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4 min
Las Herederas de Eva (Gabriel Velxio)
Reflexiones |
06.03.07
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Sinopsis

Y fue Eva… para que después llegaran muchas más. Y usan minifaldas, tanto como recetas de cocina que de la televisión extraen, pero que al final muy pocas veces elaboraran. Porque sencillamente le rinden homenaje al delivery, pero así mismo llenan de cariño hasta la hamburguesa más flaca, y nos sirven la mesa como si estuviéramos en el Olimpo.
Y celebran el lavarropas automático, o la procesadora de alimentos, o la vestimenta a la que no le hace falta planchado. Y se tiñen el cabello rojizo, y a su vez, van pariendo hijos que crían, educan y aman. Y hasta la misma ciencia, -que no sabe como explicarlo-, no comprende como les queda tiempo para ponerse “sexys”.
Y en el hogar, o en sus trabajos o en sociedad, dicen aquí estamos. Haciéndose notar, desde la palabra hasta en la misma presencia, en donde las herederas de Eva seguramente, no pasaran desapercibidas. Porque están formadas de una bella alquimia de histrionismo, simpleza, espontaneidad y sacrificio. Desde cosmonautas hasta amas de casa, amantes o guerrilleras, ellas lo entregaran todo por amor. Y no les importara el sacrificio de usar un pantalón una talla más chica si eso las hace ver bien. Porque para ellas, ser coquetas es un acto de vida, una elegante costumbre, casi una obligación.
Y no escatimaran colores. Si pintan, visten o cocinan, nos llenaran de acuarelas, nos elegirán corbatas o zapatos. Nos convencerán de que cortinas o sillones debemos tener. Algo, a lo que casi accederemos con total naturalidad. Porque aun, casadas, separadas o solteras, rellenitas o delgadas, morenas o rubias, no dejan de ser como son, propietarias de la iniciativa y la decisión.
Y cuando conduciendo las veas, te seguirá sorprendiendo la habilidad que manifiestan con una sola mano, porque con la otra, entre el celular y el espejo, no les quedara mucho margen. No obstante, les sobrara espacio para bajar su ventanilla y propinarte una simpática mirada, o si la situación así lo amerita, mandarte a pasear a los bosques mas extraviados de la Siberia.
Y no dudes cuando sientan, porque si te dijera “te amo”, ámala, como así también, si te mencionara que ya no te quiere, entonces, márchate. Porque los dualismos en ellas es poco usual. Aun cuando si así fuera, tarde o temprano el cargo de culpa las podrá. Ya que disimular no es su mejor arte, al menos en el sentir. Porque es la pasión el principal motor de su causa. De los celos? Hace falta aclararlo? Resulta obvio.
Y las llamaran Marilyn, Golda, Teresa, Magdalena o quizás Maria, pero en el fondo observaras que sostienen hasta el hartazgo la llama de la notable feminidad. Sin importar ser abuelas, madres o hijas, antes serán mujeres. Y te crearas propietario absurdo del control remoto del TV, y te hablaran de moda, política, fútbol o economía. Todo lo saben, y sino, se informaran. Pero una flor, una melodía o una palabra suave al oído, las podrá. Así como se reclama una caricia, así como se urge un beso.
Y pelearan por lo que aman, en Irak, Argentina o España, sin importar consecuencias, ellas estarán en las primeras filas de cada lucha, pacíficamente batalladoras. Pero nada se comparara a la ternura, cuando te aman, te quieren y te protegen. Bastara la oscuridad del cuarto para que te regalen la Luna e implores la eternidad de la noche. Y no importara en donde y como vivan, si en barrios privados o asentamientos humildes, porque ello jamás les quitara el merito de creer, sentir y soñar. Sencillamente veras distintas bellezas.
Seria interminable poderlas describir completamente, porque justamente en el misterio que generan esta su mayor enigma, su mayor secreto. Ese notable culto a enamorarnos, en donde, com
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