cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

2 min
La teoría de las cuatro capas y un café con leche
Humor |
13.12.18
  • 4
  • 16
  • 3542
Sinopsis

Tal cual ocurrió os lo cuento.

Uno de mis defectos es mi gran sensibilidad al frío.

Seis treinta de la mañana. Menos siete grados centígrados, sensación térmica de menos trece grados.

Voy preparada para resistir el frío. Para ello me visto a capas, como una cebolla. Dos capas para las piernas, cuatro para el cuerpo, cabeza y manos bien cubiertas.

Después de desayunar nos metemos en el coche disparados, no es cuestión de pillar una pulmonía.

El pobre coche, que ha dormido al raso, tiene una delgada capa de hielo por encima.

Cuando ya vamos circulando por la carretera, al conductor del vehículo se le ocurre echar agua en el parabrisas para limpiarlo de unos molestos insectos que nos llevamos ayer por delante en la carretera.

He de decir que el coche es de alquiler, lo que sucedió a continuación no podíamos saberlo. Pues bien, había poco o nada de líquido anticongelante en el agua para limpiar el parabrisas, ya que al mover las escobillas el líquido se repartió por todo el cristal... y se heló, creando una capa translúcida.

¡Jod..! No veíamos un pimiento, ni nosotros ni el conductor.

Prudentemente, o quizás  a raíz del griterío que se formó en el pequeño habitáculo, el conductor puso las luces de emergencia y detuvo el vehículo en el arcén.

Se queda mirando unos segundos la capa de hielo y de repente agarra el vaso gigante de café con leche que se había preparado en el hotel, sale del coche y ni corto ni perezoso lo echa sobre el cristal del parabrisas.

La claca desde dentro vuelve a gritar: -¡¡¡¿qué haces?!!!- , mientras contemplamos incrédulos desde el interior cómo se extiende el líquido beis parduzco por el cristal formando unos churretones regordetes que se deslizan con parsimonia hacia abajo, siguiendo la ley de la gravedad.

El conductor entra  veloz en el coche y pone nuevamente en marcha las escobillas limpiaparabrisas, las cuales reparten el café con leche con eficiencia por todo el cristal y en pocos segundos se queda congelado.

Las escobillas rascan por encima  sin inmutarse.

El conductor mira incrédulo esa masa completamente opaca enfrente suyo.

Los pasajeros miramos el cristal, lo miramos a él, nos miramos entre nosotros... y nos da por estallar en enormes carcajadas... lo que por lo visto, e inexplicablemente, molesta muchísimo al conductor...

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta