que mí mal trecho cuerpo se desplomó en medio de la acera. Sólo escuche unos gritos pidiendo ayuda y muchas voces hablando a mí alrededor.

Alguien cogió mí cuerpo y yo grité de dolor. Entre abrí los ojos y vi a unas extrañas personas que tenían el rostro cubierto y me aparté de ellas asustado. Esas personas tuvieron que sujetarme con fuerza para que yo no pudiera escapar de allí y noté cómo si algo me hubiera picado en el brazo y quise rascarme por el picor pero no pude, porque mis brazos me pesaban y mis piernas también ¿Qué me ocurría? —me pregunté intentandome levantar.

Mi cuerpo parecía flotar. Y alguien me llamo por mi nombre.

—Adán... Adán.

Al escuchar mi nombre abrí los ojos de par en par y allí estaba ella a mí lado, acariciándome la mano y tranquilizándome y le grité que se marchará de mí lado o la mataría. Les dije a esas personas que ella me había hecho todo eso y que era la culpable de que yo estuviera en ese lugar pero esas personas no me creyeron. Porqué, no me creyeron si yo les diciendo la verdad; Intentaba decirles que Eva me ataco pero ellos seguían si creerme y yo me pregunte ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué no me creen?

La sacaron de allí por mis insultos y amenazas.

Y a mí otra vez comenzaron a pesarme las piernas y los brazos. Porque ellos...

Mi cuerpo flotaba otra vez. Unas extrañas manos lo tocaban de nuevo y cogí una de esas manos y al tocarla la solté ¿Qué era? Y grité de nuevo.

—¡¡DÓNDE ESTOY!! ¡¡QUE ME HACEN!! ¡¡QUIERO SALIR DE AQUÍ!

—Cálmese, por favor. Le estamos curando.

—¡Curando! —exclame ¿Qué es eso? —les pregunté. Curar ¿Qué es curar? ¿Quiero saberlo?

Intenté levantarme de donde estaba y no me dejaron, empujandome hacia esa camilla. Ellos me decían que tenia las costillas rotas, y que tenía que hacer reposo y que me encontraba en un hospital.

—¡Hospital! —exclamé ¿Qué es eso?

—Sí, estas en el hospital —dijo una de esas voces. Sédenlo por favor. Y llamen a su novia ella fue quién lo encontró.

"Mi novia" —pensé.

-Que no se acerque a mi o la mato -les grite.

Pero ya no pude pensar, solo  pude soñar y en ese sueño me encontré de nuevo en el paraíso.

TUTANKAMON

Egipto

Entraron en mis aposentos y uno de mis soldados me dijo.

—Mi señor que debemos hacer con el cuerpo de la concubina la arrojamos a los cocodrilos cómo nos ordeno o quemamos su cuerpo ¡Qué prefiere mi señor!

Yo no conteste y ellos se alarmaron.

Se acercaron a mí y tocaron mi hombro con suavidad y al hacerlo mi cuerpo cayó al suelo y uno de ellos grito alarmado.

—El faraón está muerto ¿Qué hacemos?

"Muerto" —me dije en el suelo. Pero que dicen estos idiotas que salieron corriendo de mi aposento. Lo más extraño de todo fue verme fuera de mí cuerpo y ver como lo trasladaban a otro lugar y en ese lugar lo prepararon para mi momificación.

Vi como lo lavaban y lo cubrían de aceites aromáticos, sacaron mis órganos y los depositaron en recipientes. Y más tarde me cubrieron de vendas y me metieron dentro de ese sarcófago.

Miraba todo aquello con miedo, pero a la vez también tenía curiosidad por saber que iban hacer conmigo.

Una vez hechos esos preparativos me trasladaron a mi pirámide donde fui sepultado para la eternidad. Hasta que fui descubierto por ese arqueólogo inglés y traslado a otro lugar.

El tiempo que pasé allí dentro no dejé de pensar en Lilith ¿Dónde estaba? ¿Por qué no venía a buscarme? ¿Me había olvidado? Observaba mis tesoros en silencio y me pregunte ¿Para qué tanta riqueza, sino la he disfrutado de ella?

Y llegó el día en que desperté en aquel extraño lugar. No tan extraño,ahora; ahora ya sé que esos lugares y esos lugares se llaman museos y a mí me encanta visitarlos siempre que puedo. Porque en los museos siempre aprende algo nuevo

Y aprendí muchas cosas .Entre esas cosas aprendí vuestro idioma y escritura.

Y comencé a buscar a Lilith. Y la encontré. Pero eso es una historia que vosotros ya sabéis. 

LUCIFER

Cuando regresé al paraíso. Todos me miraban de un modo extraño. Es algo que me molesto en un principio, pero ya estoy acostumbrado a ser diferente a los demás y me encanta serlo y disfruto siendolo.

Fui a mi hogar y allí se encontraban Miguel y Gabriel que al verme huyeron no se sabe donde. Y me dije: Más tranquilo estaré.

Me observe en un estanque cercano a mi casa y sus cristalinas aguas reflejaron mi cuerpo otra vez. Seguía desnudo y me enamoré de mí cuerpo y sentí la extraña necesidad de tocármelo otra vez y eso hice sin darme cuenta comencé a masturbarme hasta a su clímax y quise mas. Desee mas. Y vi a unos angeluchos de poca monta merodeando por los alrededores de mi casa y me dije: Vosotros me dareis ese placer que quiero. Con engaños los conduje a hasta mi casa y fue cuando actúe y en ese placer me lleve sus almas y un ansia de poder comenzó a crecer en mí.

Yo quería ser rey y tener mi propio reino. Y eso me proponía hacer.

Pero...

MIGUEL

Me considero muy diferente a ellos. Un día abandone el paraíso para no regresar nunca mas a el y comencé a seguir los pasos de Lilith.

Y menos mal que salí del paraíso porque al poco de marcharme aparecieron las guerras y el ansia de poder.

Un poder que si quisiera yo también tendría. Pero yo no quiero ese poder .Yo  quiero que me acepten tal y como soy con mis defectos y aptitudes Y que soy os preguntaréis. Soy lo que vuestra imaginación quiere que sea. Puedo ser tu ángel de la guarda o el peor de los demonios que te puedas imaginar. Que quieres que sea para ti.

Y cambiando de tema. Me encuentro en la ciudad donde vive Aitor. Lilith le sigue los pasos y yo sigo los pasos de Lilith. Pero ha aparecido un inconveniente, un peligro algo que no imaginaba ¿Que hacen ellos aquí? ¿Qué pretenden hacer?

Las cosas no son como deberían ser, las cosas están cambiando ¿Pero porque?

Según yo recuerdo las cosas no eran así, eran diferentes. En mi mente hay otras imágenes, otros recuerdos que no son estos. Y yo me pregunto ¿Que ha cambiado en nosotros?

Camino por un callejón, voy haciendo eses. Estoy borracho y me importa muy poco el que dirán yo quiero una furcia para follar y por fin la encontré.

Esa furcia no es Lilith como muchos de vosotros os imagináis. Aunque ella lo es a su modo. Ella se divierte con unos y con otros. Le gusta ese placer al que llama diversión. Y es la madre de la mayoría de nosotros.

Nosotros también tenemos nuestros hermanos y esos hermanos deberían ser Adán, Absalón, Tutankamon y Lu... bueno ya sabéis que no me gusta decir su nombre lo detesto. Pero yo no los consideró mis hermanos, porque según tengo entendido los hermanos son de la misma sangre y nacidos del vientre de una mujer. Y yo no he nacido del vientre del de Lilith, yo solo probé su sangré y esa sangré me transformo en lo que soy como a ellos les transformo. Sólo uno de nosotros ha de gobernar este mundo de locos y espero que sepáis a quien elegir.

Ahora dejarme disfrutar y saborear este exquisito manjar.

LILITH

Ahora no sabría deciros si estuve en el paraíso o no. O si realmente soy Lilith como me quieren hacer creer.

Tengo miedo ¿Quién soy?

Escucho unas extrañas risas y una voz que no para de decirme.

—Tú me creaste, Tú eres mi madre y yo tú hijo. Abandona este mundo y regresa con nosotros.

—¡¡¡MADRE!!! —grité ¿Quién eres?

Me hicieron callar. Y miré a mi alrededor ¿Dónde me encontraba? ¿Qué era aquel lugar era este? ¿Qué tenía en mis manos?

Miré de nuevo a mí alrededor y me di cuenta de dónde estaba. Estaba en la biblioteca. Pero no recordaba porque estaba allí. Observe el libro que estaba leyendo, era la biblia y me dije.

—Porqué diablos estoy leyendo la bilbia. La solté de mis manos como si me quemara y la dejé caer al suelo y salí corriendo de esa bilbioteca. En mi huida le di una patada empotrandola contra la pared y tropecé con un joven; que se alejo de mi unos pasos. Recogió esa biblia, la abrazo, la deposito en la mesa se arrodillo y se santiguó comenzando a rezar. Lo observe durante unos segundos y me pregunte ¿Por qué lo hacía?

Ya fuera de esa biblioteca. Me senté en un banco. Vi salir a un joven de su casa y nuestras miradas se cruzaron durante unos segundos y otro joven que no dejaba de observarme también y asustada me levante de ese banco para marcharme.

Pero él...

Pero ese joven se acerco a mi y comenzó hablarme en una lengua extraña. Que yo no conocía, a llamarme por un nombre que no era el mio ¿Por qué? me llamaba Lilith. Era mi nombre. Porque según tengo entendido yo me llamo Raquel y no Lilith.

A lo lejos vi aquel joven que había salido de su casa, estaba cruzando la avenida en la dirección contraria y yo hice lo mismo.

Y comencé a seguirlo. Sin advertir que el otro chico nos seguía. Y a su altura ambos se miraron. Y ese chico se presentó al otro chico que al oír su nombre comenzó a reírse y decirle: Te llamas Tutankamon como la momia la que esta en Londres y continuo con sus risas. Pero cuando escucho mi nombre salió huyendo.

Ese joven se acerco a mí. Sus manos acariciaron suavemente mí rostro y sus labios tuvieron contacto con los míos. Al rocé de sus labios mi cuerpo tuvo extrañas convulsiones y un sudor frío recorrió todo mí ser recordé quien era y recordé quienes eran ellos. Miró al otro chico y lo llamo por señas.

Él se acercó tímidamente a nosotros. Me aparto suavemente de el y comenzó a besarme también, acariciarme, ante los atentos ojos de ese joven, que comenzó a seguir sus mismos pasos y en ese juego de caricias y pasión.

Pero había alguien más observándonos. Nosotros no sabíamos quién era pero vosotros sí lo sabéis y yo me pregunto ¿Si tanto deseo tuvo de jugar con nosotros, porque no lo cumplió? y se acercó a jugar con nosotros.

ABSALÓN

Recuerdo que llamé a la policía, porque había matado a mi compañera de piso. También recordaba las palabras de aquella vieja. Que había estado con Lilith pero yo no lo recordaba. Yo no recordaba haber estado con esa Lilith, y esa estúpida vieja me dijo que yo era un monstruo y que me alimentaria de la virginidad de mis presas. Pero yo no me creo eso tenía que ser una farsa, un bulo y decidí subir de nuevo a mi piso. Quería mirarme a fondo y saber si aun tenía esas extrañas marcas en mi cuello y saber si ella las tenía también.

Cuando me di cuenta de esa chica no estaba y aquel extraño joven tampoco ¿Dónde estaban?

Me quedé unos segundos pensativo y mirando en dirección al banco dónde encontraba aquella chica que ya no estaba.

Y me dije: No puede haber desaparecido así como así ¿Dónde se ha metido? ¿Y ese joven donde esta? —me pregunté buscándolo con la mirada.

Pensando y pensando me dije: Si yo acabo de salir de mi casa. y recordé si yo.... he llamado a la policía ¿Qué esta ocurriendo aquí  -me pregunte.

Cuando... una voz me llamo.

—Absalón, Absalón...

—¿Quién eres tú? —pregunté a un joven con alas.

—Acompáñame.

-A donde -quise saber.

-¡Acompañe! y no hagas mas preguntas por favor y ahora sigueme.

Seguí a ese extraño ser con alas y me llevo de nuevo a mi casa y al entrar en ella.

—Señor, señor. Por fin llega. Su hermana...

—¿Qué le ocurre a mi hermana? Contestad

No sé atrevieron a contéstame y entre en la casa y camine hasta los aposentos de mi hermana y al entrar... evite un grito el cuerpo de mí hermana colgaba de una cuerda ¿Qué había hecho en mi ausencia? Ya no pude evitar ese grito: ¡¡¡TAMAR!!!

Mi cuerpo tuvo extrañas convulsiones que no pude evitar. Y corrí a descolgar su cuerpo y al hacerlo le pregunté.

—¿Por qué lo has hecho? ¡¡¡Dímelo!!!

Sé que no me contestaría porque estaba muerta. Su cuerpo aun estaba caliente y deduci que hacia poco que había acabado con su vida, me abracé a él con lágrimas en los ojos. Y en ese abrazó acerque mis labios a su cuello y bebí de su sangre. sin darme cuenta.

Quería vengar la muerte de mi hermana y me dije. Amón, tú hora se aproxima.

Dejé a mí hermana en su lecho y la cubrí con una sabana, le besé la frente diciéndole: No, e preocupes mi dulce Tamar, hoy tu muerte será vengada, lo juro. Ahora descansa y se feliz donde te encuentres.

Me acerqué a la puerta y estire de ese cordón a la espera de que llegaran mis criados y ante la tardanza estire de nuevo  ese cordón quedándome con él en las manos y una voz.

—Nos ha llamado, señor.

Simplemente les dije.

—Llevaba este mensaje a mí padre el rey David. Con esta misiva

«Esta noche me reuniré contigo en palacio, Padre»

—Si, señor.

Vi partir aquel criado a través de la ventana en dirección al palacio de mi Padre y yo me senté junto a mí hermana esperando la respuesta de mi padre el rey David; que no tardo en llegar.

EL CAMINO DE UNA VENGANZA

Esa misma noche acudí hablar con mi padre.

Mi padre me recibió en sus aposentos y yo me arrodillé ante él. Él me hizo levantar y me abrazó y tuve que controlarme pues tuve un extraño deseo y me aparté unos centímetros de él.

Me preguntó a que se debía esta visita tan inesperada y a esas horas de la noche le conté lo sucedido con Tamar y lo que había hecho Amón con ella. Me dijo que hablaría con él para imponerle un castigo y que mandaría a uno de sus criados con la explicación de Amón.

Nos despedimos con otro abrazo y yo regresé a mi hogar. Al día siguiente enterramos a Tamar. Durante el funeral mi sed de poder y venganza fueron aumentando. Quería ser rey y ocupar ese trono que me pertenecía por nacimiento y Amón no lo usurparía como pretendía hacer. Y sera mío una vez él haya muerto.

Al llegar a mi hogar. Había un criado de mí padre con un mensaje. Un mensaje que no me convenció en absoluto pues ese mensaje decía lo siguiente: "Que mi hermano era inocente y el culpable era su consejero y que Amón era inocente de esos actos por lo iban a ejecutar a su consejero en su lugar" Mi padre se equivoca. Mi hermano es culpable, mi hermano violo a Tamar y es inocente y yo no puedo demostrarlo, no puedo acusarlo; arruge ese papel con rabia y lo tire al suelo y un pensamiento invadió mi mente. 

"Hoy dejaras de existir Amón y yo ocuparé tú lugar como esta  escrito"

Le dije a uno de mis criados que fuera a palacio en busca de Amón y a otros que prepararan una suculenta cena para él bajo mi supervisión.

Ya todo seguía su cauce y Tamar seria vengada y yo seria rey.

UNA MUERTE ABSURDA, LA MÍA

Mientras mis criados iban en busca de Amón y acaban de preparar la cena. Yo fui a darme un baño. Lo necesitaba.

De camino a ese baño, vi dos o tres doncellas hablando entre ellas y me fijé en una de ellas y la llamé por señas. Esa doncella se acerco a mí y me dio las buenas noches haciendo una reverencia. Amablemente le dije que me acompañara a mis aposentos porque teníamos que hablar.

Una vez en mis aposentos cerré la puerta, le pedí que se desnudara para mí y así lo hizo. Pero al verla le grite.

—Retírate. Quiero estar solo.

Aquella doncella se retiró recogiendo sus cosas y salio de mi aposento sin comprender que ocurría. Yo os lo diré, era virgen un manjar exquisito para mis labios, el mejor que hay. Pero yo no deseaba esa sangré; deseaba la sangré de mi hermano no sería tan pura como la de ella pero a mí me daba lo mismo yo solo sé que esa sangre calmaría mi sed de venganza.

Me desnude y comencé a bañarme y acabando el baño llamaron a la puerta de mi aposento.

—¿Quién es? —pregunté.

—Mi señor —dijo aquel criado detrás de la puerta —Su hermano ya ha llegado y le espera en el patio.

Me sonreí. Y le dije a mí criado.

—Dile a mi hermano que ahora mismo me reúno con él.

—Así se hará señor —me contestó a través de la puerta.

Me seque levemente y perfume mi cuerpo con aceites aromáticos y lo cubrí con una túnica morada perfecta para esta ocasión. Me até el pelo con una coleta y acudí a su encuentro.

Al verme llegar, él se acerco a mí me sonrió y me abrazo cariñosamente y yo hice lo mismo. En ese abrazo vi su cuello y quise su sangre, la deseaba, la necesitaba. Pero tuve escalofríos por ello e incluso debí ponerme rojo porque mi hermano me preguntó.

—¿Te encuentras bien?

—Sí, si —me apresure a responderle ¡Cenamos!

Los dos caminamos por el patio hasta la entrada de la casa. e Íbamos charlando animadamente. Una vez dentro de la casa, nos dirigimos al comedor dónde ya nos habían servido la cena. Al verla perdí el apetito repentinamente. Tenía hambre pero no de esos suculentos manjares. Yo solo deseaba una cosa y era su sangré.

Mi hermano me sirvió una copa de vino y al beberlo su sabor era amargo y lo escupi disimuladamente dentro de la copa dejandola sobre la mesa, como el resto de esa cena que apenas probé.

Amón no dejo de hablar y hablar de los proyectos que tenia para la ciudad cuando fuera el rey. Yo lo escuchaba y al hacerlo yo me imaginaba que era el rey y no él

Pasaban las horas y mi hermano hablaba y hablaba sin parar. Hasta que su cuerpo comenzó a balancearse como un columpio, su piel palideció por segundos, sus ojos dejaron brillar tornándose opacos. Y yo me sonreí para mis adentros y pensaba "Tu final ha llegado querido hermano" "Y nuestro padre, me elegiría a mí como sucesor"

Pero... las cosas no fueron cómo yo las pensé. Fueron diferentes.

Las cosas no fueron como yo esperaba. Y mis ojos no dejaban de ver el cuerpo de Amón que seguía columpiándose. Pero.... algo lo abrazaba y yo pense que mis ojos me estaban engañando, mis ojos no podían ver lo que estaban viendo, era imposible, eran imaginaciones mías, debían ser alucinaciones producidas el vino quién sabe. Estaba petrificado mirando la escena, sin saber que hacer. Hasta que esa figura soltó su cuerpo dejándolo caer al suelo y avanzo hacia  mí.

—Ya puedo descansar mi querido Absalón. Mi misión aquí ha terminado.

—¡Tamar! eres tú —exclamé retrocediendo un paso hacia atrás.

Ella me sonreía y avanzaba hacia mi. Pero había alguien más estaba entre nosotros. Y ese alguien la apartó bruscamente del camino y me gritó.

—Me has fallado Absalón, eras tú quién tenia que haberlo matado y no ella ¡Imbécil! Que eres un imbécil —me dijo señalándola ¿Por qué? la transformaste ¿Por qué? —contesta ¡Quiero saberlo!

—Yo no hecho nada de eso, yo solo me abrace a su cuerpo y... ¡Dios mío! ¿¡Qué hecho!? Yo yo yo no quería... Yo...

—Claro tu no querías hacerlo, pero lo hiciste. La has cagado ¡Sabes! Has cambiado la historia, no te has dado cuenta ¿Qué debo hacer contigo Absalón? ¡Matarte! —contéstame, di algo.

No sabia que decirle a Lilith. Los criados corrían de un lugar a otro de la casa. Tamar los observaba como yo. Y Lilith nos observaba a nosotros dos

Cuando...

Tamar avanzó hacia mí. Me abrazo. Tomo mí espada del cinto y con lágrimas en los ojos me dijo.

—Debes matarme querido hermano y mi alma descansara en paz y la tuya pronto lo hará hermano.

-¿Qué decía mi hermana?

Miré a Lilith y ella... me grito.

—Haz lo que te pide. Matala, Salomón viene en tú busca y quiere tu cabeza

—¿Cómo dices? Que Salomón quiere mi cabeza ¡Por que!

Lilith parecía nerviosa, no dejaba de dar vueltas a mi alrededor, cuando cogió mí espada y ante mis atónitos ojos decapito a mí hermana. Mando quemar su cuerpo y me zarandeo bruscamente gritándome.

—¡¡¡ABSALÓN!!! Reacciona. Huye. Vete de aquí o Salomón te matara.

Yo solo supe contestar.

—Porque la has matado ¿Por qué? —le pregunté !Dímelo!

—Jamás debiste crearla, eres un estúpido mortal y siempre lo seras. Y espero que ese mortal algún día se cuenta de la oportunidad que tuvo de ser rey y la perdió. ¡¡¡HUYE!!! —me gritó empujándome.

En la lejanía veía la polvareda de esos caballos a acercándose a mí casa.

Y yo no reaccionaba seguía allí. Inmóvil, sin hacer nada por salvar mi vida.

Yo veía como se acercaban esos caballos a mi casa. Mientras el cuerpo de mi hermana era devorado por las llamas. Algo iba subiendo por mi pierna y se enroscaba suavemente en mi cuerpo, escuché un siseo. Una voz que me decía.

—¡¡¡HUYE!!! ¡¡¡QUIERES MORIR!!!

A ese huye fue cuando reaccioné y corrí hasta los establos. Monté sobre mi corcel y abandoné mi hogar a toda prisa. Miré por última vez a mi hermana. Y atravesé el pueblo a toda prisa y detrás de mí escuché.

—Que no huya. Salomón quiere su cabeza.

Tenía que despistarlos como fuera y ponerme a salvo. Azote a mi caballo para que corriera mas veloz y me dirigí a los bosques y pensé "Me esconderé entre los árboles. Para pasar desapercibido"

Pero...la suerte no quiso estar de mi lado.

Me escondí en entré los árboles como había pensado pero con tan mala suerte de que mis cabellos se enredaron en las ramas de aquellos arboles y debido a eso fui descubierto por uno de esos soldados y acribillado por sus flechas que acabaron con mi vida.

Mi vida se apagaba. Y cerré los ojos y al hacerlo vi una hermosa luz acercandose a mí, y camine hacía esa luz y mientras lo hacía mí cuerpo ya no sentía dolor y se cubría de una inmensa paz y tranquilidad. Creí ver Amón y a Tamar en la lejanía, quería ir con ellos, deseaba el perdón de Amón y deseaba abrazar a mi dulce Tamar de nuevo ¿Qué sucedía? Porque  ahora lo veo todo negro ¿Pero porque, no lo entiendo? ¿Dónde está la luz? ¿Dónde están mis hermanos? Y ahora porque la vuelvo a ver ¿Qué sucede? Escucho un llanto ¿Quién está llorando? Oigo voces que dicen

—Es un niño. Enhorabuena -les comunico esa voz.

Alguien me acurruca en sus brazos. y me canta una dulce nana y unos cálidos labios me besan la frente y una dulce voz me susurro:

—Te llamarás Aitor.

-¡Aitor! ¿Quién es ese? -me pregunte. Pero mi vida no acaba aquí. Continua.

ADÁN

Cuando abrí los ojos me encontré de nuevo en el paraíso y me pregunté ¿Qué demonios hago aquí?

Miré a mí alrededor y vi una casa. De casa salían dos niños que dirigían hacia mí gritándome:

—Papa, papa...

—¡Papa! —exclamé ¡Soy Papa!

Esos críos me abrazaron y yo los aparté de mi lado. Iba a preguntarles quienes eran, de donde habían salido. Cuando de la casa salió alguien más y al verla exclamé de nuevo.

—¡Eva! ¿Qué haces aquí? Y estos mocosos de donde han salido ¡¿Quiero saberlo?!

—¿Qué te ocurre Adán? —me preguntó. Eso no es forma de tratar a tus hijos. Dales un besó de inmediato —me exigió.

Aquellos mocosos eran mis hijos desde cuándo. Yo no lo recordaba. Yo solo recordaba que había estado con Eva en un callejón y que ella me mal trato. Y que desperté en un extraño lugar llamado Hospital y ahora estoy aquí ¡Qué coño esta pasando!

No lo entendía ¿Qué ocurría? Aparte de todo eso me encontraba débil y sin fuerzas y unos extraños ruidos salían de mi estómago ¿Qué eran? Y ella muerta de risa soltó.

—Hora de comer ¡Niños!. Vuestro padre ya lo anuncia con ese rugido estomacal.

—¿¡Comer!? Yo nunca he comido ¿Qué es la comida? —me pregunté.

A aquellos críos me empujaban entre risas al interior de la casa. Me sentaron en una silla y ellos hicieron lo mismo. Eva nos sirvió un estofado, que esos críos comenzaron a devorar. Yo me quede mirándolo como un idiota sin saber que hacer con el. Ellos pidieron más y yo les ofrecí el mío.

Observaba a Eva que iba de un lugar a otro de la casa. Movía su cuerpo de una forma que yo comencé a excitarme. Mire de reojo a esos mocosos y les grite.

—¡¡¡FUERA!!!

Sin pensarlo me lancé sobre Eva, y comencé a desnudarla, le quería hacer sufrir, quería pagarle con la misma moneda.

La arrastré junto a las brasas y comencé a quemarle el cuerpo primero suavemente y luego mas bruscamente pues presionaba esas brasas sobre su piel con fuerza y le gritaba.

—¡¡¡Te gusta zorra!!! ¡¡¡Quieres mas!!!

Intentaba huir de mí y yo no la dejaba, la retenía con fuerza. La vi llorar y disfruté de esas lágrimas lamiendoselas. Deseaba su sangre y es cuando...

Quise su sangré y al acercar mis labios a su cuello con intención de morderle, me aparte de ella escondiéndome en un rincón de la casa.

La observaba, mí interior se iba desgarrando poco a poco. Era una sensación extraña. Notaba como si alguien cogiera un trozo de mi piel y la estirará hasta romperla ¿Por qué me sentía así? ¿Que me estaba pasando?

El miedo invadió mí cuerpo.

Esos niños gritaban desde el exterior de la casa.

—Mama, mamá... ¿Por qué lloras? -preguntaban esos niños.

Cerré los ojos, y me llevé las manos a las orejas para no escuchar esos gritos y aun así igual los escuchaba.

De mí boca salió un nombre y ese nombre fue.

—Lilith ¿Dónde estas? —le pregunté.

Y Eva me contestó.

—Ella no vendrá ayudarte, ella es la culpable de todo esto. Por ella estamos aquí. Ella me hizo pecar. Ella...

—¡¡¡MIENTES!!! —le grité ¿Dónde esta?

Iba atizarle de nuevo cuando cogieron mí mano y escuche:

—Pronto recordaras quién eres Adán.

Y me desmayé.

No sé cuánto tiempo permanecí inconsciente. Al recobrar el conocimiento vi a Eva en el suelo y me arrastré a su lado. Conforme me iba acercando, noté mis mejillas húmedas, no sabía por qué lloraba, y me abracé a Eva, le acaricié el peló y le pregunté.

—¿Quién te ha hecho esto?

—Tú —me contestó.

—Yo. Eso es imposible le decía. Yo... soy incapaz de hacer eso. Eres mi otra mitad ¿Por qué tendría que tratarte así? ¿Dónde están los niños? —le pregunté buscándolos con la mirada.

No sé qué extraña historia me contó sobre una tal Lilith que yo no recordaba. De esa tal Lilith solo he escuchado extrañas leyendas. Una de ellas que es un demonio. Otra de ellas es que vive en una cueva oculta de los humanos y que se alimenta de sus almas ¿Cómo puede decir Eva que estuve con ella?

Me abracé a ella y le susurré.

—Te quiero.

Su mano intento acariciar mi rostro y yo se la cogí suavemente. Apoye mi cabeza en la suya y vi una serpiente subiendo por el cuerpo de Eva y se acercaba a mi siseando.

Quise apartarla de Eva con mi mano y me gritaron.

—No la toques es Lilith.

—¿Ella es Lilith? —pregunté.

Siseando me dijeron:

—Sí, soy Lilith ¿Por qué tantas dudas Adán? Vengo en son de paz. Vengo a decirte que tendrás la vida que deseas. Un humano que nacerá, crecerá, se reproducirá y morirá. Porque ese es tu deseo.

Su lengua se metió dentro mi boca y dentro de mí noté un terrible dolor y me abracé a Eva. En segundos mi cuerpo me abandonó para segundos después volver a él.

Abrazado a Eva yo había vuelto a nacer. Retomé mi vida. Y la historia continúa.

Soy Adán y Eva es mi mujer y tengo dos hijos Abel y Caín.

Lo que sucedió entré ellos ya lo sabéis y no tengo porque contarlo otra vez.

LUCIFER

Satán truncó mis planes de ser... es algo que pronto sabréis.

Estaba en mí casa cuando el vino a visitarme. Me alegré de verlo e incluso lo deseé. Era hermoso demasiado hermoso para no poseerlo. Pero el... se encaró a mí diciéndome.

—Quiero ser cómo tú.

—Cómo yo —le dije.

—Si, cómo tú. Te he visto con esa mujer. He visto lo que hacías y yo quiero disfrutar de ese placer también. Enséñame —me exigió.

Me entró el pánico y quise huir pero él no me dejó. Me cerró el pasó con sus alas y... me soltó.

—Poséeme.

—Nunca.

Entre nosotros hubo una terrible discusión. Que acabó...

Esa discusión me llevó hacer lo que yo no quería y ese desgraciado sé salió con la suya.

Se transformó en un demonio y es cómo hoy en día lo conocéis.

Se sublevó contra el creador. Creando su propio reino y en honor a mi estúpido favor yo soy uno de sus comandantes.

Yo quería ser... y que soy uno de sus más fieles servidores.

Estoy buscando a Lilith ¿Sabéis dónde está?

Él la desea cómo esposa y yo...

Sé que esta entré vosotros humanos y la encontraré. Y ese otro humano no ocupara el puesto de mí señor antes acabaré yo con su vida.

Él no será rey, pues él tiene otro destino otra misión.

Muy pronto nos veremos mis queridos mortales.

TUTANKAMON

Me desperté sobresaltado. Miré a mí alrededor, con mis manos palpé mí cuerpo. Estaba sudado y muy caliente. Me levanté de mí lecho y caminé hacía la puerta y la abrí y caí sobre uno de mis soldados que gritó a su compañero.

—Corre, busca al médico del faraón. Yo mientras lo trasladare a su aposento.

Yo no quería ningún médico y me aparté de ese idiota. Y continúe andando por aquel largo pasillo hasta llegar a una ventana dónde me pare y me quede observando la luna. Y me dije.

—Hermosa luna, tan hermosa cómo mí Lilith.

—¿Quién es Lilith? —me preguntaron.

Me di la vuelta y vi a una niña. De cabellos negros y unos ojos del color de la miel, su piel emanaba un dulce perfume que me atrajo hacia ella tomándola por la cintura y mis labios rozaron su cuello e iba a...

Cuando una extraña voz me soltó:

—Vas alimentarte de tu futura esposa Tutankamón.

La solté y salió corriendo y se escondió entré unas columnas y se quedó observando a ver lo que hacía o no hacía y pregunté alarmado.

—¿Quién anda ahí?

De entre las sombras salió alguien que se fue acercando muy lentamente hacia mí.

Algo muy frío se enroscaba por mí pierna ¿Qué era?

Escuchaba un siseo. Mi cuerpo estaba paralizado. Me estaba quemando por dentro. Mis huesos se iban partiendo y yo no podía gritar. Y unas manos estiraban de esa cosa y le gritaba:

—¡¡¡Vas a matarlo!!!

—Es lo que él desea —le contestaron ¡¡¡APARTA!!! —le grito.

—No voy a dejar que lo mates.

—¿Cómo quieras niña estúpida? «Risas» La muerte ya ronda por tú faraón. Y yo le dejaré hacer su trabajo pues el mío aqui ya ha terminado.

Un dolor agudo atravesó todo mí cuerpo y pocos segundos después me desmayé.

Desperté en mis aposentos rodeado de médicos que exploraban cada rincón de mí cuerpo sin hallar nada raro. Tenía sanguijuelas alimentándose de mí sangré y me las quite y furioso les grité a esos médicos.

—Quiero la cabeza de Nefertiti.

—Mi señor... ella es...

—Ella es... ¿Qué es ella? —le pregunté a ese estupido médico. Exijo que me lo digas o morirás.

Temeroso me dijo.

—Nefertiti es su mujer.

—¡¡¡MIENTES!!!

—No le miento mí señor. Pregúntele a su mujer, ella se lo dirá.

—Eso haré.

Ordene a mis soldados que trajeran a mi presencia a Nefertiti.

Unos minutos más tarde llegaron con ella. Estaba mal herida y desnuda y medió muerta. Miré a mis soldados y les pregunté.

—¿Quién ha ordenado esto?

—Usted, mí señor.

Yo no recordaba haber ordenado aquello y me quede mirándola cómo un idiota. Y fue cuando...

Recordé a Lilith, ordene que la buscaran por todo el palacio y no la hallaron. Ordene a uno de esos médicos curar a Nefertiti.

Y quise estar solo en mis aposento.

Y comencé a caminar por mis aposentos, y ya cansado de caminar por mis aposentos salí fuera de ellos y continúe caminando hasta salir fuera de palacio. Una vez fuera de palacio continúe con mi paseo y al amanecer ya cansado y sin fuerzas me deje caer sobre la arena y cerré los ojos y la vi.

—Lilith eres tú.

—Sí, soy yo. Es hora de que regreses al mundo de los mortales y te olvides de mí. Tienes una misión que cumplir y es gobernar a tu pueblo, una vez hayas cumplido esa misión dejarás de existir. Y en un futuro próximo serás venerado y observado por todo el mundo.

Tal como término decir esas palabras ella desapareció. Y yo regrese a palacio. Me casé con Nefertiti. No tuve descendencia y si la tuve no la recuerdo. Meses más tarde enferme. Muriendo unos días más tarde. Tenía 18 años. Años más tarde descubrieron mi pirámide e intentaron averiguar de qué a había fallecido, unos dicen de cáncer otros... en resumidas cuentas que nadie lo sabe.

Mis tesoros están expuestos a la vista de todos. Y soy feliz por ello, esos humanos buscan la tumba de Nefertiti y espero que no la encuentren jamás y ella pueda descansar en paz y no ser profanada como lo fui yo.

Este es mi final. Pero no el de la historia pues esta continúa.

MIGUEL

Me desperté con la palabra furcia en mis labios. Estaba excitado y Gabriel no dejaba de mirarme al igual que un joven ángel que había detrás de él. No comprendía porque me miraban así y sobré mí cayo una tela y una orden.

—Vístete, hemos de ir en su busca.

—Vestirme —quise saber ¿Por qué —le pregunté.

—Sí, quiero que te vistas y luego hablaremos en privado Miguel. Y no tardes en hacerlo tenemos que encontrarla antes de que anochezca.

Nunca había visto a Gabriel tan enfadado, no sabía que le ocurría y necesitaba saberlo y no saldría de allí hasta saberlo. Me levanté del suelo y me coloqué esa tela alrededor de mi cuerpo y le pregunté.

—¿Por qué estaba desnudo?

Me miró sin contestar. Vi su mirada y me resulto extraña. Él no dejaba de mirar de cintura para abajo. Y le pregunté.

¿Qué es lo qué miras?

Me retiró la tela y me soltó.

—Esto. Yo también lo tengo y él dijo señalando a un niño. Y tú...

—Y yo que.

—Pues tú... (Silencio) no dejabas de... (Otro silencio) tocar esa cosa ¿Por qué lo hacías? —me preguntó.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me lleve la mano a mi pene y comencé a masturbarme otra vez.

—Basta Miguel ¡¡¡PARA!!! —me gritó.

—Porque —le contesté.

—Porque ese placer no es prohibido. De ese placer solo disfrutan los humanos y nosotros no lo somos ¿Sabes lo que somos? —me preguntó.

—Si —le contesté. Se lo que somos Gabriel. Somos hombres y como tales tenemos derecho a disfrutar de este placer solos o acompañados de nuestra otra mitad.

—Tú no eres un humano. Eres un ángel.

—Ya no soy ese ángel y sabes porque ya no lo soy Gabriel .Porque pequé con ella. Ella me enseño que es el amor y el amar no es pecado o si lo es Gabriel.

Se apartó de mí y al hacerlo...

Ella estaba allí. Camino hasta nosotros y cuando estuvo a mi altura me sonrió apartándome de su camino. Observe su cuerpo desnudo y la deseé como muchos de vosotros la hubieras deseado. Gabriel también la observaba y mientras lo hacía iba retrocediendo y ella avanzando hacia él. Su piel desprendía un extraño perfume que me atonto durante unos segundos.

Gabriel apoyo su cuerpo en un árbol y extendió sus alas y le gritó.

—No te acerques a mí monstruo. No pecaré —le decía.

—Mi querido Gabriel sé que me deseas lo leo en tus ojos. Poséeme y serás él hombre más feliz de la tierra.

—Yo no te deseo. Tú eres un demonio. Eres la reencarnación del mal, el pecado.

—Son tus ojos los me ven así pero no tu corazón. Hazle caso a tu corazón y poséeme.

Ella acariciaba su cuerpo. Este se transformo en esa hermosa serpiente y comenzó una extraña danza con él, sus ojos amarillos me hipnotizaron también y me arrastraron a ese extraño juego también.

Sin más le quité la tela a Gabriel y mis labios rozaron los suyos y él no dejaba de mirarla y de mirarme a mí.

Hasta que el juego se transformo en lujuria y esa lujuria en muerte.

Os preguntaréis porque. Os lo diré. Una vez recobro el conocimiento y Gabriel vio su pecado se suicidó. Su muerte me dolió, él era mi amigo, mi hermano. Él lo era todo para mí y al ver su cuerpo colgado de un árbol y sin alas endureció mí corazón. Esa fue mi transformación y mi nueva vida. Perdí mis alas y me transforme en un hombre con una misión que ningún mortal se acercara a Lilith por su bien estar. Ella es un demonio y de los peores. Yo había pecado con ese demonio y ahora debo de purificar mi alma. Y velar por vuestra seguridad.

SATÁN

No podía creer el poder que emanaba de mí cuerpo. La transformación que había tenido había dejado de ser un ángel para transformarme en dios.

Un dios dispuesto a revelarse a su creador. Un dios dispuesto a conquistar el mundo. Un dios con ansia de poder. Un dios con deseos carnales. Y mandé a Lucifer en busca de Lilith. El me ha dado este poder y en agradecimiento a ello el es mi comandante, mi segunda mano. Él gobernara a mi lado y juntos formaremos nuestro reino y conquistaremos mundos.

Quiero a Lilith a mi lado porque ella dará a luz a mis vástagos y ellos dormirán al mundo.

Ya han pasado meses desde la partida de Lucifer y no tengo noticias de él. Estoy inquieto y he decidido salir en su busca.

Ya salía de mi reino cuando un joven me dijo.

—No iras a ningún sitió. No permitiré que la encuentres, ella no te servirá, ella no te pertenece. Ella será humana. Como lo es tú comandante. Y como lo voy a ser yo.

—¿Quién eres? —le pregunté.

—Soy Miguel. Antes un arcángel ahora ya no soy nada. Bueno si lo soy Satanás, soy quién te impedirá reinar, voy a ser tú peor pesadilla. Ya puedes volver a tu reino y olvidarte de Lilith y tú comandante porque ellos ahora son humanos. Humanos que morirán cuando les llegué su hora.

Aquel estúpido no podía joder mis planes. Yo también seré humano y buscaré a mi fiel comandante y os destruiremos.

Lilith me pertenece y riéndose me dijo.

—Lilith ya tiene su dueño, sólo te daré una pista. Él es rey de reyes. Lilith es su reina —me acabo diciendo.

Regresé a mi reino. Pero pronto me veréis en el vuestro.

LUCIFER

Como os ha contado mi señor fui en busca de Lilith. La halle en la cueva donde nos conocimos y al verme se lanzo contra mí. No pude esquivarla y no evitamos esas caricias que ambos necesitábamos.

Ya consumando nuestro amor apareció un joven, yo no lo conocía pero Lilith al verlo dio un paso atrás y señaladolo le dijo.

—Miguel eres tú.

—Si soy yo Lilith. Por tú culpa él esta muerto y vosotros tenéis una misión que cumplir, volveréis al mundo de los mortales y los protegeréis de vuestro señor Satán —les dije señalando a su comandante.

Quise atacarle pero...

Y él abatió sus alas sobre nosotros formando un extraño remolino y nuestros cuerpos encogieron y yo comencé a llorar. Me tomo en sus brazos y me susurro.

—Podría matarte pero no lo haré. Hora de viajar niños.

Nos dejo en un extraño edificio y desapareció.

Al ver aquellas personas me asuste ¿Dónde nos había dejado? Y una voz.

—Sor María en la canastilla hay una nota.

—Léala

Y así lo hizo.

Cuiden de mis hijos por favor y en su mayoría de edad deseo que él sea cura y ella monja. Espero que hagan el honor de cumplir este deseo

“Que dice ese loco yo cura ni lo sueñes. Yo sirvo a mi señor Satán y ella será su esposa como él ordeno” pensé mientras entraban la canastilla.

He aquí mí nueva vida. Pero juro que no seré cura y ella no será monja. Ella será la puta que es

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