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4 min
La promesa
Terror |
09.10.13
  • 4
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Sinopsis

Las promesas siempre han sido un tema delicado para mí. En mi opinión, poseen un inmenso poder para amarrar con fuertes lazos tanto a quien promete algo, como a quien espera el cumplimiento de lo prometido. Una aclaración: en un principio había puesto este relato en "fantasía" porque no terminaba de verlo para "terror" -es previsible, y para mí el terror tiene que tener imprevisibilidad-; sin embargo como tenía dudas, ante la buena sugerencia de uno de los lectores, he cambiado la categoría. ¡Gracias, Sergio!

El hombre estaba a punto de partir a las lejanas tierras del Amazonas. La tarde previa al viaje, puso todo su empeño en dejar por escrito instrucciones precisas a su mujer, en el caso de que ocurriese cualquier imprevisto durante aquella aventura. Era un explorador con la suficiente experiencia como para no subestimar nunca los riesgos de su misión.

Las instrucciones, con todo, fueron breves: «si el resultado de este viaje es la muerte, no dejéis mi cadáver en tierras extrañas. Rescatad mis restos, y enterradme boca abajo en la tierra, durante el ciclo de la luna nueva».

Por más que su esposa pidió explicaciones ante aquella extraña petición, el hombre se negó a aclarar el tema; tan solo insistió en la importancia de que ella cumpliese sus deseos en el caso de un desenlace fatídico.

No se marchó hasta conseguir el juramento de su mujer, que selló con un beso de despedida. Después dio la espalda a la llorosa esposa y partió.

Pasaron varios meses de escuetos telegramas hasta que se hizo el silencio, y la esposa comenzó a tener pesadillas que la hacían gritar en medio de la noche.

Ella recordaba comentarios sobre los nativos de aquellas tierras: había tribus caníbales; algunas tenían la costumbre de sacrificar a sus enemigos en altares paganos, y de devorar sus corazones en rituales de sangre y muerte.

Como si de un nefasto conjuro se tratase, poco después de que comenzara a tener pesadillas sobre altares y cuchillos, la mujer recibió la cruel noticia: su intrépido marido había muerto.

Creían que había sido devorado por una fiera salvaje. No hallaron su cadáver; solo algunas pertenencias desperdigadas en un rincón de aquella selva indomable.

A pesar de esto, la mujer removió cielo y tierra en un intento de cumplir las instrucciones que había recibido de su cónyuge poco antes de partir; aunque todos sus esfuerzos fueron en vano. Tras meses de intensa búsqueda, la afligida viuda debió afrontar el hecho de que era imposible cumplir la extravagante petición de su difunto marido.

De modo que organizó la celebración de un discreto funeral, y en el pequeño cementerio local hizo colocar una bonita lápida para honrar su memoria.

Entonces regresaron las pesadillas. Esta vez no recordaba su contenido; pero los efectos la hacían temer por su cordura: en más de una ocasión despertó de madrugada, en medio del jardín de su casa, helada de frío. Algunas noches se descubría arañazos en los brazos, provocados por ella misma...

Acudió a un especialista y este le recetó pastillas para dormir, con escasos resultados.

Su propia madre insistía en que abandonara aquella casa y se fuera a vivir con ella, pero esta oferta no era una opción.

La mujer, en su interior, albergaba una esperanza imposible.

Transcurrieron varios meses. Una fría noche de invierno regresó de visitar a su madre y vio que la puerta de la entrada de su casa estaba abierta. Se detuvo en el umbral: había huellas de barro que se dirigían al interior.

No llamó a la policía; no fue a pedir ayuda a los vecinos. En cambio, como una sonámbula, soltó el bolso que llevaba en la mano dejándolo caer allí mismo, y con movimientos lentos entró en la casa y cerró la puerta.

No se molestó en encender la luz. Siguió las huellas hasta el dormitorio principal, el que había compartido con su esposo cuando vivían juntos.

Al llegar allí vio una alta silueta recortada contra la luz opaca que entraba por la ventana. Esta se acercó a ella y el sonido de sus pies llenó la habitación.

La mujer cerró los ojos.

Al día siguiente un vecino la descubrió en el jardín. Estaba boca abajo, semienterrada en un hoyo poco profundo.

La policía no sabía qué pensar: el cadáver tenía una gran herida en el pecho.  A simple vista parecía que alguien había arrancado de cuajo el corazón.

Aquella noche comenzaba el ciclo de la luna nueva.

 

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  • Si... siempre se ha sabido que la luna esconde algo... muy buen relato, he disfrutado leyéndolo. Saludos!
    Muchas gracias: Pielfría, ¡yo estoy siempre pendiente de la luna! José Manuel, comprendo que no te haya caído simpático el explorador: es lo que tenemos los humanos, a veces hacemos tonterías y a alguien se le ocurre escribir sobre ellas... ¡Un saludo!
    La petición del difunto era extravagante en todo caso, pero que después de comprometer a su esposa se marchara a explorar la selva es para mandarle a paseo. La esposa obró bien pero le costó la vida. El relato está bien escrito, aunque la tontería del explorador debilita la historia. Saludos.
    Historia amena, con su final tétrico, esperando que no le devoré también el corazón al lector cuando comience el ciclo de la luna nueva.
    Muchísimas gracias Paco por tu comentario, lo aprecio mucho. Un abrazo.
    Un gran relato, Fabiana, de lo mejor que te he leído, y los tienes muy buenos. Narrado con trepidante maestría se lee con el aliento contenido. Otra vuelta de tuerca al mito del hombre lobo, abordado con fuerza y originalidad. Sin duda, impresiona y estremece. Una historia deliciosamente aterradora. Enhorabuena.
    Muchísimas gracias por los comentarios y sugerencias... Muy de acuerdo contigo, Alex: es previsible; por ese motivo me costó un poco clasificarlo... Sergio: te agradezco la crítica, he rectificado y ahora está en el género "terror". Roberto, muchas gracias por tus palabras, un abrazo a a todos.
    Muy bueno aunque quizás algo previsible. Tiene toques de terror clásico. Se lee de un tirón y, como siempre es habitual en tí, está muy bien escrito. Un saludo!
    Ameno, sencillo y entretenido. Intriga y miedo a partes iguales que si me permites me recuerda bastante a la época de relatos cortos del Sr. King. La única "pega", por decir algo negatvo, es que quizás yo lo pondría en el género Terror. Por lo demás genial. Un saludo.
    Vale, me ha parecido un escrito muy bien contado y lleno de un toque tétrico que es fantástico
  • Un microrrelato que tiene que ver con emociones vividas hace poco tiempo...

    Deseo aclarar que ya he recibido críticas por el tema del relato, y soy consciente de que podría no parecer "adecuado" esta historia al comenzar el año, pero en fin, son cosas de las "musas" y el inconsciente que alberga todo tipo de sombras espeluznantes, por lo menos el mío... En fin, no me gusta dar explicaciones sobre lo que escribo, de modo que lo dejo así. Un abrazo a todos y ¡feliz inicio de año!

    Relato breve.

    Relato corto.

    El desafío era escribir un diálogo; puro y simple diálogo. Me senté ante la luna llena, y escuché esta conversación.

    Las promesas siempre han sido un tema delicado para mí. En mi opinión, poseen un inmenso poder para amarrar con fuertes lazos tanto a quien promete algo, como a quien espera el cumplimiento de lo prometido. Una aclaración: en un principio había puesto este relato en "fantasía" porque no terminaba de verlo para "terror" -es previsible, y para mí el terror tiene que tener imprevisibilidad-; sin embargo como tenía dudas, ante la buena sugerencia de uno de los lectores, he cambiado la categoría. ¡Gracias, Sergio!

    Este relato está inspirado en un incidente que viví cuando era niña, en un zoológico, con un "depredador". Después de haberlo escrito, me dí cuenta de la semejanza y que había hecho "catarsis" una vez más de mis malos recuerdos, gracias a la escritura. (La historia real tuvo final feliz: mi "ángel de la guarda" me hizo escapar, y estoy viva para contarlo...)

    En realidad esto no es un relato de ficción. Escribo aquí lo que ocurrió el mes pasado durante tres días y dos noches. Fue real. Tiene que ver conmigo (una neófita en materia de aves) y con una golondrinita que no lo era tanto... Bueno, mejor los dejo para que lean la historia completa:

    Escribí esta historia inspirada en una visión que tuve cuando iba en autobús: el rostro de una mujer, de repente, se transformó en una calavera.

    Relato breve.

Disfruto leyendo y escribiendo historias. Me gustan los gatos y el mar. He publicado en Amazon tres novelas de suspense romántico, un libro de relatos, y varios cuentos infantiles.

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