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8 min
La muerte del Juez Pozas
Suspense |
05.12.12
  • 4
  • 6
  • 1945
Sinopsis

Intentado descubrir a un asesino...

Hoy  han asesinado a Roberto Pozas y yo he sido testigo, aunque no lo he visto,  yo estaba en mi terraza tomando el sol,  todo ha ocurrido en la habitación del al lado y como hoy hacía un día espléndido de primavera, estaban todas la ventanas  abiertas y por eso he oído el disparo que ha acabado con la vida de Roberto. Ahora escucho voces al otro lado de este tabique,  son los policías y el juez, también oigo parlotear en el rellano a las vecinas del cuarto y del sexto, estas dos cotillas ya tienen tema para todo el mes!. Quizás debería ir yo también y contar lo que sé aunque no creo que sea buena idea,  igual me meto en un lio, “no lo hagas Pepín , no lo hagas”, además tampoco he visto nada ,solo he escuchado una voz y el disparo. Bueno yo me voy a acercar como quien no quiere la cosa y voy a echar un vistazo.

 

Están procediendo al levantamiento del cadáver, pobre Roberto ahí metido en esa bolsa de plástico gris con cremallera, se lo están llevando al anatómico forense. El Juez parece muy afectado quizás se conocían, Roberto era Juez, era un persona seria, demasiado seria. Ahora en la habitación sólo queda de él su silueta dibujada con tiza en el suelo, menos mal que ya no está para verlo  porque sino ya me imagino la cara de susto que pondría al ver manchado su suelo y acto seguido iría al armario de la cocina cogería una balleta y buscaría entre sus más de treinta productos de limpieza ordenados por orden alfabético el que mejor quitara las manchas de tiza del parquet (de madera de roble). Viendo allí su silueta en esa postura tan poco ortodoxa nadie diría que correspondía al siempre recto y estirado Juez Pozas, en los juzgados lo apodaban “el sieso”, él lo sabía ,yo lo escuchaba hablar sobre ello cuando en  casa ya a salvo del mundo exterior  hablaba en voz alta para desahogarse, decía cosas como: - “Llamarme a mi sieso, pero que se ha creído ellos, que voy a estar todo el día tomando cafés y hablando sobre memeces como el futbol ….” Pero yo creo que no sólo lo llamaban sieso por eso sino también porque Roberto no sabía relacionarse, no era habitual verle saludando a la gente a lo sumo y si a la otra persona la tenía en buena estima, hacia un leve gesto con la cabeza hacía un lado, yo creo que  el único con el que se relacionaba medianamente era conmigo, se molestaba en hablarme, siempre me decía hola, adiós,  o que día más bueno, pero siempre me lo repetía todo varias veces, no me decía hola y ya está sino que era algo así como: hola, hola o adiós, adíos, la verdad es que era raro.

 

Me parece que ese policía me mira mal será mejor que me aleje de la silueta de Roberto, voy a salir al rellano a ver que están cotilleando esas dos.  Me voy a aproximar a ellas con disimulo, no quiero que interrumpan su transcendental charla, me quedo aquí apoyado en la barandilla de la escalera como quien no quiere la cosa y soy todo oídos:

 

    - Yo no sé quien habrá sido, pero yo no quiero acusar a nadie pero el hermano de Roberto no es trigo limpio, no me quiero meter donde no me llaman pero estos dos han discutidos mucho – dice Pilar la del sexto, que dice que no quiere hablar pero lo que no quiere es callar.

    - Si, Pilar, Dios nos libre de acusar a nadie, pero que sí, que yo pienso lo mismo que tú, que ese tiene muchas papeletas , que las discusiones con su hermano eran un día sí y otro también, que cada vez que venía a verle yo temblaba de miedo al oir los gritos- le replicaba Lucia la vecina del cuarto a Pilar.-

    - Mira Lucia y esto que no salga de aquí  pero yo creo que  José anda metido en algo de drogas porque yo cada vez que lo veo, le veo con más cara de toxicómano de esos.- A lo que Lucia responde con un movimiento de cabeza de derecha a izquierdo y apretando los labios como diciendo que mal, que mal estos toxicómanos de hoy en día.

Debería aclararles a este par de cotillas que José el hermano pequeño de Roberto no está metido en nada de drogas pero “no lo hagas Pepín, no lo hagas”.  De todo lo que han dicho sólo tienen razón en una cosa, en que los dos hermanos discutían mucho, eran como la noche y el día todo lo que uno tenía de ordenado y Juez respetado el otro lo tenía de vividor y boxeador fracasado. Aún recuerdo una discusión que tuvieron hace unas semanas, era por la venta de una casa , José quería venderla a toda costa y al precio que fuese, el siempre anda con problemas de liquidez y Roberto quería esperar porque decía que ahora no era buen momento para sacar un buen precio por ella, José le decía a su hermano que necesitaba dinero para invertirlo en un negocio que le habían ofrecido, Roberto le contesto que ya se conocía él sus negocios , que estaba ya cansado de tener que ir siempre detrás pagando sus deudas. Pero quizás la discusión más fuerte fue la de hace unos días cuando oí como Roberto llamaba a su hermano por teléfono y le decía algo sobre unas apuestas en unos combates de boxeo amañados, le amenazó con meterlo entre rejas si descubría que eso era cierto, que ya estaba harto de salvarle el culo. Quizás debería ir contarles todo esto a la policía, pero no me quiero meter en líos “no lo hagas Pepín,  no lo hagas” además no he visto nada, yo no estaba en la habitación, yo estaba tan tranquilo en mi terraza.

Voy a entrar de nuevo en el  piso a ver que están haciendo los policías, me voy a colocar aquí apoyado en esta librería y así no los molesto, están poniendo patas arriba la casa de Roberto buscando huellas o alguna pista que les lleve al asesino.

       -¿Hemos conseguido localizar a José Pozas?-  oigo que pregunta uno de los policías a su compañero

       - No, todavía no, tiene el teléfono desconectado y en su casa tampoco contesta nadie.-responde el otro policía.

 

A ver si resulta que ha sido José, y si les digo lo que se a los policías “no lo hagas Pepín , no lo hagas”; Vaya ya está otra vez mirándome mal el policía y porque viene ahora hacía mi tan mal encarado ¿sospechara que se algo? y si le cuento mis sospechas “no lo hagas Pepín , no lo hagas”. El policía se ha quedado parado ante mí y me mira fijamente, menos mal que se acerca el otro policía que parece más calmado:

  - ¿Qué te pasa, proqué lo miras con esa cara?

  -¡ Porque este puto Loro me tiene ya harto!, solo hace que ir de un lado a otro del piso y repetir la misma frasecita todo el rato “no lo hagas Pepín , no lo hagas”

 

Ya estamos otra vez con lo de Loro, yo no soy un Loro vulgar y corriente son un Guacamayo , como entiendo a los chinos que se molestan cuando les dicen que son todos iguales, estoy por darle un picotazo a este policía “no lo hagas Pepín , no lo hagas”

 

    - Espera un momento, dime, ¡rápido! ¿cual era el apodo del hermano en su época de Boxeador?

    - Era Pepín el chato

    - Y si el Loro lleva toda la mañana repitiéndonos las últimas palabras del muerto. ¡Tenemos que localizar al hermano, se ha convertido en nuestro principal sospechoso!.

 

 

 

  

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