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17 min
La religiosa
Amor |
10.08.14
  • 5
  • 1
  • 2839
Sinopsis

Encuentros sexuales, de lujuria, pasión, sin vergüenzas ni frenos. Ella para su marido y sus hijos, una santa. Yo para los míos un vendito. Se terminaron los encuentros, trágico y severo es siempre el destino.

Llevo dos meses en tierra, he desembarcado por discrepancias con el patrón del barco donde yo navegaba. Hemos atravesado todo el cantábrico con temporal, viento de fuerza huracanado, toda la tripulación llenos de miedo y pavor metidos en la cocina porque el barco cada vez que daba una cabezada, el mar entraba a chorros, hemos estado a punto de irnos a pique, el calafateado de toda la obra muerta está defectuoso, también hemos perdido el palo de proa.

Después de descargar el pescado, reponer un palo nuevo, el patrón pretendía zarpar a las aguas del cantil, más al norte. Estoy sentado en una cafetería de Bermeo bebiéndome una cerveza y compartiendo un canuto de hachis con mi amigo de la niñez y compañero de embarque Txema.

Desde la ventana de la cafetería la he vuelto a ver, es preciosa, rubia de melena larga, curvas sinuosas, lleva una minifalda que descubren unas piernas como dos columnas de mármol tersas, blancas, irresistibles de ser acariciadas y posar mis labios sobre ellas. No conozco a esta chica, me cruzo todas las mañanas con ella.

Le pregunto a Txema.

.- ¿Sabes quién es esa chica?

.- ¿Cuál de las dos?

.- La más delgadita, la rubia.

.- Si, es la hija de Marcelo, el armador del barco "Celeste", esa chica siempre está fuera de Bermeo.

.- Txema, me cruzo con ella todas las mañanas, joder ¡como me gusta! es preciosá.

La rubia desconocida que me tiene enamorado va en compañía de otra chica que sí conozco y dos chicos mas que son dos pringados del barrio.

Mi pensamiento ahora en este momento ya no está con Txema, estoy en una guerra y estrategia para poder acercarme a la rubia, busco formas para hacerlo.

Me lanzo, reacciono con impulso decidido, mi conciencia me dicta improvisación al gobierno de mis instintos.

.- Txema, esa tía ¡como me gusta! voy hablar con ella.

.- No te va hacer ni caso.

.- ¡Joder tío me gusta mucho! por favor tu no salgas del bar.

Caminaban juntos los dos pringados del barrio y las dos chicas, les abordo y saludo.

.- Javier, José, Marta, estoy en ese bar yo solo, no veo a nadie de mi cuadrilla ¿puedo estar un rato con vosotros hasta que me encuentre con alguno?

.- Sí, quédate sin ningún problema.

Me contestan los tres a la vez menos la mujer que a mi me gusta y me interesa. Me dirijo a ella.

.- Esta chica no la conozco ¿Cómo te llamas?

Con esta pregunta podré escuchar su voz y hablar con ella.

.- Amaya.

.- ¿De donde eres?

.- Soy bermeana.

.- Yo no te he visto nunca, no te conozco.

.- Yo a ti sí, te estoy viendo todas las mañanas, mi hermano que es patrón también te conoce.

.- ¿Quién es tu hermano?

.- Jom Gutiérrez.

.- ¿Tú eres hija de los Gutiérrez?

.- ¡Si!

.- Entonces ¿Me has dicho que le has preguntado a tu hermano por mí?

.- ¡Yo no he dicho eso!

.- Habré escuchado mal, te entendí decir que has preguntado a tu hermano por mí.

.- No he dicho nada de eso, ni he preguntado nada por ti.

No vuelvo a insistir con este tema pero su primera observación me ha dado evidencias que sí ha preguntado por mí, yo le intereso.

Hablando los dos nos vamos quedando más atrasados que el resto.

Amaya me dice que ha estado viviendo fuera, en Madrid, en casa de una tia, porque estudiaba en esa ciudad, en un colegio de religiosas en régimen de semi-Internado, ha terminado la carrera, vuelve a Bermeo para quedarse.

Sin darnos cuenta los dos nos hemos ido quedado muy atrasados, nos están esperando para ir a sentarnos en una terraza.

La voz de Amaya me suena muy dulce, ahora que la tengo tan cerca, a mi lado, me gusta y me atrae mucho más. Estamos en agosto hace mucho calor, ella lleva una blusa blanca, su escote y transparencia dejan ver un sujetador blanco que oprimen unos pechos tersos y blancos, estoy seguro que los pechos de Amaya son de la misma medida que los pechos de la hermosa amante de Napoleón, Josefina, me haría falta unas copas de champán bajas para poder comprobar esa medida.

Su minifalda ahora que está sentada, con dificultad le cubren sus muslos, por un instante he podido ver sus braguitas rosas.

Tengo que concentrarme porque estos pequeños detalles hacen que pierda el hilo de la conversación y destrozan toda mi estrategia.

En la terraza Amaya y yo prácticamente nos hemos aislado del resto, con mis relatos e historias la hago reír, me gusta verla reír.

Escucho decir a uno de los pringados, que van a Gernika, son las fiestas de San Roque.

Son ya las siete de la tarde. Sentados en la terraza de la cafetería Izaro los cinco, les escucho y me doy cuenta que tienen planes para las chicas, yo les estorbo.

Según les he escuchado voy creando estrategias.

Ahora pienso retirarme para que ellos no me jodan todo mi plan. Me despido.

.- Javier, José, Marta, gracias por haberme permitido estar con vosotros un ratito, Amaya, me alegra mucho haberte conocido, presiento que nos vamos a seguir viendo y muy pronto.

.- Seguro que sí, Gaizka.

Ahora mirándolos a todos, me dirijo al grupo amigos de Amaya.

.- Chicos ¿Vais a Gernika a las fiestas?

.- Sí nosotros vamos a ir.

Me contestan ellos. Yo sigo con mi estrategia. También voy a ir a Gernika pero no lo voy a decir, no vaya a ser que éstos cambien de opinión para que no les pise las chicas.

 .- Agur chicos, haber si encuentro a Txema para cenar aquí, es seguro que nos quedaremos en Bermeo, como siempre, por no tener coche, siempre acabamos en los mismos bares.

Me despido dándoles un beso a las chicas y un apretón de manos a los chicos.

Salgo en busca de Txema, sé por donde puede estar, tenemos una ruta fija de bares.

Localizo a Txema en el bar Gurea, al verme me sonríe y con su dedo pulgar me hace la señal romana de haber sido vencido, yo solo le sonrió y me acerco a el.

.- ¡Qué tío, nada! ya te he dicho que es una chica muy repipi, no ves con quien va, con la Santa de Marta y los dos pringaos.

Me dice Txema, sin perder su sonrisa y regodeándose por creer acertar sus malos augurios.

.- Tío, vamos a cenar en Bermeo, luego cogemos un taxi y nos vamos a Gernika.

.- ¡Gaizka, no jodas que vas a insistir!

.- ¡Txema esa mujer! Hoy va a ser un gran día para los dos.

Son las diez de la noche, ya henos cenado en el bar Fruniz, Txema no ha dejado de darme la chapa insistiendo que la dejara, que me olvidara de ella.

Las doce de la noche, hemos llegado a Gernika, a partir de ahora mi objetivo y misión es encontrar Amaya.

El mejor ambiente de Gernika a estas horas se concentra en la calle don Tello, en los bares; Lehizar, Anaiak y Biltoki y otros bares de la zona, peinamos la calle para localizarlos.

En Gernika hay un ambiente increíble va a ser difícil localizarlos.

Los bares están llenos hasta los topes.

Llevamos más de dos horas por la zona, nos hemos ventilado más de seis calimotxos y no consigo encontrarlos.

Txema sigue insistiendo y augurándome sus malos presagios.

Ya me estoy cansando de escuchar sus tonterías e insistencia de volver a Bermeo.

Las agujas de mi reloj van a marcar las dos de la madrugada.

Txema insiste con volver.

.- ¡Gaizka, yo me voy a volver a Bermeo!

.- ¡Pero no ves el ambiente que hay aquí! Bermeo estará vació, está todo el pueblo y comarca aquí en Gernika,

.- ¡Tío, estas obsesionado con esa estúpida mujer!

.- ¡No! ya no, ahora estoy en la fiesta ¡paso de ella! No tienes razón, vamos a cambiar de ambiente ¿Subimos a la zona de los pub y discotecas?

.- Si Gaizka, vallamos a la parte de arriba.

Cambiamos de ambiente.

Estamos ya en la zona de arriba de Gernika, en la calle Juan Calzada y adyacentes, aquí están los pub y discotecas.

Con toda la gente que hay en la fiesta, ya no espero encontrarla, me he dado por vencido, Txema y yo seguimos tragando kalimotxos y fumando porros, no tenemos que conducir.

Ya han dado las cuatro de la madrugada en mi reloj.

Nos dirigimos a la discoteca Zigerta, en el camino nos encontramos con unos conocidos de Mundaka, nos unimos a ellos, en el interior de la discoteca el ambiente es brutal.

La fiesta sigue, uno de estos amigos a los que nos hemos unido viene diciendo.

.- Tíos ya habéis visto lo buena que esta la tía que esta con Marta, Javier y José.

Txema me mira con cara de sorpresa, creo que también con un poquito de recelo porque sabe que me voy a marchar a buscarla.

.- ¿Donde están?

Le pregunto al amigo mundakés.

.- Al fondo en la parte mas oscura, a la entrada de los baños.

Sin decir nada a nadie, ni tan siquiera a Txema, sin despedirme, me voy para acercarme hasta donde puede estar Amaya y sus acompañantes.

Ya los he visto a los cuatro y ellos me han visto a mi, he apreciado en la cara de los chicos rabia, odio y todas las expresiones negativas, Marta al igual que los chicos la he notado repugnantemente fría, en cambio el recibimiento de Amaya ha sido con una sonrisa preciosa, he podido escuchar sus pensamientos que me dicen ¡rescátame, sácame de aquí! ¡Sácame de al lado de estos aburridos!

Llego donde están los cuatro y me coloco al lado de Amaya la agarro de la mano para bailar, esta sonando Roxanne, The Police, ella a mi lado se ha venido arriba, me hace una demostración de toda su sexualidad con movimientos y contoneos, aprovecho para agarrarla de la cintura acercármela a mi, los dos estamos jugando, yo la cojo, ella se me escapa, me deja cogerla y la vuelvo otra vez a soltar, jugamos, la música nos acompaña es nuestra cómplice, es la banda sonora que acompaña a nuestros juegos.

Ya no hay nadie más a nuestro alrededor, nos hemos aislado, tan solo estamos ella y yo. A su lado estoy feliz, el tiempo, el espacio, es solo para nosotros dos.

Suena la banda de Queen, luego Scorpions, su balada, Still Loving You, esta canción va a ser la que marque todo el inicio de nuestra relación y que cada vez que suene esta canción recordare para siempre a esta mujer.

.- Amaya quieres que cuando termine esta canción salgamos de aquí a tomar algo.

.- ¡Si!

Salimos de la pista hacia la barra que está abarrotada, la llevo de la mano, no hay un solo hueco en todo el mostrador para pedir nuestro trago.

.- ¿Amaya salimos de aquí? ésto está petado.

.- Si, pero tendré que decirle a Marta y los chicos que estoy contigo.

.- ¿Volver otra vez? ya nos han visto que salíamos juntos ¡Son mayorcitos! no se van a perder, no creo que tengamos que avisarles de nada.

Agarrados de la mano tiro de ella hacia la salida, ella me deja que la lleve.

En la calle los dos nos reímos por nada, nos miramos y volvemos a reímos, sin saber por que.

Mi reloj marca las seis de la mañana, sin soltar su mano entramos en una cafetería más alejada del bullicio, con un ambiente mas tranquilo, música más suave. Yo pido una Coca Cola, ella una caña, la gente que está en la cafetería es mayor que nosotros, hay mesas ocupadas, los hay que ya están desayunando. La providencia ha querido y nos ha preparado una mesa en una esquina discreta, en el lado opuesto al de donde está la gran pantalla, que consigue que todos los clientes mantengan su atención y miradas en la televisión.

Es como si lleváramos mucho tempo juntos, creo que la confianza es recíproca. De vez en cuando le acaricio sus manos y su pelo, ella no me lo impide, me habla de su estancia en Madrid, de las religiosas y sus modos de enseñanza, de cuántas misas, rosarios y rezos ha tenido que ejecutar, de los juegos y aventuras de un grupo de chicas en un colegio de monjas.

Van a dar las siete de la mañana, le propongo volver a Bermeo.

.- Amaya vamos a la estación, volvemos a Bermeo.

.- ¡Si!

.- Salimos del bar, ha amanecido, nos cruzamos con las amas de casa que vuelven a sus casas con el pan caliente recién echo, jubilados y gente de gaupasa (Trasnochadores)

En la calle de camino a la estación me coloco detrás de ella, con mis brazos rodeo su cintura, su espalda se queda contar mi pecho, la beso en el cuello, en la espalda, ella se da la vuelta, se cuelga de mi cuello, nos comemos los labios. Toda la noche de marcha y todavía me sigue oliendo igual de bien que cuando la olí a las siete de la tarde.

¡Joder! ¡Qué dulces me saben sus besos, qué caliente siento su cuerpo, qué duros están sus pechos, que se me clavan en el mío!

Madrugada inolvidable de Agosto.

Estamos en el tren, regresamos a Bermeo. Vamos en el ultimo vagón, dentro tan solo estamos; ella y yo mas una cuadrilla de gaupaseros (trasnochadores) ocupados en sus payasadas, no nos molestan ni nos miran.

Amaya sentada sobre mis rodillas y con sus piernas abiertas me permite jugar con su sexo, sin control los dos nos comemos a besos, sin quitar sus braguitas acaricio su sexo, se estremece y ahoga sus gemidos para no despertar la curiosidad de los gaupaseros.

Sus gestos, sus ahogados gemidos me excitan más. Se levanta y se sienta a mi lado, me desabrocha el cinturón y me abre la bragueta, saca mi polla que está dura, siento como sus dedos juegan con ella, mi pene es su juguete, con una mano me masturba y con la otra me acaricia los testículos.

Sin parar de lamernos y besarnos, hasta que exploto y derramo todo mi semen por el piso del vagón.

Son las ocho de la mañana hemos decidido quedarnos en Mundaka, Reponemos fuerzas en el bar del hotel, el Puerto, yo me zampo dos bollos de mantequilla, ella solo uno, yo un zumo de piña, ella un

Cola Cao, entre bocado y traguito, seguimos dándonos algún piquito.

Mañana de agosto preciosa, ya empieza a ser calurosa, se me antoja no ir a casa esto no puedes acabar ahora.

.- Amaya vamos a la playa, podemos darnos un baño y dormirnos al sol mientras nos secamos.

.- Si vamos, Cari, yo no tengo prisa por volver a casa.

Amaya ha pasado a calificarme como Cari.

Vamos hasta Santa Catalina, bajamos a una playa de roca muy intima, no hay nadie en la cala.

Tengo ganas de orinar, Amaya me sorprende.

.- Espera, no mees en el agua, déjame que yo te ponga a mear.

Como si fuera un niño es ella la que me saca la polla juega con el chorro, me la sacude, le da un beso a mi miembro y lo vuelve a guardar.

.- Ahora desnúdate tú para ir al agua que ya eres mayorcito.

Me impresiona su comportamiento y nos reímos los dos.

Este juego de ponerme ella a mear se repetía, es algo que le excita, a mi sus fantasías me agradan y me gustan.

En la playa desnudos los dos nadamos, follamos y dormimos, serian las cuatro de la tarde cuando regresamos a Bermeo.

Mi relación con Amaya a durado el mes de Agosto y Septiembre, su familia veta que tenga una relación conmigo, me consideran un chico malo.

Nunca habría imaginado que una mujer con una educación tan religiosa, de una familia también muy religiosa, tenga tanto apetito sexual. Un día ella y su familia hasta me invitaron a que les acompañara hacer unos ejercicios espirituales.

.- ¡Joder!

Una mujer con una imaginación sexual sin límites, sin perjuicios, sin tabúes.

Yo no soy un especialista para describir los síntomas de la ninfomanía, a ella solo tenia que tocarla para que se estremeciera, en cualquier lugar o situación su imaginacion la aplicaba inmediatamente al sexo.

Algo dejo impregnado para siempre en mi forma de ser esta mujer.

Pasadas las fiestas de Bermeo, finales de Septiembre, en uno de nuestros imaginativos encuentros sexuales nos despedimos.

.- Cari el pueblo se me queda pequeño, me ahogo, vengo de vivir en una gran ciudad, la vida en la ciudad es mas anónima, aquí la sensación de control es repugnante.

.- Ya lo sé Amaya, no hace falta que me lo digas, yo estoy navegando, cuando regreso y paso un tiempo en el pueblo me pasa lo mismo. ¡Qué lastima que en Madrid no haya mar!

.- Cari he terminado la carrera de medicina no quiero levantarme por la mañana, ver, saludar, tratar y cenar, todos los dias con la misma gente.

.- ¿Si quieres cuando te instales en Madrid me llamas? si te apetece verme porque te encuentres triste y baja emocionalmente, también me llamas, yo me bajo a Madrid.

.- Seguro que sí te voy a llamar Cari.

.- Este mes el veintiocho salgo a la mar, he embarcado en un marrajero (pescadores de escualos y pez espada) vamos al norte a las aguas del canal ¡Te voy a echar de menos!

.- ¡Y yo a ti Cari!

A sal de sus lágrimas me saben sus besos.

Baje unas cuantas veces a Madrid, cuando ella ya estaba instalada, también conocí a su novio otro médico, que dos años mas tarde en las fiestas de Bermeo me lo presentó como su marido.

Ya casada y con niños de vez encuando recibía una llamada.

.- ¡Cari necesito verte!

Yo siempre respondía.

.- Si Amaya ¡Amor mío!

Donde ella dijera yo acudía

Encuentros sexuales, de lujuria, pasión, sin vergüenzas ni frenos.

Ella para su marido y sus hijos, una santa.

Yo para los míos un vendito.

Se terminaron los encuentros, trágico y severo es siempre el destino.

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