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4 min
Locura por amor
Amor |
12.02.18
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Sinopsis

Nunca he estado en ese lugar y he tenido que investigar un poco para describir algo que se asemeje un poco con la realidad. Y aun así no sé si será todo lo fiel que podría porque no tenía ni idea. Además, es un relato improvisado y sobre la marcha -como siempre- que tampoco ayuda mucho y por eso puede existir alguna incoherencia. Es que soy mucho de empezar a escribir lo que se me va ocurriendo sin tener nunca una idea clara del final. El final sale solo a medida que voy escribiendo y luego es cosa de ir retocando cosas para corregir el texto.

Mi novia me propuso un viaje inmediato y sin planificar a alguna playa exótica y, cómo a mí no me importaba porque deseaba hacerla feliz, acepté sin dudar. Además, me venía perfecto para llevar a cabo la pedida de mano porque era uno de los lugares idóneos para hacerlo. Así que dicho y hecho: buscamos un vuelo en el que sobraran plazas libres y el destino final escogido fue alguna de las playas con el agua más limpia y cristalina del mundo situada en la Isla de Bora Bora, perteneciente a la Polinesia Francesa. Tras más de un día de agotador vuelo entre escalas desde España a otros países, llegamos por la tarde al aeropuerto de Faa’a, en la isla de Tahití, desde donde aún quedaba un vuelo más hasta Bora Bora; alrededor de unos cincuenta minutos más. Nunca había estado tanto tiempo volando, pero he de decir que mereció la pena y que volvería a repetirlo.

Una vez en Bora Bora cometimos el error de realizar el cambio de divisa en el aeropuerto -de Euro a Franco CFP- ya que si lo haces concretamente en un aeropuerto es más caro al igual que lo son las comisiones. Pero bueno, ya estaba hecho y seguí conforme a lo previsto sin darle mayor importancia: allí contratamos un servicio de transporte y le pedimos al conductor en un Francés tosco, casi chapurrado, que nos llevara a la mejor playa de la Isla. Con el Inglés no teníamos problemas. El destino fue Matira Beach, una playa paradisíaca de la cual no teníamos ni idea de qué íbamos a encontrarnos realmente, porque no es lo mismo ver unas cuantos fotos en Internet que estar ahí mismo experimentando sensaciones. Caminamos unos minutos hasta la playa y fuimos recibidos por lo que debería ser una brisa tropical, aunque para mí no era muy diferente a la mediterránea en la época estival. Quizá fuera porque nosotros vivimos en la costa y tenga rasgos parecidos, o puede ser que no tuviera -ni tenga idea- de percibir las diferencias; como cuando te cambian la Coca-Cola normal por la “sin cafeína” y no te das ni cuenta. Nos adentramos un poco más y vimos lo que jamás hubiéramos imaginado: una arena muy fina y de un blanco impoluto (algo impensable en las playas de nuestra ciudad). Palmeras de hojas verdes y preciosas con algunos cocos esparcidos sobre la arena debajo de ella. Cabañas de madera a lo largo de una pasarela de tablas que penetraba hacia el interior de un mar de aguas transparentes y color turquesa que todavía reflejaban la luz del atardecer. Parecía una postal. Increíble.

Pedí a otro turista que si por favor podía grabarnos con la cámara de mi teléfono para inmortalizar aquel maravilloso momento, y ante la inmensidad del océano, me arrodillé en mitad de la playa llenándome de arena para extraer la pequeña cajita del bolsillo de mi pantalón con la intención de formular a mi novia esa pregunta que, por miedo, había estado retrasando hasta que ya no pude aguantar más: <<¿Te quieres casar conmigo?>> ella se llevó las manos a la boca y rompió a llorar desconsoladamente, tras lo cual añadió: <<Yo te iba a preguntar exactamente lo mismo y por eso te había propuesto un viaje así, a lo loco>> Los demás turistas, una vez dio el sí, comenzaron a aplaudir y a silbar, incluso una mujer -nativa del lugar, creo- nos agasajó con un pequeño obsequio que colocó en la oreja izquierda de mi prometida: una flor de Tiaré.

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Comentarios
Valoraciones
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  • Buen relato
    He vuelto a publicar el texto, borrando el anterior porque no recibió comentarios y me gustaría saber qué opinión os merece. Gracias.
    Si alguien ha estado ahí alguna vez que me lo haga saber por si algo no es correcto o lo es a medias. Gracias a todos por tomarse el tiempo de leer o valorar.
  • Relato improvisado y sobre la marcha hasta tener un final concreto, además escrito con WordPad, con lo que puede existir diferentes fallos e incoherencias. Espero que os guste, saludos.

    Espero que os guste este texto ; ) saludos.

    Es solo un relato de humor y no es mi intención ofender a nadie. Relato improvisado y sobre la marcha, por lo que pueden existir fallos o incoherencias. Además, no tengo ningún tipo de corrector porque por obligación ahora mismo tengo que usar WordPad y lo tengo que hacer yo a mano, por lo que también puede que me deje algo auque he intentado hacerlo bien XD Espero que os guste ; ) saludos.

    Relato improvisado y sobre la marcha, por lo que pueden existir fallos o incoherencias. Además, no tengo ningún tipo de corrector porque por obligación ahora mismo tengo que usar WordPad y lo tengo que hacer yo a mano, por lo que también puede que me deje algo auque he intentado hacerlo bien XD Espero que os guste ; ) saludos.

    Pequeño poema. Espero que os guste ; ) Saludos.

    Reflexión con toque de drama/humor al mismo tiempo.

    Se me ha ocurrido este texto. Los que sean de España lo entenderán mejor ; ) Saludos.

    Relato improvisado y sobre la marcha -como siempre- por eso puede existir algún fallo o incoherencia. Es que soy mucho de empezar a escribir lo que se me va ocurriendo sin tener nunca una idea clara del final. El final sale solo a medida que voy escribiendo y luego es cosa de ir retocando cosas para corregir y adaptar el texto.

    El grupo perfecto para los amantes de la literatura. Cada día intentaré publicar este texto borrando el anterior.

    Pequeña poesía. También la tengo en comunidad tus relatos de Facebook, por si la veis ahí. Espero que os guste ; ) Saludos.

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