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2 min
La hora veinticinco.
Varios |
26.09.16
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Sinopsis

Inspiración.

Para gente como yo, el día no tiene 24 horas ni mucho menos. A gente como yo, los dioses les han bendecido con una hora más. Esa hora es la hora 25. Y quiero que sepas que en esa hora pasan cosa maravillosas. En esa hora se crean composiciones tan hermosas que te hacen llorar, en esa hora se componen canciones que acarician el alma, en esa hora se contacta con la inspiración y se le arrebata una pizca de poder. Poder que durante una hora eterna pertenece al escritor, al poeta, al compositor, al cantautor o al dramaturgo. Una hora que para muchos llega a altas horas de la  madrugada, como a mí me sucede, a otros mientras cantan bajo la ducha y salen de ella para escribir lo que acaban de cantar y otros, más afortunados, tiene más de una hora 25 al día. En la hora 25 fue cuando Shakespeare escribió sus obras, con las que alcanzaría la inmortalidad. En la hora 25 fue cuando Poe más drogado estaba y más miedo tenía, por suerte siempre con una pluma. En la hora 25 fue cuando Nietzsche se convertía en un superhombre. También fue en esta hora cuando Pablo escribía sus epístolas a los corintios y estoy seguro que de ella Whitman era un fiel adicto.  Pero como cualquier don divino, esta no viene sola. Tiene muchas contrapartidas y solo los más valientes se atreven a vivir en ella. Otros por temor a que nunca llegue ya no la esperan y se conforman con recordar lo que hicieron el la hora 24 anhelando la hora siguiente. ¿Qué cómo llegas a ella? Más bien es ella la que te llega  a ti. Tienes que estar preparado porque si llega y tú estás con otros quehaceres, te abandonará y solamente sentirás su ausencia tardando cada vez más en llegarte. La hora 25 es algo que solo entenderás si has estado en ella si no…lo siento pero los dioses no te han bendecido con el don y si de verdad crees que es un don divino, es que realmente no te mereces pasar ni un segundo en la hora 25. 

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