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4 min
LEYENDA URBANA 1. EL NIÑO DEL TRABAJO.
Terror |
19.11.07
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Sinopsis

Hace mucho que no escribo, estoy un poco vago y he tenido otros proyectos, pero ahora que empieza el frío me pongo un poco manos a la obra. Voy a hacer cinco historias de mis propias leyendas urbanas, creadas por mí, que no vividas, quita. Así que las tengo pensadas como algo muy simple, efectivo y chocante. Se trata de un vagabundo que va recopilando las historias de los que vivieron esos sucesos, de manera que ese extraño personaje es el que va contando las historias, convirtiéndolas en leyendas. Hablando de leyendas, las de Hyrbeïa las tengo un poco empantanadas porque me da pereza ahora mismo escribirlas... pero la historia está definida, no problem. A lo que íbamos.

Llamó a la puerta de la casa, porque no tenía timbre o ni siquiera lo había encontrado. No era una casa fuera de lo normal, y el hombre que vivía solo en ella siempre salía a la primera. Pero ese día no abría la puerta. El mendigo era un hombre honrado, pero no le gustaba agobiar a la gente: si le daban la limosna bien; si no, se marchaba. Volvió a llamar, y esta vez sí que abrieron.
-Buenas tardes -dijo el mendigo.
El hombre sonrió. Tenía unas ojeras enormes, síntoma de que no había dormido en toda la noche. Bostezó.
-Toma, un euro -le dio el hombre.
-Muchas gracias.
Y le cerró la puerta. Pero el mendigo se dio cuenta de una cosa, y era que le había dado dos euros, en vez de uno. Volvió a llamar.
-¿Sí?
-Perdone, pero me ha dado una moneda de dos, en vez de uno.
-Ah qué despiste. Bueno... da igual... es que hoy estoy un poco cansado. Pero su voz no denotaba cansancio, sino miedo.
-¿Se encuentra bien? -le preguntó el mendigo.
-Sí, sí... Bueno, en realidad estoy un poco cansado, como ya le he dicho... ¿Usted me creería si le digo que he visto cosas muy raras esta noche?
-Si yo le contara, joven. He visto más de lo que usted cree. La gente ya sólo se acuerda de lo bueno, pero yo me acuerdo de lo bueno y de lo malo. Uno de los dones que Dios me dio fue el de saber escuchar y aprender de todo. Pero mire usted lo que es el destino. ¿Qué fue lo que le pasó?
-Eso quisiera saber yo... Fue, como le digo, anoche, en el trabajo... Estaba en el turno de noche, controlando unas máquinas para la producción y allí suelo estar solo casi todo el tiempo, y dio la casualidad de que anoche apenas hubo trabajo. Me quedé casi todo el tiempo mirando las margaritas, ya sabe.
-Se durmió.
-No, no, qué va. O al menos eso creo. Me temo que estuve a punto de quedarme dormido o di alguna cabezada, pero no me creo que lo hiciera.
-¿Y por eso está en este estado?
-Ah, no. Nos desviamos del tema en cuestión. Va a pensar que estoy loco, pero ¿sabe? no tengo nada que perder al fin y al cabo. Llevo toda la mañana sin dormir y soy incapaz de encontrar un razonamiento lógico a aquello.
-¿Aquello?
-Verá, serían eso de las tres de la madrugada cuando el corazón se me dio un vuelco. Pensaba que era un guardia de seguridad haciendo la ronda, pues vi una figura moviéndose por el rabillo del ojo, y a esas horas comprenderá que uno se asusta con facilidad. No obstante... tuve razones para asustarme. Y de hecho el corazón casi se me sale por la boca. Se lo cuento porque sé que no se lo va a contar a nadie, pero estaba leyendo un libro en aquellos momentos. Estaba absorto en él y puede que me quedase algo sopa; por eso dudo tanto... Pero lo que le digo, casi se me cayó el libro. Tardé unos segundo en reaccionar, pues no me creía lo que veía. Se lo juro, allí había un crío. De unos diez años mirándome con una sonrisa escandalosa
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Leer, escribir, dibujar, pintar, informática, estar con mi novia, etc.

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