cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

5 min
LA MUERTE ES UNA CHIQUILLA IMPACIENTE
Varios |
28.12.13
  • 4
  • 16
  • 6087
Sinopsis

El día ha sido bueno, la noche puede llegar (Miguel Bandeira).

 

LA MUERTE ES UNA CHIQUILLA IMPACIENTE

 

Estaba tan harto del tedio somnoliento del velorio que decidí levantarme del ataúd y dar un paseo.

-¿A dónde crees que vas? –me preguntó mi madre al verme salir de la primorosa caja de madera labrada.

-Iré a dar un paseo. Estoy mortalmente aburrido –supongo que mi respuesta debió sonar irónica.

-Roberto, no puedes irte… Los discursos están a punto de comenzar.

-Ya sé lo que dirán, que fui buena persona, un gran estudiante, un escritor incomprendido, un poeta, bla, bla, bla, bla.

-Esta gente está aquí por ti.

-Pues yo no se los he pedido.

No le di oportunidad de otro argumento. Salí de ahí ante la mirada absorta de los asistentes que no podían concebir un funeral de cuerpo presente sin el cuerpo presente. Hubo vanos intentos de detenerme, unos cuantos comentarios sobresaltados y unas manos tratando de sujetarme en el camino, pero pronto alcancé la puerta y me vi libre en el pasillo malamente iluminado por unas bombillas amarillas.

Bajé las escaleras saboreando cada paso, tratando de grabar en mi mente la sensación dura del suelo bajo mis pies porque sabía que inexorablemente esa sería la última caminata que daría.

No estaba arrepentido de nada en mi vida, excepto, claro, de haber cruzado aquella condenada calle sin ver a ambos lados; sin embargo supongo que para el impacto brutal que me dio aquel camión me miro presentable y, quizás incluso, guapo. El traje negro me da la apariencia de un James Bond lívido y el cabello peinado con gomina completa el look intachable que me acompañará por la eternidad.

Salgo a la calle.

El clima terrible de la primavera en Barcelona, con sus súbitas ráfagas de viento inesperado, le ha dado a la ciudad un aspecto contradictorio. El sol brilla como siempre pero la atmósfera tiene un carácter triste y la gente se pasea como fantasmas sin pena.

-¡Qué lástima! –pienso-. ¡Este es el último paisaje que contemplaré!

Con paso ligero me voy alejando de la funeraria y me meto en un bar taciturno en cuyas mesas vacías danza la soledad. Una canción de José Luís Perales suena a todo volumen mientras una mujer gigantesca con un parche de pirata limpia insistentemente la barra con un trozo de tela verde.

-Una cerveza, por favor –digo.

-¿Bebedor matutino? –dice la mujer con una voz de tenor mientras extrae de debajo de la barra un vaso espumeante.

-Esta será mi última cerveza –sonrío yo.

-Todos los bebedores dicen eso –repone.

No sé si debería explicarle que soy un cadáver rebelde que se ha escapado de su propio funeral e invertir mis últimos instantes de libertad en charlar con una desconocida o, si por el contrario, debería quedarme callado y disfrutar de mi última cerveza en paz, con los ojos cerrados y tarareando al viejo cantante que se repite una y otra vez.

Ella es la que toma la decisión por mí.

-Los funerales son una mierda ¿verdad? –me dice.

-Entonces lo sabe.

-Imposible no saberlo, muchacho- me dice-. Despides aroma a formaldehido.

-Lo siento.

-No te disculpes y no creas que no te comprendo –dice la mujer-. Yo creo que todos los cadáveres desean poder escaparse del tedio de sus funerales pero no lo hacen por los convencionalismos de la muerte.

Luego clava en mí su único ojo bueno y me sonríe.

-¡Tú has sido todo un rebelde!

Ambos reímos y de repente me estremece la certidumbre de que será la última risa que prorrumpa. Me bebo la cerveza de un trago y me levanto para pagar pero me doy cuenta de que he dejado la billetera en mis pantalones de vivo. Ella nota mi contrariedad.

-Tranquilo, muchacho –me dice-. La cerveza corre por cuenta de la casa.

-Gracias.

Salgo a la calle y me percato de que el clima se ha transformado en una llovizna fina que bombardea el barrio desierto.

En la esquina está ELLA.

Siempre pensé que ELLA sería una calavera vestida de negro y con una guadaña en las manos conforme a la imagen medieval pero me sorprendí al comprobar que era, en realidad, una niña de tez impecable y profundos ojos negros. ELLA, la indeseada de las gentes tal como la llamó el poeta Manuel Bandeira, la meta última, el ángel de la muerte.

Sin decirme nada me tomó la mano con una fuerza increíble, me llevó a rastras hacia el salón principal de la funeraria y una vez dentro me señaló el ataúd con un gesto imperativo que me hizo comprender que los juegos se habían terminado.

-Eres una pendeja impaciente –le dije.

Luego caminé con todo el peso de mi resignación a cuestas, llegué al ataúd ante la mirada expectante de todos y me acosté con las manos sobre el vientre. ELLA cerró la tapa y yo me fui quedando dormido…

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Un relato redondo. Empieza y termina en el mismo lugar. En medio, una licencia literaria magnífica, y un encuentro con la "chiquilla" impaciente. Es curioso, una vez yo escribí un relato en que la muerte también se representaba como una chica, que atraía al protagonista y se lo llevaba de la mano...Enhorabuena. Te mando mis estrellas.
    Magnífico! Una obra maestra de la ironía. Estilo impecable, directo y claro. Lo dicho, enhorabuena por esta obra maestra del relato corto
    Grandes momentos narrados con sencillez y originalidad. El relato es todo una experiencia. Y, como ya te han comentado, el final es lo mejor, dándole ese toque socarrón que tan bien le viene a la historia.
    Impresionante relato narrado con una perfección impecable. Una historia de diez, sin duda; qué pena que solo haya cinco estrellas. Un saludo.
    No es posible felicitarte demasiado por este escrito
    Una hermosa travesura, sin duda. He disfrutado de la lectura de tu relato. Es original, imaginativo y divertido. Ojalá abundaran relatos como éste por aquí. Felicidades, amigo. Ojalá sigas dando guerra por muchos años con esa excelente imaginación tuya.
    Hace un tiempito que no andaba por acá, pero me llegó un mensaje de TR acerca de una publicación tuya y vine volando. Me encanta cuando usas el humor en estas temáticas, muy bueno amigo Roberto, todo un gusto para mis sentido. Abrazo
    Me descubro ante ti Roberto Berríos. ¡¡¡Impresionante!!!
    Ha sido buenísimo, te felicito.Un relato corto, pero intenso e inquietante.No me hubiera importado nada pasar más rato leyendo qué hubiera hecho más,de haber podido, el protagonista.
    Me ha gustado, es un relato entrañable, tierno, leve y bienhumorado. Hay una Barcelona en Venezuela,otra en Brasil y otra en Filipinas, además de la española, que yo sepa. En todas es posible que hablen español, y todas son de tradición cristiana, con funerales y velorios agotadores. Para mí esta vaguedad es uno de los atractivos del relato. Saludos.
  • Probablemente nada sea más aterrador que la belleza...

    "Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo" SILVIO RODRÍGUEZ

    Este relato ya había sido publicado por estos lares con el título "EL SILENCIO ES EL GRITO MÁS FUERTE", aunque nadie sabía que yo era el autor debido a que participaba en el famoso Torneo de Escritores... En esa ocasión tuve que poderle algunas partes para que cumpliera con el parámetro de número de palabras. Mucho tiempo ha pasado desde entonces y ahora publico la versión original... Gracias a todas las personas que leen y comentan mis relatos. Mi agradecimiento y mi corazón están con ustedes.

    "Tanto el gavilán como la paloma forman parte integrante y justa de la concorde unidad del Universo" RUBÉN DARÍO

    Quizás podría llamarlo un texto motivacional si entendiera la naturaleza de la motivación.

    Todo comentario o sugerencia es bienvenida.

    Consultar glosario al final.

  • 119
  • 4.74
  • 27

Escritor del libro LA PIEL DE LA LLUVIA, además de ganador del Certamen Literario María Teresa Sánchez 2017, por su ensayo LA CEGUA y asiduo lector de TUSRELATOS.COM

Tienda

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta