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108 min
LA LEYENDA DEL ESPADACHÍN VERDE: LA VARA MÁGICA
Fantasía |
12.09.17
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Sinopsis

Anteriormente publiqué varios fragmentos de mi libro en proceso de creación. Ya he escrito un 1/3 del libro, y os puedo mostrar la introducción entera. Ahora escribo el nudo. Espero que lo disfrutéis. Si encontráis alguna falta decidla y valoradlo, por favor... :) Un saludo.

PRÓLOGO

LA VARA MÁGICA

 

 

En Runacia, una gran ciudad medieval, una reciente creada banda de experimentados criminales, le ha robado a un alumno practicante del arte marcial Wuju, Wukong, su preciada vara mágica. Arma ancestral de su familia por su gran valor y unicidad. Su maestro, Shen Yi, presiente que su alumno está en problemas gracias al poder del Wuju y acude en su rescate. De camino, se encuentra con la princesa de Runacia, Lisandra.

 

 

(En un callejón de la ciudad de Runacia).

 

 

LISANDRA: [Cortándole el camino a Shen] El camino está bajo construcción.

 

MAESTRO SHEN: Incluso una belleza como usted no podrá persuadirme con tal de que no cumpla mi objetivo. Seguramente está intentando detenerme, pero nada ni nadie podrá lograrlo. Ahora déjeme continuar mi camino.

 

LISANDRA: [Vacilante] Escuché que el Mono [Wukong] tiene un amigo llamado Shen Yi que lleva una bonita armadura verde, posee una larga barba blanca y blande una ligera espada débil. ¿Eres tú? [Le mira de forma desafiante].

 

MAESTRO SHEN: ¡Sí, soy yo! Por tu armadura y escudo dorados y tu figura esbelta, debes ser Lisandra, la Iluminada.

 

(Lisandra se ofende por llamarle "la Iluminada", aludiendo a su locura al pensar que es hija del Sol, y le ataca con su gran espada dorada, para después arremeterle con su escudo. Cuando está a punto de asesinarle, aparece Ren, un matón de la banda criminal).

 

 

REN: [Tras Lisandra] ¡Lisandra no!, no hay necesidad para que hagas eso. Ya tenemos la vara mágica de Wukong, el Mono. Ya podemos marcharnos.

 

MAESTRO SHEN: [Reincorporado y furioso] ¡¿Qué?! ¡¿Le robaron la vara a mi alumno Wukong?! Mi intuición Wuju me alertaba, ¡¿y resulta que era debido a eso?!

 

LISANDRA: [Algo arrepentida pero firme] Emm...S...sí.

 

MAESTRO SHEN: Incluso yo no hago cosas como esas, pero usted, una princesa... es tan... ¡despreciable!

 

LISANDRA: [Violenta] ¡¿Y tú que sabes?! ¡No entiendes la razón por la que le hemos robado la vara a tu alumno!

 

MAESTRO SHEN: Puede que yo no la entienda... ¡pero mi espada sí!

 

 

 

(Shen se coloca en posición de ataque y rápidamente corre hacia Lisandra para embestirle, cuando de repente recibe un disparo procedente de alguien tras Lisandra. Shen aguanta el disparo gracias al poder Wuju, pero se detiene).

 

 

MAESTRO SHEN: [Molesto y confundido] Argh... ¡¿qué ha sido eso?!

 

EDWARD: [Aparece de entre las sombras] ¡Ja,ja,ja,ja,ja! ¿Realmente intentabas quebrar la armadura de Lisandra?

 

MAESTRO SHEN: [Sorprendido] ¡¿Quién eres?! [Observa que en su cinturón de cuero lleva la vara mágica de su alumno] ¡¿Dónde está Wukong?!

 

EDWARD: [Vanidoso] Oh, relájate amigo mío... mi querida compañera Irelia te enseñará a tu pobre Mono. Nos ha sido de mucha ayuda. Ha decidido entregarnos su preciosa vara dorada. ¿No es así? [Dirige su mirada hacia un rincón oscuro]

 

(De la oscuridad emerge Irelia, compinche de Edward, la cual lleva a rastras al alumno de Shen. Al acercarse, lanza bruscamente a Wukong, que se estampa contra una de las paredes de la calle).

 

 

MAESTRO SHEN: [Exaltado] ¡¡¡Wukong!!! ¡¡¡¿Qué es lo que te han hecho?!!! ¡Sois todos unos impúdicos!

 

WUKONG: [Tirado en el suelo, herido y extenuado] Ma...maestro... yo... lo siento...

 

EDWARD: [Alejando la atención de Shen hacia Wukong] Pareces un viejo hombre que ha pasado por mucho... ¿por qué no te nos unes?

 

MAESTRO SHEN: [Amenazante] ¡No! ¡Nunca! Si no devuelves la vara...

 

EDWARD: [Acercándose a Shen con una orgullosa sonrisa] ¿Qué harás?

 

(El resto de compinches se acercan. Shen queda inevitablemente rodeado, aunque en posición de defensa y sin quitarle el ojo a ninguno de ellos.)

 

MAESTRO SHEN: ¡No me retractaré! ¡Eso sólo es digno de cobardes inmorales!

 

IRELIA: [Apoyada en la pared, orgullosa] Recordaba pensar que eras más listo...

 

MAESTRO SHEN: Irelia, no esperaba que perdieras tu moralidad. Cuando te expulsé del dojo por usar métodos demasiado violentos que rompían con el código, nunca llegué a pensar que acabarían también rompiendo con tu mente y alma.

 

IRELIA: Sí, superé mi forma de pensar. Además, Edward me valora más que cuando lo hacías tú, ya que me permite usar mis poderosas habilidades de combate. Son efectivas, ¿eh?

 

MAESTRO SHEN: [Cortante] No. Has perdido todo mi respeto.

 

 

 

(Tras escuchar las duras palabras de su antiguo maestro, Irelia decide callarse y mirar hacia el suelo, un tanto arrepentida y sorprendida por la inesperada respuesta de Shen. Demuestra un tanto de respeto hacia su ex-maestro. Shen comienza a acercarse a Edward).

 

 

MAESTRO SHEN: ¡Luchemos! [Edward] le dispara con su pistola, pero Shen sigue resistiendo debido al poder vital del Wuju, aunque tose y se ralentiza]

 

IRELIA: [Compasiva] Él es un mono extranjero que sólo sabe hablar, caminar recto y vestir de armadura. No es ni nunca ha sido de este planeta. ¿Por qué luchas por él?

 

MAESTRO SHEN: ¡Porque yo fui la primera persona que él conoció al llegar a este mundo!

 

(Edward dispara nuevamente a Shen. Shen cae arrodillado, pues su poder curativo Wuju comienza a agotarse al usarlo de forma repetida).

 

 

EDWARD: Estás demasiado debilitado y viejo como para librar una lucha justa con cualquiera de nosotros. Conoce tus límites. Ríndete.

 

MAESTRO SHEN: [Se levanta muy seriamente] Mientras me encontraba meditando durante mi peregrinación en las montañas Wukang, vi como un gran destello cayó del cielo. Cuando llegué al lugar donde se suponía que aquel haz de luz aterrizó, vi un pequeño bebé mono junto a una armadura y vara mágicas. No podía creer que eso era lo que había caído del firmamento, pero había algo especial en él que me llamó la atención. Decidí adoptarle, y le nombré Wukong, debido al nombre de las montañas donde "nació". Pasaron los años en el dojo Wuju, y Wukong presentaba unas habilidades de combate excepcionales, pero pese a ello siempre fue distinto. Fue por ser diferente y por ser mejor luchando, por lo que muchos de los alumnos Wuju le marginaron. Incluída tú, Irelia. Cuando yo era joven, solía ser un hombre de venganza, como vosotros, hasta que me inicié en el mundo del Wuju. Pero Wukong es diferente: desde su primer momento de existencia siempre ha sido alegre y animado, con el deseo de disfrutar de la vida y de no causarle daño a nadie. ¡No le guarda odio ni a mí ni a ninguna persona, y me llama Maestro!

 

EDWARD: [Mientras le apunta con su pistola] Bonita historia, ¡pero ha llegado el momento de que te calles, viejo! [Dispara]

 

(Pese a estar desalentado y gravemente herido, Shen no cae y se mantiene firme, haciéndoles creer que ese último disparo no le ha afectado. Continúa caminando hacia Edward en posición de ataque).

 

MAESTRO SHEN: [Haciendo un sprint mientras grita] ¡¡¡Devuélvele a Wukong su vara!!!

 

(Aparece inesperadamente Lisandra y detiene el ataque de Shen, situándose delante de Edward, y cuando éste llega le abofetea ferozmente con el escudo, de tal manera que Shen cae al suelo justo a la altura de los pies de ambos, aturdido).

 

REN: [Asombrado por la velocidad con la que ha ejecutado la intercepción] ¡Lisandra!

 

 

 

 

WUKONG: [En el suelo, decaído y destrozado] ¡¡¡No!!!... ¡¡¡Maestro!!! [Intenta levantarse pero no puede]

 

LISANDRA: [Sentenciando a Shen] Maestro Shen tiene sus motivos... y yo tengo los míos.

 

REN: Tengas los motivos que tengas, solamente deja que este cabrón [Edward] termine este tipo de cosas. Te irás acostumbrando... [Lisandra asiente y se echa a un lado]

 

EDWARD: [Vacilante] ¡Exacto, soy un verdadero cabrón! [Ríe]

 

(Edward dispara una vez más en el pecho de Shen, pero esta vez de forma definitiva. Shen cae derribado al suelo e ineluctablemente muere. Por unos instantes todo el mundo calla y reina el silencio. Todo parece un momento de respeto. Irelia y Lisandra miran algo apenadas el cuerpo del Maestro. Ren se enfurece al sentirse impotente por no haber podido evitar la muerte de un gran maestro Wuju, respetado por todos, y lanza su venablo con rabia, clavándolo a unos metros en el empedrado. Todos se marchan lentamente, dejando al hombre inerte en el suelo. Wukong, aun estando tendido en el suelo, lo ha observado todo y su cuerpo se ha convertido en una mezcla de emociones como tristeza, impotencia, sed de venganza y dolor. Termina perdiendo el conocimiento).

 

 

WUKONG: [Antes de desmayarse] Maestro...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO UNO

UNOS DÍAS DESPUÉS

 

 

(Interior de una sala del dojo Wuju. Mediodía.)

 

 

(En una sala de estar del dojo, se encuentran Seijo y Jorum, dos buenos alumnos Wuju. Se respira un ambiente de calma y reposo. Arrodillados, juegan amenamente en un tablero al tradicional go. Movimiento tras movimiento, intercambian alguna que otra palabra).

 

 

SEIJO: [Mueve una piedra blanca] Nueve.

 

JORUM: [Mueve una piedra negra] ¿Nueve años llevas viviendo aquí? Vaya...

 

SEIJO: [Mueve una piedra blanca] Sí. Cuando tenía nueve años, unos bandidos asaltaron mi aldea y quemaron muchas casas. Mientras eso ocurría, yo me encontraba cazando peces en un río cercano. Cuando regresé, la casa de mi familia estaba totalmente en cenizas. Mis padres y mi querida hermana se encontraban dentro. Al rato, vino un hombre a la aldea. Quería adoptar a todos los niños y niñas que habían quedado huérfanos. Así que Yumi, Irelia, otros y yo nos fuimos con él. ¿Y quién era ese hombre? Maestro Shen.

 

JORUM: Cuanto lo siento por todo aquello que le hicieron a tu aldea y a tu familia. Es un pasado arduo y difícil de olvidar. Pero siempre hay que mirar hacia el futuro y vivir en el presente. Hace nueve años que perdiste a tu familia, pero también hace nueve años que conseguiste otra. Todos en el dojo somos como buenos hermanos.

 

SEIJO: Cierto, pero no somos como buenos hermanos... ¡somos! buenos hermanos. Estamos el uno para el otro. Todos los alumnos del dojo sacrificaríamos nuestras propias vidas para salvar únicamente a uno de nuestros hermanos. Y ahora mueve otra piedra, o al final no acabaremos nunca.

 

JORUM: [Mueve una piedra negra] Perdona mi despiste. A propósito, hablando de hermanos... ¿no es cierto que uno de los nuestros tenía que regresar un día de estos al dojo después de completar su segunda peregrinación a las montañas Wukang?

 

SEIJO: [Mueve una piedra blanca] Sí, Wukong. Informó que permanecería un par de noches en la gran Ciudad de Runacia, capital del Reino de Runacia, para descansar antes de completar su regreso. Hace dos semanas que pasaron esas dos noches, y fue por esa razón por la que Maestro Shen marchó hacia la ciudad para comprobar si le ha sucedido algo. Mientras tanto, como ya sabes, me ha dejado a mí al mando.

 

JORUM: [Mueve una piedra negra] No entiendo por qué Maestro Shen tiene tanta ímpetu en proteger y mantener seguros a Wukong o cualquiera de nosotros. Estoy seguro que sabe valerse por sí mismo. No creo que le haya ocurrido nada malo, simplemente se habrá entretenido con algún evento de la ciudad o... con alguna bella mujer. [Ríe levemente]

 

 

 

SEIJO: [Serio] Wukong siempre ha tenido una actitud perfecta a la hora de realizar cualquier trabajo que se le ha propuesto u ordenado. Retrasarse es algo que no va con su forma de actuar. Es por eso por lo que muchos de los nuestros le dieron la espalda. Por su gran perfección. Solo unos pocos como tú, yo, y los miembros de nuestra pequeña Hermandad Wuju dentro de la Orden del dojo le tenemos aprecio y le consideramos un hermano más. Y Maestro Shen, por supuesto.

 

JORUM: [Serio] Tienes razón. No entiendo por qué el éxito de una persona provoca el odio hacia ella por parte de otra. Todos deberían de admirarle e intentar seguir sus pasos. Podría perfectamente ser nuestro próximo maestro, así que espero que todos aquellos que le han marginado le comienzen a guardar un poco de respeto. ¿Y por qué Maestro te ha elegido a ti para relevarle en el dojo? Por cierto, mueve otra piedra, ¡tú tampoco te despistes!

 

SEIJO: [Mueve una piedra blanca] Lo admito, yo también me despìsto. Básicamente porque Wukong no se encuentra en el dojo. [Ríe] Pero... sí que es cierto que según el criterio de Maestro Shen, después de Wukong yo soy uno de los mejores alumnos Wuju. Habrán sido los años de práctica. Tú en cambio, Jorum, llevas poco más de cinco años aquí, pero has progresado estupendamente rápido. Incluso más que algún que otro hermano que ha pasado muchas más primaveras en el dojo que tú.

 

JORUM: [Mueve una piedra negra] Agradezco mucho tu cumplido. Mi pasado no es tan tormentoso como el tuyo, pero es pasado al fin y al cabo. Desciendo de una pequeña familia noble. Soy, o mejor dicho, era el tercero de cuatro hermanos. Nunca le caí bien a mi primer hermano ni a mi padre. Siempre me acusaban de que no sabía hacer nada. Al menos me entrenaron en el arte de la katana. No era exacto al de la katana Wuju, pero me ha servido por igual. Un día, me negué a asesinar a uno de nuestros sirvientes porque supuestamente nos robó comida para alimentar a su familia. Ellos vieron ese acto como de alguien no digno de pertenecer a la familia, y me proscribieron. Y aquí estamos ambos. Dos hermanos jugando con piedras negras y blancas en un dojo Wuju.

 

SEIJO: Eso es. Y aquí estamos. Entonces se podría decir que tú llegaste ya entrenado. La mayoría de los alumnos del dojo no han tenido ese privilegio. Oh, ¡casi se me olvidaba! [Mueve una piedra blanca] ¡Te gané! [Ríe]

 

JORUM: Oh, vaya... buena estrategia, ¡pero eso ha sido pura suerte! ¡Ya verás como a la próxima te venceré de una vez por todas! [Ríe]

 

(Entra en la sala un alumno novato. Es un mensajero Wuju. Muestra cierta preocupación y lleva en una mano un sobre color beige. Se acerca a Jorum y Seijo).

 

MENSAJERO: Mis disculpas por interrumpir en vuestro momento de regolaje. Seijo, he de entregarle una carta procedente de Runacia. Redactada por los mismísimos reyes. Han dicho que era un asunto de suma importancia. Tenga, por favor. [Le entrega la carta a Seijo bajo la atenta mirada de Jorum] Usted está relevando a Maestro Shen, así que al parecer, si lo escrito en la carta requiere una decisión, tendrá que decidir por él. Me retiro.

 

(Seijo, preocupado, observa el sobre de la carta mientras que el mensajero se marcha. Tras unos instantes de puro silencio, decide finalmente abrir el sobre y leer su contenido. Jorum observa calladamente a Seijo. Lo que Seijo lee lo deja horriblemente estupefacto).

 

 

 

MENSAJE DIRIGIDO

AL WUJANG REGENTE

 

La Guardia Real de Runacia, ha encontrado muerto en una de las calles al Wujang de su dojo Wuju, Shen Yi. Sus majestades, Jarvon VI y Alia II, reyes de Runacia, les entregan su más grande pésame, y les invitan a acudir a la ciudad para recoger sus restos e investigar lo sucedido. Los reyes precisan una audiencia con el fin de esclarecer los hechos. Vuestra colaboración es estrictamente necesaria.

 

¡Fuerza a Runacia!

 

Firmado: Escribano Real.

 

 

JORUM: [Al notar que Seijo no dice nada] Seijo, eh, ¡Seijo! ¡¿Qué ha pasado?! ¡¿Es algo malo?! Dime algo, por favor... no me dejes en este estado de incertidumbre...

 

SEIJO: [Cabizbajo, muy serio] Maestro Shen está muerto.

 

JORUM: [Se queda callado por un instante] ¡¡¡¿Qué?!!! ¡¡¡No puede ser!!! ¡¡¡Es imposible!!! No puede estar pasando esto... no... dime que no es verdad... es un error... [Se levanta]

 

SEIJO: [Paralizado] ...

 

JORUM: [Viendo que Seijo está inmóvil y no se levanta, lo zarandea] ¡¡¡Seijo!!! Tienes que reaccionar, ¡vamos! ¡Levántate! [Conisgue levantarle cogiéndolo de la mano]

 

SEIJO: [Cabizbajo, caminando lentamente hacia el fondo de la sala] Maestro Shen está muerto... pero él nunca moriría así por así. [Se gira mirando a Jorum] Maestro Shen ha sido asesinado.

 

JORUM: [Soprendido] ¡¿Asesinado?! Pero... ¿por qué? Y... ¿por quién? ¿Cómo ha podido ser posible que algo así haya llegado a pasar? ¿Qué ha sido de Wukong? ¿Quién será el nuevo Wujang ahora?

 

SEIJO: [Serio] La carta habla de Maestro Shen, pero Wukong no ha sido mencionado de ninguna manera. Algo muy grave la ha debido suceder a Wukong, y parece que Maestro Shen ha corrido la misma suerte. Pero puede que él aún siga vivo. Saldré a informar a los demás. Jorum, reúne a todos los alumnos Wuju que se encuentren en sus habitaciones y envíalos al patio central. Yo reuniré a todos los que se encuentren en el Claustro Verde.

 

JORUM: De acuerdo... ¿Maestro?

 

 

 

 

(Seijo y Jorum intercambian las miradas. Seijo sonríe leve y efímeramente. Jorum asiente y se marcha de la sala. Seijo se queda quieto, vuelve a mirar la carta, levanta la cabeza y dirige su mirada hacia una de las ventanas del fondo por donde entra la luz. Se gira y también se marcha de la sala).

 

 

(Pasadizos interiores de las habitaciones del dojo.)

 

 

ALUMNO 1: [Meditando] Soul kiu yo thammm....

 

JORUM: [Aparece gritando de manera enérgica. Asoma su cabeza habitación por habitación hasta llegar al final del pasillo] ¡Vamooos! ¡Todos los alumnos al patio centraal! ¡Siento interrumpiros, pero debéis detener lo que sea que estéis haciendo ahora! ¡Ha ocurrido algo muy importante y Seijo nos ha reunido a todos para contarnos lo sucedido!

 

ALUMNO 1: [Sobresaltado] Waaaa, ¡qué susto! Ya voy... [Se levanta y sale al pasillo]

 

VARIOS ALUMNOS: [Extrañados] ¿Qué pasa? ¿Nos visita alguna persona importante? ¿No podrías haber sido un poco más calmado a la hora de decírnoslo?

 

JORUM: [Hacia los alumnos. Serio] No hay tiempo para la calma. Ahora, acudid todos al patio central, e id avisando a los alumnos que se hayan quedado por alguna dependencia del dojo. Es una reunión de suma importancia.

 

(Los alumnos marchan hacia el patio central. Jorum comprueba que no quede ningún alumno más. Una vez hecho eso, se detiene en el cruce de pasillos del dojo).

 

JORUM: [Con energía. Decidido] Ahora toca avisar al pasillo de las mujeres.

 

 

(Claustro Verde del dojo. Los alumnos pasean y charlan).

 

 

SEIJO: [Se coloca en el centro del claustro] Atended todos, por favor. He convocado una reunión extraordinaria en el patio central. Debéis de desplazaros a él de inmediato. [Al notar que muchos alumnos no le hacen caso] ¡¡¡¿Me habéis escuchado?!!!

 

(Se levanta de un banco de piedra Bren, un hombre corpulento pero de baja estatura, con una canosa barba cuidada. Tras Shen, es el alumno practicante del arte Wuju con más edad del dojo: cincuenta años. Aunque no sea el más veterano entrenando dentro del dojo, al entrar con veinticinco años, después de Maestro Shen es el más respetado).

 

 

BREN: Escuchado, entendido y aceptado. ¡¡¡Vamos, ya habéis escuchado, todos al patio central!!!

 

(Los alumnos comienzan a irse del Claustro Verde en dirección al patio. Algunos miran a Seijo y Bren. Otros murmullan o se preguntan por qué deben ir allí. Bren se acerca a Seijo).

 

BREN: [Con tono de abuelo] ¿Todo en orden, chico? ¿Por qué tanto alboroto?

 

 

SEIJO: Gracias. Lo explicaré al oído de todos en el Gran Patio. Ha ocurrido algo terrible.

 

(Los últimos alumnos ya se están marchando, pero aún quedan unos pocos. De entre ellos, se acerca Xin, amigo de Seijo. Aunque no lo aparente, es inteligente y un tanto bromista. Lleva una coleta samurái, y también es miembro de la Hermandad Wuju de Seijo. Es muy bueno en el arte de la lanza Wuju).

 

 

XIN: ¿Qué es eso tan terrible que ha ocurrido? ¿Has perdido tu partida al go con Jorum?

 

BREN: [Ladea ligeramente la cabeza] Oh... Xin... creo que Seijo no se encuentra en este momento para bromas...

 

SEIJO: Antes de explicaros nada, movámonos, o sino llegaré tarde a mi propia reunión. [Comienzan a caminar hasta el Patio Esmeralda] Xin, como bien te ha dicho Bren, hoy no es un buen día para bromear. Lo que ha sucedido es algo muy serio. [Prudente] Está relacionado con Maestro Shen.

 

BREN Y XIN: ¡¡¿Maestro Shen?!!!

 

SEIJO: [Suspira] Sí... yo pensé igual cuando me enteré...

 

XIN: [Curioso] ¿Enterarse de qué? ¿Qué es lo que no sabemos?

 

SEIJO: [Cortante] Lo conoceréis ahora mismo. Ya casi hemos llegado. Solo tenemos que pasar por esta gran puerta.

 

BREN: [Mientras se abre la Gran Puerta] Sólo espero no haber perdido a otro hermano más. Ya tuve bastante cuando mi hermano mayor Heldo, se ganó su decapitación por haber matado a un par de guardias de Runacia, mientras estaba borracho cuando yo era joven. [Seijo y Xin miran a Bren. Seijo lo mira mucho más preocupado]

 

(La Gran Puerta se abre totalmente. Xin, Bren y Seijo la cruzan. Unos pasos más adelante se encuentra el patio central, llamado Patio Esmeralda. En el centro de éste esperan en silencio todos los alumnos Wuju del dojo. Ellos tres son de los últimos en llegar. Un solo instante después, llegan las alumnas Wuju lideradas por Jorum desde el otro lado del patio. Jorum saluda con la cabeza a Seijo y éste le responde por igual. Una de las alumnas Wuju es Yumi, amiga de Seijo, Xin y Jorum. Cuarta miembro de la Hermandad Wuju. Sus dos especialidades son la lucha cuerpo a cuerpo y el uso de shurikens y de kunais. Preocupada por cuáles sean los motivos de la reunión, decide correr en dirección a Seijo).

 

 

YUMI: [Alterada] ¡Seijo! No ha pasado ni una semana desde que Maestro Shen te asignó Wujang regente, ¿y ya vas a pronunciar un gran discurso? Nunca jamás has hecho esto. ¿Por qué ahora? ¿Qué importantes acontecimientos han acaecido para obligarte a elaborar uno? Maestro Shen estará a punto de regresar, y con él regresarán sus discursos.

 

SEIJO: [Serio] Yumi, siempre existe una primera vez. Y creo que éste va a ser mi primer discurso. Pero, te puedo asegurar, que no va a ser el único que declame a partir de ahora. Ahora te pido que regreses con los demás alumnos y te sientes. Voy a hablar.

 

 

(Yumi asiente y se retira de forma callada junto a los demás alumnos. Todos ellos miran seria y cautelosamente a Seijo. Seijo avanza hasta el centro del gran patio, callado y muy serio, y se sube en una pequeña tarima hecha de piedra de cara a todos los alumnos. Durante un instante, el vuelo de una grande y bella mariposa verde atraviesa de lado a lado todo el patio. Seijo observa a la mariposa, observa a los alumnos, inspira, espira, y a continuación comienza a hablar).

 

 

SEIJO: Hermanos. Hermanas. Hoy es un día triste. No es triste por el paisaje, el cual es bello como las flores sakura de los cerezos. No es triste por el ambiente, el cual es sosegado como un manso lago. Es triste, porque hoy, hermanos, todos nosotros hemos quedado huérfanos. Huérfanos de un gran padre, el cual nos instruyó en el arte de la vida. El arte Wuju. Un arte, que se centra en el uso de la energía, para lograr la defensa de nuestra existenica. Existen muchos otros artes, pero éstos sólo se centran en utilizar la energía para causar daño y ofensa. En causar aniquilación. Son artes que sirven a la muerte. El arte Wuju es el único que sirve a la vida. Pero esta vez, las artes de la muerte han vencido al arte de la vida, y también nos han vencido a todos nosotros. Hoy, han llegado noticias procedentes de Runacia. Maestro Shen ha muerto.

 

(Todos los alumnos quedan atónitos, horrorizados y paralizados al escuchar las profundas palabras de Seijo. Por un momento se forma el caos en el patio. Algunos alumnos se levantan y comienzan a hacer preguntas de manera alterada. Uno de ellos pregunta quién será el nuevo Wujang del dojo, otro ruega saber qué le ha sucedido a Maestro Shen para que se haya encontrado con su muerte... Seijo, tras ver las reacciones y el descontrol de la situación, decide continuar hablando y procede).

 

 

SEIJO: ¡Calma, por favor! ¡Silencio! ¡Debo continuar hablando!... ¡¡¡SILENCIO!!! [Todos callan repentinamente y miran a Seijo] Sí... yo tampoco me lo creí la primera vez que lo leí en la carta que envió la Guardia Real Runaciana. [Saca la carta, la cual llevaba escondida en su kimono] Pero aquí está. [La muestra, sin leerla] Según la Guardia Real de Runacia, encontraron a Maestro Shen muerto en una de sus calles. Sería algo inaudito el hecho de que Maestro Shen muriese sin razón alguna, en una concurrida calle a la vista de todos. Maestro Shen marchó hacia Runacia porque intuyó que su alumno Wukong estaba en serios problemas. Su alumno, pero también nuestro hermano. Fuera o no cierto el hecho de que Wukong tuviera o no problemas y precisara de ayuda, parece que Maestro Shen lo comprobó y seguramente descubrió su respuesta. Y él ahora está muerto. La carta no ha hablado de Wukong, así que es posible que él aún continúe con vida. Los reyes nos han convocado para tratar lo sucedido y lograr encontrar una respuesta clara a todo lo ocurrido. Hoy puede que sea un día triste, ¡pero también será un gran día! ¡Porque hoy comenzaremos nuestra marcha hacia Runacia! Haremos justicia al asesinato de nuestro maestro. Y para vuestro saber, desde hoy, yo, Seijo Takikomoru, seré el nuevo Wujang del dojo Wuju. [Los alumnos reaccionan de formas distintas] Al menos por ahora. Antes de partir, Maestro Shen me nombró Wujang regente por si sucedía algo. Y ha sucedido. Pero es mi deber informaros que, el verdadero Wujang debería ser Wukong, por palabras directamente del maestro. Como ya he sentenciado, marcharemos hacia Runacia hoy mismo, indagaremos en la sospechosa muerte de nuestro maestro, y finalmente trataremos de hacer todo lo posible para encontrar a Wukong, como buen hermano nuestro que es, y legítimo Wujang.

 

 

 

(Los alumnos, aún desconcertados, comienzan a levantarse de sus sitios y rompen filas. No obstante, algunos de ellos aún tienen preguntas o algo que mencionarle a Seijo. Uno de ellos es Rug, un hombre de baja estatura, regordete y de unos trenta y cinco años, de aspecto serio y una cara parecida a la de un perro bulldog con una corta barba cuadrada de color negro. Tiene un carácter airado e iracundo. No se lleva bien con la Hermandad).

 

RUG: [Se acerca a Seijo de forma airosa] Vaya vaya... no tuve suficientemente bastante con aguantar los privilegiados tratos que Maestro Shen le proporcionaba al mono de Wukong y recientemente tolerar la decisión del maestro cuando te nombró Wujang regente, antes de partir hacia su muerte... sino que ahora tendré que soportar tenerte a ti como maestro de este dojo y encima estar obligado a ir a salvarle la vida a tu amiguito peludo...

 

SEIJO: [Serio] La marcha no es únicamente para salvar a nuestro hermano Wukong... sino también para recuperar los restos de Maestro Shen. Tu antiguo maestro. ¿No crees que merece un digno enterramiento sagrado?

 

RUG: [Ríe con sarcasmo] Si crees que voy a entregarme a la hora de tener que ponerme a buscar por toda la ciudad a tu compañero perdido, te equivocas. No pienso ir a esa marcha hacia Runacia. Aunque sea obligatoria.

 

(De repente aparece Bren tras Seijo como si de un gran guardaespaldas tratara. Desprende un carácter imponente y le clava seria y fríamente la mirada a Rug. Al mismo tiempo, informa a Seijo y le hace una curiosa propuesta).

 

BREN: Rug, le has faltado el respeto a tu propio nuevo maestro. ¿Cómo te atreves a realizar semejante osadía? [A Seijo] Maestro, ¿quiere que expulse a Rug del dojo indefinidamente?

 

SEIJO: [Sonríe pícaramente] Agradezco mucho tu propuesta, Bren, pero creo que por ahora no deberíamos expulsarle. Todo el mundo tiene derecho a equivocarse alguna vez. Rug merece una segunda oportunidad. [En tono serio] Pero no habrá una tercera.

 

RUG: [Pasmado] Ehh... uhh... ahh...

 

BREN: Ya has escuchado al maestro, Rug. Ve a tu habitación a prepararte para la marcha. El maestro ha sido clemente esta vez. [En alto] ¡Y que esto sirva de lección para todos!

 

(Rug, en silencio, asiente a regañadientes, y con la mirada aún perdida, se marcha hacia la zona de habitaciones masculinas. Unos instantes después aparece Jorum. Se acerca a Seijo y Bren con una pregunta en mente).

 

JORUM: Felicidades por tu discurso, Seijo... ¿o debería decir Wujang? [Sonríe]

 

SEIJO: Agradezco tu cumplido. Me lo has devuelto en un momento oportuno. ¿Alguna duda sobre todo lo que he dicho?

 

JORUM: No hay de qué, aunque... ¿llevaremos nuestras armaduras Wuju de combate?

 

SEIJO: No será necesario, Jorum. Iremos de forma pacífica y cordial. Recuerda que el arte del Wuju se centra en la vida y su defensa, no en la ofensa. Si tratamos a los reyes de Runacia estando vestidos de armadura, les ofenderemos por mostrar desconfianza. Pero sí llevaremos nuestras armas. Quién sabe lo que podemos encontrarnos de camino.

 

JORUM: Entendido, muchas gracias. Se lo comunicaré al armero. Nos vemos luego.

 

(Jorum se despide y se marcha. Quedan solos en la tarima Seijo y Bren. Algunos alumnos todavía andan por el patio. De entre ellos, se acercan Yumi y Xin, y se posicionan justo delante de la tarima, teniendo que alzar la vista para hablar con Seijo).

 

YUMI: [En tono falsamente chulesco] Vaya vaya con nuestro amigo Seijo... ahora resulta que sabe hablar bien ante un grupo de personas... si te soy sincera... no esperaba que te fuera a salir tan bien. Aunque siempre hay una primera vez para todo, ¿no? [Sonríe] [Seria] Juro por mi propia vida, que se conseguirá hacer justicia a la muerte del Maestro.

 

XIN: [En tono profundo] Oh... Seijo... Un gran maestro se ha marchado, pero siemre quedará en nuestros corazones. Y un nuevo maestro ha llegado, del cual aprenderemos muchos dones. ¡Estoy hecho todo un poeta! [Todos sonríen] Aunque... ¡ahora podré llamarte Sensei Jo! [Ríe]

 

SEIJO: [Ríe] Muy ingenisoso por tu parte, Xin... como siempre. Y muy bellos tus versos... Y en cuanto a ti, Yumi... [en tono bromista] he de decirte que siempre he tenido este don, pero nunca he querido hacértelo saber...

 

YUMI: [Sonríe] Sí sí... será eso... Venga, vámonos Xin. Debemos prepararnos. Tenemos un padre que vengar y un hermano que encontrar. Más tarde hablaremos tú y yo, Seijo... [Le mira falsamente desafiante]

 

XIN: Nos vemos, ¡Seinsei Jo! Ah, ¡y Bren! [Sonríe]

 

(Yumi y Xin se marchan del patio. Seijo y Bren tienen sus ojos mirando hacia el horizonte. Un instante de silencio después, Seijo le hace una consulta muy importante a Bren).

 

SEIJO: Ahora necesitaremos a un guía que dirija la marcha. Nunca he ido a Runacia...

 

BREN: [Se sobrecoge] En ese caso, permíteme que te diga chico, que durante mi juventud viví en Runacia y fui miembro de la Guardia Real Runaciana. Conozco el camino hasta las mismísimas puertas de la ciudad. Podría ser el guía de la marcha. Sólamente debemos atravesar el Bosque Verdemar en dirección al Este por un estrecho sendero terroso que...

 

SEIJO: [Cortante mientras sonríe] Basta. Es suficiente. Bren, tú serás el que nos guíe.

 

BREN: [Orgulloso] Será un gran honor, chic... digo, Maestro...

 

(Bren sigue tras Seijo guárdandole la espalda. Seijo sigue mirando al horizonte del gran patio. Observa el Campanario Wuju. El sol encaja de manera perfecta en el hueco donde se encuentra la campana. Bren también lo observa. Tras unos instantes de puro silencio, Seijo finaliza la escena pronunciando una frase que lo resume todo).

 

SEIJO: Llámame como quieras, pero vayamos a darle un entierro digno a Maestro Shen... y a encontrar cuanto antes el paradero de nuestro hermano...

 

 

 

 

 

 

EL MISMO DÍA

 

 

(En una calle de Runacia cercana al Castillo Real. Mediodía).

 

 

(Lisandra pasea en solitario por una transitada calle de la ciudad cercana al Castillo Real. Más adelante, hay una patrulla de guardias, liderados por Gerold Whitehood, comandante de la Guardia Real Runaciana. Lleva una armadura blanca y dorada y luce una brillante barba blanca. La patrulla va en dirección opuesta a la de Lisandra, topándose de pleno con ella).

 

 

GEROLD: [Sorprendido] ¡Oh! Al fin le hemos encontrado, princesa Lisandra...

 

LISANDRA: Saludos, Gerold. ¿Qué es lo que queréis?

 

GEROLD: Debíamos buscarle y acto seguido escoltarle hasta el Castillo Real. Y parece que nuestra búsqueda ha terminado...

 

LISANDRA: [Molesta] ¡¿Por qué debo ir al Castillo Real?! ¡¿Y si me niego a hacerlo?!

 

GEROLD: Princesa, quiera usted o no, debo llevarle hasta el castillo...

 

LISANDRA: [Más molesta] ¡¿Y quién eres tú para darle órdenes a tu propia princesa?!

 

GEROLD: Mi señora, yo no le he dado ninguna orden. Sus Majestades, Jarvon VI y Alia II me lo han ordenado. Vuestros padres quieren verle.

 

LISANDRA: [Aún molesta, permanece callada por unos instantes] No quiero ir ahora al castillo... diles que regresaré al anochecer...

 

GEROLD: [Coloca la mano en la empuñadura de su espada] Sus padres me recalcaron el hecho de que era un asunto de máxima importancia. No podían demorar más tiempo esperando su regreso. No me obligue a llevarle de forma obligada, mi señora...

 

LISANDRA: ¿Y de qué trata ese asunto de máxima importancia, si se puede saber?

 

GEROLD: Sus Majestades me comunicaron que hace unos cuantos días usted se escapó de las dependencias del castillo. Los reyes le prohibieron abandonarlo durante dos días, justo antes de que se escabullera. Podría arrestarle ahora mismo por desobedecer a sus padres, los mismísimos reyes. Pero esa no es la razón principal por la que me ordenaron buscarle. El principal motivo es mucho más serio. Pueden haber vidas en juego.

 

LISANDRA: [Resignada] Argh... de acuerdo. Pero no me escoltaréis; me acompañaréis. ¡No soy ninguna malhechora! Iré contra mi voluntad, pero nadie me llevará a rastras.

 

GEROLD: Como usted desee, mi señora. Ahora, si me lo permite, [hace señas a los guardias que lidera] debemos dirigirnos cuanto antes al castillo, para reencontrarle con sus padres.

 

 

 

(Lisandra marcha hacia el Castillo Real acompañada de Gerold y sus hombres. Al cabo de un rato, llegan finalmente a las puertas del castillo. Están custodiadas por dos guardias a cada lado. Gerold ordena marchar a patrullar la ciudad a sus hombres y se acerca junto a Lisandra a los guardias de la Puerta Real. Los guardias no se mueven de su sitio).

 

 

GUARDIAS: [En tono solemne] Princesa Lisandra, comandante Gerold...

 

GEROLD: [Lisandra no les saluda] Saludos. El rey Jarvon y la reina Alia, han reclamado la presencia de su hija, la princesa Lissandra, para dialogar sobre un tema muy delicado.

 

GUARDIAS: De acuerdo. En ese caso, los reyes les esperan dentro. Pasen, por favor...

 

(Los guardias les abren las puertas. Lisandra y Gerold cruzan. Tras ellas se encuentra la Sala del Trono. Grandiosa, imponente y con una gigantesca lámpara de araña colgando del techo. Los colores rojo y dorado predominan en el lugar. Al final de la larga sala, se encuentra el Trono Real, que en realidad son dos grandes tronos unidos, donde están sentados los padres de Lisandra: Jarvon VI y Alia II. De camino al doble trono, hay un sinfín de asientos para una corte llena de guardias, doncellas y representantes del pueblo. Ahora permanecen vacíos. En el momento en el que entran, solo se encuentran en la sala los padres de Lisandra, Lissandra, Gerlod y unos pocos guardias y doncellas).

 

 

DONCELLA 1: [Se acerca a Lisandra] Saludos, mi señora. ¡Cuánto tiempo sin verle!

 

LISANDRA: [Mientras sigue caminando, de mal humor y sin mirarle a la cara] Hola... sí sí... yo también me alegro... argh...

 

GEROLD: [Avanzando junto a Lisandra] Saludos, mis señores. Aquí les traigo a su hija, la princesa Lisandra. No se han necesitado métodos violentos para conseguir escoltarla hasta aquí. Lo ha hecho de forma voluntaria, aunque un tanto molesta...

 

JARVON VI: Se lo agradecemos, comandante Gerold. Ha completado su misión sin perder el tiempo, distraerse ni ejercer métodos de captura para criminales a la hora de encontrar a nuestra hija. Ya puede retirarse.

 

(Gerold asiente, se distancia y se aparta hacia una pared de la sala. Una vez allí, continúa presente, y aunque se encuentre en segundo plano, permanece atento a la conversación. Observa cómo los reyes hablan con su hija).

 

 

LISANDRA: [Seria] Hola padre. Hola madre. ¿Queríais verme para hablar conmigo?

 

JARVON VI: [Enfadado] ¡Lisandra! ¡Y tanto que queríamos verte! ¡Llevas desaparecida cuatro largos días! ¡Te prohibimos salir del castillo y aun así no respetaste nuestra decisión! ¡Tu madre y yo estamos muy disgustados contigo! ¡Estábamos muy preocupados por ti! ¡¿Por qué te fugaste de tus aposentos sin ninguna razón aparente?! ¡¿Dónde demonios has estado estos últimos cuatro días?! ¡¿Y con quién has pasado todo este tiempo?!

 

 

 

 

(Alia observa seria y calladamente a su hija. Le clava la mirada de una manera que sus ojos hablan por sí solos. Lisandra intercambia la mirada con su madre, y vuelve a mirar a su padre. Durante el proceso piensa en cómo responderle sin ofender a nadie).

 

 

LISANDRA: Tranquilízate, padre. No podía aguantar más mi confinamiento y necesitaba respirar un poco de aire en libertad. [Miente] Cada uno de los cuatro días, estuve en una casa diferente de cada una de mis amigas. Que casualidad, todas ellas también son segundas hijas en sus grandes familias aristócratas. No he hecho nada malo. Incluso sus familiares agradecieron mi presencia en sus casas. Fue todo muy entretenido. ¿Qué problema hay?

 

JARVON VI: [Enfadado] ¿Respirar aire en libertad? ¡¿Sabes lo que significa respetar un castigo?! ¡Te dimos libertad y la desaprovechaste! ¡Hace cinco días, cuando te dejamos salir por la ciudad, unos guardias te vieron en el Barrio Pobre haciendo tratos con posibles criminales! ¡Por eso y por tu actitud irrespetuosa te castigamos sin salir durante dos días! ¿Y que hiciste? ¡Te zafaste de nosotros escapándote del castillo! ¡Si hicieras caso a todo lo que te decimos, quizá tendrías más libertad! ¡No puedes ir a perderte por la ciudad tú sola, sin guardias, así por así! ¿Y si algún tarado se vuelve loco y se le ocurre atacarte? ¿Y a qué viene ese dato de que tus amigas también son segundas hijas en sus familias? ¿Acaso no hay segundas hijas en miles de familias en todas las partes del reino?

 

LISANDRA: Los segundos hijos siempre han sido menos importantes que los primeros. Además, vosotros pensáis que mi comportamiento es errático, ¡pero sólamente hago lo que cualquier persona haría si quiere saber cómo es realmente su pueblo! Comenzar por las clases más hundidas y pobres. Y eso fue lo que hice. A parte de eso, ¡no necesito la ayuda de ningún guardia para defenderme! ¡Sé cómo hacerlo yo misma! Siempre estáis subestimándome, ¡y pensáis que no puedo hacer cosas que perfectamente conozco cómo se hacen! Deberíais dejarme demostrároslo, permitiéndome perderme más a menudo por la ciudad... Han pasado cuatro días y, ¿véis como no me ha sucedido nada malo?

 

JARVON VI: ¿No te ha sucedido nada malo? Pues has tenido mucha suerte. Ten cuidado la próxima vez que quieras perderte por la ciudad, porque será mejor que te lo pienses dos veces antes de volver a escaparte sin nuestro permiso. Eres una princesa, y aunque sepas luchar, siempre necesitarás seguirdad. ¿Podrías luchar acaso tú sola contra una banda criminal entera? ¡¿Eh?! ¡Porque hace una semana, una de muy peligrosa se ha creado en los barrios más peligrosos de toda la ciudad! ¿Lo sabías? Una banda que ha provocado una oleada de robos a muchos de nuestros ciudadanos. Y, por supuesto, ha hecho uso de la violencia para conseguirlos con éxito. Pero, últimamente, no sólo han sido hurtos lo que esta peligrosa banda ha hecho. El comandante Gerold te dará más detalles sobre el caso, y también te explicará un suceso que ocurrió hace unos días. Un horrible suceso, obviamente.

 

GEROLD: [Mirando a Lissandra mientras todos le observan] Hace tres días, una patrulla de mis hombres encontraron en una de las calles del barrio pobre, el cuerpo sin vida del gran maestro del arte Wuju, Shen Yi. La escena de la muerte indicaba claramente que Shen Yi fue asesinado. Ahora mismo, todos mis hombres llevan tres días trabajando enteramente en encontrar al culpable o culpables de la muerte del Maestro. Creemos que la peligrosa y reciente banda creada en esos mismos barrios, está relacionada con su cruel asesinato. No hemos podido encontrar a ningún testigo de la escena. Seguramente en ese momento sólo estaban el o los asesinos, y su pobre y honorable víctima. Pese a todo, seguiremos buscando.

 

 

 

LISANDRA: [Extrañada falsamente] Oh, ¡¿el maestro Shen Yi ha muerto?! Pero... ¿estáis seguros que el asesino posee alguna relación con dicha banda criminal? ¿Sus hombres no encontraron a nadie más en el lugar donde murió? ¿Y si Shen reñió con alguien y, tras la pelea, lo dejó tocado? Ahora mismo, ese cruel asesino podría estar buscando la manera de conseguir sanar sus heridas, ¿no es así?

 

GEROLD: Buena teoría, princesa... pero, mis hombres me informaron que solamente había un cádaver en la escena del crimen. No encontraron indicios que confirmaran el hecho que alguien más resulatara mal parado durante la pelea, a parte del mismísimo fallecido. Todo indica que se le propinó una brutal paliza, sin dejarle ni siquiera tiempo para poder defenserse y herir mínimamente a su asesino o asesinos. Incluso hallaron una salpicadura de sangre en una de las paredes de la escena. Eso sugiere que lo estamparon contra la pared, momentos después de asestarle varios disparos, de lo que parece que eran balas de un trabuco pirata. Por otra parte, mis hombres recogieron los restos de Shen Yi y los trasladaron al Barrio Norte, donde los han depositado temporalmente en el Templo Negro...

 

JARVON VI: [Terminando la oración de Gerold] ...esperando la llegada de todos sus alumnos Wuju para ser recogidos, y poder así proporcionales un entierro honorable... digno de persona honorable. El Maestro Wuju merece ser enterrado en el Bosque Sagrado, el cual se encuentra un poco más al norte del Bosque Verdemar. Lugar donde está ubicado su dojo Wuju. Aunque únicamente los alumnos Wuju conocen su localización exacta.

 

LISANDRA: [Un tanto alterada y nerviosa] ¡¿Cómo?! ¿Todos sus alumnos Wuju? ¿Aquí, en la ciudad? ¡¿Por qué?! ¿Y si vienen en son de guerra y nos aniquilan a todos? ¡Nunca se pueden llegar a conocer con certeza las intenciones que pueden esconder un grupo de personas, que se encuentran apartadas de la civilización, como si de una secta formada por miembros expertos en combatir tratasen! Además, usan poderes místicos. No son de fiar...

 

JARVON VI: [Ríe] Si realmente tienes esa idea sobre los alumnos Wuju, estás un tanto mal informada... Los Wuju, son los guerreros más honorables y civilizados de Voltagor. Su energía mística proviene de la mismísima naturaleza, la mayor fuente de vida en el mundo. El mismo día que la Guardia Real encontró a su Wujang, Shen Yi, les convocamos por medio de una carta. Informamos de su muerte, y requerimos su presencia en la ciudad. Ya habrán comenzado a marchar hacia aquí. Seguramente llegarán en dos días. Al ser unos excelentes exploradores y guerreros, también permanecerán en la ciudad para así ayudar a la Guardia Real a encontrar al culpable o culpables del asesinato de su maestro. Y puede que logremos al fin atrapar a la dichosa banda de criminales que está causando tantos problemas. En conclusión: en unos pocos días llegarán todos los alumnos Wuju para recoger los restos de Shen Yi, y colaborar con el exterminio de la banda.

 

LISANDRA: ¡Pero eso es demasiado precipitado! ¡No hacen falta todos esos alumnos para lograr eliminar la banda criminal! Estoy convencida que Gerold y la Guardia Real de Runacia será capaz de solucionar este problema sin ayuda. Nuestros guardias son muy competentes a la hora de realizar cualquier trabajo. Será mejor que un explorador vaya a devolverles los restos de su maestro a su dojo Wuju, y que regresen a su lugar natural. Necesitarán descansar por un tiempo y llorar la muerte de su maestro. Llamaré al Escriba Real, y le ordenaré escribir una carta con destinación a la marcha de alumnos Wuju en el Bosque Verdemar. Gerold, ponga a patrullar a sus mejores hombres por las calles. Vigile el Barrio Pobre. Seguro que la banda tiene como cuartel general algún lugar de la zona.

 

 

 

JARVON VI: [Gerold está a punto de hablar] No entiendo por qué siempre quieres llevarle la contraria a tus padres. Gerold ya tiene a sus mejores hombres patrullando las calles. [Gerold calla, pensando "eso era justo lo que iba a decir"] Tampoco entiendo por qué te opones de forma tan insistente a la presencia de guerreros Wuju en la ciudad. Soy consciente que los guardias de nuestra ciudad son unos de los mejores de los nueve reinos, pero necesitamos cualquier ayuda posible para poder acabar cuanto antes con la amenaza criminal. Y no existe mejor ayuda que la de una compañía de guerreros Wuju. Ningún escriba escribirá ninguna carta, ni ningún explorador explorarará el Bosque Verdemar, en busca de una marcha Wuju. Ya hemos comunicado nuestro decreto, y no vamos a cambiarlo ahora. Mereces saber que los alumnos Wuju no sólo van a deambular por la ciudad. En la carta que envíamos al dojo, recalcamos el hecho que necesitabamos realizar una audiencia con sus mejores integrantes. Dialogaremos con ellos para clarificar lo sucedido, después de entregarles nuestro pésame e intercambiar palabras de cortesía. Lisandra, deberás estar presente durante la audiencia, en representación de tu hermano mayor Rodrick. Recuerda que en estos momentos, él se encuentra en el reino vecino, Tuliat, con el solemne objetivo de negociar la obtención de un ejército tuliatí, gracias a los lazos matrimoniales que se establecerán entre él y la princesa Thalia, heredera del reino. Ahora ya eres conocedora del estado completo de la situación. Ves pensando en qué le dirás a los guerreros Wuju.

 

LISANDRA: [Muy enfadada] ¡¿En representación?! ¡¿Estoy representando a mi hermano?! ¡Yo soy igual de importante que él! ¡Estoy harta que se me menosprecie únicamente por ser la segunda hija y haber nacido mujer! ¡Combato igual de bien que mi hermano! ¡Hablo igual de bien que mi hermano! ¡Negocio igual de bien que mi hermano! ¡¿Por qué debo ser yo la que debe permanecer apresada en un castillo, mientras mi hermano viaja por todos los reinos, creando alianzas, viviendo un sinfín de aventuras?! ¡¿Solamente porque él será el que herede el trono cuando tú te mueras?! ¡¡¡Yo podría incluso ser mejor reina que él!!! [Comienza a retroceder] ¡Ya veréis! ¡Os demostraré todo lo que valgo! ¡Sí! ¡Voy a conseguir sea como sea el respeto que merezco! ¡Antes que esa marcha Wuju llegue a la ciudad, os tragaréis de una vez por todas vuestras propias palabras! Y os disculparéis...

 

JARVON VI: [Muy enfadado] ¡¡¡Cómo te atreves a cuestionar la palabra de tus padres!!! ¡Lissandra! ¡Vuelve aquí y discúlpate ahora mismo! ¡Nos has faltado el respeto! ¡¿No te da verguenza hablarle de esta manera a tu madre?! ¡Sé una buena hija de una vez por todas! ¡Vuelve aquí o te castigaremos duramente! ¡¿Me estás escuchando?!

 

DONCELLA 2: [Reteniendo a Lisandra] ¡Lissandra, por favor, no sigas haciendo esto!

 

LISANDRA: [Se zafa de la doncella] ¡Déjame en paz! ¡No vuelvas a tocarme! [Sigue]

 

ALIA II: [Gritando] ¡Lisandra! ¡Debes seguir escuchando a tu padre! ¡Regresa aquí ahora mismo! ¡No esperaba que fueras a ser tan osada a la hora de tener que acatar las órdenes de tu propio progenitor! ¡Debes seguir el camino de lo correcto!

 

LISANDRA: [Se gira por un instante, muy seria] No, madre. Yo no voy a ser una mujer sumisa. No quiero acabar mis días encerrada en un castillo, sentada al lado de alguien que siempre me hará sombra, subestimandome, y sin dejarme pronunciar una sola palabra cada vez que alguien entre por esa puerta, solicitando también mis sabios consejos.

 

(Lisandra abandona la sala, seria y con la mirada alta, marchandose por la Puerta Real).

 

 

 

GEROLD: ¿Quieren que la vaya a buscar, mis señores?

 

JARVON VI: [Serio] No, Gerold, no hará falta. El día que mi hija regrese, estará castigada sin poder salir del castillo para siempre.

 

(Gerold asiente. Jarvon se levanta del trono. Baja muy lentamente los tres grandes peldaños dorados, hasta quedar a la misma altura que Gerold. Alia permanece sentada. Observa. Jarvon se dirige despacio hacia una gran estantería dorada y roja, ubicada a la derecha del trono. Coge un gran libro con un forrado color rubí y bordado con letras doradas. Lo contempla seriamente por unos instantes. Es el libro de la Familia Real. Inesperadamente lo agarra con rabia y lo estampa contra el suelo. Acto seguido libera un efímero grito).

 

 

JARVON VI: [Muy serio] ¡La regencia de esta ciudad por parte de nuestros descendientes está perdida! Sólo hará falta esperar que transcurra el tiempo...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL MISMO DÍA

 

 

(Dormitorio de una posada en el Barrio Central. Mediodía).

 

 

(Wukong duerme en la cama en una habitación de la posada. Por una de las ventanas, entra una leve corriente de aire que ondea ligeramente las cortinas. El ambiente es muy silente: sólo se escuchan los cantares de los pájaros, los cuales se establecen como el único sonido en el lugar. Un haz de luz alcanza a Wukong y lo hace despertar sutilmente).

 

 

WUKONG: [Adormecido] Arghh... ¿d...dónde estoy? ¡¿Hola?! Oh... [Vuelve a dormirse]

 

 

(Transcurren pocos minutos. Wukong vuelve a abrir los ojos. Una voz cercana le habla. Wukong divisa una borrosa silueta junto a la cama. Cada vez le parece más familiar).

 

 

???: Wukong... ¡Wukong! ¿Me oyes? ¡Despierta!

 

WUKONG: [Aturdido] Arghh... ¿quién eres?

 

???: Wukong soy yo, ¡Aura! ¡Al fin has despertado!

 

WUKONG: [Parpadea] ¿Aura? Pero... ¿dónde estoy? ¿Cómo he llegado hasta aquí?

 

AURA: Estamos en mi posada. Has dormido durante tres largos días. He estado cuidando de ti en todo momento, con la esperanza de que no sucumbieras a tus heridas.

 

WUKONG: [Con la voz rasgada] ¿Cómo me encontraste?

 

AURA: Hace unos días, cuando me dirigía hacia el mercado, escuché lo que parecían ser tus gritos. Parecía que necesitabas ayuda, así que perseguí aquellos alaridos adentrándome por los callejones de la ciudad, hasta que al final te encontré.

 

WUKONG: [Suelta un pequeño gruñido de dolor] Cuando llegaste... ¿qué viste?

 

AURA: [Apenada] Cuando llegué, quedé totalmente horrorizada por lo que mis ojos estaban viendo: en un lado, tumbado junto a una pared, estabas tú moribundo y, en el otro, tendido en el empedrado, había un hombre anciano que, por su armadura, espada y lo que murmurabas mientras estabas inconsciente, debía ser tu maestro.

 

WUKONG: [Aún con voz rasgada] Mi maestro... ¿cómo estaba? ¿Dónde está ahora?

 

AURA: Comprobé ambos pulsos. El tuyo era débil, pero prevalecía. Desgraciadamente, el del viejo hombre no. Sólo podía cargar a uno de los dos hasta la posada, y como tú aún seguías con algo de vida, habían más esperanzas de que te salvaras, y decidí llevarte a ti.

 

 

 

 

WUKONG: [Algo exaltado] ¿Dónde... está... ahora? [Refiriéndose a Maestro Shen]

 

AURA: [Un poco nerviosa] Regresé al lugar para cargar con el hombre, pero ya no se encontraba allí. Simplemente había desparecido. Seguramente se lo llevaron los guardias. Puede que lo hayan llevado al Templo Negro. El templo para venerar a los difuntos.

 

WUKONG: Gracias, Aura. De no ser por ti, no sé qué habría sido de mí... Parece que el destino ha querido que nos volviesemos a ver, ¿pero a qué costo? Todavía recuerdo el escenario... he tenido pesadillas con él. Veo la cara de Maestro Shen en el suelo...

 

AURA: Parecía el escenario de una sangrienta pelea. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Quién os hizo esto? Lo siento Wukong, pero sea lo que sea que hubiese sucedido, tu maestro no sobrevivió a ello... No podré llegar a entender cómo debes sentirte ahora mismo...

 

WUKONG: [Se aviva repentinamente] Tengo que ir a por esos... [intenta levantarse] ¡argh! ¡Lo que le hicieron a Maestro Shen no puede quedar impune! [no puede] Debo... marcharme... [lo intenta otra vez] ¡Argh!

 

AURA: [Detiene a Wukong] No puedes marcharte todavía. Estás muy débil y aún no han sanado todas tus heridas. Cuéntame qué es lo que sucedió en aquel callejón. ¿A quiénes te refieres por "esos"? Recuerdo que, ese mismo día, antes de marcharte de la posada, me dijiste que sería para siempre, que no podríamos volver a vernos porque tu maestro no te lo permitiría al haberte retrasado tanto en tu camino de regreso al dojo. Entonces, ¿por qué solamente unas horas después estábais tú y tu maestro abatidos en una de las calles de la ciudad? ¿Es que acaso vino a buscarte para castigarte? No te dejaré marchar hasta que me lo hayas contado todo...

 

WUKONG: [Con voz cansada] No... no hubo ningún enfrentamiento entre mi maestro y yo... claro que no. Él vino a salvarme, o al menos lo intentó. Intentó defenderme de una banda de criminales. Ellos me tendieron una tampra, en la que yo, como el idiota que soy, caí por culpa de mi bondad. Cuando me marché de tu posada y fui calles abajo, me detuve en la plaza del Barrio Pobre para observar la vida que había ahí. Vi niños con ropas andrajosas, sucios y hambrientos, sin nada más que palos para jugar. Pero ellos estaban felices, porque se divertían jugando con esos palos. Y sonreían. Tenía ante mí una lección de vida. Pero de pronto vi a una chica cruzando la plaza que no sonreía, y que me resultaba familiar. Su vestimenta no era propia del lugar. Llevaba un traje similar al de un alumno Wuju pero de otro color. Y cuando me fijé más en ella recordé su cara: era Irelia. Una ex-alumna Wuju que fue expulsada por mi maestro por no cumplir con las reglas. Pero también recordé que era mi amiga antes de que eso pasara, e igual que yo, era parte de una Hermandad de amigos Wuju. Así que me acerqué a ella, nos saludamos y conversamos. Me contó que ahora formaba parte de una organización que viajaba por el mundo en busca de tesoros, que había uno en la ciudad, y que lo acababan de encontrar. Me preguntó si quería ir a verlo, y yo como estúpido que fui, le acompañé por los callejones. Me condujo hasta su líder, Edward, protegido por matones, el cual estaba reunido con la princesa Lisandra, así que supe que era alguien importante. Al saludar y preguntar por el tesoro, Irelia dijo que estaba justo aquí. Me extrañé: no me di cuenta que el tesoro era yo. Antes de que pudiese reaccionar, uno de sus matones me quitó la vara, Irelia me neutralizó y su lider junto a la princesa me abatieron. No me pude creer lo que acababa de pasar. Luego, llegó Maestro Shen y le hicieron lo mismo. Pero él no pudo...

 

 

 

(Wukong detiene su explicación y rompe a llorar de emoción al llegar a la parte en la que recuerda y cuenta el asesinato de su maestro. Aura le observa emocionada. Está a punto de responderle, pero antes de que eso pase, Wukong vuelve a hablar entre lágrimas).

 

 

WUKONG: Murió por mi culpa. Todo ha sido culpa mía. Él no hubiera venido si yo no me hubiese retrasado tanto en mi vuelta. De ser así, ahora Maestro Shen estaría vivo. Cuando vine aquí pidiendo una cama en la que descansar un par de noches, no tendría que haberme enamorado de ti, Aura. El Juramento Wuju no lo permite. Y cuando los que pensaban que no me levantaría sepan que estoy libre y vivo, y que tú me has ayudado, no tendrán piedad con ninguno de nosotros. Ahora te he metido en esto, y todo ha sucedido por mi culpa. Lo siento.

 

AURA: [Emocionada] Cuando viniste aquí, no sólo fuiste tú quien se enamoró. Déjame decirte que no puede recaer toda la culpa en ti, porque yo también me enamoré. Fue el destino quien nos unió y lo hizo mutuo. Y déjame decirte también, que no existe juramento más inquebrantable que el amor verdadero. Y sí, dicen que el amor es la muerte del deber, pero es algo que a su llegada no se puede evitar de ningún modo ni por nadie. Ni siquiera el Juramento Wuju puede contenerlo. Porque el amor destinado entre dos vidas, sobrepasa todos los límites de lo inimaginable. [Hace una pausa para suspirar] Wukong, no te culpes por la muerte de tu maestro. Nadie habría sabido que en el día de tu marcha una banda criminal os asaltaría. Y en cuanto a la banda... Tú no me has metido en esto, he sido yo misma. Fácilmente podría haber pasado de largo, ignorando aquellos gritos y haber seguido mi camino, como el resto de gente hizo. Pero no. Decidí salvarte. Y si por alguna razón la banda nos encuentra y me acusan a mí de colaboradora, habrá sido por decisión propia. No les tengo miedo a esos criminales. Vengaremos el asesinato de Shen.

 

WUKONG: [Sonríe impresionado, con lágrimas aún en los ojos] Aura... me has dejado sin palabras... ahora no sé qué decir... gracias. [Intercambian sonrisas y miradas] Y sí, creo que tienes razón. Si me ahogo en la culpa y en el lamento ahora, nadie podrá combatir a los enemigos de allí fuera mañana. Me quedaré hasta que mi cuerpo pueda caminar por sí solo. Pero cuando eso pase me iré. Aunque no tengas miedo, presiento que conmigo correrás peligro. Y no quiero que nadie te haga daño. Porque te quiero.

 

AURA: [Coge un espejo rectangular y refleja su cara junto a la de Wukong] Míranos. Y ahora piensa en las caras de la gente que hay fuera. Piensa en sus rostros, todos iguales. Y ahora mira los nuestros. Son diferentes. Observa nuestras narices. Ellos no las tienen así. Mira la cantidad de pelo en tu cuerpo. Mira mis siete colas de zorro y mira tu cola de mono. Mira mis ojos cetrinos y tus ojos de esmeralda. Y estas orejas negras de raposa. Los hombres me llaman zorra humana y a ti mono de feria. La sociedad nos ha marginado, pero míranos, aquí ahora, juntos. Míranos. Siempre hemos sido diferentes al resto, y por eso siempre hemos estado unidos desde el primer momento en el que nos conocimos. [Le besa en la mejilla] Yo también te quiero. [Reposa el espejo en la mesita de noche] Y ahora descansa. Ya hablaremos luego, cuando puedas levantarte de la cama.

 

(Aura se marcha de la habitación mientras Wukong le sigue con la mirada hasta que cierra la puerta. Cuando se queda solo, dirige su mirada al espejo que ha dejado Aura).

 

 

WUKONG: [Pensativo] ¿Diferentes al resto?... hmmm.

 

 

EL MISMO DÍA,

UNAS HORAS DESPUÉS

 

 

(Puerto de la ciudad de Runacia. Por la tarde).

 

 

(Amarrado en el puerto, se encuentra el navío más grande en todo Voltagor y el resto del Mundo Conocido: el Purgador del Piélago. El buque capitaneado por Edward Hackram. Ocupa casi la mitad del puerto. Posee una eslora de 400 metros de largo y una manga de 75 metros de ancho. Su altura es tal que incluso tapa el sol y hace sombra la parte del puerto en la que se encuentra. Su aspecto denota imponencia. El número de tripulantes asciende a 3.000. En el camarote del capitán, Edward y su banda personal conversan).

 

 

EDWARD: [Intentando hacer fuerza para subir la vara y ponerla en la mesa del camarote] Bien... ¡Argh! ¡Maldición!, es pesada... ¡Tú, pasmarote! ¡Ayúdame a ponerla aquí!

 

REN: ¡Oh!, sí, ya voy... [La consiguen poner entre los dos en la mesa]

 

EDWARD: Joder, no sé como el puto mono ese podía llevarla en la espalda sin romperse la maldita columna... Bueno, ahora ya la tiene rota de todas formas, ¡ja!

 

IRELIA: La vara es mágica. Eso significa que tiene poderes. Se habrá quedado en modo pesada...

 

EDWARD: ¡Pues que se ponga en modo ligera! Ha costado dos huevos míos y medio de éste [refiriéndose a Ren] traerla desde la bodega de abajo hasta aquí.

 

REN: ¿Y mi otro huevo y medio?

 

EDWARD: No tienes.

 

IRELIA: Escúchame. Coge la vara con tus dos manos sin necesidad de levantarla, piensa en que se haga ligera y su magia hará efecto. Lo aprendí de Wukong cuando aún estaba en mi antiguo dojo. Funcionará.

 

EDWARD: Hehehe... Vale, vamos a ello... [Sigue los pasos de Irelia]

 

(Justo en ese momento entra al camarote Faith, la socia pirata de Edward. Es una mujer joven y muy atractiva. Tiene el pelo largo y de color pelirrojo. Usa una vestimenta propia de las Islas de Sal Negra, igual que Edward. Tiene un carácter pícaro. Es la segunda al mando en el barco, después de Edward. Tiene hombres propios, a los que ha añadido a la tripulación del barco. Es una cazarecompensas. Al entrar mira a Edward y habla).

 

 

FAITH: Hola a todos. Ya estoy aquí. [Suspira] ¿Qué estáis haciendo?

 

 

 

 

 

EDWARD: [Hace sonidos de esfuerzo con los ojos cerrados] Yieerghh... Vamos... Peso pluma, peso pluma, ¡peso pluma! [Espera un instante] ¡Ya! [Levanta con suma facilidad la vara mágica mientras ríe, e incluso la hace girar para fardar ante todos]

 

IRELIA: Voilà. Ahí lo tienes.

 

EDWARD: ¡Mirad! ¡Soy el más fuerte de aquí! [Ríe]

 

FAITH: [Extrañada] ¿Qué es lo que tiene? ¡Y deja de hacer el tonto con la vara! Dame. [Le coge la vara] No me seas presumido anda. Esta vara no pesa nada.

 

EDWARD: [Mirando a Faith en tono lento y moviendo las manos] Ohhh.... maagiaa.... Mi querida Faith, ¿ahora crees lo que Irelia contó acerca de la vara?

 

FAITH: Lo creeré cuando lo vea. ¿Sabe hacer más trucos? [Mira a Irelia]

 

IRELIA: ¿Veis el bonito cristal de jade en la punta de la vara? Es su centro de poder. En el dojo vi a Wukong hacer demostraciones a campo abierto en el Patio Esmeralda. Eran como fuegos artificiales verdes. Pero mucho más potentes. Hacen mucho más daño. Sin querer, uno de los disparos de Wukong alcanazó a un pájaro y cayó fulminado al suelo.

 

EDWARD: [Ríe entusiasmado] ¡Wohoho! El monito no era tan santo al fin y al cabo, ¡mató a un pobre pajarito! [Ríe] ¡Vamos a probarlo!

 

IRELIA: Sí, bueno, fue sin querer... Después de eso se arrepintió y nunca más volvió a hacerlo. Debes coger la vara y luego apuntar con ella en una dirección. Después, debes pensar en destruir aquello a lo que apunta la vara y por último concentrarte.

 

EDWARD: [Ríe] De acuerdo. Faith, dame la vara. [Extiende la mano]

 

(En vez de darle la vara a Edward, justo en ese momento, Faith apunta a una ventana en la pared final del camarote. Está enfrente de Faith. En un rápido movimiento, el cristal de la vara mágica dispara una descarga de energía verde en línea recta tan potente y ruidosa que los presentes en la habitación se agachan. Tras unos instantes. Vuelven a incorporarse lentamente mirando a la pared disparada. Están todos impresionados).

 

 

EDWARD: [Sin importarle que haya abierto un gran agujero en una pared del camarote] Guau... [Comienza a subir el tono de su risa pirata poco a poco hasta el máximo]

 

REN: Eso ha sido... vaya... [Se rasca la cabeza ]

 

IRELIA: ¿Ya te lo crees? [Mira a Faith]

 

FAITH: Su valor inigualable ya está comprobado. Ahora podemos seguir con el plan.

 

EDWARD: Sí, bien... [Le quita la vara a Faith] Ya puedes devolverme esto. Ahora que hemos comprobado que tenemos la vara mágica en nuestro poder, explicaré la siguiente fase de nuestro gran y maquiavélico plan. [Sonríe]

 

 

 

EDWARD: Suponiendo que Lisandra haya cumplido con su parte del trabajo y teniendo el problema del mono y el viejo resuelto, ya podemos despedirnos de ella y marchar hacia las Islas de Sal Negra a recuperar mi trono. Como ya sabréis, el padre del capitán Vane se lo arrebató al mío cuando yo aún era joven. Su padre enfermó al muy poco tiempo de ganar la guerra de poder, y el trono pasó a su hijo. Vane Roberts. Aun siendo joven, Vane se las arregló para ayudar a su padre en la guerra contra el mío, y se encargó de matar a toda mi familia mientras su padre destruía toda la flota del mío, Bartholomew. De él sólo me quedó este barco, construído en los tiempos en los que era Rey de la Sal. Pero ahora que tenemos el poder de esta vara, acabaremos con él, me apoderaré de toda su flota y seré el nuevo Rey de la Sal.

 

 

FAITH: ¿Y qué hay de lo nuestro?

 

EDWARD: Déjame acabar. Cuando sea Rey de la Sal, marcharemos a Runacia, haremos desaparecer a Lisandra, sus padres y toda la Famila Real, y la ciudad será nuestra. Lo siento por Lisandra, ha sido una buena colaboradora, ¡pero nunca confíes en un pirata![Ríe] Y tú, Faith, podrás tener todas las recompensas que quieras de la Cámara de Oro del Rey, tú, Irelia, podrás tener un barco propio y ser libre de cualquier norma, y tú, Ren, ¡tendrás mucho dinerito rico de parte de un servidor! [Ríe]

 

FAITH: Eso me gusta más.

 

IRELIA: Cuando tenga ese barco te lo agradeceré. Vayamos a hacerlo.

 

REN: [Que no le ha gustado la idea de traiconar a Lisandra] Hmmm...ya... dinero.

 

EDWARD: ¡Pues muy bien! ¡Ahora salgamos de aquí! Ren, lleva de vuelta la vara a la bodega del barco. Seguro que esta vez no te costará tanto.

 

REN: [Un tanto a regañadientes] Sí, señor...

 

(Edward abre la puerta del camarote y van saliendo uno a uno de la habitación. Ahora están todos en la cubierta mayor del barco. Se puede observar la inmensa nave desde ahí. Antes de que el grupo se separe, llega corriendo el contramaestre del barco a hablar con Edward. Edward cree que ha venido sólo para arreglar la pared del camarote).

 

 

EDWARD: Hola. Hemos estado probando "pirotecnia" ahí dentro. Llama a unos hombres para que lo arreglen. Que lo dejen todo como antes.

 

CONTRAMAESTRE: De acuerdo señor, estará arreglado para mañana. Pero he venido también a informarle de una visita. Ha pedido hablar con usted, señor. Es la princesa.

 

(Edward, Irelia, Faith y Ren cruzan sus miradas. Se preguntan sobre qué querrá hablar).

 

 

EDWARD: Está bien. Dejadla pasar. Traedla aquí.

 

 

 

 

(El contramaestre asiente y se marcha a escoltarla. Edward ordena con mal genio a Ren que meta la vara en un barril cercano y tape el barril con el cuerpo. Ren lo hace. Unos momentos después llega Lisandra con cara seria. Sube las muchas escaleras hasta la cubierta mayor donde están todos y Edward y Lisandra comienzan a conversar).

 

 

EDWARD: ¡Princesa Lisandra! Que alegría verte. ¿Debo hacer la reverencia?

 

LISANDRA: No hay tiempo para eso. Estamos en problemas.

 

EDWARD: ¿Ah sí? ¿Y de qué problemas estamos hablando?

 

LISANDRA: Los guardias sólo han encontrado a Shen Yi. Wukong no estaba en escena.

 

EDWARD: Oh... vaya... entonces... ¿tu parte del trabajo?

 

LISANDRA: No he podido hacerlo. El Mono ha desaparecido.

 

EDWARD: Lisandra, Lisandra, Lisandra... Quedamos en que los guardias se encontraban con el Viejo y el Mono, pensaban que se habían peleado, y tú hacías de testigo o usabas tu poder en el sistema runaciano para inculpar a Wukong del asesinato de su maestro. Y entonces lo ejecutaban.

 

LISANDRA: ¡Lo sé! ¡Pero no entiendo cómo ha podido pasar! Volví a aquel callejón y no estaba. Debemos encontrarle y acusarle, o tendremos problemas.

 

EDWARD: No. Debes encontrarle y acusarle. Tú tendrás los problemas. No has cumplido con tu parte del trato.

 

LISANDRA: Ya están investigando quién asesinó a Shen Yi. Y estamos todos implicados. Y todos sus alumnos Wuju ya vienen desde su dojo en Utsai hasta aquí. Seguramente llegarán a la ciudad muy pronto.

 

EDWARD: ¿Y qué quieres que haga? Nosotros nos marcharemos muy pronto también de aquí. Iremos a las Islas de Sal Negra. Volveremos en un tiempo.

 

LISANDRA: ¿Cómo? ¡No! Aún no puedes. ¡Te recuerdo que en nuestro trato te ayudaba a conseguir la vara y a cambio me dejabas usarla para cumplir mis deseos!

 

EDWARD: Así es, ese era el trato. Y todos lo han cumplido menos tú, Lisandra. El Mono debía morir ejecutado. Nadie debía investigarlo. ¡Y de ninguna manera debían venir todos los miembros Wuju hasta aquí! Cumple con tu trato y a mi vuelta de las Islas de Sal Negra te daré la vara para que la uses y... ¿puedas impresionar a tus padres, me dijiste?

 

LISANDRA: [Frunce el ceño] Necesito la vara. Ahora. No hay tiempo.

 

EDWARD: Pues lo siento mucho, pero no vas a conseguir nada hoy. Ya puedes abandonar el barco. Aunque nos has honrado con tu visita. Un placer hacer negocios con usted, princesa Lisandra. Nos vemos. [Sonríe]

 

 

 

LISANDRA: [Mientras dos piratas la van retirando hacia abajo] ¡Esto no quedará así! ¡Nos volveremos a ver, Edward! ¡No podréis hacerme esto! [Le señala con el dedo]

 

EDWARD: [Murmurando] Sí... pues ya lo he hecho. [Lisandra ya no está a la vista]

 

EDWARD: [Mira a Ren] Y tú. ¡¿Qué estás haciendo todavía aquí?! ¡Lleva ese barril en el que has metido ese puto palo a la bodega!

 

REN: Es una vara...

 

EDWARD: ¡Será lo que yo quiero que sea! ¡Llévalo ya!

 

REN: [A desgana] Sí, señor... [Se marcha con el barril]

 

FAITH: No me fío de ella. Elegiste a una mal socia...

 

EDWARD: [Acaba la frase de Faith] Que dejará de serlo en poco tiempo. En cuanto nos hayamos ido de aquí. Zarparemos mañana cuando la noche caiga para que no se note mucho nuestra huída. Rumbo a la ciudad de Velas, en la Isla Negra.

 

IRELIA: ¿No crees que ahora intentará delatarnos?

 

EDWARD: No puede. Ella también está implicada. Y para cuando lo haga, nosotros ya no estaremos aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MINUTOS DESPUÉS

 

 

(Camino del puerto de Runacia. Cerca del Purgador del Piélago).

 

 

LISANDRA: [Caminando enfadada, hablando consigo misma] Esto no puede haber pasado en el peor momento... ¡Son unos cabrones! ¡Todos ellos! Informaré a la Guardia Real. ¿A quién creerán antes, a su princesa o a una banda criminal? Saldré impune de esto...

 

REN: [Corriendo tras Lisandra] ¡Lisandra! ¡Espera! [La alcanza] Hola, espera, por favor...

 

LISANDRA: [Ve que trae un barril con él] ¿Qué? ¿Me vas a dar vino? ¿El idiota de tu jefe te ha ordenado regalarme un barril de vino como compensación? ¿Esto es una broma?

 

REN: [Exhala aire] No. Nadie me ha ordenado que te traiga nada. No te traigo vino... [Abre la tapa del barril, saca la vara y se la enrega rápidamente] Ten. Para ti.

 

LISANDRA: [Sorprendida] ¡La vara! Pero... ¿por qué?

 

REN: Sé que si me descubren me harán caminar por el tablón. Pero prefiero a que la tengas tú, que a que la posea él. [Lisandra le mira, entre exrañada y agradecida] Verás, cuando has subido a cubierta no te han contado toda la historia. Planeaban traicionarte. Con el poder de la vara, Edward se haría con el trono de las Islas de Sal Negra y regresaría con toda su nueva flota hasta aquí, para conquistar la ciudad. Sé que tú no eres así, lo he podido ver en tus preciosos ojos. Estoy seguro que alguien tan radiante como tú le dará un mejor uso a la vara. Ahora cumpla con su propósito y haga realidad su deseo, princesa Lisandra.

 

LISANDRA: [Observa la vara y luego mira a Ren] Yo, como Lisandra Audecon que me llamo, te prometo, Ren, que te recompensaré por el acto de honor que has hecho hacia mi persona hoy. Has demostrado tu integridad, en comparación con los otros... argh, con los que compartes el pan. Nadie te hará pasar por el tablón mientras que yo no haya caído.

 

REN: Eso espero, mi señora. Aún soy demasiado joven; tendré su edad. Confío en que esto haya merecido la pena. Y ahora, he de regresar al barco antes de que el jefe note mi ausencia. Saludos. [Sonríe, asiente y se marcha]

 

LISANDRA: [Se queda parada mirando como Ren se marcha] Pues al final, no todos eran unos cabrones... [Mira de nuevo la vara] La tengo... y ahora haré de una vez por todas que mis padres y todos me respeten. [Sonríe]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL MISMO DÍA

 

 

(Sendero boscoso con dirección a la ciudad de Runacia. Atardecer).

 

 

(La marcha de alumnos Wuju liderada por Bren está en camino. Todos ellos van montados en caballos. En la mitad de la marcha se encuentran Seijo, Jorum, Xin y Yumi. Conversan tranquilamente sobre cómo será el futuro al que se están dirigiendo a paso de corcel).

 

 

XIN: Yo creo que habrá miles de torres, ¡tan altas como dos montañas juntas! ¡La gente nos saludará desde lo alto! ¡Y podremos subir para contemplar las vistas de toda la ciudad!

 

JORUM: No seas fantaseador, Xin. Todos sabemos que cuando crucemos las puertas, habrá un ejército a cada lado de la calle. ¡De un millón de samuráis! ¡Y todos levantarán sus katanas! La música sonará, y los reyes nos recibirán con rosas azules...

 

YUMI: [Ríe] Pero mira que sois tontos los dos. El reino de Runacia no es para nada como el de Utsai. Aquí viven en castillos, blanden espadas y sirven a señores con tierras. Si quieres subirte y ver torres altas, te informo de que sólo habrá una, y será la Gran Torre del Campanario. Y la gente que vive allí llaman caballeros a sus guerreros, no samuráis.

 

SEIJO: No importa cómo sean sus tierras, ni su ciudad, ni sus señores. No importa cómo nombren a sus guerreros. Llegaremos, nos recibirán, nos mostrarán a Maestro Shen y mientras que un grupo lo traerá de vuelta a su tierra natal para darle un entierro sagrado, otro se quedará en la ciudad para investigar su asesinato y tratar de encontrar a Wukong. Debemos estar agradecidos y mostrar nuestros respetos a los reyes de Runacia y su Guardia Real, por el trabajo que están haciendo ahora mismo. No perderemos el tiempo en otras cosas de la ciudad. El ocio llegará cuando todo se encuentre en equilibrio...

 

XIN: Vaya... cada vez hablas más parecido a Maestro Shen. Quizá mañana te salga una larga barba canosa. [Ríe]

 

(Todos se echan a reír a la vez y sonríen. Unos segundos después, un caballo del final de la marcha va adelantando a los demás compañeros hasta llegar a donde se encuentran ellos. Es Rug, con cara de pícaro y ganas de molestar al grupo de Seijo y los demás).

 

 

RUG: [Burlándose] Ohh... pero mira a quién tenemos aquí... ¡al Gran Maestro! ¡Seijo! Junto a su séquito de inseparables colegas, como de costumbre. [Ya nadie ríe. Seijo está serio y callado. Ni siquiera mira a Rug]

 

YUMI: Y aquí está Rug: el Perro Rabioso. Ladrando a los demás en solitario como siempre.

 

RUG: [Ignora el comentario de Yumi y continúa mirando a Seijo] Una cosa te voy a decir, Seijo. Una gran verdad. Un maestro que no sepa guiar una marcha de sus propios alumnos no es un verdadero maestro. Te aconsejo que le des el mando a Bren. Cualquier alumno enfrente tuyo, merece ser el Wujang mucho más que tú. Recuérdalo.

 

 

 

(Tras un par de segundos en completo silencio, Seijo gira su cabeza muy despacio en dirección a Rug, y le clava la mirada más profunda e imponente que haya visto. Y le responde con el tono de voz más serio y claro que nunca haya escuchado).

 

 

SEIJO: De acuerdo. Y yo te recuerdo que, por ese mismo motivo, tú te has quedado atrás.

 

(Rug se queda estupefacto por la respuesta de Seijo, y antes de que alguien pudiera decir algo, Seijo hace que su caballo marche hasta la cabeza de la marcha, donde está Bren. Los demás miran a Rug con repulsión, y sin decir palabra siguen a Seijo. Rug se queda, aún sorprendido por la situación, atrás. Seijo llega al lugar donde se encuentra Bren y conversan).

 

 

BREN: Oh, ¡hola Seijo! ¿A qué viene esa cara?

 

SEIJO: Ese hombre, Rug, otra vez...

 

BREN: Así que el bueno de Rug ha vuelto a las andadas... lo mejor que se puede hacer ante ese hombre, y más siendo tú, es ignorarle. Deja que aulle lo que quiera, y con suerte una manada de lobos vendrá a comérselo...

 

SEIJO: Y eso hemos hecho mis amigos y yo. Decía que no merezco ser Wujang. Yo no. En cambio, a ti Bren, te ha puesto como la mejor opción. Y aunque cueste creerlo. Puede que tuviera razón. No creo que sepa liderar a la Orden Wuju, Bren. No puedo ni lideraros por un sendero de tierra... En cambio tú, sabes cómo guiarnos y conoces cómo se debe responder ante cualquier situación. Y te respetan por ello. Creo que deberías ser tú el Maestro Wuju, Bren...

 

BREN: [Se sorprende] ¿Cómo? ¡No! Esa responsabilidad es un honor el cual no puedo poseer. Ya es bastante con que guíe la marcha a Runacia esta vez. Porque la próxima tú ya sabrás el camino y podrás guiarnos a todos en el paso. Si Maestro Shen te eligió a ti fue por algo. Él nunca tomaba una decisión a la ligera. Bren es un alma ciega y condenada. Sabe que nunca podrá ser Wujang, y por eso te incrimina. Te tiene envidia. Y cuando regresemos al dojo, si te sigue faltando el respeto recibirá su castigo, aunque ni tan solo tú lo quieras. ¿Sabes por qué me respetan tanto como a Shen? Porque llevo en la Orden casi tantos años como estuvo él. Pero ni tan solo eso me hace digno de ser Wujang. Porque vale lo mismo tener nueve años y entrenar otros nueve, que entrenar nueve años teniendo veinticinco. ¿Entiendes lo que te quiero decir, chico? Te respetarán cuando llegue tu momento, pero es solo cuestión de tiempo. ¿Quieres honrar la memoria de tu Maestro por siempre? Pues sé el Wujang por ahora.

 

SEIJO: [Se queda unos segundos pensando en silencio] Sí, tienes razón. Gracias por aclarar mis dudas Bren. [Le sonríe] Eres un gran hombre.

 

BREN: Bueno... ¡algunos me comparan con un viejo oso!

 

(Ríen los dos. Bren lo hace a carcajadas. Al momento llegan Jorum, Yumi y Xin. Se ponen justo detrás de Seijo y Bren, pero ellos dos se percatan de que los tienen detrás).

 

 

 

 

BREN: Bien, ya estamos todos.

 

YUMI: ¿Ya te han notificado cómo de odioso ha estado Rug esta vez?

 

BREN: Sí... bueno, Seijo y yo hemos estado conversando...

 

SEIJO: Así es...

 

XIN: Señor Bren, señor, emm... de camino aquí Jorum y yo hemos estado pensando y tenemos una pregunta para usted, ya que dice que vivió muchos años en Runacia...

 

BREN: Así es, y no solo viví aquí, sino que nací aquí. ¿Qué queréis saber sobre ella?

 

XIN: ¿Sobre quién? No me interesa ninguna chica en estos momentos...

 

YUMI: [Suspira] Se refiere a Runacia, la ciudad de Runacia, su tierra...

 

XIN: Oh sí, [Ríe nervioso] claro, claro, ella... Emm ¿quienes son los que mandan?

 

BREN: ¿Los reyes te refieres? Oh, bien. La familia que gobierna en Runacia es la familia Audecon. Ahora mismo, el rey es Jarvon VI el Viejo, con sesenta y tres años, el cual ya lleva ocupando el trono cincuenta y cinco, y su esposa, la reina Talia II la Prudente, procedente del reino de Tuliat, diez años más joven.

 

XIN: Oh... ¿Y por qué los apodan el Viejo y la Prudente?

 

BREN: Bueno... según recuerdo, por la larga barba lisa de anciano de Jarvon, que le llega hasta el ombligo, y la cantidad de años que lleva reinando, y porque su esposa es tan, tan prudente, que casi no habla ni toma decisiones en presencia de su marido.

 

JORUM: ¿Y tienen hijos?

 

BREN: Sí. Sus primeros hijos murieron al poco de nacer o a causa del invierno, pero dos de ellos les sobrevivieron. El Príncipe y la Princesa. Rodrick Audecon es el mayor. Tiene veintiséis años. Se cuenta de él que es apuesto, está interesado en el progreso y es alguien con ideas íntegras. Maestro Shen me dijo que decían que había marchado una temporada a Tuliat para reunirse en matrimonio con su esposa Thalia. Luego está la hermana pequeña, Lisandra, de veintiún años. Ella está en Runacia esperando a un rey adecuado. Pero según dicen, tiene mucho carácter y le termina de gustar el juego de la realeza. Dicen que tiene la compostura de una guerrera. A ver qué príncipe se atreve...

 

(Bren detiene en seco su respuesta. Ha visto algo a lo lejos en mitad del sendero. Cada vez están más cerca de ello y todos lo miran. Se preguntan qué es aquello que está tumbado en la tierra cortándoles el paso. Cuando lo tienen a unos metros enfrente, Bren detiene la marcha y él y Seijo se bajan de sus caballos para averiguarlo).

 

 

BREN: [Mientras camina hacia ello] ¿Pero qué es eso? ¿El cadáver de alguien?

 

 

 

 

SEIJO: [Se acerca con él] Sí... pero no es una persona, es un animal.

 

BREN: Dios, huele muy extraño...

 

SEIJO: Es un ciervo.

 

BREN: Espera... ¿qué es eso de ahí? Parece humo... humo azul...

 

SEIJO: [Se acerca al ciervo y lo observa] Y mira, el humo sale de esa marca extraña...

 

BREN: Déjame ver... [Observa la marca] Hmm... ese signo, ese símbolo antiguo...

 

SEIJO: ¿Qué es? ¿Qué significa?

 

BREN: Kinarth sólo puede caber en las historias y leyendas. No podría ser real.

 

SEIJO: ¿Kinarth? ¿Quién es? ¿Qué es?

 

BREN: Un mito. Una historia que me contó Maestro Shen. Y es sólo eso, historia...

 

SEIJO: ¿Cómo es la historia de Kinarth? Cuéntemela.

 

BREN: No. No hay tiempo para historias. Ayúdame a apartar el ciervo de enmedio.

 

SEIJO: [Le ayuda] De acuerdo, [lo levantan y lo mueven] venga... vamos... [Lo sueltan] ¡Ya! Uff... pesaba más de lo que creía... Y en cuanto la historia de Kinarth, me la contará cuando lleguemos a Runacia o al dojo, ¿trato hecho?

 

BREN: [Volviendo al caballo] Bueno, tampoco te ilusiones tanto, muchacho... ¡Antes tendremos que conseguir llegar! Aún nos queda una noche de viaje. [Ríe]

 

SEIJO: [Subiéndose al caballo] Lo tomaré como un "sí". [Sonríe]

 

YUMI: ¿Qué era eso que había enfrente?

 

BREN: Un fantasma. Y ahora en marcha, ¡vamos! ¡A por Maestro Shen y Wukong!

 

TODOS: ¡A por Maestro Shen y Wukong!

 

(Bren vuelve a inciar la marcha. Ahora Seijo y su grupo también están a la cabeza del camino. Rug sigue cabalgando con mala cara mucho más atrás. Seijo y sus amigos se miran y sonríen. Al pasar por aquel ciervo con aquella extraña marca, Seijo se lo queda mirando y piensa en lo que le dijo Bren. Se pregunta quién será Kinarth. Pero deben seguir su camino hacia las puertas de la ciudad de Runacia, la gran ciudad de los reyes).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO DOS

CAMBIO DE TORNAS

 

 

(Aposentos del rey Jarvon y la reina Alia. Por la noche).

 

 

ALIA II: Pareces enfadado y cansado, ¿por qué no descnasas un poco?

 

JARVON VI: [Sentado junto Alia] Hoy ha sido un día largo y duro. Sobretodo por lo que ha pasado este mediodía. Por un lado tenemos los asuntos con la familia de Thalia y la consagración se su matrimonio con Rodrick, todo para que nos den ese ejército que tanto necesitamos de los tuliatís. Porque aunque hayan pasado años sin que se haya librado una guerra con el reino de Nogrim, las hostilidades aún están ahí, y debemos estar preparados. Y por el otro lado, tenemos el asesinato de Shen Yi, el Wujang de la Orden Wuju de Utsai, en un callejón, seguramente relacionado con la banda criminal que está rondado por la ciudad. Y porque ya no hablamos de nuestra hija Lisandra...

 

ALIA II: No tienes de qué preocuparte. A Rodrick siempre le ha gustado contribuir a que avance la sociedad. Y ahí está, en el reino de Tuliat, en la ciudad de Etholia, la Ciudad del Progreso. Ya sabes que yo vengo de Egennas, pero también es Tuliat, y créeme que allí las cosas son diferentes. El sistema monárquico lo es. Se invierte más en la ciencia y conocimiento que en la religión y fe. Tuliat es el reino azul, el reino de la mente, y está claro que Rodrick ha salido a mí, a su madre. Y no tendrá en problemas en estrechar su relación con la princesa Thalia. En cambio, Lisandra ha salido a ti. Tiene tu carácter, y de eso sí que debemos preocuparnos...

 

JARVON VI: Sí... Aún recuerdo nuestra conversación en la Sala del Trono. Ella se ve como una guerrera, una princesa empancipada, y nosotros nos esforzamos en que sus modales sean los de una dama encantadora, para que pueda encontrar a un príncipe encantador. Pero, ahora que lo pienso, quizá sea eso. Quizá tenga razón. Creo que no debimos haberle presionado tanto y confiar en ella para que se desenvuelva a su manera. Pero también dejarle claro de que, si algo malo le ocurriese, sería completamente culpa suya y de nadie más. Porque nosotros ya se lo advertimos.

 

ALIA II: Aunque nos haya demostrado que no es una simple dama, aunque sea tan fuerte como un caballero, espero que vuelva pronto, comienzo a preocuparme por ella. La banda sigue escondida en alguna parte de la ciudad ahí fuera, riéndose de nuestros guardias. Será un alivio para nosotros tener a los guerreros Wuju entre nuestros invitados de honor en la ciudad. Espero que este conflicto se resuelva pronto.

 

JARVON VI: Sí... tan pronto como lleguen. Mañana habrá que comenzar a preparar su recibimiento. Seguramente pondrán pie en la ciudad en un día. Tengo ganas de conocerles. Y como has dicho, también tengo ganas de que Lisandra vuelva.

 

ALIA II: Sea quien sea quien llegue antes, ya sean los Wuju o Lisandra, le recibiremos bien.

 

 

 

 

 

DONCELLA 3: [Pica a la puerta de la habitación]

 

ALIA II: ¿Sí?

 

DONCELLA 3: Mis señores, la princesa Lisandra ha regresado. Quiere pasar y os solicita para hablar con vosotros.

 

JARVON VI: [Sorprendido] ¡Por los nueve dioses! ¡Hazla pasar! ¡Claro que sí!

 

LISANDRA: [Entra a la habitación con la vara en la mano] Hola padre, hola madre. Buenas noches. ¿Me echábais en falta?

 

ALIA II: Por supuesto, querida. Tú padre y yo estábamos preocupados...

 

LISANDRA: Pues no lo parecía esta mañana...

 

JARVON VI: Olvídate de esta mañana. ¿Qué es ese artefacto que llevas en la mano?

 

LISANDRA: ¿Esto? Pues una vara. Una vara mágica. Es precioso el cristal de jade, ¿verdad?

 

JARVON VI: Muy bonito, ¿pero de dónde la has sacado?

 

LISANDRA: Del único lugar donde más artefactos juntos hay: la bodega del Purgador del Piélago. Me la ha regalado el capitán. [Sonríe]

 

JARVON VI: ¿El mismísimo capitán Edward Hackram? ¿El coleccionista más grande de reliquias exóticas de todo el mundo? Interesante. Su barco no pasa desapercibido...

 

LISANDRA: Exóticas y valiosas, padre... Se ve que él sí que ha sabido valorarme como soy, no como lo que se supone que debo ser...

 

ALIA II: Lisandra, tu padre y yo hemos estado hablando, y hemos llegado a la conclusión de que te dejaremos más libertad para que nos dejes ver tu verdadera compostura y...

 

LISANDRA: [Le corta] ¡Está bien! Pues entonces dejadme que os enseñe lo que puedo hacer para que veáis que al final seré una mujer que se hará respetar por todos.

 

ALIA II: ¿Qué quieres decir? Nosotros ya te respetamos...

 

LISANDRA: [Seria] No.. son todo mentiras. Mentiras para que me quede contenta y me distraiga mientras sois vosotros los que tomáis las riendas de mi vida. Pues ahora veréis que seré yo la que tengo la batuta y no dudaré en usarla... ¡Mirad!

 

(Lisandra apunta a un cuadro de la familia en la pared esperando a que la vara haga algo, y en cuestión de un segundo un cegador haz verde de energía se dispara desde la vara hacia el cuadro, rompiéndolo y dañando la pared de detrás. Todos quedan anonadados, aunque los reyes mucho más que Lisandra. Segundos después recuperan la compostura).

 

 

 

 

 

JARVON VI: [Enfadado y asustado] ¡Lisandra! ¡¿Qué demonios acabas de hacer?! ¡Has destruído media habitación! ¡Casi nos matas!

 

ALIA II: Lisandra...

 

LISANDRA: [Nerviosa] ¡No! ¡Ha sido una demostración! ¡Os he mostrado mi poder! ¡El poder que tiene la vara! ¿No véis que ahora todos podrán respetarme? Soy la hija del Sol...

 

JARVON VI: [Asustado] Lisandra, relájate y dame esa vara. Eres demasiado peligrosa con ella en tus manos. [Extiende el brazo] Dame la vara mágica, por favor...

 

LISANDRA: ¿Que me relaje? ¡No soy peligrosa, sé lo que estaba haciendo! ¡No entendéis nada! ¡Nunca lo habéis hecho! ¡No os voy a dar la vara! ¡Es mía!

 

ALIA II: Lisandra, princesa, haz lo que te dice tu padre. Será lo mejor para todos...

 

JARVON VI: Si no me das la vara ahora, asumirás las consecuencias. Tienes que tomar el control de tus impulsos. Todos hemos aprendido a hacerlo aquí, en la familia. Así que ahora tranquilízate Lisandra, y entregame muy lentamente la vara...

 

LISANDRA: No voy a reprimir mis impulsos, porque son lo que me hace libre de todo este mundo de mierda. Ya os dije que no iba a ser una más. Ya nadie más aprenderá a hacerlo. [Los señala inconscientemente con la vara y rompe a llorar enfadada] ¡No! ¡Nunca más! ¡Vosotros! ¡Siempre me habéis encarcelado entre perfumes y vestidos! ¡Y por querer librarme de ellos, todo el mundo me ha visto como la oveja negra de la familia! ¡Pues os digo que nunca más! Porque sois mis padres, porque sino ¡os destruiría!, ¡os destruiría!, ¡¡¡OS DESTRUIRÍA!!! [El cristal de jade comienza a brillar]

 

JARVON Y ALIA: [Sorprendidos y atemorizados] ¡Lisandra!

 

(La vara mágica cumplió el deseo inconsciente de Lisandra. Destruír al objetivo que señalaba: sus padres. En una fracción de segundo, de la vara salió un estallido fulgurante de poder verde que deslumbró toda la habitación, y creó un estruendo que fue escuchado incluso por los guardias de la puerta principal del Castillo Real. La potencia fue tal que hizo que Lisandra saliese despedida, chocando con la puerta de la habitación, soltando la vara en el acto. Lisandra permaneció unos momentos en el suelo, confundida, sin saber aún lo que había hecho. Una doncella y dos guardias entraron y vieron la escena. Llorando y en estado de shock, Lisandra levantó su cabeza solo para observar los cuerpos fallecidos de sus padres a unos metros en el suelo. No se lo podía creer, pero debía reaccionar).

 

 

DONCELLA 3: Oh dios mío... [le socorre] princesa Lisandra, ¿está bien?

 

GUARDIAS: ¡Los reyes están muertos! ¡¿Qué ha pasado?!

 

LISANDRA: [En shock] Un guerrero Wuju... los ha asesinado con esa vara... ha dejado el arma... y ha escapado por la ventana... ¡¡¡WUUKOOONG!!! [Grita su nombre con dolor]

 

 

 

 

 

AL DÍA SIGUIENTE

 

 

(Habitación de Wukong en la posada de Aura. Por la mañana).

 

 

WUKONG: [Se despierta] Arggh... la luz se ha vuelto a alzar... [intenta levantarse] Uff... aún estoy flojo... [Observa la planta que hay en una maceta al lado de la ventana] Espera... un momento... [Estira el brazo hacia ella] Yiiarrgg... Vamos, ¡concéntrate! Ya lo tienes... ¡Tú puedes!

 

(De la planta comienza a emerger un vapor verde, el cual se va dirigiendo hacia su mano. Cuando el vapor alcanza a Wukong, se fusiona con su cuerpo y suelta un largo suspiro. Al poco tiempo de desvancerse todo el vapor, Wukong se percata que sus heridas se han sanado. Wukong sonríe, consigue levantarse por fin de la cama y sale de la habiación en busca de Aura, la cual encuentra en el pasillo entre habitaciones).

 

 

AURA: [Sorprendida] ¡Wukong!

 

WUKONG: Sí, lo sé. Se ve que la tunda que me dieron también me ha impedido pensar con claridad. No recordaba que podía usar poderes los Wuju extraídos de la naturaleza para curar todas mis lesiones... Lo siento.

 

AURA: [Coge a Wukong y lo lleva de vuelta a la habitación] Vale... te perdono el olvido, pero vuelve dentro. Tengo algo importante que decirte. Ha ocurrido algo muy grave...

 

WUKONG: [Se sienta en la cama] ¿Cómo? ¿Qué ha pasado?

 

AURA: [Preocupada, se saca un papel plegado y lo despliega] Están pegados por toda la ciudad. Los reyes Jarvon VI y Alia II fueron asesinados anoche en sus aposentos del Castillo Real. Y la princesa Lisandra, que ahora es reina, te ha declarado como culpable del crimen. Dice que los asesinaste con tu vara. Toda la Guardia Real te está buscando.

 

WUKONG: [Sorprendido y exaltado] ¡¿Cómo?! ¡¿Pero qué?! ¡Eso es imposible! ¡He estado aquí todo este tiempo recuperándome! ¡Lisandra estaba allí cuando mataron a Maestro Shen y me robaron la vara! Esto ha sido obra de Lisandra para incubrir su colaboración con el crimen que perpetuó junto a la banda criminal en aquel callejón...

 

AURA: Lisandra ha prohibido también la presencia de cualquier guerrero Wuju en la ciudad. Todo guerrero Wuju que se encuentre en ella, será indudablemente ejecutado. Y por lo que he escuchado de los pastores que vienen del oeste, una marcha Wuju con todos los alumnos del dojo liderada por Bren y el nuevo Wujang Seijo está de camino a la ciudad. Llegarán aquí esta noche.

 

WUKONG: Bren y Seijo... Dos grandes hermanos. Vienen a por Maestro Shen y pienso que también a por mi búsqueda y rescate... Pero no no tienen ni idea de lo que el futuro les deparará en esta ciudad con su llegada. Debo irme de la ciudad y avisarles cuanto antes, o sino será demasiado tarde para todos.

 

 

 

AURA: Sabes perfectamente que en el piso de abajo de la posada tengo una taberna. Y la parte exterior la uso como frutería. Cuando bajes esas escaleras quien quiera que esté bebiendo o comiendo abajo, te reconocerá. No puedes ir con tu armadura mágica.

 

WUKONG: Tienes razón, ¿dónde está?

 

AURA: Guardada en el almacén. Nadie más sabe que está ahí.

 

WUKONG: Pues que así sea. Esa armadura es demasiado valiosa como para que la pierda o me la arrebaten si me pillasen. Guárdala hasta el día que regrese.

 

AURA: Aun así, no hay muchos monos humanoides en la ciudad, que digamos... Voy a buscarte un atuendo para hacerte pasar desapercibido. Y no sé si regresarás...

 

WUKONG: Es verdad... A ver qué tienes para mí.

 

AURA: [Rebusca en los armarios] Veamos... dónde estaba... estoy segura de que fue en esta misma habitación donde lo guardé... ¡Ajá! ¡Aquí está! [Saca la prenda y la enseña] ¡Un hábito marrón con capucha de un fraile! Un religioso se lo dejó aquí después de tener que marcharse de la posada corriendo porque no pago la estancia. "Que dios te lo pague" dijo. Y tanto que lo hizo: lo detuvieron y tuvo que pagarlo con doce meses de vida.

 

WUKONG: Vaya... así que ahora pasaré de la Orden Wuju a la Orden de los Capuchinos. [Ríe] Voy a probármelo, a ver qué tal me sienta... [Aura sonríe y se lo da]

 

WUKONG: [Se lo pone] Vamos a ver... ¡listo! ¿Qué tal me queda?

 

AURA: [Ríe] Pareces estar en una bolsa de patatas...

 

WUKONG: [Sonríe] Bueno... pero de tus favoritas.

 

AURA: [Sonríe] Por supuesto. Y ahora vamos. Salgamos y bajemos por las escaleras.

 

WUKONG: [Salen de la habitación] Recemos para que no me confundan con el fraile moroso...

 

AURA: [Pasan el pasillo y bajan las escaleras] Tranquilo... sólo lo te confundirán con el asesino del rey y la reina...

 

(Bajan las escaleras y llegan a la planta baja del local de Aura. Se usa como taberna. Hay gente bebiendo en las mesas, comiendo del menú del día, chismeando, y otros reposados en la barra del bar. El tabernero bajo el mando de Aura es Barry, un hombretón de baja estatura, rechoncho y calvo, pero también tierno y bondadoso. Ve bajar a Aura y Wukong).

 

 

BARRY: ¡Hombre! ¿Cómo está mi señora favorita hoy? ¿A quién acompaña?

 

AURA: [Mira a Barry, Wukong encapuchado baja la cabeza] Acompaño al señor de mi lado a la puerta. Ha bebido mucho y no se encuentra muy bien. Hablamos luego, Barry...

 

 

 

BARRY: [Ríe] ¡Pues señor, le aconsejo que tome mucha leche y huevos! ¡Es lo mejor que hay para quitar la resaca! ¡En el nombre de Dios! [Ríe]

 

AURA: [Suspira] Amén...

 

(Aura y Wukong llegan a la puerta de la taberna y la cruzan. Ahora están en la parte de fuera de la posada. Hay cestas de frutas a cada lado de la puerta).

 

 

WUKONG: Conseguir salir de la posada hecho. Ahora soy un fraile moroso borracho.

 

AURA: [Coge un melocotón de Utsai, diferente a un melocotón de Runacia] Ten. Y ahora escúchame atentamente. Si por alguna razón consigues volver, que no deberías, por el peligro que te conlleva estar en esta ciudad condenada para ti, tendrás que esperar fuera de la posada y llamarme. Cuando salga, señala el cesto con los melocotones de Utsai y di el código: "La mejor fruta, es la cultivada por el amor verdadero" ¿Lo has entendido?

 

WUKONG: [Sonríe] No se podría haber dicho más claro. [Mira el melocotón]

 

AURA: Necesitarás un caballo para marcharte de aquí. Ve a los establos de la periferia de la ciudad y encontrarás el mío. Es el del final del todo. Marrón con manchas blancas. Ya me lo devolverás después.

 

WUKONG: ¿Y cómo se llama?

 

AURA: Zorro. [Sonríe]

 

WUKONG: Oh, buen nombre, puesto por parte de una raposa... [Aura le mira a los ojos] ...una raposa preciosa, hermosa, y lo más bello que han visto mis ojos en la vida...

 

AURA: [Se emociona] Wukong... [Se besan apasionadamente] Y ahora vete. No quiero que te maten. Te quiero.

 

WUKONG:[Comienza a alejarse] Y no lo harán... yo también te quiero. Gracias por todo, Aura... [Sonríe]

 

 

(Wukong emprende su camino de icógnito hacia los establos. Se gira y se despide de Aura con el brazo, después vuelve a girarse y sigue andando. Tras unos minutos de pura travesía consigue llegar a los establos. En ellos está el guardia que protege los caballos y se asegura que quien monte uno no lo esté robando. Tiene una tablilla con los nombres de sus dueños y de los caballos. Ve a Wukong dirigiéndose a uno y lo detiene).

 

 

GUARDIA: Eh, usted ¿va a montar un caballo?

 

WUKONG: [Sin quitarse la capucha, nervioso] Eh.. sí. Es el del fondo del todo. El marrón con manchas blancas. Ese de ahí. [Señala al caballo]

 

 

 

 

GUARDIA: Por lo que veo aquí, usted no es su dueño. ¿Conoce al propietario del caballo?

 

WUKONG: Sí... Aura, la propietaria de la frutería, taberna y posada que hay unas calles más abajo... Le he comprado el caballo.

 

GUARDIA: Está bien... Si eso es cierto sabrá su nombre, ¿verdad? Porque sólo el dueño o el nuevo propietario que lo adquiera debe saberlo...

 

WUKONG: Sí, por supuesto. Se lama Zorro. Un nombre muy bonito.

 

GUARDIA: Así que Zorro eh... muy bien. Ha acertado. Puede montar en el caballo. Pero de todos modos después iré a ver a la señorita Aura para confirmar su historia.

 

WUKONG: Está bien. Muchas gracias. [Se monta en el caballo] ¡Arre! ¡Vamos Zorro!

 

GUARDIA: Que tenga un buen día.

 

WUKONG: Igualmente. Adiós. [Se marcha del establo con el caballo]

 

(Wukong cabalga lentamente por las calles de Runacia en dirección a la entrada principal de la ciudad. De camino a ella, pasa por una herrería. El herrero observa el caballo, coge un par de sus herraduras y se dirige a toda prisa hacia él para hablar con Wukong).

 

 

HERRERO: [Se pone delante del caballo] ¡Mire señor! ¡Herraduras nuevas! ¡Las mejores de toda Runacia! ¡He visto que su precioso caballo necesita un recambio! ¡Cómprelas! ¡A mitad de precio! [El hombre insistiendo agresivamente consigue asustar al caballo]

 

WUKONG: [Intentando controlarlo] Lo siento pero... no necesito herraduras... no tengo el dinero suficiente.. arghhh... ¡Quieto Zorro! ¡Quieto! [Zorro levanta sus patas delanteras y relincha, tirando a Wukong a un charco de barro, estampándolo contra el suelo]

 

WUKONG: ¡Puaj! Arghh... vaya golpe...

 

HERRERO: Oh, ¡lo siento! ¡Lo siento mucho! [Levanta a Wukong y le quita la capucha] Un momento... ¡eres ese mono! ¡El Mono Matarreyes! ¡¡¡Ayuda!!! ¡¡¡Guardias!!!

 

WUKONG: [Intentando retomar la compostura] No, no, no... te has equivocado de persona.

 

(Un grupo de guardias que patrullaban en ese mismo momento la calle y habían visto toda la escena se acercan corriendo donde se encuentra el herrero y Wukong sentado y con la cara llena de barro en el suelo, confundido. Los guardias rodean a Wukong).

 

 

CAPITÁN DE LA PATRULLA: Vaya, vaya, vaya... Ya tenemos al asesino de nuestro rey y nuestra reina... Pagarás por esto, mono. ¡Cogedlo, apresadlo y llevadlo a la prisión de Piedra Hercúlea! [Mirando a Wukong] Tú juego se ha terminado.

 

 

 

 

 

EL MISMO DÍA

 

 

(Castillo Real de Runacia. Sala del Trono. Mediodía).

 

 

(Acaban de coronar Lisandra como reina de Runacia. Hay una gran multitud de gente en la gran sala. El Coronador le pone a Lisandra una fina corona de oro en la cabeza. Tras decir unas palabras, la ahora reina Lisandra, se sienta en el trono de su padre, el más grande de los dos. Y entonces el Coronador le murmura un pequeño comentario).

 

 

CORONADOR: Señora Lisandra, mi Señora. No pretendo ofender pero se ha sentado en el trono de su padre. Usted es una mujer, ¿no debería hacerlo en el de su madre?

 

LISANDRA: [Mira seriamente al Coronador] No hay ningún hombre aquí capaz de ocuparlo. Y ahora yo soy el rey y la reina. No juzgues mis decisiones nunca más.

 

CORONADOR: [Murmurando] Está bien mi señora... [Mira a la multitud] ¡Con ustedes, la reina Lisandra I de Audacon, Protectora del Reino, Guardiana de las Tierras Doradas y Señora de Ciudad de Runacia! ¡Larga vida a la reina!

 

(La multitud repite la frase al unísono. Todo el mundo observa a Lisandra I. Los guardias protegen todo el lugar. La expectación del momento es máxima, cuando de repente las puertas de la entrada a la sala del Gran Trono se abren de par en par. Llega Gerold, el comandante de la Guardia Real, encargado de investigar el asesinato de Shen Yi junto a su fiel grupo de soldados guardaespaldas. Es un hombre de honor y era muy amigo del difunto rey Jarvon VI. Irrumpe en la escana y camina hacia Lisandra I muy enfadado).

 

 

GEROLD: [Gritando] ¡Detengan esta maldita locura!

 

LISANDRA I: ¿En el nombre de quién?

 

GEROLD: ¡En mi propio nombre si hace falta!

 

LISANDRA I: No tienes derecho a hacer esto, Gerold. Yo soy la reina ahora.

 

GEROLD: ¡No! ¡El trono no te pertenece! ¡El verdadero heredero es Rodrick Audacon!

 

LISANDRA I: ¿Mi hermano? ¿El mismo hermano que está ahora en Tuliat preparando un ejército para marchar hasta aquí con él?

 

GEROLD: El mismo, hijo primogéntio de los reyes, ¡y con derecho legítimo al trono!

 

LISANDRA: Le diré Gerold, igual que a todos, que mi hermano viene con ese ejército para conquistar la ciudad y hacerse con el reino. Para anexionarlo al reino de Tuliat. El tiempo que ha pasado en Etholia le ha hecho considerar la supremacía de Tuliat frente a Runacia. ¡Decidme, ciudadanos! ¡¿Quién quiere vivir bajo el yugo de Tuliat, igual que Gerold?!

 

 

 

(Los ciudadanos presentes creen lo dicho por Lisandra, y comienzan a quejarse de Gerold y a abuchearle. Él está en mitad de la sala con sus guardias y contempla la escena. Justo después se enfurece y responde a Lisandra).

 

 

GEROLD: Os he de decir también, ciudadanos de Runacia, que la última voluntad de nuestro difunto rey fue que investigara el asesinato del maestro Shen Yi y la banda criminal que asola la ciudad. ¡Y hemos dado con los posibles culpables! El cuerpo del Maestro Wuju tenía disparos de trabuco pirata. ¡Y único pirata importante presente en la ciudad es Edward Hackram! Además, analizamos cuándo comenzaron los robos y la fecha de la llegada de su embarcación en el puerto con sus hombres, las comparamos, ¡y ha resultado que se inciaron justo después de su llegada! Pero no sólo eso... en el mismo callejón en el que Shen Yi fue asesinado, ¡encontramos un trozo de pelo rubio! ¡Igual que su mismo pelo, Lisandra! Quizá por esa misma razón no quería que viniesen todos los guerreros Wuju a la ciudad, ¡para que no investigasen y descubrieran que está implicada con la banda criminal y el asesinato del mayor maestro Wuju de Utsai del último siglo!

 

LISANDRA I: [Se exalta] ¡¿Estás acusando a tu reina de un crimen que no ha cometido, por un simple mechón de pelo?! ¡Eso es alta traición, Gerold! Y el capitán Hackram nunca haría algo tan atroz. ¡Todo esto es un montaje en contra de mi persona creado por vos! El mercado de pistolas bucaneras está en auge, cualquiera podría haberlo hecho. Incluso usted mismo, comandante Gerold. Sí... alomejor lo hizo usted, para usarlo como pretexto para destronarme y usurpar el trono a la llegada de mi hermano. ¡Eres un traidor!

 

GEROLD: [No aguanta más y desenvaina su espada. Sus guardias personales también lo hacen] ¡Soy un hombre de honor y no me retractaré! ¡Honraré el último mandamiento de mi último rey verdader, el rey Jarvon VI! ¡Alguien como tú no puede tener el trono!

 

(La gente de la sala se aparta de Gerold y los suyos y despeja la mitad del salón. Los guadias de Lisandra I rodean a Gerold y su grupo. Entonces Lisandra responde a Gerold).

 

 

LISANDRA I: Ha servido bien a la Guardia Real de Runacia, Sir Gerold. Pero los años de servicio han nublado su mente. Es hora de que abandone el puesto y se jubile.

 

GEROLD: ¡Mis hombres y yo somos los últimos guardias con honra en todo el reino! ¡Lucharemos hasta el final! ¡Por el honor del Rey! [Atacan a los guardias]

 

(Los guardias de Lisandra y los hombres de Gerold luchan entre sí. El grupo de la reina le supera en número. La gente grita y observa preocupada la pelea entre guardias. La lucha es frénetica. Gerold, aun siendo viejo, es un experto con la espada y tumba a varios hombres. Pero poco a poco, el grupo de Gerold va disminuyendo lentamente, hasta que al final solamente queda él. Está rodeado por veinte guardias y gira sobre sí apuntando a todos con su espada en posición de defensa. Cuando está a punto de atacar lo detienen).

 

 

LISANDRA I: ¡Que no se mueva! ¡Llamad al Verdugo Negro!

 

 

 

 

 

(Entra en escena Morgot, el Verdugo Negro. Un engendro gigante casi de apariencia inhumana, que infunde temor entre los que lo rodean. Todo su cuerpo es negro carbón y parece que haya salido de la mismísima oscuridad. Arrastra una gigantesca hacha, tan pesada como él. Es el arma más grande de todo el reino. Y su herramienta de trabajo en las ejecuciones públicas. Al llegar donde retienen a Gerold, varios guardias fuerzan a que el honorable y viejo caballero se agache y doble sus rodillas. Lisandra entonces habla).

 

 

LISANDRA I: Yo, Lisandra I de Audacon, Protectora del Reino, Guardiana de las Tierras Doradas y Señora de Ciudad de Runacia, dicto sentencia hacia Sir Gerold Whitehood, excomandante de la Guardia Real de Runacia, por los crímenes cometidos de alta traición y conspirar contra la reina, el reino y todos sus ciudadanos, y de intentar usurpar el trono. Lo declaro culpable de estos crímenes y lo condeno a muerte. Su ejecución será pública y se llevará a cabo ahora, antes los ciudadanos y el resto de gente noble en la sala.

 

GEROLD: ¡El trono será su perdición! ¡Pagará por esto! ¡Caerá desde lo más alto!

 

LISANDRA I: Verdugo, haga caer el hacha sobre la cabeza de Sir Gerold.

 

(Morgot asiente y hace fuerza para subir su hacha hasta arriba del todo. Gerold cierra los ojos y murmura "dios salve al reino". Un segundo después, el Verdugo Negro cumple la sentencia de ejecución y baja a toda velocidad su hacha, cortando la cabeza de Gerold y haciéndola rodar un par de metros. La multitud grita y queda pasmada ante tal acción).

 

 

LISANDRA I: ¡Esto es lo que le esperan a todos aquellos, pastores, ciudadanos, herreros, guardias, nobles, o cualquier otra persona más que se declare en mi contra y cometa los delitos que ha cometido Sir Gerold! A partir de ahora, cambiarán muchas cosas en la ciudad, empezando por la orden de capturar a quien mató a mis padres, Wukong, el cual ya descansa en la prisión de la ciudad, y con el decreto de matar a cualquier guerrero Wuju que ponga pie en Runacia! ¡ Y defenderé la ciudad de quienes la quieran conquistar para los demás reinos como mi hermano! ¡Hoy comienza una nueva era! ¡La era de Lisandra I!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL MISMO DÍA

 

 

(Interior del Purgador del Piélago. Atardecer).

 

 

(Edward, Ren, Irelia y Faith están sentados en una mesa redonda en la salade juegos del barco. Juegan al Blackjack mientras beben y hablan. El Contramaestre hace de crupier).

 

 

CONTRAMAESTRE: No va más. [Reparte dos cartas a cada uno, y una a sí mismo]

 

EDWARD: [Mira sus cartas] Esta ronda os vais a enterar. [Ríe] Me doblo. [Recibe una carta más del crupier]

 

REN: Me planto.

 

IRELIA: Pido carta. [Recibe una carta] Pido carta otra vez. [Recibe otra carta]

 

FAITH: Me doblo yo también. [Recibe una carta del crupier]

 

EDWARD: [Bromeando] Oh... ¡qué atrevida!

 

CONTRAMAESTRE: Ahora juego mi mano. [Coge una carta] 18.

 

REN: Tengo 20. ¡He ganado! [Sonríe]

 

IRELIA: 18 también. Empato con el crupier. No gano ni pierdo. Recupero mi apuesta.

 

EDWARD: [Frunce el ceño] 16. Argg... ¡maldita sea...! Recuerda quién te paga, Ren...

 

FAITH: Hmm... 19. Por poco. Me has contagiado el gafe, Edward. Eres un desgraciado...

 

EDWARD: [Da un trago a la botella] ¡Un desgraciado rico dirás! ¡Venga, hagamos otra! [Le sirve un vaso de ron al Contramaestre] Y esto para ti, ¡que te lo has ganado por haber arreglado la pared a tiempo!

 

CONTRAMAESTRE: [Se lo bebe de un trago] ¡A sus órdenes capitán! [Ríe]

 

FAITH: No emborraches al crupier. Eso es hacer trampa.

 

EDWARD: ¿Qué más da? Acabaremos todos borrachos. Y esta vez invitará Ren, ¡que ha pillado un buen pellizco! [Ríe]

 

IRELIA: A ver cuánto le dura ese pellizco... Apuesto cien dorados.

 

FAITH: Doscientos.

 

EDWARD: Doscientos cincuenta.

 

 

 

REN: Quinientos (todo lo ganado antes).

 

EDWARD: [Ríe] ¡Ese es mi Ren! ¡Trayendo de vuelta todo el dinero!

 

REN: [Recuerda la recompensa que le dará Lisandra] Estoy contento con lo que me pagan.

 

CONTRAMAESTRE: No va más. [Reparte dos cartas a todos y una a sí mismo]

 

EDWARD: ¡Nada como unas partidas al Blackjack antes de navegar hacia mar abierto! ¡Dame otra carta! [Recibe una carta más] ¡Me planto!

 

REN: ¡Y que lo digas, jefe! Pido carta. [Recibe una carta más]

 

IRELIA: Es raro que no haya venido el ejército runaciano a arrestarnos. Aún no me creo que vayamos a marcharnos de aquí sin que nadie oponga resistencia. Lisandra no se habrá chivado, y nosotros diciendo que lo haría... Me planto. Estoy bien con lo que tengo.

 

FAITH: Pues a mí me parece demasiado raro. Es como si no haya hecho nada por tratar de hacerse con el poder de la vara. ¿Y si la ha cogido sin que nos demos cuenta?

 

EDWARD: Y a mí me parece que piensas con las tetas esas tan grandes que tienes. [Ríe] Por supuesto que tenemos nosotros la vara. Ren la guardó en la bodega como le dije. ¿No es así, Ren?

 

REN: Por supuesto, señor. Nadie más ha entrado a la bodega por la puerta principal en todo el día. Puede comprobarlo.

 

FAITH: Que te den, idiota. Tú ni siquiera piensas. Me planto. Y haz lo que Ren te ha dicho. Trae aquí la vara y juguemos con ella un rato.

 

EDWARD: [Tira las cartas] ¡A mí nadie me da órdenes! ¿Qué tal si jugamos todos con mi vara mágica? [Coge la botella de ron] Voy a ir abajo y voy a coger ese consolador mágico y quien pierda la siguiente ronda nos hará una demostración de cómo funciona. ¡Acompáñame Ren! ¡Vamos! Dejemos que jueguen la señoritas una ronda entre ellas. [Se marcha]

 

REN: ¡Ya voy capitán!

 

CONTRAMAESTRE: [Sonríe] Aprovecho y voy a por ron. [Se va]

 

IRELIA Y FAITH: [Suspiran] Hombres... [Miran al Contramaestre]

 

(Edward y Ren salen del camarote seguidos por el Contramaestre. Hacen un largo camino hasta llegar a las esclaras del barco, y comienzan a bajar y a bajar pisos hasta llegar al de la bodega donde supuestamente se encuentra la vara mágica guardada. Al abrir la puerta de la bodega y caminar hasta el fondo de su interior, Edward se percata de algo).

 

 

EDWARD: ¿Qué es ese agujero de ahí?

 

 

 

 

REN: [Miente. Sabe que lo hizo él a propósito como coartada] No lo sé, jefe. Cuando dejé la vara ese agujero de la pared no estaba ahí.

 

EDWARD: ¡¿Y dónde está la vara?! ¡¿En qué barril la guardaste?!

 

REN: [Señala] En aquel del fondo, jefe. Pero parece que lo han abierto.

 

EDWARD: [Se acerca corriendo al barril] ¡No! Hija de puta... hija de puta... ¡La zorra esa nos la ha robado! ¡Sin que nos diésemos cuenta han hecho este puto agujero y han entrado al barco por aquí! ¡Puta cabrona de mierda!

 

REN: Oh, vaya... Ha jugado sus cartas muy bien...

 

EDWARD: Sí... y ha ganado esta ronda... pero lo perderá todo muy pronto... la muy hija de puta se va a enterar... [Sale enfadadísimo de la bodega]

 

CONTRAMAESTRE: [Llega a la bodega] ¿Otro agujero más?

 

REN: Otro agujero más... ya sabes lo que hacer. [Le da unas palmditas al Contramaestre]

 

CONTRAMAESTRE: Vaya... espero que el ron que pague sea bueno...

 

(Ren asiente y se marcha en busca de Edward. No le cuesta encontrarlo. Sus gritos de furia se escuchan a lo lejos. Al seguir los gritos lo hacen volver a la sala de antes. Entra dentro sin estar nervioso. Ya sabe que su plan para que no le pillasen ha funcionado).

 

 

EDWARD: [Gritando a Faith e Irelia] ¡Y entonces entramos Ren y yo y nos encontramos con un puto agujeraco más grande que los que hacen las balas de cañón, pero más pequeño que el ano que tendrá Lisandra muy pronto! ¡Caben dos personas del tamaño de Faith! ¡Y eso sin tener que apretujar sus tetas! ¡Me cago en la puta!

 

FAITH: Que te den otra vez. Y ya te lo dije. No confiaba en esa cabrona. No tuviste que haberte hecho su socio, ni siquiera temporalmente. Sólo nos traería problemas, y mira lo que nos ha pasado ahora. Tenemos que recuperar esa vara cuanto antes.

 

IRELIA: Así que como decía antes... no nos ha opuesto resistencia para que nos fuesemos precisamente porque no lo necesitaba. Es más, para ella, como si ahora nos quisiéramos ir al fin del mundo. Porque ella es la que tiene la vara. Y para ella cuanto más lejos estemos mejor...

 

EDWARD: ¡Pues os diré, que no pienso marcharme de esta puta ciudad sin antes conseguir la maldita vara! [Mira por la ventana del camarote] Mañana por la mañana iremos a su castillito y le haremos una visita. A ver qué tal le sienta. [Ve a lo lejos centenares de luces de antorchas saliendo del bosque y acercándose a los muros de la puerta de la ciudad] Porque veo que la agenda de visitas de esta noche ya la tiene cubierta...

 

 

 

 

 

 

EL MISMO DÍA

 

 

(Afueras de la ciudad de Runacia. De noche).

 

 

BREN: ¡Al fin! ¡Ya estamos saliendo de este bosque interminable! ¿Qué os parece?

 

XIN: Me parece que en cuanto lleguemos me iré directamente a la cama. Estoy agotado.

 

SEIJO: ¿Así que así es Runacia, eh? Está todo muy tranquilo.

 

BREN: ¡Pues ya verás cuando sea de día! ¡No sabréis ni encontraros con tanto ajetreo!

 

YUMI: [Ríe] Habrá que verlo.

 

SEIJO: Bren... dijiste que habiás nacido y vivido aquí por años... ¿por qué abandonaste la ciudad? ¿Preferiste más vivir entre la pura naturaleza?

 

BREN: Buena pregunta. Bueno, como ya te dije, tenía un hermano mayor al que tuvieron que ejecutar por matar a dos guardias reales en un día de borrachera. Por aquel tiempo yo era un guardia real, y mi capitán vio que era una deshonra tener entre sus filas alguien que compartiera sangre con un mataguardias. Así que me expulsaron. Tenía casa porque vivía con mi hermano, pero al ejecutarlo se la quedó la Administración Real, porque al quedarme sin trabajo también me quedé sin dinero. Me harté del sistema de honor que llevaba la ciudad. Una cosa llevó a la otra... y me marché de ella en busca de un honor verdadero. Y fue entonces cuando viajando al oeste encontré el dojo Wuju de Shen Yi.

 

SEIJO: Vaya... así que, basándome en tu opinión, el honor de las personas de aquí está mancillado por la compostura y la apariencia que pueden llegar a causar tus actos o los de tus allegados... Pues hiciste bien, Bren. Ha sido una suerte tenerte en el dojo.

 

BREN: No hay de qué, chico, no hay de qué...

 

SEIJO: Y ya que estamos a punto de llegar a las puertas... te recuerdo aquello que dijiste sobre Kinarth... [Sonríe]

 

BREN: ¡Oh, sí! Veo que sigues poniéndole empeño en conocer su historia. Pues te la contaré a ti y a todos tus amigos en cuanto tengamos un techo encima. Tan sólo te diré por ahora, que la historia de Kinarth está relacionada con la gran leyenda de Los Cuatro Hermanos Libres, también llamados Los Cuatro Errantes.

 

SEIJO: Tampoco la conozco. Me has dejado igual...

 

BREN: [Sonríe y le mira] Pues te interesará saber que Maestro Shen fue uno de ellos...

 

SEIJO: [Sorprendido] Oh...

 

 

 

 

 

(Llegan a las puertas de la ciudad. No hay una sola alma. Los quinientos jinetes Wuju se ponen en filas de diez, al haber un espacio más amplio en los alrededores de los muros).

 

 

JORUM: Eh... ¿por qué no hay nadie recibiéndonos?

 

YUMI: Las puertas están cerradas. Qué extraño...

 

XIN: Quizá deberíamos llamarles para ver si se asoma alguien...

 

BREN: Seijo, haz noticia de que estamos aquí.

 

SEIJO: Buena idea. [Mira hacia arriba y grita] ¡Somos la marcha de guerreros Wuju! ¡Hemos hecho un largo camino! ¡Si alguien nos escucha, que se muestre y hable con nosotros, por favor! ¡Necesitamos descanso!

 

(Segunos después, un guardia aparece asomado en las almenas de la puerta. Observa a todos los guerreros, mira a Seijo y responde a su llamada de socorro).

 

 

GUARDIA: ¿Qué es lo que queréis? ¿A qué venís?

 

SEIJO: Venimos en nombre de los reyes Jarvon VI y Alia II. El cuerpo de nuestro Wujang fallecido está en la ciudad. Y también venimos en busca de un hermano perdido, Wukong.

 

GUARDIA: [Frunce el ceño] Los reyes han muerto. Ahora nuestra reina es Lisandra I. Y fueron asesinados por el mismo Wukong al que buscáis. Tenemos orden de ejecutar a cualquier guerrero Wuju que entre en la ciudad.

 

SEIJO: [Se sorprende] ¡¿Cómo?! ¡¿Qué?! Los reyes... asesinados por Wukong... debe de ser un error. No es posible que haya sido él... déjenos entrar y trataremos el tema hablando.

 

GUARDIA: [Piensa] Hmm... de acuerdo. Esperen aquí. Debo hablarlo con mi capitán.

 

(El guardia sale de la su vista. Seijo y los demás intercambian miradas de preocupación).

 

 

RUG: [Mirando a todos los guerreros Wuju] ¡Veis! ¡Ya os lo dije a todos! ¡Estamos yendo a rescatar a un asesino! ¡A un mono matarreyes!

 

YUMI: [Enfadada] ¡Cierra la boca Rug! ¡No sabemos si es verdad lo que nos han dicho!

 

RUG: [Serio] Todo lo malo que se hable de Wukong es verdad...

 

(Instantes después aparecen decenas y decenas de arqueros en las almenas, y el guardia de antes les acompaña. Antes de que el grupo Wuju pudiese reaccionar a eso, el guardia le dedica unas palabras a todos los Wuju que están presentes en el momento).

 

 

 

 

 

GUARDIA: [Serio] De parte de Lisandra I.

 

(Los arqueros cargan sus flechas, apuntan a toda la marcha Wuju y disparan. Algunos caen alcanzados por la lluvia de flechas sin poder reaccionar. Entonces Bren grita).

 

 

BREN: [Girando su caballo] ¡Nos atacan! ¡Nos atacan! ¡¡¡Retirada!!!

 

(El grupo de Seijo está a salvo. Todos giran sus caballos. Están sorprendidos, no pueden dar crédito a lo que está sucediendo. Confundidos y con las filas rotas, huyen como pueden hacia el bosque de antes para resguardarse de las flechas).

 

 

SEIJO: [Confundido] No puede estar pasando esto... no puede ser...

 

(Justo en ese momento alcanzan al caballo de Jorum, pero Seijo estaba a su lado en el momento en que tiran a Jorum, así que se para y lo recoge con rapidez).

 

 

SEIJO: ¡Vamos Jorum! ¡Sube!

 

JORUM: ¡Argh! [Se sube] No me esperaba esta bienvenida...

 

BREN: ¡Al bosque! ¡Todos al bosque!

 

YUMI: ¡Nos la pagarán! ¡Volveremos!

 

(Todos los sobrevivientes logran llegar al bosque. Han sido alcanzados varios caballos y decenas de hermanos Wuju. Una vez en el bosque se detienen por un momento y dirigen la mirada de nuevo a las lejanas puertas de la ciudad).

 

 

SEIJO: [Muy serio] Lisandra I... esto es la guerra.

 

 

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Escritor y poeta. 16 años. "Uno no es escritor del todo hasta que no aborrece su propia novela de tanto revisarla mientras la escribe"

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