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8 min
LA ZARZUELA, UN LEGADO CULTURAL
Históricos |
25.06.19
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Sinopsis

Una reflexión acerca de este género musical.

Hace unos cuántos años que una de las cosas que más me gustaban era ir a un teatro del barrio en el que vivía a ver zarzuela, y se puede decir que las había visto casi todas puesto que me encantaba la música que tenían.

¿Qué es una zarzuela? -se preguntarán tal vez la mayoría de jóvenes de hoy en día-.

La zarzuela es en esencia lo que en la actualidad se llama una comedia musical pero de estilo costumbrista, en la que a diferencia de la ópera se alterna la música con la palabra hablada, cuyo nombre proviene del palacio que tiene esta misma denominación, el cual se encuentra en las cercanías de Madrid; aunque en realidad este género teatral pertenece a la cultura mediteránea. Y los primeros autores en cultivar esta peculiar comedia fueron Lope de Vega y Calderón de la Barca, ambos hijos del Siglo de Oro español.

Si una de estas de estas funciones constaban de un solo acto recibían el nombre de "género chico", pero si la obra constaba de dos actos o más se denominaban "género grande"; y la evolución, el máximo auge de la zarzuela culminó en pleno siglo XlX y principios del XX haciéndose famosa LA REVOLTOSA, LA TABERNERA DEL PUERTO, LOS GAVILANES, etc.

Asimismo yo también veía en aquel teatro las operetas, que eran unas comedias musicales muy sofisticadas de origen francés con unas partituras excepcionales, como por ejemplo LA VIUDA ALEGRE- de la que se han hecho dos películas-, LA GENERALA y sobre todo DOÑA FRANCISQUITA  del compositor catalán Amadeo Vives, que se considera que es una pequeña joya de la lírica.

Pero por lo que se refiere a la zarzuela, ésta gozó también de un gran éxito en la mayoría de los países de América del Sur como en Argentina, Méjico, Chile y otros.

Otra gran verdad de la popularidad de dichas zarzuelas era que en su tiempo satisfacían las pocas horas de ocio de las clases sociales obreras, las cuales como no se podían costear el dinero para las localidades como las clases pudientes para ir a ver ópera en los grandes templos de la lírica como el Liceo de Barcelona, éstas se desplazaban al Paralelo, que es una larga calle de la ciudad en la que a partir del siglo XlX proliferaban toda suerte de teatros y music-halls donde se solazaban viendo aquellas funciones musicales. Debido a ello no era raro que en cualquier familia hubiese alguien con aptitudes de cantante y que soñase en convertirse un día en un tenor o barítono de éxito del "género chico, o grande".

Así que el público en aquel teatro al que yo iba con mis allegados, reía o lloraba según las escenas que se representaban en las obras.

Sin embargo a mí a pesar de lo mucho que me gustaba la música de la zarzuela, no sintonizaba en absoluto con las historias que contaba, ni con sus enredos amorosos, -algunos de ellos rozando el incesto con la hija del protagonista-, Pues muchas de estas piezas tenían unas tramas que se me antojaban sumamente pueriles, muy desfasadas, y tenían un aire de polvorientos culebrones. Y ni tan siquiera me hacían la menor gracia los momentos hilariantes de las mismas que servían para contrarrestar la tensión dramática del meollo del asunto.

Aquello me hizo pensar que la manera de ser de nuestros antepasados era muy simple, muy abnegada tanto en su vida doméstica como laboral con escasos recursos para disfrutar con holgura de la existencia.

A mi entender, la razón de aquel estar con un pie dentro de la zarzuela - a favor de la música- y el otro pie fuera- en contra de sus historias-, se debía a que después de la Guerra Civil la sociedad pretendió retomar las viejas costumbres de antaño, y como predominaba en la sociedad un talante inmovilista nadie se daba cuenta que la tradicional época de antes de la Contienda había terminado para no volver jamás.

No obstante por lo que yo he podido ver la música de la zarzuela sigue teniendo buena salud en otros países europeos como por ejemplo en Austria, de la mano del tenor Pácido Domingo, donde allí se venera a la música lírica y este género se enmarca en esta misma categoría.

Casualmente yo en aquel tiempo era amigo del actual director treatral Ricard Regüan, el cual tenía una familia que pertenecía al mundo de la farándula, y él años más tarde presentaría en mi ciudad las mejores obras musicales de Brodway.

Pero como los dos nos conocimos en aquel teatro viendo zarzuela, un día decidimos colarnos en los camerinos del local para ver de cerca a los actores; buscábamos su realidad personal.

Entonces Ricard Regüan quiso saludar al actor humorístico que hacía reir tanto al gran público.

- Encantado de conocerle, señor. Es usted un buen actor - le dijo mi amigo Ricard tendíendo la mano a aquel sujeto cuando lo tuvo enfrenre.

-¡Eh...¡ ¡Fuera, fuera de aqui entrometidos de mierda...! - nos gritó aquel actor de malos modos.

A mi parecer si aquel hombre se mostraba antipático a nivel personal era para que no se le confundiera con el dicharachero y alegre personaje que interpretaba en el escenario, como muchas veces sucede.

Pero si solo me deleitaba la música de las zarzuelas y de las operetas era porque en mi fuero interno, mi sensibilidad no había roto del todo con el estado de ánimo de generaciones anteriores. Los compases vibracionales de las melodías, de las romanzas; de las canciones que que venían de una lejana época y que por supuesto yo no había vivido seguían conmoviéndome al igual que a mis mayores. Es decir, que yo seguía dentro de la tradición musical, de igual forma como la Literatura se apoya en los clásicos, y la Filosofía contempla otras teorías del pasado; aunque esto no significa que haya que repetir los mismos esquemas de antes, porque todos somos hijos de nuestro tiempo Histórico. Y como es de suponer esta predilección por la música de la zarzuela y la opereta, me han llevado a apreciar a la otra música llamada Clásica como puede ser un Betoven, un Mozart, o Vivaldi... etc.

Mas he aquí que de súbito en la actualidad se ha producido un drástico cambio en el ánimo de la sociedad. Sobre todo en los jóvenes quienes a raíz de la tecnología ya que el curso de la Historia hace un giro en función del habla que siempre está en relación con los avances científicos y por extensión están condicionanos al mundo laboral, la cultura tradicional, los gustos de nuestros progenitores han entrado en crisis. "Son un rollo" - se dice.

Claro está que toda la vida,incluso en la Antigüedad los jóvenes se han rebelado contra sus mayores, y malo si no fuera así porque el mundo no podría evolucionar. Pero tiempo atrás se trataba de una rebelión más teórica que real porque emocionalmente aunque uno no se daba cuenta de ello se seguía respetando el discurso de antes, como en mi caso con la música de la zarzuela; o en otros casos la Historia en todas sus etapas.

Sin embargo observo que ahora es distinto. En la actualidad no se trata de una rebelión discursiva, sino que es totalmente efectiva; es un cambio de las costumbres.

Mas con todo el derecho del mundo a ser diferentes de nuestros mayores; de contemplar otra escala de valores; en suma a ser más postmodernos, yo sugiero que se dejen de lado los sectarios clichés de los partidos políticos, y vayamos de vez en cuando al Auditorio a escuchar conciertos de música lírica con todos sus matices, incluyendo la zarzuela, y la ópera, puesto que forman parte de nuestro legado cultural, el cual define nuestra sensibilidad y nuestra manera de ser.

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