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6 min
La invasión que llegó por el portal de la marquesa.
Fantasía |
28.11.19
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Sinopsis

Bakar vivía en la granja que heredó de su padre hace siete años.

Ambos habían trabajado mucho tiempo en ella y vivido felices, pero cuando el marqués murió en extrañas circunstancias y su hija heredó la marca, todo cambió a peor.

Los productos de la granja apenas se vendían, la gente no tenía con qué comprarlos. Los impuestos habían subido exponencialmente y muchos hombres antaño libres eran ahora esclavos de la marquesa al no poder pagar los impuestos.

El padre de Bakar ya mayor y preocupado por su hijo le dijo que se fuera, pero Bakar no quiso hacerle caso, toda la vida había estado allí con su padre y durante muy pocos años con su madre que murió por una enfermedad.

Y una tarde mientras echaba comida a las gallinas vio una especie de hombres grises que se acercaban armados tratando de ser sigilosos y entonces aparentando no haberles visto y de forma calmada entró en casa y fue a por la espada de su padre y esperó detrás de la puerta a ver qué ocurría.

Y no tuvo que esperar mucho, uno de los hombres grises dio una patada a la puerta y los otros dos que le acompañaban entraron apresuradamente con las armas en la mano, el primero notó como la espada de Bakar le atravesaba la espalda y salía por su pecho, mientras éste se desplomaba con la espada ensartada y aprovechando el efecto sorpresa, Bakar atizó un puñetazo en toda la boca al segundo enemigo y cerró la puerta dándole en toda la cara al que había dado la patada en la puerta.

Tras recoger la espada de su primer enemigo mató al que había dado un puñetazo que estaba inconsciente en el suelo tras el brutal puñetazo y después abrió la puerta y tras luchar unos pocos segundos con el último enemigo le cortó la mano de la espada y después de ponerle la espada en el cuello le pidió que le contase que clase de bichos eran y que hacían allí.

Y el grisáceo humanoide comenzó a cantar, la marquesa Rivaula era una maga y había estado construyendo un portal dimensional con el que traer un ejército monstruoso, pero los seres grisáceos que pretendía que fueran sus soldados la habían traicionado y tuvo que huir por unos pasadizos ocultos de su castillo.

Los que habían atravesado el portal se hacían llamar xeroles y eran una raza de guerreros que vivían en un planeta que dominaban aunque todavía existiesen otras razas como las arpías y los dragones que se resistían. Por fortuna estos últimos no cabían por el portal.

Los xeroles habían destruido la capital de la marca, Bijun y ahora estaban saqueando los pueblos adyacentes y así es como ellos habían llegado a la granja.

A Bakar le daba igual la gente de su pueblo puesto que no tenía amigos y la gente no le trataba nunca bien y tampoco conocía a la gente de Bijun así que tras quitarles las cosas de valor a los enemigos, dejó con vida al último.

Cogió una gran mochila y tras llenarla de comida, agua, ropa y cosas útiles y ponerse la armadura de uno de los xeroles, enfundar en la vaina la mejor espada que encontró y ponerse un llamativo casco con plumas rojas de algún animal que no conocía partió en dirección hacia el sur, quería alejarse lo máximo posible del portal para seguir con vida.

Llevaba semanas huyendo y por los pueblos que pasaba daba aviso de la invasión, pero normalmente se reían de él y le tomaban por loco, Bakar continuaba sin perder demasiado tiempo en los pueblos y con provisiones nuevas.

Un día vio a una mujer con el torso desnudo tras un barranco atada a un árbol que pedía auxilio, Bakar se acercó al barranco y tras buscar un par de árboles los cortó con un hacha que llevaba y les tendió para cruzar el barranco.

Al acercarse la mujer se desató y se lanzó hacia él enseñando unos colmillos puntiagudos y desplegando unas enormes alas que le daban una gran velocidad pero cuando estuvo cerca la arpía no puedo recordar nada más, tras llevarse un puñetazo en la mandíbula y perder el conocimiento había sido atada de verdad al árbol y cuando despertó vio como Bakar comía carne que había cocinado en una olla y tras darse cuenta éste de que la arpía había recuperado el conocimiento le ofreció un poco de carne que ésta no quiso aceptar en principio, pero que aceptó varias horas después.

Tras mucho sin hablar la arpía preguntó finalmente ¿porqué no has sido irresistiblemente atraído hacia mí y has caído por el barranco al venir corriendo hacia mí como todos los demás?

Bakar respondió: aunque lucieses bien, cuando abriste la boca y sacaste esas alas de buitre albino perdiste parte de tu encanto.

La arpía tras maldecirle en una lengua extraña dijo que tal vez su magia fallase en este planeta.

Bakar dijo que si los rumores son ciertos, su madre era la hija bastarda del abuelo de Rivaula, un poderoso mago que sirvió muchos años al emperador y fue recompensado con la marca del norte, una pequeña extensión de tierra en forma de península que estaba rodeada de mar excepto al sur y en la que había un pueblo grande, Bijun y seis pueblos más de pequeño tamaño. Por lo tanto es posible que tuviese cierta resistencia a la magia.

Bakar la dijo: oyes pájara, ¿Cómo quieres que te llame?

La arpía tras una mirada de pocos amigos dijo su nombre, Nikalita, pero podía llamarla Nika.

¿Y qué haces embaucando podres granjeros para que se despeñen?

Pues me los como respondió la arpía.

¿Y qué haces aparte de comer humanos? siguió interrogando.

Trabajo de exploradora para los xeroles desde hace años y a cambio dejan mi pueblo en paz. Pero creo que a estas alturas habrán muerto ya todos mis seres queridos puesto que llevo ya más de veinte años trabajando como exploradora y mis padres eran bastante viejos cuando me apresaron.

Bueno, dijo Bakar, después de reposar un rato junto al fuego, te soltaré para que te vayas donde quieras, pero como vuelvas a molestare, te arranco la cabeza.

Nika miró incrédula a su apresor que se tumbó y enseguida empezó a roncar.

Horas más tarde Bakar desató a Nika y se puso a caminar siguiendo su camino hacia el sur, pero Nika cuando estaba ya a más de cien metros gritó que la esperase, que no quería volver con los xeroles y que iría con él si no le parecía mal, a lo que Bakar respondió que no.

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Vimara significa "Famoso en la Batalla", como el señor de la guerra y caudillo gallego que reconquistó Oporto a los moros. Desde pequeño me han gustado la fantasía y la ciencia ficción. Ya de niño me inventaba mis historias y ahora quiero escribirlas. Propicios días/noches.

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