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11 min
La princesa Susana
Humor |
24.01.13
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Sinopsis

Me ha dado por escribir esta vez para variar algo de poesía y no he podido evitar acordarme de Roald Dahl y sus "Cuentos en verso para niños perversos", una obra genial muy cortita y divertida, picaresca con trazas de rebeldía. Espero que esta no os resulte demasiado ñoña, y sino, por favor castigarme con severidad con vuestras valoraciones por haceros pasar un mal trago. Un saludo queridos míos

 

 

Hoy os vengo a contar,

que fue de la ultima princesa

una historia peculiar

del comienzo de la extinción

de esta casta de damas.

 

Se comenta por ahí,

que hubo una vez en un reino cercano

entre Guadalajara y Madrid

donde vivía la única heredera del viuda Rey

por causas mayores que ahora mismo aclaro,

porque hijas eran tres.

 

La mayor de diecisiete primaveras,

no hacía lo menos una

que una falta de previsión,

demasiado vino y alcohol

y un sustancial calentón,

creó la pócima perfecta

para llevar en su vientre

el hijo de un mulato:

desaparecido inminente.

 

La mediana, tenía ideales

de esos tan raros y entonces actuales

La dió por tener por orejas coladores

y en la piel grabados dibujos

que acabaron pareciendo moratones

Sabe dios con que se lo hicieron

pues fiebres tan altas la dieron

que desde entonces siempre durante las comidas

comentaba entre risitas que los duendes existían.

 

El consuelo del rey quedó en la pequeña.

Cariñosa, valiente y audaz

inteligente y con cabeza

de elegancia y belleza

no por ello menos capaz

la joya de su reino, heredera de la corona

la futura Reina Susana.

 

Pero llegó el día en que la pequeña curiosa

quería conocer mundo más allá del reino.

El Rey debía dejarla marchar, más lo impedía,

a su ida el castillo sería un infierno

 

Al final la dejo irse un día, con sus amigas duquesas

Alba, Eloisa y Alicia.

De tarde llegaron al reino vecino,

quien las hubiera dicho que desde el carruaje verían

muy animados saludarlas tres galanes,

con cierto aire de gañanes, invitarlas a unas copas tomar

 

Hormonas desenfrenadas,

y quien sabe cuantos más arrebatos carnales

movieron a sus tres compañeras

a acabar en una taberna y escuchar

las historietas de batallas y más gestas

de esos caballeros que ni tenían ni un real.

 

Susana más que aburrida, por pasar el tiempo

se reía de las patrañas y mentiras,

de leyendas y bestias que aquellos tres borrachos

hacían honores de haber matado en grandes carnicerías

La velada acabó cuando el más inteligente de ellos soltó:

“Yo me pido a la rubia, y tú a la morena

Que a ti te gustan con buena delantera”

 

Alba de carácter fuerte y encarado, le asestó al subnormal

Una bofetada bien dada: un error fatal.

Los tres caballeros cabreados

vieron burlada su hombría,

pero seguían con ansias de diversión y mujeres

y engancharon a Eloisa y Alicia que gritaron

al verse apresadas entre sus fuertes brazos.

 

Susana corrió hacia la puerta a pedir ayuda

cuando abrió de par en par un hombre de verdad,

Con ropas de marca y vestido en condiciones

Alto, moreno y apuesto, parecía lo menos un noble

“Señor, esos sinvergüenzas intentan forzar a mis amigas”

“Se lo suplico, haga algo, de prisa”

 

 

Él la correspondió con una mirada,

los ojos penetrantes se le clavaron en el alma

No dijo nada pero le seguían tres compañeros por la retaguardia

y armados todos con espadas, atacaron a los tres bribones

Que huyeron escopetados, y soltaron a las damas de inmediato.

 

“Señoritas no tenéis nada que temer junto a nosotros,

Somos caballeros respetuosos,

Más seguras no podrán estar

y ahora de fiesta iremos por la ciudad”

 

Se fueron de la taberna mugrienta

a un garito de alto “Standing” de la época

Bebieron, bailaron y rieron hasta altas horas de la madrugada

y Susana todo el rato pegada a su héroe salvador,

como poco prendada, a lo sumo enamorada

de aquel noble llamado Oscar

 

Y con las primeras luces del alba,

el carruaje salió a buscarlas y llevarlas de vuelta a casa

Los caballeros se despidieron

y Oscar a Susana en la mano le dió un beso

“Te prometo que iré a buscarte mi princesa”

Y así quedaron en volver a verse.

 

Llegaron al reino por la tarde

con ojeras hasta los pies y quedó entre las cuatro la promesa

de lo ocurrido aquella noche callar, entre los galanes y los canallas

y menos contar lo de Oscar y Susana, o el Rey ordenaría al muchacho buscar

y como poco haría que darle caza.

 

Así pasó un largo mes de espera incierta en el balcón

Susana suspirando desde el alba al atardecer

mirando si por el valle vería

en un corcel a galope a su caballero.

No salía de su cuarto ni para dar un bocado

el Rey pensó que había enfermado

Muy preocupado mandó que le vieran los mejores médicos

pero nadie de a su tesoro pudo diagnosticar

que era solo amor esa rara enfermedad

 

Llegó el día de madrugada en que entro una doncella

Al aposento de Susana y la dijo que había un hombre

que por ella preguntaba en la salita y que iba a avisar a la guardia

”No por favor mi ama

Le prometo que no tardaré

Es un buen amigo que ha venido a verme”

 

Salió corriendo a su encuentro emocionada

no reparó en que iba vestida con camisón y despeinada

pero ahí estaba él sonriendo, esperándola

Se lanzó a sus brazos y le robó un besó.

El ama de llaves les miró con reproche,

mientras veía como salían a hurtadillas

pero que iba a hacerle, eran jóvenes.

 

 

Montaron en su caballo, precioso rocín blanco

que les hizo perderse entre los árboles de un bosque lejano

estuvieron hablando durante horas y ella le escuchaba sin pestañear

tantas historias que seguro que eran de verdad.

De sus boca, manaba su voz dulce y fuerte que la envolvía,

el corazón se le salía del pecho al sentir el calor de su aliento.

 

Entonces le miró a los ojos

y nació un silencio atroz

le acarició el rostro y beso de nuevo sus labios

Eran tan esponjosos y tiernos, solo que esta vez se encontraron sus lenguas.

Susana perdió las fuerzas y rendida se  recostó en la hierba

y tirando de Oscar hacia ella por la magia se dejó llevar.

Se fueron deshaciendo de las ropas, hasta quedar vestidos solo por piel

 

El uno frente al otro, completamente desnudos,

Y entonces, Susana pensó en corduras y honores

que deshicieron el embrujo, devolviendo el valor de su razón.

Separó su pecho del suyo y le cogió de las manos.

Oscar preguntó extrañado

“¿Que te ocurre?”

 

“No puedo hacerlo mi ángel

No es ético ni justo para mi no cabe en mi moral

No puedo dejarme llevar en paz, sabiendo lo que vengo a ser y debo representar

Que honra le quedaría a mi persona y mi padre te mataría,

son tantas cosas en contra…

Pero no temas mi vida, nos casaremos y haremos el amor todos los días

nada nos podrá separar, cielo y tierra juntos, para siempre

Un cuento de hadas, Shakespeare, desearía haber retratado nuestra historia

y no la de Romeo y Julieta, en comparación vanal

¿Que me dices mi príncipe?”

 

Y el brilló de los ojos de su amado, desapareció sin más

Quedaron vítreos y opacos, tras sus fantasías escuchar.

“Pues que me lo tendría que pensar”

Susana, me miró  perpleja, no esperaba esa respuesta.

No dijo nada, no le quiso presionar.

 

Sin hablar nada, se vistieron presto,

Galoparon hasta el castillo hasta la puerta de un pasadizo.

“Me volverás a buscar” preguntó Susana con la voz entrecortada

“Tiempo al tiempo y quizás”

La beso en la frente y se marchó,

Entre líneas se leía, el para siempre.

 

Y así no acaba la historia damas y caballeros

Oscar no volvió, lógico y normal,

acojonado volvió a su reino natal,

donde con amigos y nobles montó una orgía tal

que se habló de ella en tres reinos a la redonda.

 

Susana, se enteró por sus amigas,

de la clase de gesta tan divertida que se corrió.

Con una sonrisa, recibió la noticia

y acto seguido salió al balcón.

Una leyenda urbana dice que si prestas atención

aun se oye el eco de su voz chillando

“¡Te odio hijo de puta cabrón!”

 

El reino sin heredera se quedó

Y no tuvo el Rey más remedio

que formar deprisa y corriendo

a su hija la mediana,

porque la mayor estaba ocupada,

buscando al padre del hijo por R.Dominicana.

 

La primera ley que puso en su mandato:

La legalización de la marihuana

y cuenta otra leyenda urbana

que el reino siempre estaba envuelto de noche y de día

en un mágico humo blanco

 

Todo porque Susana se marchó una mañana

Cogió un caballo, una bolsa y una botella de ron

tras una noche de desmadre mayor. Por allí no volvieron a verla

Y muchos juran que la vieron por el reino de Benidorm

que allí trabajaba de bailarina en una posada muy bien remunerada

 

Se pasaba el día tomando el Sol

las noches en la posada ante los nobles bailando

y con el dinero que ganaba

se pagó una casita en primera línea de playa.

 

Oscar por su parte, formó una familia

Y tuvo tres hijas, a la pequeña la llamó Susana

y aburrido de plantar semillitas volvió a las andadas,

se iba de marcha con cortesanas.

 

Cuentan que se enamoró tanto de una de ellas,

que la pagaba noches completas

hasta que un día su mujer enterada,

le puso las maletas en la puerta de casa

Pidió cobijo a su amada, que le dijo, o dinero o nada

como no tenia ni un duro le dio la patada.

Mendigaba de noche y de día

y solo se alimentaba de Whisky y Tequila,

más no puedo soportar su hígado.

No se sabe si al final murió por coma etílico

 

Y esta es la historia de Susana

La primera princesa que se transformó en mujer,

pues se negó a morir por tan tonto desamor

La pionera en cambiar la historia y en comprender,

que los hombres siempre fueron como son.

Y que solo las mujeres sobreviven a sus juegos

las cortesanas y las princesas de cuento, no.

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