cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

9 min
Llegó el veranito
Humor |
01.08.13
  • 4
  • 1
  • 1869
Sinopsis

Señoras y señoritas: ¡Ahh! ¡Ya llega el buen tiempo y la gesta hay que contarla! ¿Qué de qué me sirve a mí el buen tiempo? Pues en primer lugar para descubrirme de nuevo oficialmente gorda, observar que mis brazos tienen mayor diámetro que el cuello de Fernando Alonso y dar así por finalizada la fallida operación bikini. ¡Y es que no todas somos Cara Delevingne!

Llegó el veranito  

Señoras y señoritas: ¡Ahh! ¡Ya llega el buen tiempo y la gesta hay que contarla! ¿Qué de qué me sirve a mí el buen tiempo?  Pues en primer lugar para descubrirme de nuevo oficialmente gorda, observar que mis brazos tienen mayor diámetro que el cuello de Fernando Alonso y dar así por finalizada la fallida operación bikini. ¡Y es que no todas somos Cara Delevingne! ¡Ay, qué difícil es la vida de nosotras, que encontramos en la mesa el mayor de los placeres! ¿A quién de vosotras le gusta el uso de ese instrumento de tortura llamado báscula? Esa cosa es obra del demonio y tiene instrucciones precisas: aconsejan pesarse siempre a la misma hora y con la misma ropa.

Cuando ésta servidora acude a la farmacia, sospechando lo peor, lleva menos ropa. No me importa el frío que haga en la calle. Tampoco como ni bebo nada antes del suplicio. El aire en mis pulmones también es liberado y os sorprendería por cuánto tiempo soy capaz de contener la respiración. Todos sabemos que somos perfectamente capaces de engañarnos a nosotros mismos cuando la cosa se pone cruda.                     

Hmmm (ahora, al confesaros esto,  pongo cara de mosqueo): la cosa es que en menos de un minuto te pesan y no duele nada. Pero luego, siempre es demasiado tarde. Una voz te nombra el veredicto de tu condena. Los presentes, por más que quieras evitarlo, se enteran de la nefanda cantidad y te miran despectivamente. Los niños ríen con descaro y los hombres arrugan las narices. Escuchas recatadas sonrisitas por parte de las señoras. Las muy brujas, en su particular aquelarre, me miran entonces por encima del hombro, mientras cuchichean sobre sus imposibles tallas de ropa y los kilos ausentes. Con sus retoques de bisturí, los estirones de cirujano detrás de las orejas, vestidas como para asistir a la boda del rey y pintarrajeadas como si no hubiera mañana, echándose ramos en vez de flores entre ellas. Las muy pijas, con sus narices elevadas, con sus tetas esmirriadas, más planas todas ellas que Castellón entera. ¡Bichos palo toda ellas! Qué queréis que os diga, si yo he nacido con los huesos anchos como mi señora madre…  

Las teorías para bajar tres tallas por semanas son legión. Pero todo es un cuento. Yo prefiero rogarle a la Virgen de Lourdes para que haga algo por mis lorzas acumuladas… Y, además, ¡qué demonios! dónde estemos las mujeres con curvas…¡Ah, señor! ¡Aquellas grandísimas hijas de Satanás!... Llegando a tal punto es cuando me salto esa norma tácita que todo el mundo conoce de no detestar al prójimo. Pero ya me diréis cómo hago para amar a esas cretinas. ¡Y con el estómago vacío! Y entonces, mientras aguanto una gota de odio en el lagrimal, sin que ésta acabe cayendo, no puedo más que rezar para que todas y cada una de las flacas desaparezcan, mediante la voluntad del señor, de mi vista. Y ya puestos, del mundo entero ¡Ay, santo padre! Hasta el silencio de los ojos que acosan, habla. Deditos índice, señalan. Apuntan. Disparan. ¡Hasta los santos, los demonios y demás especímenes temibles conspiran en mi contra! No. Muchas no saben qué es eso. Probé con el régimen a base de piezas de fruta. Ese que dicen los dietistas que es lo mejor para perder peso de una forma rápida y eficaz. Sencillamente comiendo piezas de fruta, distintas y variadas. ¡Y yo hice esa dieta, a rajatabla! ¿Y sabéis qué pasó? Que no sólo no perdí ni un gramo, sino que gané tres kilos más… Esos desgraciados olvidaron decirme que los melones y las sandías de tres kilos bien siendo piezas de fruta, no eran efectivas para esta dieta…

Ay, ¡demonios!   Por ahora gana mi amor por la panceta y la placentera afición al  jamón de Guijuelo.                                                                                                                                   

Si bajáis a la playa dónde yo suelo darme los chapuzones cada verano, además de las frondosas −entre las que me incluyo valerosa como ya confesé− también os encontraréis a las de raticulín  −presentándose fenotipos muy dispares− que llevan bikinis, bañadores y semblantes de lo más “extra planetarios” (puede, puede que al final sí contrataran a Falete de diseñador de sus trajes de baño). Estarán las que se empeñan en lucirse en top less; algunas más planas que un mapa, arqueándose “palante” cada vez que pasa un humano. Encontraremos a las que hacen trampa con su bikini “push up”, que no suelen ser pocas (si lo leen los señores, no se quejen de las trampas, pues muchos de ustedes pisan la playa con calcetines y no puestos en los pies precisamente). Presentes estarán también sin el menor remilgo de pudor, y por el contrario, aquellas que entre cualquier melonar en plena cosecha no destacarían en absoluto. Están a su vez las señoras brillantes, las que llevan tantos kilates colgando del cuello, que fácilmente se las confunde con vendedoras de oro ambulantes. Luego además, acuden a la playita todas esas centenas de señoras que se empeñan pese a sus años y las chichas apuntando al centro de la gravedad terrestre, en parecer jovenzuelas prietas. (¡Ja! Para que luego digan los científicos que ya no quedan trilobites en los mares…)  

Evidente es, que entre tanta oferta de las mil y una posibilidades para no sentirse acomplejada a mérito de la mencionada variedad, una servidora se animara desvergonzadamente a lucir palmito… ¿Pero quién dijo que ésta fuera valiente? Entonces, como cada año ésta escribana volverá a no tomar el sol para no ser vista (porque a mí quienes me ven y tienen que ver al desnudo son mis seres queridos y los señores de hacienda y paremos de contar...) Versus a esas señoras con sus escotes naranja butano, más curtidos que la piel de un bolso de Prada y con la excusa de tener la piel de una photosensible pelirroja (vamos, que soy la prosopopeya perfecta de un merengue) soltaré la frasecita de marras "sólo voy a bañarme y me las piro". Aquí me permito intercalar un consejo para las que habéis nacido con menos melanina que Cásper: si no deseáis acabar con el cutis como el cantante Iggy Pop en un santiamén, antes de pisar la playa coged un poco de colorcito haciendo pesca con mosca, algo de petanca con los jubilados o como alternativa más apetecible, sencillamente dejaros invitar por Miguel Ángel Silvestre al Caribe por unos días)… ¡Que “desgraciaítas” somos las que tenemos esa piel tan…Tan…, ¡más transparente que las bragas de la Sharon Stone en cierta película!  

Pero si además de parecer una gusiluz o la señora del señor Típex padecéis de redondeces en los lugares equivocados (¡pero qué cruel es la naturaleza, virgen santa!) es decir, tu cintura está más reventona que un sujetador de Pámela Anderson, nada mejor que impedir que ni una sola ojeada insidiosa de macizo playero os alcance y ni un mísero rayo UVA se cuele en vuestra epidermis. ¿Qué cómo? Pues haced como ésta servidora que os está escribiendo toda esta parrafada; que tras el baño, adquiere un verdadero don sobrenatural; el de la hipervelocidad para salir del agua en 0,3 segundos, ponerse la vestimenta aunque sea de al revés y salir por patitas. Porque fijaros por dónde que cada vez que salgo del agua con demora ya hay alguien de Greenpeace por ahí (sí, sí, en serio; ¡es más frecuente de lo que imagináis!...), ¡para intentar devolverme al mar....Grrrrr...! Por no hablar de los nenes que vienen con sus palitas y cubitos a echarme "agüita" por encima "pa mantenerme hidratá". Grrrrrpps, ¡señores de Greenpeace!, ¡niños escolares!; ¿es que no os han enseñado que las playas tarragonenses no son hábitat ni de focas ni de ballenas? ¿O sí? Glubs.  

Si sí. Y es que las alemanas seremos “mu” listas y “mu” organizadas y demás demases, pero por mucha zanahoria que comamos (por el rollo de los betacarotenos y las pocas calorías y tal) siempre pareceremos una aparición inflada del más allá. No obstante, para consuelo de tontas, siempre nos quedarán las imágenes medievales de las santas, entraditas en carnes y resplandecientes como lunas. Nos queda entonces esperar a que nos salga la aureola en la cabeza como complemento de moda J, que no es poco, oigan. Pero a lo que iba. Si esto no nos convence siempre nos quedará la opción de abrir un grupo de “anónimas obesas lechosas” en Facebook y así ser consoladas por otras con idénticas máculas. O tal vez algún mozuelo de buen ver desee cometer un acto de caridad con nuestro cuerpo al leernos, quien sabe. O… Por último y como solución perfecta a todos estos problemas, queda la opción de convertirnos al islam. Tal vez alguien venga entonces a enamorarse de nosotras por nuestro bonito color de ojos… (Nota: ¡reírnos de nosotras mismas es la mejor manera de querernos! ¡Feliz primavera/verano a todas aunque seáis imperfectas, como yo. ¡¡¡¡Pues ni puñetera falta que nos hace ser impolutas!!!!) :-)  

Dedico éste relato a todas esas, que como yo, se ríen de sus complejos… Sub umbra floreo: C. Bürk

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Delicioso relato que desborda inteligencia, pues no otra cosa es el humor dirigido contra sí misma, que confiesa y proclama su odio a las flacas y sus afanes al inicio de cada verano; ¡y yo creía que en las playas no era posible la vida! Saludos.
  • Puédase decir que en éstas epístolas que escribí; son más de cuatocientas todas juntas, sí que desaparece la escritora para volver a su verdadero ser íntimo, lo que ella es en lo más privado. Aquí sí soy Claudia, la de verdad, no la que se esconde habitualmente en sus escritos. Aquí me doy permiso para ser yo. Sólo y únicamente en éstas cartas, cuyo destinatario no existe. Pues a "X" lo inventé un día siendo niña.

    Hállese aquí el relato más terrible, más soez, más macabro, sexual explícito, profundamente psicológico que he escrito jamás. Un esrito que una vez más, se aleja completamente de mí misma. ¿Cómo una mujer que estuvo en un convento puede tener algo que ver con ésto? No. Pero lo escribí. Como otras tantas cosas que nada tienen que ver entre sí. Es lo que tiene la escritura automática, que dejas de ser tú, mientras otros y otras te ocupan para poder contar sus historias. Tras la lectura de éste relato, amigos, sacerdotes amigos, gente de la iglesia católica y fuera de ella me borraron del "Feisbú" y de sus vidas. Triste, para la escritora no ser respetada como tal. Con lo fácil que es saber que los que escribimos, reflejamos a los otros y pocas veces lo propio. Y que si lo hacemos parecer así, es con una intención.

    ¿Qué hay detrás de las Lolitas, cuyo comportamiento sexualizado deja entrever algo mucho más grave y oculto? ¿Volverán a ser cuerpo y alma en conjunto? Me temo que no. Sólo quién conoce de cerca lo que se siente. Lo comprende.

    Un irónico relato sobre el engaño de las apariencias. Una vez más, alejándome de mi misma al escribir. Son los otros los que quedan entre los relatos, nunca yo. Una se cuida de relevarse...

    Un relato escrito durante la tarde de hoy, día 18 de septiembre de 2013. Surgió del tirón y ante una idea previa. Espero arrancaros una sonrisa. Con ese fin fue escrito.

    Casi siempre descuidamos lo más importante: esforzarnos en ser felices. Cuanta gente hay que cree que felicidad es igual a suerte. ¡Craso error! Para ser feliz hay que querer serlo y es como el deporte: un ejercicio de voluntad y constancia. No pretendo aleccionar a nadie. Pues a mí también me queda pendiente ésta lección.

    Elogio a la Madre más amorosa que podamos tener: la Naturaleza. ¡Qué sencillo es todo tomándola como referente!

    Toda apariencia es engañosa. Una alegoría a los prejuicios; una vez más (suelen serlo casi todos mis escritos).

    Un divertido poema, con un toque de humor negro. Porque canallas, haberlos "haylos"...Otra cosa es ser el hijo de uno, entonces la canallería puede ser herocidad.

    La escritura automática es un método que se me presentó por sorpresa. Ahora, cada vez que tecleo, lo hago "guiada". Es así como escribí "Maldita Matilda" , novela que se publicará este año en el Reino Unido. Por tanto, no es meramente mérito mío. Sino de esos que vienen a ayudar.

  • 359
  • 4.24
  • 538

No recuerdo exactamente el momento en el que me planteé ser escritora. Quizás nunca fue así. Las cosas surgen según las planea el destino para nosotros. Poco podemos hacer para cambiar eso. Es difícil relatar mi vida literaria. Podríamos decir que como pez en el agua, necesité desde siempre de las letras, ligadas, eso sí, a las pequeñas cosas grandes, y detestando vanidades. La causa; un profundo anhelo por expresar lo que siempre escapa de los diálogos. Escribo casi siempre fuera de la norma, derrochándome porque sí, sin miramiento, ni metas, ni ambiciones. Es una especie de trance sin más. Las biografías de muchos autores, muchas veces se ven ahogadas por la enormidad de sus labores, homenajes y menciones obtenidas. A mí me resulta difícil hablar de esa manera de mí, precisamente porque es mucho más interesante hablar de los otros y del mundo que de una misma, difícil por la cercanía que tengo con los otros y la lejanía conmigo misma, que aun dando todo de sí, contándolo todo con pelos y señales, cubre mejor que nadie sus secretos. Soy, tengo que serlo y tenía que serlo a la fuerza, una escritora irregular. Comparada con el resto de escritores, regularmente irregular. También vivo, no siempre escribo. Y a veces, eso se invierte. Soy alguien que sobrevive mejor a su tiempo elogiando el pasado -porque lo abrazo, lo beso y lo amo de un modo muy particular-. Escribo cosas pasadas de moda en un mundo moderno que a eso lo llama “retro” o “vintage” con también definiciones modernas. Una intenta entender la realidad que está más alejada o que quedó atrás en el tiempo, o no descubierta en las almas, descifrarla, ponerle un lenguaje, y si es posible transmitirlo entonces. De ese modo, me gusta aportar un poco de comprensión o dar algunas respuestas a posibles lectores interesados por conocer cómo se vive en circunstancias adversas a uno mismo. Fue inevitable que yo abriese el cofre de ciertas vidas ajenas a mí, para sacar de él todo lo que me resultara provechoso y construir historias. Letras que en un contexto determinado, siempre incluyen el talante nostálgico, combinan la narración con elementos costumbristas o expresiones personales, que de otro modo no serían permisivas. De ahí a que todos mis trabajos sean meramente circunstanciales, nacen porque deben. El convencimiento acerca de una obra, la ilusión por el propio talento, es enemiga de la escritura. Escribir la vida íntima del mundo y de los otros, es también buscar ese lenguaje de la intimidad de los otros –mucho mejor alejado de uno mismo- esa trascendencia escondida en diálogos oídos en la tienda de la esquina, o en conversaciones con la gente corriente de cualquier lugar. El exceso de talento no existe, nunca se acumula. Todo fluye como el tiempo, como lo hacen también nuestras existencias semideshechas, nunca del todo terminadas. Siempre buscadoras de un sentido más profundo de lo evidente… Una es una presente de la picaresca en el mundo. Asisto como simple espectadora de los aspectos más desagradables de la realidad, de la hipocresía, de lo noble o de lo más prosaico. Con la naturalidad cotidiana a la que hacemos el vacío, trato de describir algunos de los aspectos más corrientes del mundo, cosas a las que nunca idealizaríamos… Desde bien pequeña tenía el convencimiento de que debía servir al mundo, y no ese a mí. De ahí a que a los diecisiete años, dejando mi Alemania natal y sin saber a penas cuatro frases en el idioma castellano -en el que ahora escribo todas mis obras- me vine a Castilla con el fin de ordenarme religiosa. Como mencioné anteriormente, la vida acaba encargándose de llevarte de la mano y mis planes dieron un nuevo giro, acabando en Barcelona y dedicándome al marketing y a las traducciones. Hasta ahí seguía escribiendo mis relatos en alemán. Fue alrededor de 2005 y tras la pronta muerte de mi padre, y afectándome esta en lo más hondo, que mi escritura viró a la expresión castellana. Y ya no pude parar. Nacieron un sinfín de relatos y poemas, ensayos y artículos que me atreví a publicar por internet, usando diversos portales literarios, como lo fueron yoescribo o tusrelatos. Ahí obtuve, para mi propia sorpresa, muchos comentarios positivos y algunos relatos fueron premiados o elegidos relatos del mes o de la semana. Una buena amiga, Begoña Bolaños, se encargaría además -sin yo saberlo- de enviar mis obras a certámenes literarios. Qué grande fue mi sorpresa cuando mi amiga me comentó su hazaña y que hubo ya varios premios positivos obtenidos, finalistas y ganadores. De ahí a que, así lo veo, es ella la responsable de éstas cosechas. Yo poco más hice que escribir para mí. Soy perezosa para según qué cosas y odio competir. Si, lo que más detesto es competir o tener que demostrar valías. Pues todos somos iguales. Cada uno a su manera. Todo ocurrió alrededor de la misma fecha. Así que, sin esa amiga, ahora no podría enumerar aquello. Y para hacerlo, que sé que debo, mejor dejo aquí lo que ella misma escribió sobre mí en mi blog: “Hablar de Claudia es hablar de una persona auténticamente apasionada. Es amante del simbolismo, de lo sincrónico y su búsqueda principal es el profundo misterio vital. Miradora de lo oblicuo, siempre le busca nuevos enfoques a la realidad. Claudia no tiene término medio, pues siente con una intensidad abrumadora, y esa manera de ver la vida la transmite a sus trabajos literarios. Autora de numerosos relatos cortos, siendo algunos distinguidos en diversos certámenes literarios(15 Concurso "Cartas de Amor", Premio Ganador, Ayuntamiento de Valdepeñas 2008, Tanatología Concurso Poesía 2007, Premio Ganador, Concurso de Poesía "Cartas de Amor" Ayuntamiento Calafell/Tarragona 2008, Premio Finalista,Certamen Literario Internacional 2007 (Argentina) "Ficción en el Éter ” de Obras para Radioteatro, Concurso PABLO NERUDA de CARTAS DE AMOR‏, Premio Ganador 2008,Premio Finalista NH relatos 2007,II certamen Poético Prometeo‏ 2007, Premio Finalista, Página Narrador.es: Tres relatos seleccionados como relatos del mes durante 2008 y 2009, Página web tusrelatos.com, Escritora más prolífica año 2006 hasta la actualidad: puesto tercero, etc. ). Claudia así mismo ha colaborado como comentarista en diversas revistas digitales y publicaciones en papel. Entre ellas se destacan, "Extrañología", "Clave7", "El cuele (sector minero" etc. Es colaboradora en muchos programas de radio, como lo es "Camino de Misterio" en Radio Intereconomía, Radio Nacional de España, Radio Clave Siete (Santa Cruz de Tenerife), Les set LLunes (La Garriga, Barcelona)"El cercle enigmátic" (El Vendrell, Tarragona)etc. Ha sido ponente recientemente en un congreso: "Ciencia i Espíritu". “ A lo citado por ella, añado que escribí la novela “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot”, publicada por la editorial “Grup Lobher” en 2008. Esa novela es un mero ajuste de cuentas con mi infancia. Una intrusión a los recuerdos. Y en el ejercicio de ese recuerdo, nació la protagonista, Jeanne Bardèot. Desde ahí, me he comprometido a no escribir nunca más sobre mí misma. Es importante alejarse de uno mismo, para ser otros para los otros. Es un consejo que me dio un poeta mejicano y que nunca olvidé. En esa primera novela se le permite al lector que construya su propia novela a partir de los elementos previos que se le dan. Esto lleva a una paradoja porque la figura de ficción que narra una gran parte de la novela postula en la verdad, la ficción de la que me jacté en esa novela, en realidad es lo auténtico. A la vez de esto, y pensando en un regalo estrictamente para la familia, escribí el libro de relatos y poemas “Desde el penúltimo rincón de mí espejo”. Menciono aquí que sin mi anterior agente literario, (al que no busqué sino me encontró él a mí) posiblemente nunca habría tomado la decisión de ser novelista. Fue este que quiso tal asunto de mí. Las cosas nunca han sido porque yo las buscara o encauzara. Insisto, que quizás sí dirigidas por algún invisible plan (como en todas las vidas) las cosas llegan a mí sin buscarlas. Así fue como escribí este mismo año, de un modo rápido y fluido a “Maldita Matilda” y nuevamente, por causas del destino (ahora las mencionaré), acabé en la agencia “Página Tres” tras jubilarse mi anterior agente. El azar quiso que otro escritor viera un comentario mío acerca de una valoración que se me hizo para “Maldita Matilda”. Este, muy ofendido, me contestó al comentario con un “¿Cómo te atreves a hablar de tu novela en las páginas de las editoriales sin que eso lo haga un agente por ti? ¿Es que no tienes agente?”. Pensé que tenía razón. Así que esa misma tarde envié mi novela a dos agencias, de las cuales ambas contestaron, la primera fue Piluca Vega, de mi actual agencia. Haciendo caso a la intuición, me decidí por ella, a la vez que ella lo hizo por mí. El factor principal fue el talante humano que denoté entre sus líneas, su empatía y su comprensión; algo difícil de describir en palabras. Las cosas, como digo, se sienten. En “Página Tres” me siento plenamente acogida y el trato por parte de Piluca y Fernando es exquisito. Luego de estar con ellos, todo se fue desencadenando. A penas me lo explico. Todo lo ocurrido me ha enseñado que no importa que decisiones tome, que las cosas se sucedan como deben. En todo caso, lo más importante de mi viaje por este mundo no aparece en las biografías o en las novelas que puedo escribir o escribiré, sucede en forma casi imperceptible en las cámaras secretas del alma. Espero que esta larga parrafada responda a las curiosidades. De haberlas. Porque soy y querré seguir siendo alguien que es desconocida. Por motivos obvios de naturaleza propia. Cuando una se propone servir, todo lo que es reconocimiento no hace más que pesar sobre la espalda. Entiéndase…

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta