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7 min
LO QUE NO SE OLVIDA 1
Amor |
15.11.19
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Sinopsis

Un hombre contacta con una mujer a través de las Redes Sociales y se lleva una sorpresa. El protagonista no soy yo; aunque esta historia está basada en una situación real.

Rubén Estapé que era un abogado empresarial de cuarenta y cinco años de edad, desde que se había separado de su mujer porque según ella se había enamorado de un compañero de su oficina que a diferencia del soso de su marido la hacía reír; se había ido a vivir con él llevándose consigo a sus dos hijos pequeños, solía soñar que deambulaba por calles desérticas y sombrías de una ciudad desconocida en una hora crepuscular.

Sin ninguna duda aquel sueño recurrente simbolizaba el desasosiego que pesaba en su ánimo como consecuencia de aquel desengaño afectivo, puesto que el abogado había depositado sus espectativas de vida  familiar en el amor que había sentido por aquella fémina y ahora ésto se le había venido abajo estrepitosamente. ¿Cómo podía ser que su expareja fuese una persona tan frívola y tan inconsistente con sus sentimientos?- se preguntaba él.

Debido a aquel desengaño que había sufrido, y que le había resquebrajado la confianza en la naturaleza femenina Rubén se juró a sí mismo que jamás volvería a enamorarse de ninguna mujer. Cuando le apremiase la necesidad sexual se iría con una prostituta, le pagaría lo que fuese ¡y fuera problemas! Pues para Rubén todo el mundo teorizaba con el amor pero nadie acertaba en ponerlo en práctica porque éste se perdía por el camino debido al exceso individualismo y al egoísmo que imperaba en la sociedad, y sobre todo en la caída de los valores éticos; aunque todo ello se pretendía disfrazar con la vieja e infantil idea del "flechazo".

Lo que Rubén no se había llegado a imaginar fue que un día por curiosidad le dio por asomarse a las Redes Sociales en su ordenador, y reparó en una singular mujer andaluza que vivía en Málaga llamada Ana, y quiso entrar en comunicación con ella.

Rubén recordó que hacía unos años cuando él se hubo licenciado en Derecho a través de una revista de contactos, ya que a pesar de ser un sujeto físicamente aceptable no despertaba el entusiasmo de las damas que conocía, se estuvo carteando con una joven que asimismo era hija natural de aquella ciudad del sur de la península, hasta que un día a principios de un verano a finales de los años 70 Rubén decidió viajar a Málaga para conocer personalmente a aquella chica.

Como pudo comprobar Rubén se trataba de una hermosa mujer morena; un poco de recia complexión, con unos ojos de un color entre verdes y azules que transmitían una intensa sensualidad. Y si el encuentro iba bien cabía la posibilidad de llegar a algo más profundo con ella, puesto que en aquella correspondencia por carta ambos se habían mostrado bastante sinceros contándose sus anhelos y sus pensamientos. Pues ya se sabe que sobre el papel una persona expresa mejor que con plabras, aunque sea inconscientemente su verdadera hondura humana.

El abogado sonrió para sí al evocar el día que llegó a aquella ciudad bajo un tórrido sol que le cortó las ganas de comer y sólo ansiaba beber agua, después de pasar la noche en un tren de tercera repeleto de campesinos de aquella región; de la extraordinaria hospitalidad con que lo acogió la familia de Ana. Pero también aquel día en que el padre de la joven que a pesar de ser un hombre con una vivaz inteligencia estaba algo chapado a la antigua le advirtió seriamente al forastero:

- Ustedes pueden salir por ahí y ser amigos; si más delante llegan a algo más serio ya se verá. ¡Pero mientras tanto cuidado con la niña! ¿Estamos?

- Vale. Estamos - respondió Rubén tragando saliba espesa.

Quizás por esta razón preventiva Ana que adoraba a su padre y deseaba encontrar a un hombre que se pareciese a él, se mostraba con Rubén con altivez y cierto distanciamiemto. "¿Que querrá de mi este catalán?" - pensaba ella-. Por lo que el forastero, harto de las exageradas reservas de las mujeres de su país se planteó ir a Torremolinos para ligar a las turistas sin tantos remilgos.

Mas un día Ana llevó al albogado a Palos que era una zona donde había una playa, y al amparo de un rústico chiringuito construido a base de cañas y madera la pareja comió "espetones" (sardinas a la brasa). Entonces al compás de la pieza musical "Aranjuez con tu amor" del maestro Rodrigo, ellos se abrazaron y se besaron apasionadamente en la boca en un revelador silencio. Es decir que con aquel contacto físico fusionaron al mismo tiempo sus espíritus. Y por supuesto Rubén pudo percatarse de la vehemencia afectiva de la chica.

Pero como Rubén tuvo que regresar a su lugar de origen por un asunto laboral la mgnífica relación amorosa con la malgueña se esfumó en el aire como si de una cruel burla del destino se tratase.

En la actualidad. Aquella Ana con la que el abogado se comunicaba mediante el Correo Electrónico ¿podía ser la mujer que él conoció en aquel lejano ayer?

Rubén se llevó una sorpresa cuando aquella comunicante le dijo que era una maestra Nacional de Primaria porque le encantaban los niños. Exactamente igual que aquella chica que él despidió en su día con gran pesar en la estación del tren de aquella ciudd.

Lo que a Rubén le chocaba gratamente era que Ana se interesara por su vida porque no estaba demasiado acostumbrado a ello. Le preguntaba por su situación sentimental, por su trabajo, por sus aficiones, y el hombre empezaba a sentirse acogido, un poco reconfortado. En una ocasión Rubén que era un amante de la pintura le habló de Picasso y ella le respondió:

"Bueno. Aunque yo entiendo que un objeto, un modelo puede ser enfocado desde distintos ángulos, yo prefiero ver un cuado de Sorolla con la luz del sol reflejada en el mar azul por el que navegan las barcas de los pescadores."

Asi que Rubén se las tenía que ver con una mujer sencilla y práctica, pero con una vitalidad a flor de piel. De manera que esta manera de ser a Rubén le gustaba, le hacía gracia. Se diría que se estaba enamorando sin confersárselo a sí mismo abiertamente de su personalidad; de su mundo interior.

En aquellos momentos la mala experiencia que Rubén había tenido con su exmujer empezaba a diluirse como un terrón de azucar en una taza de café. Ésto se agudizó más cuando el abogado le dijo a su amiga virtual que había ido al cine a ver una película musical porque le gustaba aquel género y ella se puso de su lado; cosa que nunca había hecho su mujer, y por eso aquello le tocó la fibra más sensible.

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