cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

8 min
La muerte no existe
Reales |
09.01.12
  • 5
  • 4
  • 4308
Sinopsis

¡Lo que os contaré es cierto! Comprendiendo, que hay demasiado que una no se atreve a escribir. Palabras, confeccionando confesiones. Voces, que en la psique a más gritos no callan, solo sollozan a la terquedad y bostezan al aburrimiento del existencialista que se cree su mentira al vivir. Hay tanto que silenciar y tanto que renombrar…

La muerte no existe

¡Lo que os contaré es cierto! Comprendiendo, que hay demasiado que una no se atreve a escribir. Palabras, confeccionando confesiones. Voces, que en la psique a más gritos no callan, solo sollozan a la terquedad y bostezan al aburrimiento del existencialista que se cree su mentira al vivir. Hay tanto que silenciar y tanto que renombrar…

 

Con absoluta tranquilidad, con la suficiente cordura, sin temor contaré mi experiencia. No voy a avergonzarme. No voy a mencionarlo bajo el pseudónimo de otra. Y si alguien piensa que estoy loca, está en su derecho. (Nadie dispone de un remedio que mitigue la seguridad del que pierde la cabeza).

 

Con todo, el asunto me cambió para siempre. Hizo, que a partir de él escribiera compulsivamente…Escribiera y escriba siempre buscando lo mismo: lo extraordinario, la magia. Y quisiera y quiera afirmar la inmortalidad del alma, nuestra portentosa esencia, nuestra innegable y perdurable conexión con el cosmos.

 

Me resultará imposible describir del todo lo que llegué a percibir, lo extraordinario y grande del asunto. Me quedaré en la superficie del suceso, como quién quedara privado de alguno de sus sentidos, sin recordar el uso que les dio.


Cuando la muerte llega, lo hace sin avisar. Y son las defunciones de los más cercanos, ─cierto es─, que nos dejan confundidos. No lo aceptamos. Y entonces no tememos perdernos, si con ello volvemos a encontrarnos con ellos. Haríamos cualquier cosa para que volvieran a la vida, a nuestro lado. Nuestro cerebro los reinventa. Lo haríamos todo mejor. Ya no queremos ver pasar el tiempo sin ellos y si hace falta, también lo detenemos para ellos, incrédulos ante sus inminentes inexistencias. Entonces, fotografiamos los instantes pasados como si fueran únicos, inmutables, perfectos. Así es como también yo quise retener a mi padre, fallecido imprevistamente, de súbito. Se supo que no por azar, ni enfermedad, ni circunstancia alguna. Se supo pero no se confirmó. Ocurrió, transcurrió: alguien apresuró su partida de éste mundo. No entraré en detalles.

Una madrugada, meses después del entierro de mi progenitor padecí de insomnio. Con mis rizos cayendo sobre la almohada, vacilantes ante la luz, di vueltas y vueltas en la cama, quemando mis retinas con el recuerdo del rostro de mi padre al sol de una tarde cualquiera. Con la mirada perdida y la mente fija en el único lugar al que no pude acudir para rescatarlo, ingresé en un extraño estado hipnótico. No era la primera vez que me ocurría. Era el umbral mismo entre realidad y sueño, entre percepción e imaginación. Duermevela creo que lo llaman o “sueño ortodoxo”. Sientes que puedes sumergirte en la oscuridad que te rodea. Notas como tenues visiones se escapan por puertas diversas, notas y comprendes la realidad como algo ambiguo…Hay quién habla de viajes astrales llegando a ese “lugar”. Yo hablaré de un encuentro. Un encuentro que me marcó y marcará para siempre.

 

Sin salir de mi asombro, una corriente coloreada llenó con un soplo el aire de mi habitación. Una neblina inenarrable parecía envolverme, abrazarme torpemente, dándome un beso en el aire que no acertaba en mi mejilla. Luego se espesó y ante mí tenía a mi difunto padre. No tenía la misma edad con la que había muerto. Volvía a ser joven. Estaba vivo, hacía tres minutos. ¿Pero era por minutos su presencia? Todas las explicaciones sobraban, me quedé muda de la alegría. Conversamos, charlamos sin que el tiempo estuviera presente en aquel presente. En murmullos quietos me dictó las verdades del amor, su importancia, que todo lo era, cuando todo lo era, todo lo daba y nada le faltaba. Que el amor cuando pensaba en el más allá calculaba sin matemática precisa, agudizaba las sumas para restar asperezas con el dedo. Y que solo el cerebro vivo amaba con la certeza del músculo y justifica la relación invisible con sales sobre heridas que no cierran… Y dijo y dijo…Dijo que fuera de nuestro mundano control, había niños cogidos de la mano deseando contar los granos de arena en una playa.

 

…Que los muertos éramos los vivos, que la muerte no era más que la vida antes de haber vivido y el resto de cosas, cuentas de vieja. Habló de las clemencias que nos sobraban cuando fingíamos de reojo ser mejores. Me habló de cómo nos partíamos las rodillas contra la gravilla de la vida al patear nuestra alma contra la portería de nuestras lógicas matemáticas. Habló y habló agarrándome la mano, sintiendo la suya de carne y hueso en el hueco de la mía. Y habló de cómo los números se acaban, dejando surcos en el mundo que hemos conquistado con aires de grandeza, al igual que se acaban nuestros títulos de señores del mundo. Dijo, que el final de la historia no la marcarían nuestras huellas transitorias, sino los golpes de mar que las borran. Que ahora iba yo a comprender todo eso…Me habló, quieto, sin mover los labios, gimiendo suspiros demasiado vivaces para estar muerto, mientras me seguía tomando la mano como en un reflejo. Todo me lo dijo esa noche. Luego, “vino” dos veces más, durante las dos noches siguientes que curiosamente volví a “caer” en el mismo estado, alrededor de la misma hora. Tres veces le “vi” y las tres veces me cogió de la mano. Ahora alguien lo dirá: “¡Claudia, esto ha sido una alucinación! Tu padre está muerto. Tú lo quisiste traer de vuelta.” Y yo le diría que vale, que sería aceptable esa opinión, si no fuera por unos pequeños detalles que a mi padre no se le pasaron por alto y que han hecho que yo no dude de mis percepciones. Hubo un par de objetos que mi padre me señaló en sus charlas desde el más allá. Me dijo cómo encontrarlos. Y encontrando esos “objetos” de los que hablo, puede saber quién estuvo tras la causa mortal de mi padre. Una percepción. Un camino sin dirección. Pues no fue suficiente como prueba. También me señaló el anillo que ahora pende de mi cuello hasta el fin de mis días. Él lo había llevado en su mano en vida y ahora reposa siempre sobre mi pecho. Pude recuperarlo.

 

¿Me he inventado ésta experiencia? ¿Para qué mentirle a la muerte? Ahora, si, solo ahora entiendo qué vale un recuerdo cada día. He comprendido que ninguna realidad por real que parezca, es lo suficientemente sensata. Comprendo ahora, ─así lo quiso Papá─, que la muerte no es más que la reconsideración de un camino andado. Y que naturalmente, no es real. Sé que ésta experiencia mía ha sido un poco entre otras muchas (la gente no las cuenta). Pero mejor es este poco entre otras muchas nadas de la cotidianidad existencialista. Nunca he contado ésta experiencia mía públicamente; unos pocos la han escuchado de mi boca. No necesito dar explicaciones, ni si quiera a mí. Porque si necesito darme una razón por haber sabido creer, lo único que importaría es comprender que la fe lo hizo todo posible.

Pronto publicaré mi primera novela. Añadiría a todo esto, que escribo a raíz de ésta experiencia. Y que antes de ella, no sabía escribir del mismo modo….

 

¿Miedo a morir? ¿Para qué? Si hemos sabido soñar mientras vivíamos, no creo que sea demasiado difícil seguir soñando en un más allá. Lo afirmo: LA MUERTE NO EXISTE. Me lo hizo saber mi padre…¡Muerto! Al fin y al cabo, cada uno saborea la realidad como puede, persiste en ella como sabe. A mi estas líneas escritas, éste testimonio de lo insólito, solo me suponen unos minutos de mi estropajosa realidad diaria. ¿Para qué andarme con rodeos? Alguien dirá que soy valiente, alguien, como me temo, querrá rajarme.

 

¡El bisturí lo sostengo en mi mano!

 

Claudia Bürk

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Escribe tus comentarios...
    El mundo espiritual es mas real que el almático, tambien yo doy fe de ello
    Apasionante. Tienes una capacidad de comunicación descomunal.
    Un relato excelente. Me hace recordar mis propios sueños con familiares ya fallecidos que durante muchos años han permanecido vivos en mis peripecias oníricas (y puede que aún sigan allí).
  • Puédase decir que en éstas epístolas que escribí; son más de cuatocientas todas juntas, sí que desaparece la escritora para volver a su verdadero ser íntimo, lo que ella es en lo más privado. Aquí sí soy Claudia, la de verdad, no la que se esconde habitualmente en sus escritos. Aquí me doy permiso para ser yo. Sólo y únicamente en éstas cartas, cuyo destinatario no existe. Pues a "X" lo inventé un día siendo niña.

    Hállese aquí el relato más terrible, más soez, más macabro, sexual explícito, profundamente psicológico que he escrito jamás. Un esrito que una vez más, se aleja completamente de mí misma. ¿Cómo una mujer que estuvo en un convento puede tener algo que ver con ésto? No. Pero lo escribí. Como otras tantas cosas que nada tienen que ver entre sí. Es lo que tiene la escritura automática, que dejas de ser tú, mientras otros y otras te ocupan para poder contar sus historias. Tras la lectura de éste relato, amigos, sacerdotes amigos, gente de la iglesia católica y fuera de ella me borraron del "Feisbú" y de sus vidas. Triste, para la escritora no ser respetada como tal. Con lo fácil que es saber que los que escribimos, reflejamos a los otros y pocas veces lo propio. Y que si lo hacemos parecer así, es con una intención.

    ¿Qué hay detrás de las Lolitas, cuyo comportamiento sexualizado deja entrever algo mucho más grave y oculto? ¿Volverán a ser cuerpo y alma en conjunto? Me temo que no. Sólo quién conoce de cerca lo que se siente. Lo comprende.

    Un irónico relato sobre el engaño de las apariencias. Una vez más, alejándome de mi misma al escribir. Son los otros los que quedan entre los relatos, nunca yo. Una se cuida de relevarse...

    Un relato escrito durante la tarde de hoy, día 18 de septiembre de 2013. Surgió del tirón y ante una idea previa. Espero arrancaros una sonrisa. Con ese fin fue escrito.

    Casi siempre descuidamos lo más importante: esforzarnos en ser felices. Cuanta gente hay que cree que felicidad es igual a suerte. ¡Craso error! Para ser feliz hay que querer serlo y es como el deporte: un ejercicio de voluntad y constancia. No pretendo aleccionar a nadie. Pues a mí también me queda pendiente ésta lección.

    Elogio a la Madre más amorosa que podamos tener: la Naturaleza. ¡Qué sencillo es todo tomándola como referente!

    Toda apariencia es engañosa. Una alegoría a los prejuicios; una vez más (suelen serlo casi todos mis escritos).

    Un divertido poema, con un toque de humor negro. Porque canallas, haberlos "haylos"...Otra cosa es ser el hijo de uno, entonces la canallería puede ser herocidad.

    La escritura automática es un método que se me presentó por sorpresa. Ahora, cada vez que tecleo, lo hago "guiada". Es así como escribí "Maldita Matilda" , novela que se publicará este año en el Reino Unido. Por tanto, no es meramente mérito mío. Sino de esos que vienen a ayudar.

  • 359
  • 4.24
  • 629

No recuerdo exactamente el momento en el que me planteé ser escritora. Quizás nunca fue así. Las cosas surgen según las planea el destino para nosotros. Poco podemos hacer para cambiar eso. Es difícil relatar mi vida literaria. Podríamos decir que como pez en el agua, necesité desde siempre de las letras, ligadas, eso sí, a las pequeñas cosas grandes, y detestando vanidades. La causa; un profundo anhelo por expresar lo que siempre escapa de los diálogos. Escribo casi siempre fuera de la norma, derrochándome porque sí, sin miramiento, ni metas, ni ambiciones. Es una especie de trance sin más. Las biografías de muchos autores, muchas veces se ven ahogadas por la enormidad de sus labores, homenajes y menciones obtenidas. A mí me resulta difícil hablar de esa manera de mí, precisamente porque es mucho más interesante hablar de los otros y del mundo que de una misma, difícil por la cercanía que tengo con los otros y la lejanía conmigo misma, que aun dando todo de sí, contándolo todo con pelos y señales, cubre mejor que nadie sus secretos. Soy, tengo que serlo y tenía que serlo a la fuerza, una escritora irregular. Comparada con el resto de escritores, regularmente irregular. También vivo, no siempre escribo. Y a veces, eso se invierte. Soy alguien que sobrevive mejor a su tiempo elogiando el pasado -porque lo abrazo, lo beso y lo amo de un modo muy particular-. Escribo cosas pasadas de moda en un mundo moderno que a eso lo llama “retro” o “vintage” con también definiciones modernas. Una intenta entender la realidad que está más alejada o que quedó atrás en el tiempo, o no descubierta en las almas, descifrarla, ponerle un lenguaje, y si es posible transmitirlo entonces. De ese modo, me gusta aportar un poco de comprensión o dar algunas respuestas a posibles lectores interesados por conocer cómo se vive en circunstancias adversas a uno mismo. Fue inevitable que yo abriese el cofre de ciertas vidas ajenas a mí, para sacar de él todo lo que me resultara provechoso y construir historias. Letras que en un contexto determinado, siempre incluyen el talante nostálgico, combinan la narración con elementos costumbristas o expresiones personales, que de otro modo no serían permisivas. De ahí a que todos mis trabajos sean meramente circunstanciales, nacen porque deben. El convencimiento acerca de una obra, la ilusión por el propio talento, es enemiga de la escritura. Escribir la vida íntima del mundo y de los otros, es también buscar ese lenguaje de la intimidad de los otros –mucho mejor alejado de uno mismo- esa trascendencia escondida en diálogos oídos en la tienda de la esquina, o en conversaciones con la gente corriente de cualquier lugar. El exceso de talento no existe, nunca se acumula. Todo fluye como el tiempo, como lo hacen también nuestras existencias semideshechas, nunca del todo terminadas. Siempre buscadoras de un sentido más profundo de lo evidente… Una es una presente de la picaresca en el mundo. Asisto como simple espectadora de los aspectos más desagradables de la realidad, de la hipocresía, de lo noble o de lo más prosaico. Con la naturalidad cotidiana a la que hacemos el vacío, trato de describir algunos de los aspectos más corrientes del mundo, cosas a las que nunca idealizaríamos… Desde bien pequeña tenía el convencimiento de que debía servir al mundo, y no ese a mí. De ahí a que a los diecisiete años, dejando mi Alemania natal y sin saber a penas cuatro frases en el idioma castellano -en el que ahora escribo todas mis obras- me vine a Castilla con el fin de ordenarme religiosa. Como mencioné anteriormente, la vida acaba encargándose de llevarte de la mano y mis planes dieron un nuevo giro, acabando en Barcelona y dedicándome al marketing y a las traducciones. Hasta ahí seguía escribiendo mis relatos en alemán. Fue alrededor de 2005 y tras la pronta muerte de mi padre, y afectándome esta en lo más hondo, que mi escritura viró a la expresión castellana. Y ya no pude parar. Nacieron un sinfín de relatos y poemas, ensayos y artículos que me atreví a publicar por internet, usando diversos portales literarios, como lo fueron yoescribo o tusrelatos. Ahí obtuve, para mi propia sorpresa, muchos comentarios positivos y algunos relatos fueron premiados o elegidos relatos del mes o de la semana. Una buena amiga, Begoña Bolaños, se encargaría además -sin yo saberlo- de enviar mis obras a certámenes literarios. Qué grande fue mi sorpresa cuando mi amiga me comentó su hazaña y que hubo ya varios premios positivos obtenidos, finalistas y ganadores. De ahí a que, así lo veo, es ella la responsable de éstas cosechas. Yo poco más hice que escribir para mí. Soy perezosa para según qué cosas y odio competir. Si, lo que más detesto es competir o tener que demostrar valías. Pues todos somos iguales. Cada uno a su manera. Todo ocurrió alrededor de la misma fecha. Así que, sin esa amiga, ahora no podría enumerar aquello. Y para hacerlo, que sé que debo, mejor dejo aquí lo que ella misma escribió sobre mí en mi blog: “Hablar de Claudia es hablar de una persona auténticamente apasionada. Es amante del simbolismo, de lo sincrónico y su búsqueda principal es el profundo misterio vital. Miradora de lo oblicuo, siempre le busca nuevos enfoques a la realidad. Claudia no tiene término medio, pues siente con una intensidad abrumadora, y esa manera de ver la vida la transmite a sus trabajos literarios. Autora de numerosos relatos cortos, siendo algunos distinguidos en diversos certámenes literarios(15 Concurso "Cartas de Amor", Premio Ganador, Ayuntamiento de Valdepeñas 2008, Tanatología Concurso Poesía 2007, Premio Ganador, Concurso de Poesía "Cartas de Amor" Ayuntamiento Calafell/Tarragona 2008, Premio Finalista,Certamen Literario Internacional 2007 (Argentina) "Ficción en el Éter ” de Obras para Radioteatro, Concurso PABLO NERUDA de CARTAS DE AMOR‏, Premio Ganador 2008,Premio Finalista NH relatos 2007,II certamen Poético Prometeo‏ 2007, Premio Finalista, Página Narrador.es: Tres relatos seleccionados como relatos del mes durante 2008 y 2009, Página web tusrelatos.com, Escritora más prolífica año 2006 hasta la actualidad: puesto tercero, etc. ). Claudia así mismo ha colaborado como comentarista en diversas revistas digitales y publicaciones en papel. Entre ellas se destacan, "Extrañología", "Clave7", "El cuele (sector minero" etc. Es colaboradora en muchos programas de radio, como lo es "Camino de Misterio" en Radio Intereconomía, Radio Nacional de España, Radio Clave Siete (Santa Cruz de Tenerife), Les set LLunes (La Garriga, Barcelona)"El cercle enigmátic" (El Vendrell, Tarragona)etc. Ha sido ponente recientemente en un congreso: "Ciencia i Espíritu". “ A lo citado por ella, añado que escribí la novela “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot”, publicada por la editorial “Grup Lobher” en 2008. Esa novela es un mero ajuste de cuentas con mi infancia. Una intrusión a los recuerdos. Y en el ejercicio de ese recuerdo, nació la protagonista, Jeanne Bardèot. Desde ahí, me he comprometido a no escribir nunca más sobre mí misma. Es importante alejarse de uno mismo, para ser otros para los otros. Es un consejo que me dio un poeta mejicano y que nunca olvidé. En esa primera novela se le permite al lector que construya su propia novela a partir de los elementos previos que se le dan. Esto lleva a una paradoja porque la figura de ficción que narra una gran parte de la novela postula en la verdad, la ficción de la que me jacté en esa novela, en realidad es lo auténtico. A la vez de esto, y pensando en un regalo estrictamente para la familia, escribí el libro de relatos y poemas “Desde el penúltimo rincón de mí espejo”. Menciono aquí que sin mi anterior agente literario, (al que no busqué sino me encontró él a mí) posiblemente nunca habría tomado la decisión de ser novelista. Fue este que quiso tal asunto de mí. Las cosas nunca han sido porque yo las buscara o encauzara. Insisto, que quizás sí dirigidas por algún invisible plan (como en todas las vidas) las cosas llegan a mí sin buscarlas. Así fue como escribí este mismo año, de un modo rápido y fluido a “Maldita Matilda” y nuevamente, por causas del destino (ahora las mencionaré), acabé en la agencia “Página Tres” tras jubilarse mi anterior agente. El azar quiso que otro escritor viera un comentario mío acerca de una valoración que se me hizo para “Maldita Matilda”. Este, muy ofendido, me contestó al comentario con un “¿Cómo te atreves a hablar de tu novela en las páginas de las editoriales sin que eso lo haga un agente por ti? ¿Es que no tienes agente?”. Pensé que tenía razón. Así que esa misma tarde envié mi novela a dos agencias, de las cuales ambas contestaron, la primera fue Piluca Vega, de mi actual agencia. Haciendo caso a la intuición, me decidí por ella, a la vez que ella lo hizo por mí. El factor principal fue el talante humano que denoté entre sus líneas, su empatía y su comprensión; algo difícil de describir en palabras. Las cosas, como digo, se sienten. En “Página Tres” me siento plenamente acogida y el trato por parte de Piluca y Fernando es exquisito. Luego de estar con ellos, todo se fue desencadenando. A penas me lo explico. Todo lo ocurrido me ha enseñado que no importa que decisiones tome, que las cosas se sucedan como deben. En todo caso, lo más importante de mi viaje por este mundo no aparece en las biografías o en las novelas que puedo escribir o escribiré, sucede en forma casi imperceptible en las cámaras secretas del alma. Espero que esta larga parrafada responda a las curiosidades. De haberlas. Porque soy y querré seguir siendo alguien que es desconocida. Por motivos obvios de naturaleza propia. Cuando una se propone servir, todo lo que es reconocimiento no hace más que pesar sobre la espalda. Entiéndase…

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta