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4 min
LO ESCONDÍ EN MI ZAPATO
Reflexiones |
20.06.21
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Sinopsis

Quién dijo, que es fácil ser valiente. Ante la amenaza tienes dos opciones, luchar o correr, pero si te sientes atrapado y sin salida, ante la impotencia tu organismo buscará la forma de responder.

Ese día cumplía 46 años de edad y decidí viajar a la capital a realizar algunas compras para celebrar mi cumpleaños en familia. Tomé el bus muy temprano en la mañana para recorrer 60 kilómetros hasta la capital. Llevaba en mi bolso la cantidad de 55 mil pesos, un billete de 50 mil y uno de cinco mil. En una de las tantas paradas que realizó el bus ingresaron dos pasajeros, quienes inmediatamente cubrieron sus rostros y sacaron armas de fuego mientras el bus continuaba el viaje. Se escucharon unos gritos.

—Esto es un asalto, permanezcan sentados, entreguen las prendas y el dinero que llevan, —gritó el más alto de los delincuentes.

Yo ocupaba el último puesto en el bus, al escuchar los gritos y ver a los hombres armados, sin que los delincuentes se dieran cuenta saqué de mi bolso el billete de 50 mil pesos y lo escondí dentro del zapato del pie derecho. Cuando se acercaron a mí, para la entrega del dinero, solo hice entrega del billete de 5 mil pesos que había dejado en el bolso. Durante el tiempo que permanecieron los ladrones dentro del bus amenazaban con matar aquellos pasajeros que no hubiesen entregado los objetos de valor que poseían. Atemorizada por las amenazas comencé a rezar e implorar por mi vida, pero a pesar del miedo que sentía, no entregué los 50 mil pesos que había escondido dentro del zapato.

Cuando el bus se detuvo en la siguiente parada, los delincuentes huyeron con lo robado. Todos los pasajeros al vernos fuera de peligro nos mantuvimos en silencio unos minutos y respiramos tranquilos, luego de calmada la angustia se escucharon las voces con los comentarios de la situación vivida y las quejas por la inseguridad que existía en nuestro país.

Una vez calmados los ánimos, continuamos el viaje hacia la capital. Al llegar al centro de la ciudad, el bus se detuvo cerca de un centro comercial. Descendí del bus sintiendo mucho dolor en el pie derecho. Al caminar varios pasos, el dolor se hizo tan intenso que me impedía caminar. Con mucho esfuerzo llegué hasta una línea de taxi y solicité el traslado al hospital más cercano. Al llegar al hospital fui trasladada en silla de ruedas hasta la sala de emergencia, porque mi pie derecho estaba sumamente inflamado y el dolor era intolerable.

Los médicos examinaron el pie afectado y solicitaron radiografías y otros exámenes, sin encontrar causa alguna que explicara aquella anormalidad. Me aplicaron un analgésico intramuscular para aliviar el dolor y quedé bajo observación. Pasada una hora y calmado el dolor hizo presencia un especialista quien me examinó e interrogó sobre lo sucedido.

—No se preocupe señora Carmen, solo es un síndrome del tarso, —dijo el médico. —El síndrome del tarso es una afección del pie que se caracteriza por dolor, inflamación y dificultad para apoyar la región afectada cuya causa es la tensión física o emocional. El miedo creó mucha tensión en la zona donde centraba su pensamiento.

—Reconozco que sentí mucho miedo ante las amenazas de los ladrones, porque pensé que me matarían si descubrían el dinero escondido dentro del zapato, —respondí al médico.

Una vez aliviado el dolor regresé a casa, mis hijos y otros familiares invitados a la fiesta de cumpleaños, brindaron por mi feliz llegada y los años cumplidos. Dos semanas después del acontecimiento vivido, la recuperación fue total.

Reflexión

Quién dijo, que es fácil ser valiente. Ante la amenaza tienes dos opciones, luchar o correr, pero si te sientes atrapado y sin salida, ante la impotencia tu organismo buscará la forma de responder. 

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  • muy interesante. A veces no queda otra opción que ser valiente, y casi siempre desconocemos si lo seremos o no. Una cosa es una acto valiente y otra es ser un superhéroe, lo que solo pasa en las películas norteamericanas.
    Un ejemplo de reacción emocional a la tensión soportada. Me gustó, Don Ramón. Un cordial saludo.
    Las emociones negativas, tienen como consecuencias, las aflicciones físicas. Es la respuesta a someter al cuerpo a ese tipo de tensión. Excelente reflexión Dr. Ramón. Saludos afectuosos y feliz día!
    Evidentemente. Ante una situación así, uno siempre busca la manera de salir del paso. Creo que el valiente es el que no se deja apabullar por el miedo y busca una salida. Desde luego, hace falta un gobierno responsable que sepa hacer frente a la delincuencia, porque de lo contrario siempre se estará igual. Muy bien narrado Ramon.
    Me ha atrapado la lectura del relato , magníficamente bien narrado y que te mantiene en tensión hasta el final . A mi, que me gustan los finales sorprendentes, , hubiese finalizado con que en el zapato no había dinero y que la lesión de estrés se produjo porque pensaba que lo había dejado allí cuando en realidad se lo entregué todo a los ladrones. Gracias y enhorabuena !
  • Nada ha cambiado, solo yo he cambiado, por lo tanto todo ha cambiado. Marcel Proust

    Aprender a vivir es aprender a desprenderse. Sogyal Rimpoché.

    Cierra aquel momento, que aunque haya sido bueno impide continuar el camino.

    Los enfadosos crónicos suele tratarse de personas con dificultades para expresar sus emociones. Detrás de un enfado siempre existen motivos, pero a veces ninguno.

    “Quien tiene un porqué para vivir encontrará casi siempre el cómo.” Viktor Frankl (1905-1997)

    Cuando creas barreras emocionales es, porque existe un distanciamiento entre ti y alguien más basada en la sospecha, desconfianza o temor.

    Quién dijo, que es fácil ser valiente. Ante la amenaza tienes dos opciones, luchar o correr, pero si te sientes atrapado y sin salida, ante la impotencia tu organismo buscará la forma de responder.

    No le pierdas el sentido a la vida

    La sensación de no tener control sobre nuestras decisiones o tener miedo ante ellas genera un estado de desesperanza, que impide avanzar y alcanzar las metas propuestas.

    Hay personas que crean sus propias tormentas y se enfadan cuando comienza a llover.

Jubilado de la medicina, dedico el tiempo libre para escribir, porque escribir es dejar una huella de existencia en el tiempo, Es abrir una ventana al mundo para comunicar pensamientos y sentimientos. Cuando escribo soy yo, como un libro abierto, donde cada palabra escrita expresa mi manera personal de entender e interpretar la vida.

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