cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

6 min
La Huida
Históricos |
31.07.19
  • 5
  • 0
  • 464
Sinopsis

Un microrelato basado en la realidad que se vivió en Catalunya durante la guerra civil española y la época franquista.

1937, Montcada, Catalunya, España 10.30pm

Ángel entro irrumpiendo por la puerta, como esperando encontrar algo, o alguien. Pero no encontró nada; ni nadie. En un gesto de impotencia y desesperación se giró para dedicarle una mirada de súplica a su mujer, Marina, que ahora permanecía quieta en el portal, como esperando algo, o a alguien.

- No lo encuentro por ningún lado. -le dijo Ángel a Marina, abatido. - ¿Dónde está...? Llevo todo el día buscándolo Marina. Tot el día. Lo único que sé es que, si no fuera un maldito idiota, hubiera sido capaz de estar a su lado cuando el me necesitaba…

- ¿Cuándo él te necesitaba? Está claro que estas demasiado nervioso, alguien ha dicho algo… por eso ya no está. No es tu culpa. Se ha ido, y si lo ha hecho es para protegernos. - le decía Marina a Ángel, en un vano intento por calmarlo. Él, por su parte, seguía ensimismado en culparse de los hechos.

- ¿porque tengo que ver la realidad ahora? Están encerrando a la gente ¿sabes?, se llevan a los que piensan diferente. Los detienen y los ejecutan…deberíamos irnos con él, escondernos para poder luchar más adelante. ¿Porque tienen que hacernos esto? ¿Y si él…? - y se le llenaron los ojos de lágrimas. En unos segundos un torrente de agua emanaba de sus pupilas como un rio interminable. Ya no sabía ni si quiera porque lloraba, o por quién. Quizás en parte por José, por supuesto, porque le preocupaba; por no saber dónde demonios estaba; por ser su única conexión con lo más cercano que tenía a una familia; por creer perderlo. La dulce voz de su mujer consiguió sacarlo de ese profundo ensimismamiento.

-¡…es per nosaltres Angel! Lo ha hecho por nosotros -le decia Marina, esta vez en su idioma paterno, para intentar captar su atención. Le cogió de las mejillas con fuerza, y mirándolo a los ojos intento recitar las mejores palabras posibles para hacer a su marido consciente de la situación. - Si no hacemos esto bien y rapido, facilmente vaya a peor.

Angel finalmente volvió en sí, y tras dedicar unos segundos a recuperar el aliento, decidió empezar a buscar algún tipo de pista sobre qué había pasado con José o sobre donde estaba. El primer lugar donde se dirigió fue al escritorio de José, con algo de suerte encontraría algo. Rebusco en todos los cajones posibles.
 

Encontró un pisapapeles; varios frascos de tinta vacíos; una pluma vieja con su respectivo estuche; varias monedas sueltas y todo un desorden inentendible de documentos sobre la casa: cuentas, cartas, fotografías e incluso una pequeña grabadora con una cinta dentro.Con esto último, se le hizo al instante un nudo en el estómago.La cogió y le dio al botón de “play” sin pensarlo.

La cinta empezaba con un ruido parecido a el sonido que hace un papel al arrugarse, y se extendía durante unos largos segundos; luego terminaba de golpe. La escucharon varias veces hasta que Marina pudo distinguir (o creyó hacerlo) una breve respiración en la grabación, pero nada más. Detrás de la grabadora, pegada, encontraron una nota de papel doblada. La cogió y la despegó.

Escrita a mano, con su propia pluma, los rasgos de la letra se mostraban firmes y claros mientras relataban lo que parecían unas últimas palabras, o más bien una despedida. Ángel, impotente, no podía dejar de llorar mientras leía unas palabras que se le clavaban en el corazón con cada sílaba; con cada trazo; con cada letra. Lloraba a lágrima viva. Sujetaba el teléfono con tanta fuerza que empezó a clavarse las uñas en la palma de la mano. Pero había esperanza; José había desaparecido, pero no para siempre. Hablaba de huir, de ir a un pueblo cercano pero escondido, perdido en las montañas, algo más ajeno a tanto control e injusticia aún, si se organizaban bien podían encontrarse ahí algún día, cuando todo mejorará.

 “Santa Maria de Martorelles” repitió Ángel en su cabeza “No puedo olvidar este nombre, nunca”.

Tras varios minutos, Ángel consiguió serenarse y continuó con la incesante búsqueda de algún tipo de explicación para lo que estaba sucediendo. Justo antes de que abriera la boca para hablar con Marina, ambos dejaron de respirar y se sumieron en un profundo silenció cuando desde el exterior de la pequeña casa en la que vivían llego el ruido de un crujir de ramas secas. Había alguien fuera de la casa. Marina se puso de los nervios. Se quedaron petrificados.

“Ding dong”. Una voz gutural pareció romper los cimientos de la casa cuando traspaso la puerta y llegó hasta los oídos de Marina y Ángel, y les golpeo en el corazón tanto como en la mente, produciendo en ellos una combinación de miedo y rabia inaguantables.

-Señor y señora López, policía, abran la puerta. - dijo.

Justo después de eso, Ángel arrugo la nota rápidamente y sin decir una sola palabra se la metió en la boca y empezó a masticarla mientras le hacia un gesto a su mujer para que se dirigiera a atender en la puerta.

- ¿Señora López? Es un asunto urgente, no se lo vamos a repetir más veces, hay luz en la casa y hemos visto movimiento. Abran. - repitió la voz.

Ángel seguía masticando. Mientras tanto Marina cogió la grabadora y se la metió tan adentro como pudó en la entrepierna para guardarla; con algo de suerte, aunque los registraran también a ellos no encontrarían nada. Luego se dirigió hacia la puerta mientras les decía a los agentes que se encontraba indispuesta.

Ángel trago el ultimo trozo de papel cuando abrieron la puerta intentando aparentar normalidad. Aun así, el policía ya los esperaba luciendo una sonrisa maléfica que rozaba el goce. Tras varias preguntas protocolarias fue directo al grano.

- ¿Dónde está José Martínez Santos? Lo voy a preguntar una sola vez, y sabemos que él vive aquí.

-No tenemos ni idea de donde…

El segundo guardia se acercó lentamente desde detrás del sofá donde se había sentado el primero, y camino hacia ellos hasta llegar al lado de su mujer. “¡Zas!” De un culatazo, el guardia que llevaba todo el rato en silencio le rompió la nariz a Marina, y este callo al suelo con fuerza antes de escupir sangre en la alfombra del sillón. Ángel hizo el intento de incorporarse, pero el guardia lo apunto al instante con el fusil y soltó dos palabras que terminaron de asustarlo.

-Ahora hablemos.

“Santa Maria de Martorelles” pensó de nuevo, mirando a su mujer tendida en el suelo.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato no tiene comentarios
  • A veces muchos desearíamos tener un lugar al que huir y poder llamar hogar. Ese lugar no tiene porque ser material, ni mucho menos una persona; a veces ese lugar puede incluso llegar a ser la soledad, la absoluta soledad, donde el olvido es la mejor arma para curar el alma. Pero a veces, la soledad y la realidad, para algunas personas, por desgracia, puede ser su peor pesadilla.

    Un microrelato basado en la realidad que se vivió en Catalunya durante la guerra civil española y la época franquista.

    “- ¡Quiero hablar con el comisario! - le dijo la mujer al androide que se encargaba de atender a la gente en la entrada de la comisaria. Ella estaba fuera de sí. - como no me lleves ahora mismo frente a quien sea que este al mando de esta pocilga te juro que te arranco los tornillos uno a uno hasta que sirvas para lo mismo que sirve un clip roto, chatarra.” Un drama de ciencia ficción en formato de relato.

    Cogió la nota que había dejado José en el escritorio. Escrita a mano con boli azul, los rasgos de la letra se mostraban firmes y claros mientras relataban lo que parecían unas últimas palabras. Ángel, impotente, no podía dejar de llorar a la lágrima viva mientras sentía que le ardian los ojos. Sujetaba el teléfono con tanta fuerza que empezo a clavarse las uñas en la palma de la mano.

    Un cuervo llego volando y grazno al posarse en el borde de una cristalera del tejado. Un trozo de cristal roto se desprendió y cayó al vacío, cerca de dos figuras extrañas que se movían. El cuervo no había llegado por casualidad. Venía por alguna razón, ¿quizás el hedor a muerte? Algo le decían sus sentidos, por eso estaba allí, y llegará por casualidad o no ahora sí que podía percibir ese hedor. El inconfundible olor a sufrimiento y sangre.

    SINOPSIS: Año 2058. Una nave industrial se alza en el atardecer de una tarde de Verano. Una figura osura cruza bajo el umbral de una farola que parpadea, intentando revivir. La figura llega dispuesta a afrontar su... ¿destino? << ¿Donde esta S.42?>> se repite una y otra vez en su cabeza. <<Haz todo lo que sea necesario>>.

    De vuelta al presente, Samantha sigue con su adorado ritual. Arta, intenta evadirse de un mundo que se ha resignado frente a la pérdida de lo más importante para la vida. La libertad. Se trata de un pequeño fragmento de una historia mas larga en la que estoy trabajando. Si te gustan las palabras y los mundos interiores de las pequeñas cosas, creo que esta es tu novela y espero que te guste. Seguiré colgando cosas, avanzando junto a Samantha y su historia. Cualquier critica, comentario, valoración o sugerencia acerca de la historia es bienvenida y seguro de gran ayuda. Espero que disfruten del mundo que estoy creando y lleguen a amar a este personaje por lo menos la mitad de lo que estoy empezando a amarlo yo. Muchas gracias de antemano y sobretodo: disfruten!!!

    Acelera y sonrie.

    Año 2250. Samantha se despierta de nuevo. Hoy es Domingo. Los Domingos son buenos dias. Y hoy Samantha esta ilusionada. Es su octavo cumpleaños. (Capitulo II). Se trata de un relato en desarrollo. Pueden encontrar la primera parte en mi perfil! Muchas gracias de antemano! Cualquier comentario o consejo seria de gran ayuda y estoy abierto a discutir todo tipo de ideas.

  • 15
  • 4.55
  • 171

Escribo en prosa, en verso, o incluso una mezcla de las dos. Escribo para desahogarme, escupo sobre todos mis demonios y los de los demás. Mi mayor proyecto es una novela de ciencia ficción , aunque también tengo en el horno una “colección” de relatos cortos. También me encanta el terror, el drama, la historia y todo lo que te anime a pensar y explorar tus propios límites. Aprender, en general, es algo que me fascina. Y hacerlo leyendo me parece vital para cuidar el alma. Si te gustaran mis escritos, mis versos, o los primeros capítulos de “Crónicas de una Caída” , o no, no olvides comentar lo que te haya parecido y calificar, es siempre una buena noticia saber que piensan mis lectores. De todo se aprende! Un saludo!

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.06.20
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta