cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

2 min
La Nana de la Rata
Infantiles |
06.01.17
  • 5
  • 2
  • 90
Sinopsis

De Ezequiel, 25-17...

NANANANA 

Era una gran rata blanca, ojos rojos inyectados en sangre y cola cortada tiempo atrás, pero esa es otra historia.

La rata pasaba hambre, sin duda ella sabía lo que era el hambre, y nadie podría discutírselo, arrastrándose por incontables pliegues de la Ciudad de Suburbia, y al faltarle la cola, nadar se le hacía más dificil que al resto. Pero más difícil de cazar por los pocos que trataban de comer a su costa.

La rata no tenía nombre, ya que era una puta rata desconocida, probablemente la más grande de todas las ratas, la más agresiva, la más hambrienta y la más vieja, pero una rata al fin y al cabo.

La rata tenía dientes largos, amarillentos y afilados con el roce del plomo, diente contra diente, era capaz de cortar una tubería y conseguir lo que quería.

Esa rata estaba loca, había perdido la mente y se comportaba como una bestia incivilizada, guiada por sus instintos primarios.

Asesina de suburbia, temida por toda la ciudad, dormía entre trozos de pelo, carne podrida, latas de cerveza, pizzas en descomposición, y todo formaba su nido... Durmiendo inofensiva, en su agujero de contrachapado entre el chino y un bloque de edificios. Se despertó súbitamente, oliendo peligro, erizó su pelo, y percibió aquella vibración que crecía en intensidad a través de aquel oscuro conducto de ventilación que llevaba a su nido.

Entonces las vió, reconoció a las primeras pequeñas y frenéticas bolas de pelo, moviéndose con rabia, reconoció a su hermano, tuerto y con calvas en el cráneo, a su tía, a su vecina de cloaca, etc. Toda la ciudad de suburbia despedazó con gran venganza y furiosa cólera a aquella gran rata blanca.

 

Y es que, rata o no, el respeto es fundamental amigos...

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Sobre mí, cae el pasado y el futuro de mis actos.

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta