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5 min
La Matacarlos (una asesina serial) (2° parte)
Suspense |
17.03.13
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Sinopsis

Crónica de una asesina serial de hombres

Cuando la “Matacarlos” ya había asesinado a unos diez Carlos, se dirigió un día a un lugar alejado, a unos cien kilómetros de la ciudad, entró en un bar al costado de la ruta, no había nadie más que un muchacho y ella. La chica le preguntó al muchacho: “¿Carlos Berlocq?”. “Sí, soy yo, ¿En qué la puedo ayudar?” preguntó el muchacho, que jugaba al tenis. La respuesta de la asesina fueron seis balazos que, por supuesto, abatieron al joven tenista.

Ya eran once los Carlos asesinados por esta temible y sanguinaria asesina serial, cuando la asesina se fijó en Carlos Tevez. Una noche, la asesina sabía que Carlos Tevez pasaba la noche en un boliche. No dudo en ir al lugar y tras seducirlo y embriagarlo, lo condujo en un auto y lo llevó a un descampado. Entonces lo hizo bajar del auto.

Carlitos permaneció parado, y frente a el estaba la “Matacarlos”, que lo apuntaba con un revolver calibre cuarenta y cinco largo con silenciador. La “Matacarlos” estaba elegantemente vestida, con unos guantes negros que le enfundaban las manos. Con esas manos, enfundadas en guantes negros, sostenía el revolver que apuntaba a Carlitos. Carlitos estaba parado frente a ella como un condenado a muerte espera la ejecución frente al pelotón de fusilamiento.

“Se acabó la farsa, Carlitos. Para muchos, para la mayoría, vos sos el gran Carlitos Tevez, pero para mí, en cambio, vos sos simplemente Carlos Tevez, y yo soy la “Matacarlos”, la asesina de los Carlos, vos vas a ser mi próxima víctima” le dijo la asesina a Carlos Tevez.

La “Matacarlos” disparó dos balazos que nadie oyó pues utilizó el silenciador. Al disparar el primer balazo la asesina dijo en voz alta: “Carlitos” y repitió el mismo ritual con cada uno de los disparos. Los dos balazos impactaron en el craneo de Carlitos, que cayó muerto inmediatamente. Mientras este se desplomaba, la “Matacarlos” disparó otros dos balazos, que impactaron en el cuerpo de Carlitos.
El cadáver ya estaba sobre el piso, y la “Matacarlos” remató su faena, disparando otros dos balazos. Dos innecesarios balazos pues Carlitos ya estaba muerto. La “Matacarlos” lo hizo por pura placer, sintiendo una gran satisfacción, dando por concluida su tarea. El cadáver de Carlos Tevez quedó en el piso, entre el pasto. La “Matacarlos” abandonó el lugar del crimen, un alejado sitio donde solo había pasto y tierra.
Como aquellos cazadores que quieren mostrar su trofeo ante todo el mundo, la propia “Matacarlos” denunció el crimen ante la policía. Lo hizo en forma anónima. “No importa quien habla. Carlos Tevez ha sido asesinado por la “Matacarlos” a balazos. Su cadáver está en el kilómetro 115 del camino rural 267. Vayan y descubran su cadáver".

La asesina creyó que podría continuar su senda criminal y comenzó a buscar a su próxima víctima, tenía varios candidatos en su lista, por ejemplo el basquetbolista Carlos Matías Sandes y el rugbier Carlos Nicolás Ciochetto, optó por asesinar primero al basquetbolista, y para eso preparo un enorme cuchillo, con la idea de apuñalarlo en la cama. Era un joven que medía dos metros y calzaba cincuenta. La asesina estaba convencida que sería su mejor asesinato. Sandes era famoso por el olor a Queso que tenía en los pies – era apestante, intenso e irresistible – y por eso en el mundo del básquet lo llamaban “el Queso Sandes”.

En honor a ese apodo, la “Matacarlos” visitó la concentración del equipo de Sandes llevándole al basquetbolista como regalo una enorme horma de Queso Gruyere. Con la habilidad que solo las grandes asesinas poseen, la “Matacarlos” no tuvo problema alguno en seducir a Sandes, y lograr que esa misma noche se encontraran en un departamento para tener sexo.

Sandes la estaba esperando acostado, totalmente desnudo, con sus dos enormes pies sobresaliendo de la cama. Al costado de la cama, había una mesa de luz sobre la cual estaba la enorme horma de Queso Gruyere que la asesina le había regalado a Sandes aquella misma tarde. La asesina tomó el cuchillo con la idea de apuñalar al basquetbolista, lo escondió detrás de su espalda y comenzó a acercarse donde estaba el muchacho. Se tiró encima de él con la idea de clavarle de cuchillo, pero para su sorpresa, Sandes se defendió con sus pies dándole dos grandes patadas.

La furia de la patada fue tal que la asesina perdió el cuchillo entre sus manos y cayó al piso. Carlos Matías Sandes entonces tomó el cuchillo y tras darle otra patada a la asesina, le clavó el cuchillo a la mujer, primero en el pecho, luego en el cuello, dueño de un instinto propio de supervivencia, vengándose de la mujer que lo quiso asesinar, Sandes siguió apuñalándola.
La “Matacarlos” estaba muerta, asesinada por un Carlos, el basquetbolista Carlos Matías Sandes. Este llamó a la policía y relató lo sucedido. Lo procesaron por “homicidio simple” pero el juez lo liberó rapidamente alegando que se trató de un hecho cometido “en defensa propia”. La policía allanó el departamento de la asesina, y descubrió todo el material que tenía sobre sus víctimas, esclareciendo así el hecho.
Así concluyó la saga criminal de la “Matacarlos”. Luego de asesinar a doce Carlos, fue asesinada por un Carlos.

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