cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

5 min
La pluma de Onetti
Fantasía |
18.03.17
  • 0
  • 0
  • 68
Sinopsis

El protagonista se mueve en distintos planos de realidad que él no consigue diferenciar lo suficiente como para que su mente pueda valerse de la coherencia y del sentido común -del que carece por completo-, para abordar situaciones cotidianas, que para él se convierten en problemas tremendos y anticipan su declive hacia la locura.

 

  Hace poco tuve un sueño no sé si dormido o despierto. Debería haber una manera de distinguir los sueños según el estado real en que los tuvimos, pero al menos en mi caso no hay manera. Así que confundo a veces lo soñado en sueño y lo soñado en vela. Y es una lata, ya que la huella evocativa que me abruma o me regocija durante horas o días después de soñar sueños dormido se ha reproducido en los sueños de vigilia, de tal modo que mis estados de ánimo de soñador sempiterno oscilan a merced de ese poso de sentimientos que ahora también me producen mis sueños desvelados. No sé que diría Freud al respecto, pero repito que es un fastidio.

Pero quiero hablar de ese sueño que soñé tal vez dormido, tal vez despierto y que alteró la rutina de mis apetencias y caprichos durante algunos días. Soñé que yo era la pluma de Onetti, la misma con la que escribía sus líneas anárquicas y geniales. Como comprenderán, no tenía un horario de trabajo, ni un lugar fijo de descanso, aunque frecuentaba mucho la cama del escritor, que constituía su despacho y su estadio, y me dejaba reposando a su vera cuando al fin decidía que ya era hora de que fuese de nuevo su lecho y su descanso por unas pocas horas, siempre insuficientes. Soñé que sus palabras no siempre parecían tener sentido y yo pensaba: 'Se ha despistado, esto hay que quitarlo', y luchaba contra los dedos desganados de Onetti para dibujar lo que a mi entender era pertinente a continuación. Así por ejemplo, si me obligaba a escribir: '...la cara, la sonrisa del mancebo de botica no tenían nunca el resplandor brillante del cinismo.”, yo pugnaba por corregir el adjetivo 'brillante' por otro más acertado, porque, ¿cómo va ser brillante el cinismo? Va contra la naturaleza de las cosas, subvierte el órden natural del universo. Pero más pugnaba yo por regresar a lo ya escrito para cambiarlo, más me empujaba él en el sentido de su escritura con una tozudez de loco o de genio, ya que esto último tuve que empezar a convencerme que también cabía como posibilidad, a fin de cuentas nadie entiende a los genios, como pasa también con los locos, pero los genios al final sacan el conejo de la chistera y todo cobra sentido, a diferencia de los locos, cuyos actos quedan inexplicados para la utilitarista sociedad.

Mientras fui la pluma de Onetti, sin saber en el sueño nada acerca del escritor -para respetar la lógica interna de la pieza onírica-, padecí una dolencia distinta, aunque relacionada con la que sufro cuando escribo despierto (también sé escribir dormido, pero no guardo registro de esas líneas). Una angustia permanente, no por cómo inventar y ordenar las palabras que seguirían, sino por cómo no escribir aquello que me dictaba mi dueño que era el creador, el pésimo creador a mi entender. Y esa tortura dictaminé luego que era menos llevadera que la que padezco cuando el que crea soy yo. Porque yo sufro, al fin y al cabo, porque así lo quiero. Pero en el sueño el sufrimiento era impuesto y esa opresión a mi voluntad se sumaba a mi seguridad como crítico improvisado acerca de lo que era o no pertinente cuando escribía aprisionado por la mano de Onetti.

  El regusto amargo que sentí en mi boca al despertar no recuerdo cómo ni dónde me acompañó lo que tardé en recomponer mis miserias y mis anhelos, mi presente sin pasado, mi futuro ciego y menguante. Pero al recordar ahora de nuevo lo soñado sueño con volver a soñarlo, con ser un instrumento imprescindible para Onetti, sueño con que él escriba nuevas genialidades que yo no intentaré rectificar; y sueño con que al despertar las recordaré y las escribiré como si fueran creación mía y así conseguir fama. Pero me queda la duda de si soñé aquello despierto y el mal ánimo que padecí durante días nació de la frustración no sé si consciente o inconsciente -ya digo que esta anomalía es digna de Freud- de haber querido ser crítico de Onetti siendo su pluma, y su plagiador sin escrúpulos siendo un escritor indigno de ser siquiera la pluma de Onetti. Si lo soñé dormido, tal vez soy ruin, si lo soñé despierto, no hay duda de que lo soy.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato no tiene comentarios
  • Este relato no tiene valoraciones
  • El protagonista se mueve en distintos planos de realidad que él no consigue diferenciar lo suficiente como para que su mente pueda valerse de la coherencia y del sentido común -del que carece por completo-, para abordar situaciones cotidianas, que para él se convierten en problemas tremendos y anticipan su declive hacia la locura.

Viajero empedernido que disfruta con la lectura y garrapatea folios cuando la musa está de buenas.

Tienda

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta