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6 min
La mentira, parte dos. (inédita)
Terror |
12.05.18
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Sinopsis

Parte inédita del escrito "La mentira".

  1968 -1970

En la mitad de la noche, dentro del psiquiátrico, Engel, sentado en el suelo exhausto por el horror y el llanto, trataba de presionar con fuerza la herida que tenía su hermano en su pecho.  Jamás te dije que lo sentía, Timothy. — los ojos cristalinos verdoso de Engel se habían llenado de lágrimas. — Lo siento, lo siento, lo… — Su voz salió entre murmullos, estaba asustado ante aquello que jamás le había ocurrido. Sus lágrimas a veces caían a la pálida mejilla de su hermano. El horror personificado estaba ante sus ojos. La muerte misma. Sus amigos ya no estaban con él, estaba completamente solo.

Su hermano yacía dormido desde hace unas horas. Su mirada se perdía en la oscuridad del lugar, dejó de presionar la herida la cual ya no sangraba. Cuando pudo ponerse de pie, él camino hasta llegar a la reja de la ventana. Lo único que alcanzo a observar era la camioneta abierta de su mejor amigo. Suspiró. Pero una idea errónea paso por su mente, luego miró a su hermano. “¿Qué tal sí?”. Humedeció sus labios al momento que se acercaba a donde estaba él, tocó su frente aún podía sentir el frío sudor de estaba en sobre su piel, cuando le puso atención a su hermano miro que traía consigo una pequeña cámara entre sus bolsillos. La cámara que tenía Timothy, estaba rota. Pero aún estaba encendida. Su boca, en la desesperación, formaba una “O”. Tal vez. Después de todo, habían grabado todo y cuando salieran de aquel espantoso lugar quedaría de evidencia.

De repente, sintió grandes escalofríos en su espalda, los pelos de sus brazos se levantaron poco a poco; haciendo que mirará  a su hermano, luego volvió a mirar hacía la oscuridad, una extraña sombra se difuminaba en medio de la esquina, al verla se paralizo por completo; dándole pequeñas palmadas a su hermano en su mejilla para que se despertará, pero al hacerlo entre sus cejas se formó un leve entrecejo ya que, en aquella situación no confiaba en nada.

— ¡Timothy, tenemos que irnos! ¡ahora!

Su voz salió en un gran grito. Él castaño como pudo se puso de pie, poyando sus brazos en los hombros de Engel, y con extrañeza miró aquella mujer de tez blanca y largos cabellos negros, lo cual, le sonreía. Aún seguía confundido, no entendía exactamente lo que estaba pasando, si aquella extraña mujer era verdadera o solamente era una alucinación.  Pero al ver al pelirrojo, su boca se abrió completamente y un gran gritó salió. Ocasionando que ambos chicos salieran corriendo del lugar, por un momento Engel se había olvidado de la herida que tenía su hermano. Cada vez que corrían uno de los dos miraba hacia atrás, esperando a que aquella mujer ya no los siguiera, o en su debido caso, esperar a que sus amigos salieran de donde estaban escondidos. Engel poco a poco iba dejando de correr hasta que, se encontró caminando y tranquilizando su respiración como podía. Dejó que Timothy se recargará sobre la pared. Mientras que él  daba vueltas hacía una de las puertas que ya hacia entreabierta y a donde estaba el menor.

— ¿Ya no viene? — Preguntó Engel

— Creo que no, pero ¿Qué está pasando, hermano? — respondió Timothy, tratando de recuperar su aliento de un golpe. Miró a su hermano preocupado, luego miró la ropa manchada de sangre, sé sobresaltó  — ¿Por qué tienes esas manchas? ¿Dónde están los demás? 

 Es una larga historia, lo cual no es momento de contarla aquí… — Habló, pero su voz fue interrumpida por un grito de dolor que provenía de uno de los baños de las instalaciones. Timothy abrió su boca y trato de susurrar.

¿Ese no era Teddy? Tenemos que ir por él, por favor. No podemos dejarlo ahí sólo.

Engel y Timothy se miraron al mismo tiempo. Un ahogado gritó salió de los labios de ambos cuando volvían a escucharlo. Literalmente, ambos, estaban cagados del miedo. Pero de repente, Engel, tronó sus dedos y se acercó a su hermano metiendo su mano dentro de los bolsillos de su pantalón para poder sacarle aquella cámara que traía.

Aquí tiene que venir la respuesta de todo este maldito infierno… — gimoteó y señaló la cámara que estaba golpeada y cuando trato de encenderla ésta no prendió. — Estoy seguro que aquí viene todo lo que paso con los demás — Volvió a hablar, pero está vez Timothy lo interrumpió.

Está rota.  No funcionará engel, estamos solos en esto. — Con su mano señaló el fondo del pasillo y continuó hablando. — Tenemos que ir por Teddy y los demás.

Eso es imposible, todos han de estar… — murmulló dejándose caer al suelo, aventó la cámara a los pies de Timothy.

No, ellos deben de estar vivos. ¿Sí? Saldremos de ésta, como lo hemos hecho siempre. — frunció su entrecejo y tomó la cámara rota, la limpió, y dio una última vista en ella. Vio que aún estaba aquel punto rojo encendido. Cogió aire y, se apoyó en la pared para acercarse al pelirrojo y extenderle su mano. —Vamos, tenemos que buscarlos.

Engel miró con detenimiento la muñeca de su hermano y negó con su cabeza apartándola de su vista.

No, vete tú. — sollozó entre un gran llanto de dolor. — Esto es mi culpa, toda mía.

Vamos, Engel. Protestó y, se sentó al lado de él, recargando su cabeza en el hombro del mayor.No puedo dejarte aquí, mamá no querría eso.

Y un nudo en la garganta se formó, cuando trato de hablar pero al final sus lágrimas le habían ganado. Y ahí estaba, es decir, Engel llorando una vez más. Era extraño verlo llorar, él que siempre fue un hombre sin sentimientos. —Moriremos, ¿eso lo sabes? — Habló. Pero su voz se quebró al instante.

Al menos no estaremos aquí sentados esperando a morir. ¿No crees? — respondió él.

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Hola, llamadme Ángel de papel o Beret. Generalmente no suelo escribir mucho sobre mí, porque es algo que no viene al caso. Pero, les contaré, tengo diecinueve años. El catorce de Junio cumpliré los veinte, mi sueño a cumplir es: Escribir una novela o algún libro; casi siempre, me inspiro en escribir en personajes de Animes, como es el caso de hoy: "Ángel de papel" me inspiré en el personaje femenino de Naruto, Konan. No soy profesional escribiendo , pero intento mejorar cada día de mi vida. Acepto tanto criticas malas como buenas, así me ayudan a mejorar un poco en la escritura. También acepto ideas para escribir algo nuevo. :D Por lo general, siempre escribo las ideas que se me vienen en la mente, después, les doy forma. O a veces, las escribo tal y como están en la mente.

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