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3 min
La metáfora de Dios
Terror |
24.12.16
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Sinopsis

La irrealidad se apodera de la mente débil que osa entrar en ella,

y aquella mente que vive arraigada sólidamente a la realidad no es necesariamente fuerte.

La mente fuerte es aquella que tiene la capacidad de viajar entre la realidad y la irrealidad sin llegar a estar realmente en una de las dos dimensiones, aquella que surfea y esquiva las tentaciones de quedarse en una de ellas encerrado.

Una mente fuerte es aquella que ha conseguido salir de su zona de confort, que ha logrado volver cuando se la creía perdida, que salió de su planeta material y encontró el camino de vuelta desde la oscura, misteriosa y sublime irrealidad.

La mente humana tiene esta capacidad de viajar a la irrealidad de diferentes formas, que se pueden combinar, por supuesto;

Mediante una capacidad innata, desarrollada a través de la imaginación infantil, reforzada por la lectura de ciencia ficción y también por medio de la apertura mental a los deseos más primitivos y emocionales del ser humano, tales como lo son el hacer cosas imposibles limitadas por su cuerpo material. En mi caso volar, por ejemplo.

Otra forma, que así como la anterior también estimula los centros neuronales del placer, localizados en el cerebro, sería el consumo de ciertas drogas, que anulan la voluntad consciente. El THC, la cocaína, la morfina (o heroína, que viene a tener el mismo efecto), el amor, etcétera. El consumo responsable de estas drogas es sin duda fundamental para no perderse en la irrealidad.

A mi me acojona de forma increible perderme en la irrealidad y no poder decidir conscientemente. Entro en esta dimensión con pies de plomo, con miedo y curiosidad al mismo tiempo, ya que allí hay cosas increibles, impensables en la Tierra.

sigo mi odisea mental por sentir la brisa fresca con tintes mentolados de aquella libertad perdida en el tiempo de mi infancia, en aquel tiempo levitacional en el que volaba junto a las golondrinas y mi nido tenía un calor acojedor, y olor a ausencia de mi amor, que siempre serás tu, marchita ahora y hasta que te encuentre, aquella flor de Selva, mi primer amor, serás mi objetivo de búsqueda cuando acabe de escribir esto.

Te busco en cada mirada anónima que me cruzo, y no te encuentro en las personas que quiero.

¿Dónde estas, tú con tu trenza de bambú y ojos de tigre albino? Te echo de menos Selva, porque sé que te quise de niño...

 

Que curioso lo que uno escribe cuando se viaja hacia dentro de la mente ¿verdad?

 

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