cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

3 min
La profesora de inglés.
Amor |
15.05.13
  • 4
  • 30
  • 7314
Sinopsis

El paseante se ve sorprendido por amores antiguos y olvidados.

Desde que perdí el puesto de trabajo hace seis meses todas las mañanas doy largos paseos; prefiero las extensiones arboladas ignoradas por el jardinero municipal, y con una pequeña cámara fotografío flores silvestres, o bien callejeo sin rumbo.

Un día me sorprendí al advertir que estaba muy cerca del colegio al que asistí a los catorce años de edad. Dios mío, hace la friolera de treinta y cuatro años cuando yo venía a estudiar aquí, ya no me acuerdo si la egebé o el bup.

En la confluencia entre dos pequeñas calles, dibujando un ángulo agudo, se alzan el par de hotelitos que conformaban el colegio. El mayor de ellos, que ahora funciona como una guardería infantil, había sufrido reformas y solo la fachada se ha mantenido inalterada.

Pero el chalet pequeño, de una planta baja dividida en dos salas y con las paredes recorridas por largos ventanales, permanece fiel a mi memoria, aunque cerrado y polvoriento. Me atreví y salté la valla de hierro forjado, la puerta tras el mínimo porche estaba trancada con un candado pero me asomé a la ventana del aula donde yo pasé tantos días, y la encontré desalmada.

De pronto me di cuenta de que si ponía la mirada al bies a través de un claror entre la suciedad del cristal se me representaban los alumnos sentados en sus pupitres, atentos a las explicaciones de la señorita Mari Carmen, la profesora de inglés.

-¡José Manuel!

Tan bonita era con la piel de porcelana, su cintura cimbraba todo el cuerpo a cada paso que daba, su espléndida melena leonada subía y bajaba como muelle, las piernas largas y los salvajes ojos aceitunados, todos los chicos estábamos enamorados de ella. Mari Carmen conocía de sobra su atractivo y acudía a las clases arreglada con desquiciada coquetería.

Me derretía verla pronunciar los números en inglés, como “faif”, pellizcando con los dientes sus labios rosados, como “eleven”, con la lengua revoloteando como una mariposa dentro de la boca, desde la pared dental al paladar, o como “guan”, cuando cerraba los morros como un capullo de rosa y despacio los abríaaa… para que yo pudiera penetrar en su interior. ¡Viva el inglés!, exclamé.

Cierta ocasión durante una clase, mis ojos se abismaron involuntariamente entre las sombras que arropaban su figura mientras se paseaba frente al encerado, y con la lengua de mi mirada acaricié la camisa clara de finísimo algodón frente a sus afilados pechos, burlé los nacarados botones fácilmente colándome por las despejadas holguras abiertas entre los ojales. Un sostén burdeos de copa bordado recogía sus senos, flotantes flanes manchados de canela irisados de delicado vello rubio. Me vi rodeándola por detrás con mis brazos y colocando cada una de sus peritas dentro del cuenco de mi mano, me sumí en el regazo del canalillo y perdí la noción de las coordinadas básicas.

-¡José Manuel!

Desperté (al fin). La veo ahora frente a mí, con sus bracitos sobre la mesa como dos columnas sosteniendo su cuerpo inclinado hacia adelante, hacia a mí, me regala su sonrisa discreta y seductora y me mira con los ojos de una gata que en la boca sostiene un ratoncito todavía con vida.

Y yo había olvidado a aquella criatura adorable, ¡qué dicha derrochada! 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • ¡Me encantó! Me hizo recordar el vídeo "Mind Mischief" de Tame Impala. Velo, podrías encontrar un final alternativo para tu historia >:) Pd. No encontré el cuento de "la Quinta de la rueda"
    Ah, y como yo soy preEGB-BUP ya traducía Jenofonte en bachillerato: cuando supe que Rodrigo de Triana gritó "Tierra, tierra" imaginé que estaba copiando el "Thalatta, thalatta" de la Anábasis. He leído enteros Jenofonte y Herodoto, en los clásicos de Gredos, pero no Tucídides aunque tengo el Ton polemón peloponesíon. En cuanto a las consecuencias de un resultado inverso de las guerras médicas es historia ficción.
    Para mí lo interesante no es sólo la profesora (cuando J.M. de Prada escribía tituló un relatillo "El coño de la profesora particular") sino también el salto y contraste entre la monotonía de su nueva vida de parado y la sorpresa al topar con su antiguo colegio y empezar a evocar. Y, claro, visto así tiene su toque proustiano. Convincente incluso la paronomasia en las dos palabras finales. Aunque yo también veo cierto desorden en el cambio de discurso o narrador aunque J. Goytisolo lo hacía en "Señas de identidad". (Y muy bien también las citas de La Celestina": si encuentro por casa una buena edición igual me animo a hacer una reseña con la caída de CaliSto simbolizando el fin del medievo)
    ¡Qué giro tan bueno!!! Seriamente, ¡atrapas! Tus descripciones son magestrales. Me encantó como la describes al pronunciar las palabras, digamos, "exóticas". Me fascina tu manera de escribir. Por cierto, tengo un relato parecido a ese, en cuanto al giro, aunque el mío -mucho me temo- es más previsible y menos original. Ahora lo publicaré. Un beso muy grande.
    Tus palabras son bonitas y saben colocarse en cada uno de tus hermosos y creativos relatos. Cariños.
    Me gustó mucho!
    Hola de nuevo. Estoy de acuerdo con el comentario de Paul Naval, al principio se confunde ese paso de tercera a primera persona. Pero en general el relato es muy bueno. Ese erotismo que transmite la historia engancha, ¿y a quién no le ha pasado que se haya enamorado de alguna de sus profesoras?
    Tu forma de escribir atrapa porque es fluida y liviana. Por su parte, la sensualidad ingenua de este relato me ha encantado. Un saludo
    Fue un placer para mí leer este relato, y me hizo pensar que una de las formas de viajar es acudiendo al recuerdo. La llegada para nada casual a su viejo colegio, el verse de nuevo ante ella, su maestra le da un giro interesante. Un cambio de espacio/tiempo desde un momento presente. Grato haberlo leído.
    En el comentario de otro relato he cometido un error al decir que aún no te había leído, te leí La Laguna Estigia pero no te había relacionado todavía. En lo que se refiere al relato se ve una vez mas el control que tienes de las palabras y del arte de combinarlas. Con respecto al contenido se puede parafrasear aquello de que lo que importa no es el destino de un viaje si no el viaje en sí, pues aquí pasa lo mismo lo de menos es el idioma, seguro que esta profe sugeriría las misma cosas en cualquier pronunciación. Un saludo.
  • Son animales de otro mundo.

    Hubiera sido preferible matar en seguida al conejito y... Ah, tendría usted que vomitar tan sólo uno, tomarlo con dos dedos y ponérselo en la mano abierta, adherido aún a usted por el acto mismo, por el aura inefable de su proximidad apenas rota. Un mes distancia tanto; un mes es tamaño, largos pelos, saltos, ojos salvajes, diferencia absoluta Andrée, un mes es un conejo, hace de veras a un conejo; pero el minuto inicial, cuando el copo tibio y bullente encubre una presencia inajenable... Como un poema en los primeros minutos, el fruto de una noche de Idumea: tan de uno que uno mismo... y después tan no uno, tan aislado y distante en su llano mundo blanco tamaño carta. CARTA A UNA SEÑORITA EN PARÍS (Bestiario, 1951); Julio Cortázar.

    Es cierto, no me hago caso, pero el relato me salió solo, yo ahora me desconecto hasta la próxima semana y no sabía qué hacer con él (en fin, excusatio non petita...). Después del primero (stavros) y el segundo (zenon), aquí os ofrezco el tercer capítulo de la serie. Un saludo cordial.

    ¡Aquí te traigo el hijo de una noche idumea!/ Desplumada, con su ala que sangra y que negrea/ en los cristales, de oro y aromas abrasados,/ en los tristes aún, ¡ay!, vidrios empañados,/ cayó, sobre la lámpara angélica, la aurora./ Cuando de la reliquia se ha hecho portadora/ para el padre que adversas sonrisas ha ensayado,/ la soledad azul y estéril ha temblado./ ¡Ay, acoge la cuna, con tu hija y la inocencia/ de vuestros pies helados, una horrible nacencia!/ ¿Con tu voz clavicordios y viola imitarás,/ y con marchita mano el seno apretarás/ donde la mujer se ha hecho sibilina blancura/ para labios que de aire azul quieren hartura?/ DON DEL POEMA; Stéphane Mallarmé.

    “Código de error” es una expresión del ámbito de la informática. Aparece en los lenguajes de programación más populares cuando surge un fallo de hardware, software, o una entrada de datos incorrecta del usuario, que pueden dar lugar al colapso del sistema. Habitualmente se manifiesta sobre una pantalla de color azul o negro, en la que tras un texto de cifras y letras se descubre la expresión “CÓDIGO DE ERROR” (o “STOP”), seguido de letras mayúsculas, guiones y números, que son las que se corresponden con el concreto mensaje de error en una aplicación específica; aunque no suelen identificar exactamente el fallo en cada supuesto, sí orientan sobre la parte de la estructura donde debe buscarse para dar con él. Lógicamente, el concepto de código de error es extensible a cualquier sistema de lenguaje que pretenda proporcionar satisfacción al usuario, y que contenga, al menos, un codificador, un emisor, y un receptor. En cada sistema de lenguaje el código de error se expresará, cuando aparezca, no con series de números y letras, sino con los elementos propios de su naturaleza y conforme a sus previsiones. El texto del Requerimiento, que era leído a los indios por las tropas españolas poco antes del inicio de cada enfrentamiento, ha sido transcrito en cursiva en el presente relato, y está tomado de las notas complementarias (concretamente la número 31-111) redactadas por José Miguel Martínez Torrejón a la obra de Fray Bartolomé de las Casas, “Brevísima relación de la destruición de las Indias”, publicada en la edición del año dos mil trece de la Biblioteca Clásica de la Real Academia Española de la Lengua, junto con la Editorial Galaxia-Gutenberg, SL, y Círculo de Lectores, SA.

    El título es elocuente, así que aprovecho para felicitar el año próximo a ellas y ellos, deseándoos muchos relatos afortunados (y yo que los lea). Saludos.

    Un homenaje de los butroneros neoyorquinos a su artista y su cuadro más celebrados.

    El amor todo lo puede, a su manera.

    Excusas gloriosas para ocultar pecados horribles; y a veces no nos gusta cómo salimos retratados.

    porque humanos hermanos, y aunque Caín le mató, Abel le acompaña en el infierno y abrazados lamentan su suerte; trata de cómo, en un momento de flaqueza hija de la frustración, los hombres trastornan su vida y fugaces asomos de sensatez no bastan para revertir la tragedia que se abalanza sobre ellos; y enseña también que quien comete una injusticia contra otro aflige a su hermano y deja ver la podredumbre de su alma insolidaria, aviesa y fratricida; pero no vacilen y adéntrense, apresten todos sus cinco sentidos y disfruten de esta obrita que les ofrezco para su complacencia, y acomódense porque la función va a comenzar…¡ya!

  • 19
  • 4.59
  • 270

SEMPRONIO. ¿Tú no eres cristiano? CALISTO. ¿Yo? Melibeo soy y a Melibea adoro y en Melibea creo y a Melibea amo.

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta